El misterio de la encarnación (1) (Fragmento IV)

Algunos pueden preguntarse, ¿por qué debe dar entrada Dios mismo a la era? ¿No puede hacerlo un ser creado en Su lugar? Todos sabéis que Él se hace carne expresamente con el propósito de dar entrada a una nueva era; por supuesto, cuando hace esto último, ha concluido la era anterior al mismo tiempo. Dios es el principio y el fin; es Él mismo quien pone en marcha Su obra y, por tanto, debe ser Él mismo quien concluya la era anterior. Esa es la prueba de que derrota a Satanás y conquista el mundo. Cada vez que Él mismo obra entre los hombres, es el comienzo de una nueva batalla. Sin el comienzo de una nueva obra no habría naturalmente conclusión de la antigua, y el que no concluya la antigua es prueba de que la batalla contra Satanás aún no ha llegado a su final. Sólo si Dios mismo viene, y lleva a cabo la nueva obra entre los hombres, el hombre puede liberarse totalmente del dominio de Satanás y obtener una nueva vida y un nuevo comienzo. De otro modo, el ser humano vivirá para siempre en la era antigua y bajo la antigua influencia de Satanás. Con cada era dirigida por Dios se libera una parte del hombre, y así el hombre avanza junto a la obra de Dios hacia la nueva era. La victoria de Dios es una victoria para todos aquellos que le siguen. Si la humanidad de la creación estuviera encargada de concluir la era, desde el punto de vista del hombre o de Satanás, no sería más que un acto que se opone a Él o lo traiciona, y no de obediencia a Él, y la obra del hombre daría así el control a Satanás. Sólo si el hombre obedece y sigue a Dios en una era introducida por Él mismo, Satanás se convencería totalmente, porque esa es la obligación de un ser creado. Y por eso digo que sólo necesitáis seguir y obedecer, y no se os pide nada más. Eso es lo que se pretende con que cada uno cumpla con su obligación y desempeñe su función. Dios hace Su propia obra y no necesita que el hombre la haga en Su lugar, ni se involucra en la obra de los seres creados. El hombre cumple su propia obligación y no interfiere en la obra de Dios, y eso es verdadera obediencia y la prueba de la derrota de Satanás. Después de que Dios mismo haya dado entrada a la nueva era, Él ya no obra en medio del hombre. Sólo entonces entra este oficialmente en la nueva era para cumplir su obligación y llevar a cabo su misión como un ser creado. Estos son los principios de trabajo que nadie puede transgredir. Sólo trabajar de esta forma es sensato y razonable. Dios mismo hace Su obra. Él es quien la pone en movimiento, y también quien la concluye. Él es quien planea la obra, y también quien la gestiona, y aún más, Él es quien la hace llegar a buen término. Es como se declara en la Biblia: “Yo soy el principio y el fin; soy el Sembrador y el Segador”. Todo lo relacionado con la obra de Su gestión, lo hace Él mismo. Él es el Gobernador del plan de gestión de seis mil años; nadie puede hacer Su obra en Su lugar o dar por concluida Su obra, porque Él es quien lo controla todo. ¡Como Él creó el mundo, llevará a este a vivir en Su luz, y concluirá la era para que todo Su plan llegue a buen término!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

DIOS ES EL PRINCIPIO Y EL FIN

I

¿Por qué se encarna Dios? ¿Qué pretender hacer? Que una era antigua cese y otra comience. Como principio y fin, Dios comienza Su obra, cesa una era antigua, conquista al mundo y a Satanás. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador.

II

Cada vez que Dios se encarna, comienza una batalla. Sin la nueva obra de Dios, no puede concluir la antigua aún. Y el que no haya concluido aún, demuestra que la guerra con Satanás no ha terminado. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador.

III

Sólo si Dios viene y hace una nueva obra, Permitirá a la humanidad liberarse de Satanás y de su control. De otra manera, no habría un nuevo comienzo, ni una vida nueva. Condenados a la antigua era, en manos de Satanás.

IV

Con cada nueva era, guiada por Dios, una parte del hombre se libera. La obra de Dios lo guía a la nueva era donde es libre. Todo el que sigue a Dios comparte Su victoria. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador. El principio y el fin es Dios. Él es Sembrador y Segador.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contáctanos
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado