¿Existe la Trinidad? (Fragmento IV)

El plan de gestión de Dios abarca seis mil años y se divide en tres eras basadas en las diferencias en Su obra: la primera es la Era de la Ley del Antiguo Testamento; la segunda es la Era de la Gracia; y la tercera es la que pertenece a los últimos días, la Era del Reino. En cada era se representa una identidad diferente. Esto sólo se debe a la diferencia en la obra, es decir, a los requisitos de la obra. La primera etapa de la obra se llevó a cabo en Israel y la segunda etapa de conclusión de la obra de redención se realizó en Judea. Para la obra de redención, Jesús nació de la concepción por medio del Espíritu Santo y como el único Hijo. Todo esto se debió a los requisitos de la obra. En los últimos días, Dios desea expandir Su obra por las naciones gentiles y conquistar a las personas allí, de forma que Su nombre pueda ser grande entre ellas. Él desea guiar al hombre en el entendimiento de todos los caminos correctos de la vida humana, así como de toda la verdad y el camino de la vida. Un Espíritu lleva a cabo toda la obra. Aunque Él pueda hacerlo desde diferentes puntos de vista, la naturaleza y los principios de la obra siguen siendo los mismos. Una vez que observas los principios y la naturaleza de la obra que Ellos han realizado, entonces sabrás que toda ella ha sido llevada a cabo por la mano de un solo Espíritu. Aun así, algunos pueden decir: El Padre es el Padre; el Hijo es el Hijo; el Espíritu Santo es el Espíritu Santo y, al final, Ellos serán hechos uno. Entonces ¿cómo los deberías hacer uno? ¿Cómo pueden ser hechos uno el Padre y el Espíritu Santo? Si Ellos fueran inherentemente dos, entonces sin importar cómo se unan, ¿no seguirían siendo dos partes? Cuando dices hacerlos uno, ¿no consiste simplemente en unir dos partes separadas para conformar un todo? Pero ¿no eran dos partes antes de ser hechas un todo? Cada Espíritu tiene una esencia distinta y dos Espíritus no pueden ser convertidos en uno. El Espíritu no es un objeto material y es diferente a cualquier otra cosa en el mundo material. Tal como lo ve el hombre, el Padre es un Espíritu, el Hijo otro y el Espíritu Santo otro, y después los tres Espíritus se mezclan como tres vasos de agua en un todo. ¿Acaso no es esto hacer de los tres uno? ¡Esta explicación es errónea! ¿No es esto dividir a Dios? ¿Cómo pueden ser hechos uno el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo? ¿No son Ellos tres partes con una naturaleza diferente cada una? Todavía están los que dicen: ¿No declaró Dios expresamente que Jesús era Su Hijo amado? “Jesús es el Hijo amado de Dios, en quién Él se regocija grandemente” ciertamente fue dicho por Dios mismo. Eso fue Dios dando testimonio de Sí mismo, pero simplemente desde una perspectiva diferente, la del Espíritu en el cielo dando testimonio de Su propia encarnación. Jesús es Su encarnación, no Su Hijo en el cielo. ¿Entiendes? ¿No indican las palabras de Jesús, “el Padre está en Mí y Yo estoy en el Padre” que Ellos son un Espíritu? ¿Y acaso no se debe a la encarnación que Ellos fueran separados entre el cielo y la tierra? En realidad, siguen siendo uno; sin importar lo que digan, es simplemente Dios dando testimonio de Sí mismo. Debido al cambio en las eras, a los requisitos de la obra y a las diferentes etapas de Su plan de gestión, el nombre por el que el hombre llama a Dios también difiere. Cuando Él vino a llevar a cabo la primera etapa de la obra, sólo se le podía llamar Jehová, pastor de los israelitas. En la segunda etapa, el Dios encarnado sólo podía ser llamado Señor y Cristo. Pero en esos tiempos, el Espíritu en el cielo sólo declaró que Él era el Hijo amado de Dios, y no mencionó que fuese el único Hijo de Dios. Esto simplemente no ocurrió. ¿Cómo podría Dios tener un único hijo? Entonces ¿no se habría hecho hombre Dios? Como Él era la encarnación, se le llamó el Hijo amado de Dios y, a partir de esto, llegó la relación entre Padre e Hijo. Se debió sencillamente a la separación entre el cielo y la tierra. Jesús oró desde la perspectiva de la carne. Como se había revestido de una carne de humanidad normal, fue desde la perspectiva de la carne desde donde Él dijo: Mi caparazón corporal es el de un ser creado. Como me revestí de carne para venir a la tierra, ahora estoy lejos, muy lejos del cielo. Por esta razón, Él sólo podía orar a Dios Padre desde la perspectiva de la carne. Este era Su deber y aquello con lo que el Espíritu encarnado de Dios debía estar equipado. No puede decirse que Él no es Dios simplemente porque oraba al Padre desde la perspectiva de la carne. Aunque se le llama el Hijo amado de Dios, sigue siendo Dios mismo, porque Él no es sino la encarnación del Espíritu y Su esencia sigue siendo el Espíritu. Tal como lo ve el hombre, se pregunta por qué ora Él si es Dios mismo. Esto se debe a que Él es el Dios encarnado, Dios viviendo en la carne, y no el Espíritu en el cielo. Tal como el hombre lo ve, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son todos Dios. Sólo los tres hechos uno puede considerarse el único Dios verdadero y, de esta forma, Su poder es excepcionalmente grande. Siguen estando aquellos que dicen que sólo de esta forma es Él el Espíritu siete veces intensificado. Cuando el Hijo oró después de Su venida, lo hizo al Espíritu. En realidad, estaba orando desde la perspectiva de un ser creado. Y es que la carne no es completa; Él no era completo y tenía muchas debilidades cuando vino en la carne. Por tanto, sufrió mucha turbación mientras llevaba a cabo Su obra en la carne. Por esta razón fue que oró tres veces a Dios Padre antes de Su crucifixión y otras muchas veces antes de ella. Él oró entre Sus discípulos, oró solo en lo alto de un monte, oró a bordo del barco de pesca, oró entre una multitud de personas, oró cuando partió el pan y oró cuando bendijo a otros. ¿Por qué lo hizo? Fue el Espíritu a quien oró, Él estaba orando al Espíritu, a Dios en el cielo, desde la perspectiva de la carne. Por tanto, desde el punto de vista del hombre, Jesús pasó a ser el Hijo en esa etapa de la obra. Sin embargo, en la etapa actual, Él no ora. ¿Por qué ocurre esto? Se debe a que lo que Él trae es la obra de la palabra, así como el juicio y el castigo de la misma. No tiene necesidad de oraciones, porque Su ministerio consiste en hablar. No lo ponen en la cruz y el hombre no lo entrega a los que están en el poder. Él simplemente lleva a cabo Su obra y todo está establecido. En el momento en que Jesús oraba, lo hacía a Dios Padre por el descenso del reino del cielo, para que se cumpliera la voluntad del Padre y por la obra venidera. En esta etapa, el reino del cielo ya ha descendido, ¿sigue teniendo, pues, necesidad de orar? Su obra es poner fin a la era y no hay más eras nuevas; ¿hay, pues, necesidad de orar por la siguiente etapa? ¡Me temo que no!

Existen muchas contradicciones en las explicaciones del hombre. De hecho, todas estas son nociones del hombre; sin más escrutinio, todos vosotros creeríais que son correctas. ¿No sabéis que esta idea de Dios como una Trinidad no es sino la noción del hombre? Ningún conocimiento del hombre es completo y profundo. Siempre hay impurezas y el hombre tiene demasiadas ideas; esto demuestra que un ser creado simplemente no puede explicar la obra de Dios. Hay demasiado en la mente del hombre, todo procedente de la lógica y el pensamiento, que entra en conflicto con la verdad. ¿Puede tu lógica diseccionar exhaustivamente la obra de Dios? ¿Puedes obtener un entendimiento profundo de toda la obra de Jehová? ¿Eres tú como hombre quien puede ver a través de todo o es Dios mismo el que es capaz de ver desde la eternidad hasta la eternidad? ¿Eres tú quien puede ver desde la eternidad mucho tiempo atrás hasta la eternidad venidera o es Dios quien puede hacerlo? ¿Qué dices? ¿Cómo eres digno de explicar a Dios? ¿Sobre qué base es tu explicación? ¿Eres Dios? Los cielos y la tierra y todas las cosas en ellos fueron creados por Dios mismo. No fuiste tú quien lo hizo, así que ¿por qué estás dando explicaciones incorrectas? Ahora, ¿sigues creyendo en la Trinidad? ¿No crees que es demasiado complicado de esta forma? Sería mejor para ti creer en un Dios, no en tres. Es mejor ser ligero, porque “la carga del Señor es ligera”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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