Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios (Fragmento I)

La obra de Dios encarnado incluye dos partes. La primera vez que Él se hizo carne, la gente no creía en Él, ni lo conocían, y clavaron a Jesús en la cruz. De igual manera, la segunda vez la gente tampoco creyó en Él, y mucho menos lo conocieron, y una vez más clavaron a Cristo en la cruz. ¿No es acaso el hombre el enemigo de Dios? Si el hombre no lo conoce, ¿cómo puede el hombre ser íntimo con Dios? ¿Y cómo podría estar calificado para dar testimonio de Dios? Amar a Dios, servir a Dios, glorificar a Dios, ¿no son estas mentiras engañosas? Si tú dedicas tu vida a estas cosas poco prácticas e irrealistas, ¿acaso no estarás trabajando en vano? ¿Cómo puedes ser un íntimo de Dios cuando ni siquiera sabes quién es Dios? ¿Acaso no es tal búsqueda vaga y abstracta? ¿Acaso no es engañosa? ¿Cómo puede ser alguien un íntimo de Dios? ¿Cuál es el significado práctico de ser un íntimo de Dios? ¿Puedes ser un íntimo del Espíritu de Dios? ¿Puedes ver cuán grande y exaltado es el Espíritu? Ser el íntimo de un Dios invisible e intangible, ¿no es eso algo vago y abstracto? ¿Cuál es el significado práctico de dicha búsqueda? ¿No son todas mentiras engañosas? Lo que tú persigues es convertirte en un íntimo de Dios, mas, de hecho, eres el perro faldero de Satanás ya que no conoces a Dios, y buscas a un inexistente “Dios de todas las cosas”, que es invisible, intangible y de acuerdo a tus propias nociones. Hablando vagamente, un “Dios” como este es Satanás, y prácticamente hablando, eres tú mismo. Buscas ser tu propio íntimo y aun así insistes en que buscas ser el íntimo de Dios, ¿acaso no es esto blasfemia? ¿Cuál es el valor de dicha búsqueda? Si el Espíritu de Dios no se hace carne, entonces la esencia de Dios no es más que un Espíritu invisible, intangible de la vida, sin forma y amorfo, algo no material, inaccesible e incomprensible para el hombre. ¿Cómo podría ser el hombre íntimo de un espíritu incorpóreo, asombroso, insondable como este? ¿Acaso no es esto un chiste? Tal razonamiento es inválido e impráctico. El hombre creado es inherentemente de una especie diferente a la del Espíritu de Dios, entonces ¿cómo podrían ambos ser íntimos? Si el Espíritu de Dios no se hubiese manifestado en la carne, si Dios no se hubiese convertido en carne y se hubiese humillado al convertirse en una criatura, el hombre creado no tendría ni calificación ni capacitación para ser Su íntimo, y aparte de esos devotos creyentes que podrían tener la oportunidad de ser íntimos de Dios después de que sus almas hayan entrado al cielo, la mayoría de la gente sería incapaz de convertirse en íntimos del Espíritu de Dios. Y si el hombre desea convertirse en íntimo de Dios en el cielo bajo la guía de Dios encarnado, ¿acaso no es un no humano asombrosamente necio? El hombre simplemente busca la “fidelidad” a un Dios invisible, y no presta la más mínima atención al Dios que se puede ver, debido a que es tan fácil buscar a un Dios invisible, el hombre puede hacerlo de la forma que quiera. Pero la búsqueda del Dios visible no es tan fácil. El hombre que busca un Dios difuso es absolutamente incapaz de ganar a Dios, porque las cosas que son difusas y abstractas son todas imaginadas por el hombre, e incapaces de ser adquiridas por el hombre. Si el Dios que vino entre vosotros fuese un Dios elevado y exaltado que fuese inaccesible para vosotros, entonces, ¿cómo podéis buscar Su voluntad? ¿Y cómo podéis conocerlo y comprenderlo? Si Él sólo hubiese realizado Su obra, y no hubiese tenido ningún contacto normal con el hombre, o hubiese estado poseído de una humanidad fuera de lo normal y hubiese sido inaccesible para los meros mortales, entonces aun cuando Él hiciera mucho trabajo por vosotros, pero vosotros no tuvieseis contacto con Él, y no lo hubieseis podido ver, ¿cómo podéis saber quién es Él? Si no fuera por esta carne poseída de la humanidad normal, el hombre no tuviese manera de conocer a Dios; es sólo gracias a la encarnación de Dios que el hombre está calificado para ser el íntimo de este Dios en la carne. El hombre se vuelve íntimo de Dios, porque el hombre entra en contacto con Él, porque el hombre vive junto a Él y lo acompaña, y así poco a poco llega a conocerlo. Si no fuera así, ¿no sería la búsqueda del hombre en vano? Es decir, no es a causa de la obra de Dios que el hombre es capaz de volverse íntimo de Dios, sino por la realidad y la normalidad de Dios encarnado. Es sólo porque Dios se hace carne que el hombre tiene la oportunidad de cumplir con su deber, y la oportunidad de adorar al Dios verdadero. ¿Acaso no es esta la más actual y práctica verdad? Ahora bien, ¿todavía deseas ser un íntimo de Dios en el cielo? Sólo cuando Dios se humilla hasta cierto punto, es decir, sólo cuando Dios se hace carne, el hombre puede ser Su íntimo y confidente. Dios es del Espíritu: ¿Cómo es el hombre calificado para ser el íntimo de este Espíritu, que es tan elevado e insondable? Sólo cuando el Espíritu de Dios desciende en la carne y se convierte en una criatura con la misma apariencia externa del hombre, es cuando el hombre podrá entender Su voluntad y de hecho ser ganado por Él. Él habla y obra en la carne, comparte en las alegrías, penurias y tribulaciones del hombre, vive en el mismo mundo que el hombre, protege al hombre y lo guía, y a través de esto Él purifica al hombre, y permite al hombre obtener Su salvación y Su bendición. Habiendo obtenido todas estas cosas, el hombre en verdad llega a comprender la voluntad de Dios, y sólo entonces puede ser un íntimo de Dios. Sólo esto es práctico. Si Dios fuera invisible e intangible para el hombre, ¿cómo podría el hombre ser Su íntimo? ¿No es esto acaso doctrina vacía?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Sólo cuando Dios se vuelve carne el hombre puede ser Su confidente

I

Sólo cuando Dios se humilla en cierta medida al encarnar y entre los hombres morar, entonces pueden ser Su confidente y así amigos íntimos ser. ¿Cómo el hombre será Su confidente si Dios es del espíritu, excelso e impenetrable? Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre, comprenderá Su voluntad y Dios lo ganará.

II

Dios habla y obra en la carne, junto al hombre en gozo, penas y aflicciones, vive en su mundo, lo protege y lo guía, lo purifica y le da bendición y salvación. ¿Cómo el hombre será Su confidente si Dios es del espíritu, excelso e insondable? Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre, comprenderá Su voluntad y Dios lo ganará.

III

Por esto, puede entender la voluntad de Dios y ser Su confidente; sólo esto es práctico. Si Dios fuera invisible e intangible al hombre, ¿cómo sería Su confidente? ¿No es esta doctrina ocisa? ¿Cómo el hombre será Su confidente si Dios es del espíritu, excelso e insondable? Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre, comprenderá Su voluntad y Dios lo alcanzará. Sólo cuando Dios se vuelve carne el hombre puede ser Su confidente.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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