Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo (Fragmento VI)

Que una persona busque con sinceridad no es algo determinado por la forma cómo los demás la juzguen o cómo la gente a su alrededor la vea, sino por cómo el Espíritu Santo obra en ella y si ella tiene la presencia del Espíritu Santo, y todo esto se determina más por si su carácter cambia y por si tiene el conocimiento de Dios después de experimentar la obra del Espíritu Santo por un cierto periodo; si el Espíritu Santo obra en una persona, el carácter de esta persona cambiará gradualmente y su punto de vista de creer en Dios poco a poco se hará más pura. Sin importar por cuánto tiempo siga a Dios, mientras haya cambiado, esto quiere decir que el Espíritu Santo obra en ella. Si no ha cambiado, esto quiere decir que el Espíritu Santo no obra en ella. Incluso si estas personas prestan algún servicio, sus intenciones las incitan a obtener una buena fortuna. Un servicio ocasional no puede reemplazar un cambio en su carácter. Finalmente ellas serán destruidas, porque no se necesita que ellas presten servicio dentro del reino, ni tampoco se necesita a nadie, cuyo carácter no haya cambiado, que preste servicio a aquellas personas que han sido perfeccionadas y que son fieles a Dios. Esas palabras del pasado, “Cuando alguien cree en el Señor, la fortuna le sonríe sobre toda su familia”, son adecuadas para la Era de la Gracia, pero no tienen conexión con el destino del hombre. Sólo fueron apropiadas para una etapa durante la Era de la Gracia. El significado implícito de estas palabras se dirige a la paz y las bendiciones materiales que la gente goza; no quieren decir que toda la familia de quien cree en el Señor va a ser salvada ni tampoco quieren decir que cuando se tiene buena fortuna, toda su familia también será traída al reposo. Que se reciban bendiciones o se sufran desgracias se determina de acuerdo a la esencia de alguien, y no se determina de acuerdo a la esencia común que se comparte con otros. El reino sencillamente no tiene esta clase de dicho o esta clase de regla. Si alguien es al final capaz de sobrevivir es porque ha cumplido los requisitos de Dios, y si alguien es al final incapaz de quedarse durante el tiempo del reposo, es porque esta persona es desobediente a Dios y no ha satisfecho los requisitos de Dios. Todos tienen un destino congruente. Estos destinos se determinan de acuerdo a la esencia de cada persona y no tienen nada que ver con las demás. La conducta malvada de un hijo o una hija no se les puede transferir a sus padres, y la justicia de un hijo o una hija no se puede compartir con sus padres. La conducta malvada de uno de los padres no se les puede transferir a sus hijos, y la justicia de uno de los padres no la puede compartir con sus hijos. Cada quien lleva sus respectivos pecados y cada quien goza su respectiva fortuna. Nadie puede sustituir a otro. Esto es justicia. En la opinión del hombre, si los padres tienen buena fortuna, también sus hijos, y si los hijos hacen el mal, sus padres deben expiar por sus pecados. Esta es la perspectiva del hombre y la forma en la que el hombre hace las cosas. No es la perspectiva de Dios. El resultado de cada quien se determina de acuerdo a la esencia que surge de su conducta y siempre se determina con propiedad. Nadie puede llevar los pecados de otro; más aún, nadie puede recibir castigo en lugar de otro. Esto es incuestionable. El cuidado cariñoso de uno de los padres por sus hijos o hijas no quiere decir que puede hacer obras justas en lugar de sus hijos, ni el afecto obediente de un hijo o hija a sus padres quiere decir que puede hacer obras justas en lugar de sus padres. Este es el verdadero significado detrás de las palabras, “Habrá dos personas en el campo; se tomará una y se dejará la otra. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; se tomará una y se dejará la otra”. Nadie puede llevar a sus hijos malhechores al reposo sobre la base de su profundo amor por sus hijos ni tampoco puede llevar a su esposa (o esposo) al descanso sobre la base de su propia conducta justa. Esta es una norma administrativa; no puede haber excepciones para nadie. Los hacedores de justicia son hacedores de justicia y los malhechores son malhechores. Los hacedores de justicia van a poder sobrevivir y los malhechores van a ser destruidos. Los santos son santos; no son inmundos. Los inmundos son inmundos y no tienen ni una sola parte santa. Todas las personas malvadas serán destruidas y todas las personas justas sobrevivirán incluso si los hijos de un malhechor hacen obras justas e incluso si los padres de una persona justa hacen obras malvadas. No existe relación entre un esposo creyente y una esposa incrédula y no existe relación entre los hijos creyentes y los padres incrédulos. Son dos clases incompatibles. Antes de entrar al reposo, se tienen parientes físicos, pero una vez que se ha entrado en el reposo, ya no se tienen parientes físicos de los cuales hablar. Los que cumplen su deber y los que no son enemigos; los que aman a Dios y los que odian a Dios se oponen entre sí. Los que entran en el reposo y los que han sido destruidos son dos clases incompatibles de criaturas. Las criaturas que cumplen su deber podrán sobrevivir y las criaturas que no cumplen su deber serán destruidas; lo que es más, esto durará por la eternidad. ¿Amas a tu esposo con el fin de cumplir tu deber como criatura? ¿Amas a tu esposa con el fin de cumplir tu deber como criatura? ¿Eres sumiso a tus padres incrédulos con el fin de cumplir tu deber como criatura? La opinión del hombre en cuanto a creer en Dios, ¿es correcta o no? ¿Por qué crees en Dios? ¿Qué quieres ganar? ¿Cómo amas a Dios? Los que no pueden cumplir con su deber como criaturas, y no pueden hacer un esfuerzo completo, van a ser destruidos. Las personas hoy en día tienen relaciones físicas entre ellas así como asociaciones de sangre, pero después todo esto se hará pedazos. Creyentes e incrédulos no son compatibles sino que más bien se oponen entre sí. Los que están en el reposo creen que hay un Dios y son obedientes a Dios. Los que son desobedientes a Dios habrán sido todos destruidos. Las familias ya no existirán sobre la tierra; ¿cómo podría haber padres o hijos o relaciones entre esposos y esposas? ¡La misma incompatibilidad entre la creencia y la incredulidad habrá roto estas relaciones físicas!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Dios decide el final de la gente según su esencia

I

Si uno puede sobrevivir al final, es porque cumplió con lo que requiere Dios. Pero si uno no puede vivir en el reposo final, es porque desobedece y no complace a Dios. Ni los malos actos de un hijo ni su honradez se pueden transferir a sus padres. Y la maldad de los padres o su virtud no se pueden compartir con sus hijos. El destino que cada persona se merece lo determina su esencia. El destino de uno no está relacionado de ninguna forma con el de otros.

II

Cada pecado o bendición propios, nadie puede sustituirlos por otros. Si uno es hacedor de justicia, es justo. Y si uno es malvado, lo que hace es el mal. Los que hacen la justicia van a sobrevivir, y la destrucción espera a los malhechores. Si uno es santo, es inmaculado. Si uno está sucio, no tiene una sola parte santa. El destino que cada persona se merece lo determina su esencia. El destino de uno no está relacionado de ninguna forma con el de otros.

III

La gente malvada será destruida, y la justa sobrevivirá, incluso si el hijo de quien hace el mal es justo, o si los padres de alguien justo son malvados. No hay ningún tipo de relación si un esposo cree y su esposa no, o si un hijo cree y sus padres no. Son dos tipos que no van juntos. El destino que cada persona se merece lo determina su esencia. El destino de uno no está relacionado de ninguna forma con el de otros.

IV

Por eso, antes de que uno entre en el reposo, tiene a sus familiares a su alrededor. Pero una vez que entra en el reposo, no tiene a tales familiares a su lado. Si uno hace su deber, es enemigo del que no lo hace. Los que aman a Dios son enemigos de los que lo odian. Y los que entran en el reposo son incompatibles con los que son destruidos. El destino que cada persona se merece lo determina su esencia. El destino de uno no está relacionado de ninguna forma con el de otros.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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