La obra de Dios y la práctica del hombre (Fragmento III)

Cuando la obra de Dios llega a un cierto punto y Su gestión llega a un cierto punto, todos los que son conforme a Su corazón pueden cumplir Sus exigencias. Dios le hace exigencias al hombre de acuerdo a Sus propios estándares y de acuerdo con lo que el hombre puede lograr. Mientras habla de Su gestión, también le señala el camino al hombre y le provee un camino para la sobrevivencia. La gestión de Dios y la práctica del hombre, ambas pertenecen a la misma etapa de la obra y se llevan a cabo de manera simultánea. Hablar de la gestión de Dios está vinculado a los cambios en el carácter del hombre, y hablar de lo que el hombre debe hacer, y los cambios en su carácter, está vinculado a la obra de Dios; no hay un momento en el que estas dos se puedan separar. La práctica del hombre es cambiar, paso a paso. Esto a causa de que las exigencias que Dios le hace al hombre también están cambiando y porque la obra de Dios siempre está cambiando y progresando. Si la práctica del hombre sigue atrapada en la doctrina, esto prueba que se le despoja de la obra y la guía de Dios; si la práctica del hombre nunca cambia o profundiza más, entonces esto prueba que la práctica del hombre se lleva a cabo de acuerdo a la voluntad del hombre y que no es la práctica de la verdad; si el hombre no tiene un camino por el cual andar, entonces ya ha caído en las manos de Satanás y Satanás lo ha controlado, lo que quiere decir que el espíritu malvado lo ha controlado. Si la práctica del hombre no profundiza más, entonces la obra de Dios no se desarrollará, y si no hay ningún cambio en la obra de Dios, entonces la entrada del hombre se detendrá; esto es inevitable. A lo largo de toda la obra de Dios, si el hombre tuviera siempre que cumplir con la ley de Jehová, entonces la obra de Dios no progresaría, mucho menos sería posible llevar una era completa a su final. Si el hombre siempre se aferrara a la cruz y practicara la paciencia y la humildad, entonces sería imposible que la obra de Dios siguiera progresando. Seis mil años de gestión sencillamente no se pueden llevar a un fin entre las personas que sólo acatan la ley o que sólo se aferran a la cruz y practican la paciencia y la humildad. En cambio, toda la obra de la gestión de Dios se concluye entre aquellos de los últimos días, que conocen a Dios y han sido recuperados de las garras de Satanás, y se han despojado por completo de la influencia de Satanás. Esta es la inevitable dirección de la obra de Dios. ¿Por qué se ha dicho que la práctica de los que están en las iglesias religiosas está pasada de moda? Porque lo que ponen en práctica está separado de la obra de la actualidad. En la Era de la Gracia, lo que ponían en práctica estaba bien, pero a medida que la era ha pasado y la obra de Dios ha cambiado, su práctica poco a poco ha pasado de moda. La nueva obra y la nueva luz la han dejado atrás. Basada en su fundamento original, la obra del Espíritu Santo ha avanzado varios pasos más profundos. Pero esas personas todavía siguen atoradas en la etapa original de la obra de Dios y todavía se adhieren a las viejas prácticas y a la antigua luz. La obra de Dios puede cambiar grandemente en tres o cinco años, así que, ¿no ocurrirán mayores transformaciones en el curso de 2000 años? Si el hombre no tiene una nueva luz o práctica, quiere decir que no ha mantenido el paso con la obra del Espíritu Santo. Esta es la falla del hombre; la existencia de la nueva obra de Dios no se puede negar porque hoy, los que tienen la obra original del Espíritu Santo todavía acatan prácticas pasadas de moda. La obra del Espíritu Santo siempre se está moviendo hacia adelante y todos los que están en la corriente del Espíritu Santo también deberían estar avanzando más profundo y cambiando, paso a paso. No se deben detener en ninguna etapa. Sólo los que no conocen la obra del Espíritu Santo permanecerían entre Su obra original y no aceptarían la nueva obra del Espíritu Santo. Sólo los que son desobedientes serían incapaces de obtener la obra del Espíritu Santo. Si la práctica del hombre no mantiene el paso con la nueva obra del Espíritu Santo, entonces la práctica del hombre con toda seguridad se ha separado de la obra de la actualidad y con toda seguridad es incompatible con la obra de la actualidad. Personas pasadas de moda como estas sencillamente no pueden alcanzar la voluntad de Dios, mucho menos podrían convertirse en esas personas del final que darán testimonio de Dios. Toda la obra de gestión, además, no se podría concluir entre tal grupo de personas. Para los que una vez se aferraron a la ley de Jehová, y para los que una vez sufrieron por la cruz, si no pueden aceptar la etapa de la obra de los últimos días, entonces todo lo que hayan hecho habrá sido en vano e inútil. La expresión más clara de la obra del Espíritu Santo es abrazar el aquí y el ahora, no aferrarse al pasado. Los que no han mantenido el ritmo con la obra de la actualidad, y que se han separado de la práctica de la actualidad, son los que se oponen y no aceptan la obra del Espíritu Santo. Tales personas desafían la obra presente de Dios. Aunque se aferran a la luz del pasado, esto no quiere decir que sea posible negar que no conozcan la obra del Espíritu Santo. ¿Por qué ha habido toda esta plática sobre los cambios en la práctica del hombre, sobre las diferencias en la práctica entre el pasado y el presente, sobre cómo se llevaba a cabo la práctica durante la era anterior y sobre cómo se hace en la actualidad? Siempre se habla de estas divisiones en la práctica del hombre porque la obra del Espíritu Santo constantemente está avanzando y por eso a la práctica del hombre se le exige que constantemente cambie. Si el hombre se queda atrapado en una etapa, entonces esto prueba que es incapaz de mantener el paso con la obra de Dios y la nueva luz; no prueba que el plan de la gestión de Dios no haya cambiado. Los que están fuera de la corriente del Espíritu Santo siempre piensan que están bien pero, de hecho, la obra de Dios en ellos cesó hace mucho tiempo y la obra del Espíritu Santo está completamente ausente en ellos. La obra de Dios hace mucho que se transfirió a otro grupo de personas, un grupo en quien Él pretende completar Su nueva obra. Ya que los que están en la religión no pueden aceptar la nueva obra de Dios, y sólo se aferran a la antigua obra del pasado, Dios ha abandonado a estas personas y hace Su nueva obra en las personas que aceptan esta nueva obra. Estas son personas que cooperan en Su nueva obra y sólo de esta manera se puede lograr Su gestión. La gestión de Dios siempre está avanzando y la práctica del hombre siempre está ascendiendo más alto. Dios siempre está obrando y el hombre siempre tiene necesidad, de tal manera que ambos alcanzan su cenit; Dios y el hombre están en completa unión. Esta es la expresión de la consecución de la obra de Dios y es el resultado final de toda la gestión de Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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