La obra de Dios y la obra del hombre (Fragmento V)

Mi habla representa Mi ser, pero lo que Yo digo está más allá del alcance del hombre. Lo que digo no es lo que el hombre experimenta, y no es algo que el hombre pueda ver ni tampoco es algo que el hombre pueda tocar, sino que es lo que Yo soy. Algunas personas sólo reconocen que lo que comparto es lo que he experimentado, pero no reconocen que es la expresión directa del Espíritu. Por supuesto, lo que digo es lo que he experimentado. Soy Yo el que ha hecho la obra de gestión durante seis mil años. He experimentado todo desde el principio de la creación de la humanidad hasta ahora; ¿cómo no podría hablar acerca de eso? Cuando se trata de la naturaleza del hombre, la he visto con claridad y la he observado por mucho tiempo; ¿cómo no podría hablar de ella con claridad? Ya que he visto la esencia del hombre con claridad, estoy calificado para castigar al hombre y juzgarlo porque todo el hombre procede de Mí, pero Satanás lo ha corrompido. Por supuesto, también estoy calificado para evaluar la obra que he hecho. Aunque Mi carne no hace esta obra, es la expresión directa del Espíritu y esto es lo que tengo y lo que soy. Por lo tanto, estoy calificado para expresarlo y para hacer la obra que debo hacer. Lo que el hombre dice es lo que ha experimentado. Es lo que ha visto, lo que su mente puede alcanzar, y lo que sus sentidos pueden sentir. Eso es lo que pueden compartir. Las palabras que habló Dios encarnado son la expresión directa del Espíritu, y expresan la obra que ha hecho el Espíritu. La carne no lo ha experimentado ni lo ha visto, pero aun así expresa Su ser porque la esencia de la carne es el Espíritu, y Él expresa la obra del Espíritu. Aunque la carne no es capaz de alcanzarla, es la obra que ya ha hecho el Espíritu. Después de la encarnación, por medio de la expresión de la carne, Él capacita a las personas para que conozcan el ser de Dios y les permite ver el carácter de Dios y la obra que Él ha hecho. La obra del hombre capacita a las personas para que tengan más claridad en cuanto a qué deben entrar y qué deben entender; implica liderar a las personas para que entiendan y experimenten la verdad. La obra del hombre es sustentar a las personas; la obra de Dios es abrir nuevos caminos y abrir nuevas eras para la humanidad y revelarles a las personas lo que los mortales no conocen, capacitándolas para que conozcan Su carácter. La obra de Dios es guiar a toda la humanidad.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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