Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios (Fragmento II)

Tu creencia en Dios, tu búsqueda de la verdad, e incluso la forma en que te comportas, todo ello debe basarse en la actualidad: todo lo que haces debe ser práctico, y no debes buscar cosas ilusorias y fantasiosas. No hay ningún valor en comportarse de esta manera, y, por otra parte, una vida así no tiene significado alguno. Debido a que tu búsqueda y tu vida la gastas en nada más que la mentira y el engaño, y que no buscas las cosas que tienen valor y significado, lo único que obtienes es un razonamiento absurdo y una doctrina absurda que no provienen de la verdad. Este tipo de cosas no guardan relación con el significado y el valor de tu existencia, y sólo puede llevaros a un mundo hueco. De esta manera, toda tu vida no tendría ningún valor o significado, y si no buscas una vida significativa, entonces podrás vivir cien años y todo no te serviría para nada. ¿Cómo podría eso llamarse una vida humana? ¿Acaso no es esa en realidad la vida de un animal? Del mismo modo, si vosotros intentáis seguir el camino de la creencia en Dios, pero no intentáis encontrar al Dios que puede ser visto, y en su lugar adoráis a un Dios invisible e intangible, entonces ¿no sería tal búsqueda aún más inútil? Al final, tu búsqueda se volvería un montón de ruinas. ¿Qué provecho te brindaría tal búsqueda? El mayor problema del hombre es que a él sólo le gustan las cosas que no puede ver ni tocar, las cosas que son supremamente misteriosas y asombrosas, que son inimaginables por el hombre y que son inalcanzables por simples mortales. Cuanto más irrealistas sean estas cosas, más las analiza el hombre, que incluso las persigue haciendo caso omiso de todo lo demás, y se engaña a sí mismo pensando que es capaz de obtenerlas. Cuanto más irrealista sean estas, más las somete a escrutinio y las analiza el hombre, incluso yendo tan lejos como crear sus propias exhaustivas ideas sobre ellas. Por el contrario, mientras más realistas sean las cosas, más las desdeña el hombre; simplemente las mira con altivez, y hasta es despectivo hacia ellas. ¿No es esta precisamente vuestra actitud hacia el trabajo realista que Yo realizo hoy? Mientras más realistas sean las cosas, más prejuiciosos sois contra ellas. Vosotros no escatimáis tiempo en examinarlas, sino que sencillamente las ignoráis; miráis con altivez estos requisitos realistas y claros, e incluso albergáis numerosas nociones acerca de este Dios que es muy práctico, y simplemente sois incapaces de aceptar Su realidad y normalidad. De esta manera, ¿no giran vuestras creencias en torno a la vaguedad? Vosotros mantenéis una creencia inquebrantable en el Dios vago de los tiempos pasados, y no tenéis interés en el Dios práctico de hoy. ¿No se debe esto a que el Dios de ayer y el Dios de hoy corresponden a dos épocas diferentes? ¿No es también debido a que el Dios de ayer es el Dios exaltado de los cielos, mientras que el Dios de hoy es un hombre pequeño en la tierra? ¿No es, por otra parte, porque el Dios adorado por el hombre es producto de sus nociones, mientras que el Dios de hoy es verdadera carne hecha sobre la tierra? Cuando todo esté dicho y hecho, ¿no lo será porque el Dios de hoy es tan real que el hombre no lo busca? Porque lo que el Dios de hoy pide del hombre es precisamente lo que el hombre está menos dispuesto a hacer, y que le produce vergüenza. ¿No es esto hacer las cosas más difíciles para el hombre? ¿No pone esto en evidencia sus cicatrices? De esta manera, muchos de los que no buscan la actualidad se vuelven enemigos de Dios encarnado, se convierten en anticristos. ¿No es esto un hecho evidente? En el pasado, cuando Dios aún no se había hecho carne, quizá vosotros erais una figura religiosa, o un creyente devoto. Después que Dios se hizo carne, muchos de estos devotos creyentes, sin saberlo, se convirtieron en anticristos. ¿Sabes tú lo que está pasando aquí? En tu creencia en Dios, no te concentras en la actualidad o en la búsqueda de la verdad, sino que en cambio te obsesionas con falsedades. ¿No es esto la fuente más clara de tu enemistad con Dios encarnado? Dios encarnado es llamado Cristo, así que ¿no son todos los que no creen en Dios encarnado, anticristos? ¿Y ese en el cual crees y al cual amas el verdadero Dios hecho carne? ¿Es en verdad ese el Dios vivo que respira y que es muy actual y extraordinariamente normal? ¿Cuál es exactamente el objetivo de tu búsqueda? ¿Está en el cielo o en la tierra? ¿Es una noción o es la verdad? ¿Es Dios o es un ser sobrenatural? De hecho, la verdad es el más real de los aforismos de la vida, y el más alto de tales aforismos en toda la humanidad. Debido a que es el requisito que Dios hace al hombre, y es la obra realizada personalmente por Dios, que esta es la razón por la que se llama el aforismo de la vida. No es un aforismo que se resume de algo, ni tampoco es una famosa cita de una gran figura; sino que es la declaración del Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas, a la humanidad, y no algunas palabras resumidas por el hombre, sino que es la vida inherente de Dios. Y por ello es que se le llama el más alto de los aforismos de la vida. La búsqueda del hombre por llevar a la práctica la verdad, es el desempeño de su deber, es decir, la búsqueda de la satisfacción de los requerimientos de Dios. La esencia de este requisito es la más actual de todas las verdades, en lugar de una doctrina vacía alcanzable por ningún hombre. Si tu búsqueda no es más que la doctrina y no contiene ninguna realidad, ¿no te estás acaso rebelando contra la verdad? ¿No eres alguien que ataca a la verdad? ¿Cómo puede una persona así buscar amar a Dios? ¡Las personas que no tienen una realidad son las que traicionan la verdad, y son inherentemente rebeldes!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

La verdad es el más elevado de todos los aforismos de la vida

I

Es la verdad, el aforismo más real, es el más elevado de la humanidad. Es la verdad, el aforismo más real, es el más elevado de la humanidad. Se llama «»el aforismo de la vida»», porque es aquello que Dios pide al hombre, y es personalmente la obra que Dios hace en él, sólo Él la hace, Dios la hace. No es un dicho resumido de algo. No es una cita que alguien grande un día habló. Es una declaración para el hombre de Dios, es el Señor de la tierra y del cielo.

II

Siempre practicar la verdad es cumplir con el deber propio, y también es satisfacer la orden de Dios. La esencia de este mandato es la verdad más real, y no vana doctrina que el hombre no alcanzará. Se llama «»el aforismo de la vida»», porque es aquello que Dios pide al hombre, y es personalmente la obra que Dios hace en él, sólo Él la hace, Dios la hace. No es un dicho resumido de algo. No es una cita que alguien grande un día habló. Es una declaración para el hombre de Dios, es el Señor de la tierra y del cielo.

III

No son palabras cortas, resumidas por el hombre, sino que es la vida inherente de Dios. No es un dicho resumido de algo. No es una cita que alguien grande un día habló. Es una declaración para el hombre de Dios, es el Señor de la tierra y del cielo. Es el Señor de la tierra y del cielo.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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