Cómo perseguir la verdad (15) Parte 5

C. Intentar reemplazar la verdad

Las personas con la esencia malvada de Satanás tienen unas actitudes particularmente malévolas. No solo muestran hostilidad hacia la verdad y la atacan, sino que además quieren usar sus propias herejías y falacias para reemplazar la verdad. Su principal manifestación es que odian y atacan a cualquiera que las pode o las deje en evidencia; le ponen las cosas difíciles al que lo haga. Esta esencia-carácter es demasiado malvada, más cruel que la de cualquier animal salvaje. Aunque los tigres y leones tienen actitudes feroces, cuando no tienen hambre o no les supones una amenaza, te ignoran y no quieren hacerte daño. Sin embargo, los diablos son diferentes. Aunque los ignores, mientras supongas una amenaza para su estatus, no te dejarán ir; tomarán la iniciativa de atacarte; con mayor razón lo harán si los dejas en evidencia y los podas. No solo nunca aceptan ser podados, sino que además rechazan escuchar cualquier dicho correcto o sugerencia correcta. En su lugar, piensan en diversas maneras de devolvérsela a la otra parte para convertir la derrota en victoria, ganar la partida en toda lucha y contienda, con lo que convierten la pasividad en iniciativa. Supón que ves a alguien en la iglesia que no sigue las reglas, no está limitado por ninguna restricción, no puede tolerar que lo critiquen o le lleven la contraria, no acepta cuando cualquiera comparte la verdad, se resiste y discute cuando lo podan y odia y ataca a quienquiera que lo deja en evidencia; este es un diablo. Algunas personas cometen unos cuantos errores en su trabajo y antes incluso de que otros las critiquen o las dejen en evidencia por cualquier cosa, atacan de manera preventiva, buscan por todos los medios pretextos para justificarse y defenderse, dicen que hay razones y explicaciones para su mediocre trabajo y que alguien lo saboteó; intentan a toda costa pasarles la responsabilidad a otros y limpiar su propio nombre. Son particularmente sensibles cada vez que alguien comparte y disecciona su propio carácter corrupto, pues creen que en realidad está hablando de ellos e intentan por todos los medios proteger su ego y encubrir sus errores, incluso juzgan y condenan a aquellos que comparten la verdad. Tales personas no admitirán nunca jamás sus errores ni reflexionarán sobre sí mismas y ni mucho menos se arrepentirán. En su lugar, piensan en todas las maneras posibles de disfrazarse, de ser personas perfectas e individuos sin mácula a ojos de los demás, de que se considere que nunca cometen errores. Ya digan una frase equivocada, usen un término erróneo o tengan algunas desviaciones o fallos en su trabajo, o bien expongan algunas actitudes corruptas e intenciones que otros descubren, a ellas les parece un mal presagio, como si algo terrible estuviera a punto de ocurrir, su vida estuviera en juego o el mundo estuviera llegando a su fin. Entonces piensan en diversas maneras de justificarse y defenderse a sí mismas; esta es su reacción instintiva. Crean incluso algunas fachadas, dicen cosas que se ajustan a las nociones e imaginaciones de las personas, palabras que se ganan el corazón de las personas, para embaucar a aquellos que están a su alrededor. En particular, temen que la gente conozca su verdadera cara, sus defectos y fallos y, sobre todo, temen que su verdadera situación se deje en evidencia. Nunca admiten que su calibre sea escaso o que tengan problemas con su humanidad y, por supuesto, menos aún admiten los errores que han cometido o las actitudes corruptas que han revelado. Son muy herméticas y se aseguran de que no se les escape nada. Su objetivo es proteger su estatus y reputación, mantener siempre una imagen gloriosa e inmaculada en el corazón de las personas, con lo que hacen que la gente piense que ellas no tienen defectos en su humanidad, que aman y persiguen la verdad, pueden practicarla, pueden sufrir adversidad y pagar un precio y no tienen actitudes corruptas de ningún tipo. Tales personas son diablos, no son humanos. Los diablos simplemente no aceptan la verdad e incluso piensan en todas las maneras posibles de disfrazarse de la mismísima personificación de la verdad, del epítome de una imagen perfecta. Esto es tanto depravado como malvado, ¿verdad? Da igual cuántos años crean en Dios, siempre se presentan a sí mismas como personas perfectas, libres de defectos. Aunque tengan negatividad, debilidad o nociones, nunca se atreven a dejarlas en evidencia, las mantienen ocultas sin más. Una vez que alguien las deja en evidencia, odian a esa persona y piensan diversas formas de atormentarla, mientras que usan de manera simultánea diversos métodos y medios para restaurar su imagen. Por ejemplo, algunas personas siempre se defienden a sí mismas, pronuncian algunas palabras endiabladas y desorientadoras e intencionadamente convierten lo negro en blanco y confunden el bien y el mal, a fin de desorientar a algunas personas que carecen de discernimiento, de modo que cambian la percepción que la gente tiene de ellas y hacen que reevalúen su calificación. Tales personas son auténticos diablos, sin un ápice de humanidad. Por muy bien que puedan desempeñarse los diablos, sean cuales sean sus puntos de vista sobre diversos asuntos, en resumen, como tienen una naturaleza malvada, serán hostiles a la verdad. Es decir, desde las profundidades de su corazón, nunca aceptan la verdad ni las cosas positivas. No escuchan las palabras de Dios ni las aceptan; su esencia-naturaleza es la de odiar a Dios. Diga lo que diga Dios, sienten repulsión. Tal vez no puedas descubrir su repulsión; en apariencia, también asisten a las reuniones y leen las palabras de Dios y no muestran una postura de hostilidad hacia cada verdad. Pero cuando sucede algo que no se conforma a sus nociones o involucra a sus intereses, juzgarán a Dios, a la casa de Dios y a la verdad, juzgarán y atacarán a aquellos que persiguen la verdad y juzgarán cualquier cosa positiva; dejarán en evidencia su naturaleza malvada. En este momento, descubrirás que el hecho de que afirmen estar dispuestas a aceptar la verdad es todo fachada; en el fondo de su corazón, detestan la verdad y les causa repulsión, no la aceptan en lo más mínimo. Pero como se les da bien disfrazarse, engañan a algunas personas, igual que los fariseos.

Aquellos reencarnados de diablos no tienen más que hostilidad, juicio y ataque hacia la verdad; con tal mentalidad, es imposible que la acepten. En lo que respecta a los arreglos del trabajo de la casa de Dios, solo hacen una lectura superficial en voz alta para que los demás los oigan y con eso les vale. Cuando llega el momento de hacer trabajo real, no practican en ningún caso de acuerdo con los principios requeridos en los arreglos del trabajo, sino que más bien actúan de acuerdo con su propia voluntad, sus nociones e imaginaciones. Es más, solo pondrán en marcha aquellos arreglos del trabajo que resulten beneficiosos para su estatus y reputación; si los arreglos del trabajo no son beneficiosos para su fama, provecho y estatus, no los pondrán en marcha, aunque tengan calibre para hacerlo. ¿Por qué? Porque una vez que se pongan en marcha los arreglos del trabajo, la gente sabrá que los hizo la casa de Dios y se limitarán a agradecérselo a Él, no a ellos; la gente sentirá que Dios ama al hombre y no sentirá que ellos tengan ningún mérito, lo que significa que no obtendrán reputación, estatus ni ningún beneficio. Esta es una razón. Otra razón es que, como los diablos tienen una naturaleza que es hostil a la verdad, no harán nada de acuerdo con los principios-verdad, sino que más bien actuarán de acuerdo con sus propias ambiciones, deseos e instintos. ¿Cuáles son los instintos de Satanás? Hacer el mal y resistirse a Dios, trastornar la obra de Dios y hacer que la gente se distancie de Él, lo traicione y en su lugar venere a Satanás. El propósito de Satanás al llegar a la iglesia es perturbar y demoler el trabajo de la iglesia. Hará cualquier cosa que pueda llevar el caos y la perturbación al trabajo de la iglesia. Aunque no aporte beneficios a su estatus o reputación, mientras pueda causar trastorno, perturbación y daño al trabajo de la iglesia, ha logrado su objetivo. Por ejemplo, la casa de Dios requiere que las iglesias en todas las localidades informen con precisión y veracidad del número de personas que ganan cada mes por medio de la predicación del evangelio. ¿Pueden hacer esto sin dobleces? No, pensarán en todas las maneras posibles de engañar y dar cifras falsas. Informarán de cien personas adicionales este mes, doscientas más el próximo y, si nadie lo descubre, añadirán otros varios cientos más. Nunca practican de acuerdo con los arreglos del trabajo y, sea cual sea el problema con el que se encuentren, no buscan los principios-verdad; no tienen límites morales al comportarse o actuar. Son diablos. Da igual cómo se comparta la verdad, no la aceptan. Su conciencia carece de sensibilidad; son criaturas sin conciencia. Los arreglos del trabajo de la casa de Dios estipulan los principios para distribuir los libros de las palabras de Dios; quién debería recibirlos y quién no. ¿Pueden actuar de acuerdo con estos principios? (No). Los arreglos del trabajo estipulan cuántas personas hacen falta para fundar una iglesia, cuántas iglesias para formar un distrito, cuántos distritos para formar una región y cuáles son las condiciones y principios para establecer a los líderes de todos los niveles. ¿Pueden practicar de acuerdo con estos principios? (No). No harán ninguna labor que sea beneficiosa para el trabajo de la casa de Dios o para la entrada en la vida de los hermanos y hermanas. Piensan para sí: “Si hago bien el trabajo para ti, y todos los hermanos y hermanas crecen en la vida y me disciernen, ¿podré aún mantener mi posición y mi estatus? ¡Desde luego, no voy a cansarme por ti! Simplemente haré las cosas al azar. La casa de Dios requiere que cincuenta personas formen una iglesia, pero insistiré en que sean ochenta o noventa. En cuanto a cómo se elige a los líderes de iglesia, eso depende de qué práctica me beneficie a mí. Si el líder de iglesia elegido no es de mi gusto, entonces nombraré a alguien que me escuche y me obedezca”. Si trabajan de esta manera, ¿puede surgir vida de iglesia normal? Se tardará una eternidad. Sin una vida de iglesia normal, ¿pueden los hermanos y hermanas crecer rápido en la entrada en la vida? ¿Pueden los nuevos creyentes establecer rápidamente una base? (No). Es decir, estos falsos líderes y anticristos que son diablos no harán ningún trabajo que resulte beneficioso para la entrada en la vida de los hermanos y hermanas. Ves que se ocupan de manera bastante enérgica, pero ¿qué están haciendo? Solo hacen las cosas por su propia fama, provecho y estatus. Hacen cualquier cosa que les plazca mientras sea para su beneficio, se dan completa carta blanca a sí mismos. Sean cuales sean las ambiciones y deseos que tengan, los harán realidad en la mayor medida posible cuando se aseguren el poder; no se perderán en absoluto esta oportunidad. En cuanto a la vida de iglesia, la entrada en la vida de los hermanos y hermanas, el orden de la iglesia y a si el trabajo evangélico de la casa de Dios y el trabajo en otros ámbitos están progresando o avanzando con fluidez, nada de esto les preocupa. Por ejemplo, si se les dice cómo debería distribuir los libros una iglesia y a quién, reflexionan: “No hace falta ser tan estricto. Los distribuiré de cualquier manera y ya está”. Cuando se les pregunta si es seguro el lugar donde almacena los libros la iglesia, dicen: “¿A quién le importa si es seguro o no? En cualquier caso, tenemos un lugar donde guardar los libros, así que está bien”. Mira, toman contramedidas respecto a las políticas de los superiores. No ponen en marcha ninguno de los arreglos del trabajo o de los principios de práctica específicos de la casa de Dios; en su lugar, actúan de acuerdo con sus propias ideas y métodos. ¿No es esto intentar reemplazar la verdad con sus propias prácticas? Si el pueblo escogido de Dios cae en manos de tales diablos, sufrirá; los diablos harán cualquier cosa que les plazca y todo el mundo tendrá que escucharlos, como si fueran señores bandidos, tiranos locales, amos o emperadores. Será imposible para el pueblo escogido de Dios tener una vida de iglesia normal, será imposible que establezca rápidamente una base en el camino verdadero y que progrese con rapidez en diversas verdades. Los diablos no harán ni una cosa buena. Dondequiera que una iglesia experimente perturbaciones de las personas malvadas y anticristos y surja un estado de caos, eso prueba que los líderes de esa iglesia son incapaces de hacer trabajo real y son meras figuras decorativas. Los anticristos desorientan a los hermanos y hermanas que son nuevos en la fe antes de que hayan establecido siquiera una base y la vida de iglesia también desciende hasta el caos. La causa de todo esto es que los falsos líderes no hacen trabajo real. ¿Puede ser que los falsos líderes no tengan tiempo de hacer trabajo real? (No). Si quisieran hacer este trabajo esencial, tendrían tiempo más que suficiente, pero simplemente no lo hacen. Esto deja en evidencia la naturaleza malvada de los diablos. No hay nada que teman más que el hecho de que la iglesia no esté hundida en el caos, desean que se vuelva completamente caótica, ansían que el trabajo de la iglesia esté en un estado de caos y estancamiento, con la esperanza de que todos los miembros de la iglesia obedezcan a las personas malvadas y los anticristos, de que los anticristos, las personas malvadas y los diablos los desorienten y de que no sigan a Dios. Esto sería exactamente lo que quieren y estarían felices y satisfechos. Cuando los hermanos y hermanas tienen una vida de iglesia normal y pueden comer y beber las palabras de Dios y compartir la verdad con normalidad, y pueden obtener algo cada vez que participan en la vida de iglesia, los falsos líderes se sienten incómodos. Porque si la gente siempre está ganando algo y creciendo poco a poco en la vida, obtendrá discernimiento de ellos y los rechazará, así que los falsos líderes perderán su estatus, lo cual es un desenlace que no quieren ver. Sienten que mientras más caótica sea la iglesia, más oportunidades tienen para exhibir sus talentos, más espacio tienen para desplegarlos y más pueden encontrarse en su elemento y buscar victoria en el caos. ¡Esta es realmente la intriga de los diablos! Ningún principio-verdad ni arreglo del trabajo específico puede ponerse en marcha cuando los diablos están presentes. Los hermanos y hermanas no son capaces de leer los arreglos del trabajo y no tienen senda al hacer su deber. Cuando surge el caos en la iglesia, estos falsos líderes y anticristos que son diablos simplemente no lo resuelven e incluso se regocijan en secreto. Hasta llegan a pensar en todas las maneras posibles de crear algunos problemas y nombran a otro diablo o anticristo como líder, lo que causa que la iglesia se vuelva incluso más caótica; esto los pone más felices si cabe. ¿Acaso no es esta la misma manera en la que hace las cosas el gran dragón rojo? El gran dragón rojo no permite que las personas crean en Dios, que lo sigan o realicen su deber; solo permite que escuchen al Partido y lo sigan. Pueden comer, beber, divertirse y cometer cualquier delito; sea cual sea el delito que cometan, eso no las restringe. Hay muchos rufianes locales, gamberros y prostitutas en la sociedad; la gente vive en pecado y disfruta de los placeres del pecado, así que a nadie le importan los asuntos nacionales y nadie investiga cuánta maldad ha hecho el PCCh entre bambalinas. A esto se le llama desviar la atención. A lo largo de sus muchos años de gobierno en China, la táctica más efectiva para el gran dragón rojo ha sido la de introducir en China diversas tendencias malvadas, así como pensamientos y puntos de vista malvados de varios países. Después de esto, las personas chinas están completamente liberadas en cuanto al sexo, tienen la mente abierta y también hablan sobre sexo de una manera abierta. Se pasan el día pensando sobre estas cosas. ¿En qué se ha convertido la vida de las personas comunes? Gira en torno a la comida y el sexo, a sus deseos naturales. Toda la gente común está atrapada en un círculo tan vicioso que se relaja y deja de vigilar la política y a los gobernantes, se vuelve insensible a ellos y ya no le importan. Como los adictos al opio, su fuerza de voluntad disminuye. Los hombres ya no tienen la ambición de buscarse una carrera profesional y las mujeres ya no tienen el deseo de ser buenas esposas y madres amorosas. Las personas no caminan por la senda correcta ni se ocupan de las tareas que les corresponden. Nadie participa en política y todo el mundo está completamente supeditado al gran dragón rojo. De esta manera, el régimen del gran dragón rojo se consolida, ya que tales personas son fáciles de gobernar. ¿Qué significa “fáciles de gobernar”? Significa que da igual cómo oprima el gran dragón rojo a la gente común, no tienen objeciones y tienen que soportarlo. ¿No es este precisamente el efecto que se ha conseguido ahora? (Sí). Fíjate en las películas chinas o en los vídeos de internet; el ochenta o noventa por ciento de ellos tratan sobre deseo sexual o relaciones entre hombres y mujeres. Esto causa un terrible impacto en las personas; no protege a los niños ni a los menores. Los occidentales tienen reglamentaciones estrictas a este respecto; protegen a los niños y menores y disponen medidas preventivas respecto a ellos. Los jóvenes chinos de hoy en día crecen en semejante entorno social. A una edad muy temprana, su mente está saturada de cosas como el romance, el amor, el sexo y el matrimonio. ¡Es aterrador! Si la especie humana vive en tal contexto social y, por medio del condicionamiento y la educación del entorno social, Satanás corrompe las necesidades fisiológicas normales de la especie humana hasta un nivel degenerado, entonces el corazón de las personas será perverso y degenerado. Una manifestación de perversidad y degeneración es que las personas no tienen sentido de la vergüenza cuando se trata de esto o que su estándar para el sentido de la vergüenza es inferior a este respecto. Algunas personas, como tienen conciencia y razón, tienen una línea en su corazón que no van a cruzar; este es el poco sentido de la vergüenza que su insignificante conciencia y razón pueden conseguir. Pero después de que estas personas comienzan a creer en Dios, siguen arrastrando las sombras y las huellas de haber crecido en ese contexto social. A día de hoy, algunas se están deshaciendo de ellas poco a poco, mientras que otras aún viven en esa sombra y no han salido de ella. Las personas que crecen en ese tipo de entorno social y trasfondo han visto asolado hasta cierto punto su deseo interior de cosas positivas, de rectitud, así como su resolución, determinación o anhelo de caminar por la senda correcta. ¿Qué significa “asolado”? Significa que, al haber estado condicionadas y educadas por semejante entorno social, la determinación, perseverancia y fuerza de voluntad de estas personas para ansiar cosas positivas y buscar la luz y la rectitud son muy débiles; no pueden soportar ninguna tormenta, ningún revés ni ninguna derrota. Es como las personas que han fumado opio; aunque lo dejen, el daño de la droga no acaba ahí. Cuando se topen con reveses o fracasos, cuando se sientan desanimadas o negativas, podrían recaer y consumir opio de nuevo para adormecerse la mente y escapar de las diversas dificultades en la vida. Es decir, es imposible para ellas dejar su adicción a las drogas de una vez por todas; recaerán a lo largo del camino, volverán a sus viejas costumbres y usarán el mismo método para resolver diversos problemas en la vida. Estas personas que crecieron en un entorno y trasfondo sociales tan malvados han recibido muchas herejías y falacias de Satanás, que se han arraigado muy profundamente en su corazón. Su voluntad para perseguir la verdad todavía es muy frágil y no pueden soportar que las malvadas fuerzas satánicas las desorienten y engatusen, al igual que las diversas tentaciones de estas. Es decir, aunque estas personas siguen a Dios, su perspectiva sobre la vida, su sistema de valores, su perspectiva sobre el amor y su perspectiva sobre la felicidad están todas profundamente influidas y condicionadas por las tendencias malvadas; estas cosas incluso las atan y encadenan. Algunas todavía quieren buscar un matrimonio feliz, un mundo de dos, y regresar a las tendencias malvadas del mundo para dar rienda suelta a su deseo sexual. Resulta muy sencillo para estas personas volverse a dejar impregnar o controlar por esos pensamientos y puntos de vista malvados. En especial, al ver algunas películas que tratan sobre amor y matrimonio, el corazón de la gente se torna débil, envidia que los no creyentes vivan en el matrimonio y el amor y disfruten de la vida, y pierde el deseo de perseguir la verdad y hacer su deber. Esto es algo muy aterrador. A partir de estas situaciones reales, se puede ver que todas las personas, aunque hayan pasado por incontables adversidades para seguir a Dios hasta el día de hoy, siguen sin estar a salvo. Tal vez sientas que ya has empleado toda tu fortaleza para perseguir la verdad, aceptarla y practicarla, pero las repercusiones de que Satanás asolara al hombre todavía no se han erradicado en ti, así que aún te hallas en gran peligro.

Continuemos compartiendo las manifestaciones malvadas de los diablos. Las manifestaciones malvadas de los diablos son demasiado numerosas; podrías decir que son ubicuas, pues las encontrarás en cualquier grupo de personas. Medimos principalmente las diversas manifestaciones malvadas de los diablos de acuerdo con la verdad para calificar su esencia malvada. Esta es la forma más precisa. Según las diversas posturas que los diablos tienen hacia la verdad —ser hostil a ella, atacarla y buscar reemplazarla—, la esencia-naturaleza de este tipo de personas es una esencia malvada, la esencia de un diablo. Nunca cambiarán, ya que nunca aceptan la verdad ni la consideran como una cosa positiva. ¿Por qué no consideran la verdad como una cosa positiva? Porque no tienen humanidad y son diablos; no pueden aceptar la verdad y no tienen la facultad de aceptarla ni la necesidad de hacerlo. ¿Cuál es entonces su necesidad? La de hacer cosas malvadas, cosas que son contrarias a Dios y la verdad y que atacan la verdad y la reemplazan. Esta es su misión y también lo dicta su esencia-naturaleza. Por tanto, al final, a tales personas solo se las puede echar de la iglesia. La casa de Dios no tiene un lugar para ellas ni ningún deber que puedan hacer. La casa de Dios no tiene necesidad alguna de ellas. Aquellos que hacen sinceramente su deber en la casa de Dios, con independencia de si aman la verdad o no, están al menos dispuestos de manera subjetiva a aceptar la verdad, no son hostiles hacia ella, nunca la negarán y nunca juzgarán a Dios, no lo atacarán ni blasfemarán contra Él. Por supuesto, tampoco pronunciarán intencionadamente ninguna afirmación ni participarán en ningún comportamiento o práctica que reemplace a la verdad. Las manifestaciones malvadas de Satanás y los diablos —ser hostil a la verdad, atacarla y reemplazarla— son suficientes para probar que Satanás tiene una esencia malvada; no pueden permanecer en la iglesia. Como el pueblo escogido de Dios entiende cada vez más la verdad y, como la mayoría de la gente obtiene discernimiento de diversos tipos de personas que sienten aversión por la verdad y hostilidad hacia ella, la esencia-naturaleza de aquellos que son diablos se deja en evidencia con cada vez mayor claridad y las personas la reconocen y disciernen de manera cada vez más clara y precisa. Por tanto, los demás rechazan cada vez más a estas personas, que son cada vez menos capaces de llevarse de manera amigable y de cooperar armoniosamente con el resto. Entonces, al final, solo se las puede descartar poco a poco. ¿Estáis dispuestos a ver a esas personas descartadas? (Sí). Su descarte gradual es algo bueno. Por un lado, prueba que la mayoría del pueblo escogido de Dios ha crecido en estatura y obtenido discernimiento respecto a aquellos que son diablos, ya no los consideran creyentes en Dios ni hermanos y hermanas. Por otro lado, las cosas que hacen aquellos que son diablos se dejan cada vez más en evidencia. La gente pone al descubierto su esencia-naturaleza y todo el mundo ve que incluso el servicio que rinden no es acorde al estándar; solo causan perturbaciones y trastornos en la iglesia y no tienen ningún efecto positivo. Una vez que se los ha descartado y echado, el trabajo de la iglesia progresa con normalidad. Aquellos que son diablos no tienen humanidad; son peores que bestias. Algunas bestias saben escuchar a sus amos, trabajan con diligencia y no les causan problemas. Las bestias tienen algo de razón, pero los diablos no pueden lograr tal cosa. Si los usas para hacer un deber, tienes además que disponer que otras personas los supervisen. Si pudieran rendir servicio con obediencia, eso sería aceptable, pero no rendirán servicio de manera apropiada. Aunque los supervises, siempre habrá veces en las que no puedas vigilarlos. Si apartas los ojos de ellos durante un momento o se te escapa alguna cosa, los diablos aprovecharán esa laguna y causarán caos y problemas para el trabajo de la iglesia. Usas a varias personas para vigilarlos y, al final, todavía necesitas a otras tantas para limpiar el desaguisado que han creado. Sentirás que usarlos para hacer un deber causa una pérdida demasiado grande, que no merece la pena y que usarlos es demasiado agotador y exasperante. Observarlos trabajar es como observar a las bestias en acción; nunca pueden hacer lo mismo que las personas normales. Al final, los desentrañarás. Tales personas son bestias, son diablos; nunca cambiarán. Las bestias y diablos nunca aceptarán la verdad. Al final, percibes con claridad esta cuestión y decides en última instancia no volver a usar nunca a los diablos y los depuras. ¿Se pueden convertir en humanos las bestias y los diablos? Es imposible. Hacer que el gran dragón rojo suelte el cuchillo de carnicero es imposible; su naturaleza es la de un diablo, mata a la gente sin pestañear. Los diablos y Satanás son de la misma cohorte. Tu manera de contemplar al gran dragón rojo es la misma con la que deberías contemplar a estas bestias y diablos; esto es lo correcto. Si contemplas a los diablos de manera diferente a como contemplas a Satanás y al gran dragón rojo, eso demuestra que todavía no tienes un entendimiento profundo de la esencia de los diablos; si todavía los tratas como humanos, crees que tienen humanidad, que poseen algunas cualidades dignas de elogio, que todavía se les puede redimir y que todavía necesitas darles oportunidades, entonces eres un ignorante, has caído de nuevo en sus artimañas y tendrás que pagar el precio por ello. Para evitar caer en estas artimañas, debes dedicarte a fondo a echar a los diablos. ¡No les muestres clemencia! Muy bien, con esto terminamos la charla de hoy sobre las manifestaciones malvadas de los diablos. ¡Adiós!

17 de febrero de 2024