Cómo perseguir la verdad (6) Parte 3
Número 5: Capacidad cognitiva
La quinta capacidad es la capacidad cognitiva. ¿A qué se refiere la capacidad cognitiva? Su énfasis principal está en el grado de entendimiento que tiene una persona respecto a las cosas en sí. Para evaluar la capacidad cognitiva de alguien, uno debe fijarse en el nivel de entendimiento que tiene respecto a una cosa y en el periodo de tiempo que necesita para lograr entender la esencia de esta. Si el periodo de tiempo que necesita es muy corto y su grado de entendimiento es lo bastante profundo, por lo que llega al nivel de entender la esencia de la cosa en cuestión, eso es que posee capacidad cognitiva. Si el periodo de tiempo que alguien necesita para entender una cosa se halla dentro del rango normal y es capaz de entender la esencia de esta cosa misma, puede percibir claramente tanto las causas y consecuencias como la raíz y la esencia de los problemas que contiene y, además, cuenta en su corazón con un entendimiento sobre esta cosa —mejor aún si puede aportar una definición y sacar una conclusión sobre ella—, a eso se le llama tener buen calibre. Es decir, como persona normal que posee el pensamiento de la humanidad normal, con independencia de que seas hombre o mujer, de si acabas de alcanzar la edad adulta o ya has entrado en la mediana edad o la vejez, si tu entendimiento de la esencia de esta cosa misma se logra dentro del intervalo de tiempo normal, entonces tu calibre se considera bueno. Si el margen de tiempo que necesitas para entender este asunto triplica o cuadruplica el de una persona normal —es decir, si una persona de buen calibre necesita tres días, pero tú necesitas diez o incluso un mes— y, cuando ya has comprendido con claridad toda la secuencia de acontecimientos de este asunto y ya se han manifestado los perjuicios y las consecuencias negativos causados por este, solo entonces te das cuenta de su gravedad y de cuál es su raíz y su esencia, a lo sumo tu calibre es promedio. En otras palabras, si este asunto no ha causado todavía consecuencias serias, sino que no han parado de surgir ciertas consecuencias negativas y es solo durante este proceso cuando obtienes poco a poco algo de conocimiento sobre la raíz y la esencia de tal asunto, de modo que llegas a una definición y una conclusión, entonces tu calibre se considera promedio. Pero, si solo después de que este asunto haya dado lugar a consecuencias negativas o serias, de repente te das cuenta de la naturaleza de este asunto y la entiendes, entonces tu calibre es extremadamente escaso. Si este asunto ya ha causado consecuencias negativas y todavía no sabes cuál es el problema respecto a esta cuestión ni cuál es la raíz del problema, así como tampoco puedes aún sacar una conclusión al respecto, entonces no tienes calibre. La capacidad cognitiva se divide en estos cuatro niveles. Primero están las personas de buen calibre. Es decir, cuando algo acaba de surgir y te exige sacar una conclusión inmediata en el margen de unas pocas horas —y, además, se trata de una situación urgente en la que, si no emites un juicio con prontitud, desarrollas un plan para lidiar con el asunto y resolverlo o incluso concibes un plan de control de pérdidas para impedir que se siga desarrollando, se producirán consecuencias negativas—, tienes buen calibre si, dentro de este plazo, puedes llegar a ser consciente de la raíz de esta cuestión y puedes emitir un juicio preciso de manera inmediata y decisiva, tomar una decisión precisa y sacar una conclusión, así como luego formular un plan razonable para lidiar con ella. Sin embargo, supongamos que lo único que te parece es que hay algún problema con este asunto, pero no sabes dónde radica este o cuál es su raíz y, dentro del periodo de tiempo normal para lidiar con este asunto, no dispones de conclusiones, veredictos o planes para ocuparte de él. En su lugar, te limitas a esperar con pasividad y observas cómo se continúa desarrollando y, solo mediante este progreso, intentas identificar cuál es en realidad la esencia de este asunto y emitir un juicio que no es muy preciso y, a continuación, sigues esperando y observando, con lo que, antes de que el asunto se haya desarrollado por completo, puede que apenas seas capaz de desentrañar la esencia del problema o apenas se te ocurra una solución, pero tu manejo del asunto sigue sin ser inmediato. Si este es el caso, entonces tu calibre es muy promedio. Si este asunto ya se ha desarrollado por completo y se han producido consecuencias, la esencia del problema ya ha surgido por completo y solo entonces te das cuenta de que este asunto es malo y comprendes cuál es la raíz subyacente —o tal vez no puedas siquiera comprender para nada esa raíz, sino que simplemente soportas con pasividad o te enfrentas a la consecuencia final del asunto—, eso significa que tu calibre es escaso. Otra manifestación de las personas con escaso calibre es que, si tales cosas vuelven a suceder, siguen teniendo la misma actitud, adoptan el mismo método para lidiar con ellas y lo hacen a la misma velocidad. Es decir, cada vez que ocurren tales asuntos, siempre lidian con ellos de esta misma manera, con la misma rapidez y eficiencia. Ya sucedan muchas o pocas cosas, no son capaces de discernir su esencia ni modifican en consecuencia ninguna de sus opiniones o puntos de vista sobre los asuntos mundanos. Son personas de escaso calibre. Precisamente por ser de escaso calibre, carecen de la capacidad para vivir con independencia; es decir, no disponen de una perspectiva sobre la supervivencia o sobre la vida. Esta es una indicación de su escaso calibre. La manifestación de las personas sin calibre es esta: cuando un asunto ya ha sucedido y pueden incluso haber aparecido las consecuencias, aún desconocen lo sucedido, es como si estuvieran soñando. Esto es no tener calibre ni capacidad cognitiva. ¿Lo entendéis? (Sí). La capacidad cognitiva se refiere principalmente al entendimiento de la esencia de diversas personas y acontecimientos y de la raíz de sus problemas; esta es la capacidad cognitiva. Significa que cuando ves las manifestaciones, las revelaciones y la humanidad de cierto tipo de personas, puedes conocer los problemas que están afrontando, cuál es la raíz de estos en el entorno en el que viven, así como cuál es la esencia de los acontecimientos que estás observando en la actualidad y dónde radica la raíz de los problemas en estos. La capacidad cognitiva se refiere principalmente a dos aspectos: a desentrañar la esencia de las personas, acontecimientos y cosas y a desentrañar la raíz de sus problemas. ¿Qué más podéis entender sobre la capacidad cognitiva? ¿Lo entiende alguien como la capacidad para entender y adquirir conocimiento? (No). La capacidad cognitiva de la que estamos hablando implica principalmente la capacidad para contemplar a las personas y los acontecimientos. Si el estándar según el cual contemplas a las personas y acontecimientos es muy bajo, tu entendimiento es muy superficial o no eres capaz de comprender la esencia de ninguna persona, acontecimiento o cosa, entonces tu capacidad cognitiva es muy escasa o incluso inexistente. Si con independencia de cuántas palabras obviamente incorrectas o cuántos puntos de vista erróneos expresen las personas a tu alrededor, cuántas acciones incorrectas realicen o cuánta corrupción obvia revelen, no puedes descubrir la esencia del problema, no conoces qué tipo de personas son, si son correctas, si son personas que persiguen la verdad, cómo es su calidad humana o cuál es su esencia —si no sabes ninguna de estas cosas—, entonces no tienes capacidad cognitiva. No cuentas con ningún estándar de evaluación ante cualquier persona o asunto. Después de que el asunto haya pasado, no dispones de ninguna conclusión sobre la esencia de tales problemas y, es más, no cuentas con un entendimiento de ningún tipo respecto a ella. Por supuesto, no tienes principios para lidiar con tales asuntos o sendas de práctica para ellos; esto es lo que significa no tener capacidad cognitiva. La capacidad cognitiva se refiere principalmente a la capacidad que tiene alguien para entender a las personas, acontecimientos y cosas. Con esto concluye nuestro debate sobre esta capacidad.
Número 6: La capacidad para emitir juicios
La sexta capacidad es la capacidad para emitir juicios. La capacidad para emitir juicios se da cuando, al afrontar un asunto, puedes juzgar si es correcto o incorrecto, bueno o malo y positivo o negativo, así como luego usar tu juicio para determinar la manera apropiada de abordarlo y lidiar con él. Normalmente, cuando una persona se enfrenta a algún asunto, ya se trate de algo que haya visto o experimentado antes o no y sea este relativamente positivo o negativo, ¿qué clase de actitud debería adoptar hacia ese asunto? ¿Debería rechazarlo o bien asumirlo y aceptarlo? Si una vez que lo comprendes con claridad, tienes tu propia postura y posees opiniones precisas que se conforman a los principios-verdad, esto prueba que tienes capacidad para emitir juicios. Por ejemplo, cuando oyes a una persona decir algo, después de darle vueltas, puedes determinar lo que significa, qué propósito quiere lograr el hablante, por qué lo dice, por qué usa tales palabras y ese tono, así como por qué tiene cierta mirada en los ojos cuando lo dice. Eres capaz de comprender las intenciones, propósitos y motivos subyacentes que hay detrás de lo que dice. Con independencia de cómo lidies después con estas intenciones y motivos subyacentes, puedes percibir algunos de los problemas ocultos en el asunto que está ocurriendo en ese mismo instante. Sabes lo que quiere hacer, por qué quiere hacerlo así, el propósito que quiere lograr, el efecto que pretende que tengan sus palabras y los medios, las intrigas y las tramas ocultos que hay implicados. Puedes notar algunas indicaciones, ser consciente de que no se trata de un problema corriente e incluso puede que tengas una sensación de alerta en el corazón. Esto demuestra que tienes capacidad para emitir juicios. Si tienes la capacidad para emitir juicios, esto significa que eres una persona de buen calibre. Por muy agradables que suenen las palabras de alguien, por mucho que se conformen a la verdad en términos de doctrina, por honrada que su actitud les parezca a los demás o por muy profundamente que esté oculto su propósito, todavía puedes juzgar el problema por medio de sus revelaciones y fenómenos externos o por lo que dice; esto demuestra que tienes buen calibre y que tienes la capacidad para emitir juicios. Por ejemplo, cuando te enfrentas a algún asunto, con independencia de en qué medida se haya desarrollado, puedes desentrañar su esencia y la raíz del problema mediante el entendimiento del proceso de este asunto. Esto es tener la capacidad para emitir juicios. Por ejemplo, en la iglesia, cuando hay anticristos y personas malvadas que trastornan y perturban, en lo relativo a quién es el cabecilla, quiénes los seguidores, quién representa el papel principal en este asunto, quién es pasivo, así como qué clase de influencia podrá tener este asunto mismo sobre las personas y qué tipo de consecuencias adversas surgirán si este se sigue desarrollando, al entender las circunstancias básicas de dicho asunto, puedes emitir un juicio sobre toda la situación. Aunque tu juicio en ese momento discrepe en cierto grado con cómo acabó saliendo el asunto, como poco, cuentas con un punto de vista, una actitud y principios precisos para lidiar con este. Con eso es suficiente para demostrar que tienes la capacidad para emitir juicios respecto a dicho asunto. Es decir, tienes la capacidad para juzgar quién es el cabecilla o instigador de un asunto o en qué medida se desarrollará en el futuro y qué clase de actitud y principios deberías usar para abordarlo e impedir que conduzca a consecuencias adversas. Siempre y cuando dispongas de la capacidad para juzgar, la lógica y el método de tu juicio sean los correctos y la base de tu juicio al menos concuerde con la humanidad o, mejor aún, concuerde con los principios-verdad, esto demuestra que tienes la capacidad para emitir juicios. Aunque tu juicio discrepe en cierto grado con el asunto mismo, mientras haya una base para tu juicio, este se conforme a los patrones de cómo el asunto mismo se desarrolla y concuerde con la raíz y esencia de problemas similares o análogos —y, asimismo, concuerde con los principios-verdad—, también se puede decir que cuentas con la capacidad para emitir juicios. Tener la capacidad para emitir juicios demuestra que puedes pensar sobre los problemas. Si tus juicios concuerdan con la raíz, con la esencia y con todos los demás aspectos del asunto mismo, entonces eso es una prueba de que eres una persona de buen calibre.
Con independencia de a qué personas o asuntos se enfrente alguien, solo cuando tenga el pensamiento correcto y solo a partir de la premisa de juzgar si un asunto es correcto o incorrecto, bueno o malo, o bien si es positivo o negativo, puede tener un plan consecuente para lidiar con ello y resolverlo. Si una persona no sabe cómo pensar respecto a los problemas —dicho de manera específica, si no puede juzgar los problemas—, entonces tampoco puede lidiar con ellos, es decir, carece de la capacidad para lidiar con los problemas. Cualquiera que se ocupe de los problemas lo hace a partir de la premisa de juzgar si un asunto es correcto o incorrecto; de lo contrario, su plan para resolver el problema y su senda de práctica carecerán de una base. Por ejemplo, alguien te informa de que en cierta iglesia la vida de iglesia no es buena, de que la mayoría de sus miembros se muestran negativos e indiferentes, no están dispuestos a reunirse ni a cumplir su deber. ¿Cómo juzgas tal fenómeno? ¿Es este un problema de la vida real? (Sí). Dado que es un problema de la vida real, se debe proponer un plan de práctica específico para lidiar con él y resolverlo. Antes de resolver el problema, ¿acaso no necesitas juzgar cuál es la raíz y esencia de este y quiénes lo están causando? ¿Acaso no te hace falta juzgarlo? (Sí). Solo por medio del pensamiento puedes tener juicio y solo después del juicio puedes identificar la raíz del problema y, en función de la raíz y esencia de este, puedes determinar entonces los métodos apropiados y adecuados para lidiar con el problema y los planes para resolverlo. Si te has enterado de que la vida de iglesia no es buena en una iglesia concreta, pero desconoces el porqué, ¿cómo juzgarías dónde radica la raíz del problema? (Primero pensaría que guarda relación directa con el líder de la iglesia. Si este no tiene entendimiento espiritual, ha creído en Dios desde hace años pero no entiende la verdad, no puede lidiar con ningún problema que se encuentra y no sabe cómo guiar al pueblo escogido de Dios a que coma y beba las palabras de Dios o comparta la verdad, entonces una iglesia con semejante falso líder está destinada a carecer de buena vida de iglesia). Este es un juicio. En general, para los problemas simples, si un juicio es acertado, puede permitirte captar la raíz del problema. Sin embargo, algunos problemas son complejos y si la información que entiendes no es completa, es posible que tu único juicio no te permita captar la raíz del problema. Por tanto, ¿hay también segundos y terceros juicios? (Sí). Después de contar con tres juicios, es posible que uno de ellos sea el más preciso. ¿Qué otros juicios se os ocurren entonces? (Se me ocurre que, en general, los miembros de esa iglesia tienen escaso calibre y poca capacidad para comprender la verdad y no la aman. Por eso son pobres los resultados en la vida de iglesia). ¿Se conforma esto a la realidad de la situación? Este es el segundo juicio. ¿Hay más? (También consideraría si hay personas malvadas que perturban esta iglesia). Este es el tercer juicio. ¿Cuál de estos tres juicios concuerda más con la situación real y es más realista y cuál es hueco? (Me parece que el segundo juicio es un poco hueco. De hecho, si la iglesia tuviera a una persona adecuada como líder responsable del trabajo, los resultados de la vida de iglesia serían buenos. Por medio de comer y beber las palabras de Dios y entender la verdad, los hermanos y hermanas seguro que contarían con el impulso para realizar sus deberes. Me parece que el primero y el tercer juicio son los más realistas). El segundo juicio es doctrina hueca. El primero y el tercero concuerdan con la situación real y son precisos. Por un lado, estos dos juicios emplean pensamiento lógico; por otro, se basan en algunos fenómenos que se encuentran habitualmente en la vida real. Si puedes captar fenómenos comunes, eso demuestra que tu pensamiento es correcto y se conforma a la lógica. Si no puedes captar la situación real y tu juicio está desconectado de la vida real, esto demuestra que tu pensamiento carece de lógica y tiene problemas, así como que contemplas los problemas de una manera nada realista ni objetiva. El primer juicio y el tercero son objetivos. Puede que una situación sea que el líder de la iglesia no sepa cómo hacer el trabajo. Él mismo no tiene senda en la entrada en la vida, así que tiene incluso menos senda en lo que respecta a liderar a la iglesia y a los hermanos y hermanas. Por consiguiente, la vida de iglesia no mejora. De hecho, la mayoría de los miembros de la iglesia creen con sinceridad en Dios y tienen impulso, pero en realidad la vida de iglesia no da ningún fruto. Cada reunión sigue la misma rutina: cantar, orar, leer las palabras de Dios y, luego, el líder o el diácono comparten algunos entendimientos o doctrinas superficiales. Pocos de allí pueden hablar sobre un auténtico entendimiento vivencial. Por añadidura, el líder de la iglesia tiene escaso calibre y una experiencia superficial, es incapaz de compartir la verdad para resolver los problemas. Así, la vida de iglesia parece aburrida y poco agradable. Se han celebrado múltiples reuniones, pero nadie ha obtenido nada de ellas, así que a la mayoría de las personas les parece que asistir a tales reuniones es menos beneficioso que leer las palabras de Dios en casa y no están dispuestas a asistir. Algunas personas, después de creer en Dios durante uno o dos años y entender algo de verdad, quieren realizar deberes. Sin embargo, algunos líderes de la iglesia no saben quiénes son las adecuadas para qué deber o qué clase de trabajo es apropiado para ellas. Son incapaces de disponer de las personas o de usarlas de manera razonable y tampoco pueden usar sus propias experiencias para apoyarlas y ayudarlas a cumplir sus deberes. Esto puede llevar a que algunas se vuelvan negativas y no estén dispuestas a hacer sus deberes. De hecho, la mayoría de las personas que están dispuestas a hacer su deber pueden hacerlo bien, es solo que carecen de apoyo y ayuda. Si los líderes de la iglesia y los diáconos pueden apoyarlas y ayudarlas de acuerdo con las palabras de Dios, el número de personas en la iglesia dispuestas a hacer su deber se incrementará y podrán hacer su deber con normalidad. La vida de iglesia da malos resultados y algunos problemas siguen sin resolverse durante mucho tiempo debido a que los líderes y diáconos de la iglesia no saben hacer el trabajo. Pasado un tiempo, muchas personas se vuelven negativas y carecen ya de impulso; esto afecta al pueblo escogido de Dios en la realización de su deber. Si los resultados de la vida de iglesia son pobres, eso se debe principalmente a que los líderes y diáconos de la iglesia no saben hacer el trabajo de la iglesia. Esta es una situación. Otra que se da es cuando los anticristos y las personas malvadas ostentan el poder y causan perturbaciones en la iglesia, algo que ocurre de vez en cuando. Cuando los líderes de la iglesia no saben cómo llevar a cabo el trabajo y además hay anticristos y personas malvadas ostentando el poder, se forman camarillas constantemente, con lo que se establecen reinos independientes y se atormenta y reprime a otros. Esto lleva a que se reprima, atormente y excluya a algunos hermanos y hermanas que creen sinceramente en Dios y están dispuestos a hacer su deber. Quieren hacerlo, pero no tienen oportunidad y eso los deja negativos y débiles. Estas personas que creen sinceramente en Dios no disfrutan cuando se reúnen con los anticristos y su séquito. Los anticristos siempre quieren ostentar el poder y afianzarse. Cuando los que creen sinceramente en Dios asisten a las reuniones, quieren entender más de la verdad y compartir sus experiencias, pero los anticristos los reprimen y no les dan la oportunidad. El resultado es que la vida de iglesia se vuelve desordenada, la gente se desorganiza y las reuniones ya no son disfrutables. Pierden el poco entusiasmo y amor que tenían y ya no están dispuestas a hacer su deber. Los malos resultados en la vida de iglesia pueden deberse a cualquiera de estas razones. Esto es lo que se os ocurre y lo que juzgáis. Si la conclusión a la que llegas por medio del juicio está relacionada con la situación real, aunque solo sea parcialmente o solo identifique un posible problema, eso sigue siendo una manifestación de tener la capacidad para emitir juicios. Al menos, la conclusión y opinión que alcanzas por medio del juicio guarda relación con la situación real, no con la doctrina, lo hueco o algo que nunca existe. Esto demuestra que tienes la capacidad para emitir juicios. Si las conclusiones que sacas de todos los asuntos no concuerdan con los patrones normales de cómo se desarrollan las cosas o con cómo resulta cualquier asunto en la vida real y son puramente imaginadas, huecas, nada realistas y falsas, además de no guardar relación con las situaciones reales, entonces, esto significa que no tienes capacidad para emitir juicios o cometes frecuentes errores de juicio. Entonces, ¿qué hay del segundo juicio que mencionasteis antes, el de que los malos resultados de la vida de iglesia se deben a que las personas en esta tienen escaso calibre y no aman la verdad? ¿Qué clase de juicio es este? (Es un error de juicio). A esto se le llama cometer un error de juicio. Si no puedes captar por completo las situaciones que suelen ocurrir con tales asuntos —es decir, las pocas situaciones que es más probable que ocurran— y solo se te ocurre una situación por medio del juicio o piensas en situaciones posibles, pero también en situaciones imposibles, ¿qué demuestra esto? Demuestra que tu capacidad para emitir juicios es promedio. Una persona con capacidad promedio para emitir juicios cuenta con algunas ideas sobre un asunto, pero no puede estar segura. En tales casos, el juicio que hace no es preciso. Si los juicios de una persona son unas veces correctos y otras incorrectos, algunos se conforman a la situación real y otros no, pero los imprecisos son relativamente más frecuentes, esto indica que su capacidad para emitir juicios es escasa. Supongamos que las conclusiones a las que llega por medio del juicio son del todo huecas, no se conforman en absoluto a los patrones de cómo se desarrollan las cosas y, más aún, no concuerdan con los fenómenos que son comunes o frecuentes ni están para nada relacionadas con los hechos. Sus juicios no son más que fantasías, no tienen conexión de ningún tipo con los patrones de cómo se desarrollan las cosas ni con la esencia-humanidad misma y son del todo incompatibles con el contexto de la vida real y el entorno que la rodea. Es decir, supongamos que sus juicios están desconectados de la realidad; lo que se le ocurre por medio del juicio nunca podría suceder en la vida real y aquello de lo que habla no es para nada la esencia del problema. Si este es el caso, entonces esta persona no tiene capacidad para emitir juicios.
Para evaluar si una persona tiene la capacidad para emitir juicios, lo primordial es evaluar si sus juicios respecto a diversos tipos de personas y cosas son precisos. Por ejemplo, digamos que ves a alguien llorando y no sabes por qué. Ves que llora muy compungido y con mucha tristeza, que además está orando y leyendo las palabras de Dios de tanto en tanto y no responde a nadie que le habla. Se te pide que juzgues qué le pasa a esta persona y dices: “Puede que eche de menos su casa. Su madre cayó enferma hace algún tiempo, así que quiere volver a casa”. ¿Es acertado este juicio? Otros dicen: “Puede que se sienta negativo. La mayoría del tiempo, cuando la gente llora es porque alguien ha herido sus sentimientos. Por ejemplo, la gente llora cuando la intimidan o engañan. Cuando se ha enfrentado a algún problema y se le ha tratado de manera injusta, siempre llora y no está dispuesto a hablar ni a interactuar con los demás. Esta es una manifestación de sentirse negativo”. Otros emiten este juicio: “Solía predicar el evangelio y hacer el deber en exteriores, pero ahora lleva mucho haciéndolo en interiores, puede que no se haya acostumbrado y se sienta sofocado”. ¿Existen otras posibilidades? Hay quien dice: “Tal vez no pudiera comer carne ayer, eso le haya disgustado y por eso llora”. Otros dicen: “Ayer vino a hablar conmigo. Yo pensé que solo estaba de paso, así que le eché un vistazo y no dije nada. ¿Puede que se enfadara por eso? ¿Puede que esté llorando por ese motivo?”. ¿Cómo se debería juzgar este asunto de una manera que se conforme a la situación real? ¿Es fácil juzgar esto? (Puedo emitir algunos juicios. Las pocas razones que se acaban de mencionar, como la añoranza de casa, los sentimientos dolorosos o un estado de ánimo sombrío y sofocado, son todos estados que posiblemente puedan causar que una persona llore. Sin embargo, cosas pequeñas como no poder comer carne o que alguien al que le habló la ignorara no deberían ser suficientes para que una persona llore). ¿Qué puede hacer llorar mucho a alguien? Las aflicciones, la tristeza, echar de menos a alguien o a algo, la sensación de estar en deuda. Por tanto, deberías preguntarle: “¿Por qué lloras? ¿Lloras porque se te ha tratado injustamente y te sientes triste o porque estás haciendo introspección y sientes que le debes mucho a Dios?”. Al mantener una conversación de corazón semejante con él, sabrás por qué está llorando. En resumen, no es posible que esté llorando porque no comiera bien o no pudiera comer carne ni tampoco porque alguien lo ignorara o le hiciera un mal gesto. Por supuesto, en circunstancias normales, sufrir algo de adversidad no haría llorar a una persona, como tampoco lloraría por encontrarse de vez en cuando en un estado de ánimo no demasiado bueno. Las únicas cosas que pueden hacer llorar a una persona suelen ser las situaciones antes mencionadas. Puedes juzgar la razón por la que llora en función de esas situaciones habituales y luego emitir un juicio a partir de estas manifestaciones habituales y consistentes, como el hecho de que, en general, no llora a menos que se enfrente a algo triste o a algo que afecte a un tema delicado, que no derrama lágrimas con facilidad y solo llora cuando habla de asuntos particularmente molestos y de cosas que le tocan el alma especialmente o, también, cuando ha hecho algo malo o ha cometido un grave error y se siente en deuda con Dios; al juzgarlo según este contexto, puedes averiguar más o menos por qué está llorando. Una situación por la que lloraría es que un familiar se pusiera gravemente enfermo o muriera o que él mismo sufriera una enfermedad grave y se angustiara por ello. Otra opción es que llorara porque hizo algo malo y de este modo cometió una transgresión y se sentía en deuda con Dios, por lo que quería esforzarse al máximo para cambiar de rumbo, pero no dejaba de tener debilidades y era incapaz de superarlas. Este cúmulo de complejas emociones lo conduciría al llanto. Estos juicios son relativamente acordes a la situación real. Al juzgar a partir de sus habituales manifestaciones y de las características de su personalidad, puedes descubrir la causa principal de por qué está llorando ahora. Así pues, el juicio será relativamente más preciso. Al entender, por una parte, la estatura de tales personas y algunos de los problemas que están experimentando en la actualidad y, por otra, los defectos de su humanidad misma, así como algo de la corrupción y las debilidades que revelan con frecuencia, básicamente puedes acotar el ámbito y juzgar cuál es la causa raíz del problema de esta persona dentro de este ámbito. Emitir un juicio de tal manera será relativamente preciso.
Acabamos de terminar de compartir sobre las manifestaciones de las personas con buen calibre, calibre promedio y escaso calibre en cuanto a su capacidad para emitir juicios, ¿no es cierto? (Sí). También existe la categoría de personas con el peor calibre. Da igual lo que ocurra o lo que le vean hacer a alguien, tales personas no saben emitir un juicio. ¿Por qué no? Porque su calibre es muy escaso, no tienen capacidad para emitir juicios y no saben cómo juzgar las cosas. Por ejemplo, supongamos que oyen a alguien decir algo negativo. En lo que respecta a cuál es la esencia y la naturaleza de este enunciado negativo, no saben en qué basar su juicio, no tienen ni idea. Esto es no saber cómo pensar sobre los problemas y no saber cómo juzgar las cosas. Cuando ven a alguien hacer algo, no son capaces de juzgar cuál es la naturaleza de este asunto o cómo es la calidad humana de esta persona según la esencia del asunto. Tampoco saben cómo juzgar estas cosas a partir de su experiencia al comportarse y menos aún en función de las palabras de Dios. Por tanto, no tienen capacidad para emitir juicios. ¿Cuál es la causa principal de no ser capaz de juzgar las cosas? Este tipo de personas no saben cómo pensar sobre los problemas y, en cuanto a contemplar a las personas y las cosas, no saben en qué aspecto de ellas fijarse, cómo contemplarlas o desde qué base hacerlo. Asimismo, no saben qué conclusiones sacar después, cómo sacarlas ni cómo abordar ni lidiar con este tipo de persona o asunto una vez que han llegado a una conclusión. Tienen la mente en blanco o envuelta en una neblina. Esto es carecer de la capacidad para emitir juicios. El problema principal de las personas que carecen de la capacidad para emitir juicios es que no entienden ni comprenden ninguno de los principios e incluso les falta experiencia a la hora de comportarse. Por tanto, cuando interactúan con diversas clases de personas, no saben con cuáles merece la pena asociarse y con cuáles no. No saben quiénes son relativamente amables, cuentan también con algunos puntos fuertes de los que pueden aprender para compensar sus defectos y pueden ayudarlas y beneficiarlas. Tampoco saben a qué clase de personas pueden tolerar y con cuáles llevarse bien a regañadientes, así como qué clase de personas tienen una humanidad tan increíblemente malvada que asociarse con ellas podría con facilidad acarrear problemas o disputas, por lo que se las debería mantener lejos; todo esto lo ignoran. En resumen, estas personas que carecen de la capacidad para emitir juicios no saben nada ni son capaces de juzgar a ninguna persona o asunto. Sin embargo, tienen además su propio enfoque, una regla fija que siguen. Dicen: “No importa junto a quién me esté ocupando de las cosas ni con quién esté hablando, simplemente los engatuso haciendo bromas. No estoy enemistado con nadie. Sean buenas o malas personas, crean de verdad en Dios o no, amen la verdad o sientan aversión por esta, me llevo bien con ellas y no ofendo a nadie. Cuando veo a gente malvada, la evito; cuando veo a gente dócil, la intimido”. Esta es precisamente su lógica endiablada. No saben con qué clase de personas deberían asociarse, qué clase de personas deberían mantener a distancia y con cuáles nunca deberían relacionarse ni tener trato. No ejercen el menor discernimiento y consideran que todas son iguales, tratan a todo el mundo del mismo modo. Se trate de quien se trate, a no ser que tengan una opinión favorable sobre esa persona, la considerarán una forastera o una enemiga. Por muy buena que sea una persona, siempre y cuando no les suponga ningún beneficio, la tratarán con cautela. No se sinceran con nadie y adoptan con todo el mundo el enfoque de la cautela. ¿El calibre de esas personas es bueno o es escaso? (Es escaso). Ya que son de escaso calibre, ¿cómo pueden seguir teniendo tales pensamientos? Estas personas son simplemente de mente estrecha. ¿Cuál es la diferencia entre las personas sin calibre y las discapacitadas mentales? La gente sin calibre es mentalmente deficiente e idiota. Aparte de mantenerse alimentadas y vestidas, mantener su imagen y mostrarse calculadoras para aprovecharse y no sufrir ninguna pérdida, no tienen calibre de ningún tipo. Las personas mentalmente discapacitadas, por otra parte, ni siquiera se muestran calculadoras para proteger sus propios intereses o aprovecharse; simplemente no tienen pensamientos en absoluto. Los deficientes mentales y los idiotas, aparte de ser calculadores, no poseen capacidad alguna de supervivencia ni calibre y no tienen capacidad para emitir juicios. Por tanto, no existen principios respecto a cómo tratan a las personas, sino que solo se dejan llevar por sus sentimientos. Mientras sientan que no eres bueno para ellas, te evitarán, serán reacias hacia ti, te odiarán en su corazón y te rechazarán. No importa la buena voluntad que tengas hacia ellas ni cómo las ayudes, mientras no puedan percibirlo con claridad, no les parecerá que eres amistoso con ellas ni tampoco que no seas perjudicial para ellas en absoluto. No pueden identificar si las personas, acontecimientos y cosas son correctos o incorrectos, buenos o malos, positivos o negativos; no pueden juzgar estas cosas. Solo son un tanto calculadoras. Cuando se han aprovechado, están contentas; cuando no, sienten que han sufrido una pérdida, que se les ha tratado injustamente, que los demás se han reído de ellas y deciden que, la próxima vez, no dejarán que nadie se aproveche ni permitirán que los demás presuman o les saquen ventaja delante de ellas; no les concederán ninguna oportunidad a los demás. Decidme, ¿cuenta como tener calibre el mero hecho de ser calculadoras? Solo es ligeramente mejor que ser discapacitado mental, pero en cuanto a capacidades, no cuentan con ninguna; no tienen ninguna de las diferentes capacidades para lidiar con diversos tipos de asuntos. Simplemente son idiotas y deficientes mentales. Las personas así no tienen calibre. ¿Lo entendéis? (Sí). Lo único que tienen esas personas de lo que carecen los discapacitados mentales es que son calculadoras; los discapacitados mentales no tienen siquiera eso. Cuando tales personas oyen esto, no se quedan convencidas, dicen: “¿Cómo que no tengo capacidad para emitir juicios? Junta unos dólares estadounidenses y un poco de oro y fíjate en si puedo reconocerlos o no. ¡Sé distinguirlos! ¡El oro es amarillo y los dólares estadounidenses son papel moneda! Reúne platino y plata y veamos si puedo emitir un juicio o no. El platino y la plata tienen tonos distintos de blanco, ¡eso lo distingo!”. ¿Acaso no es una necedad? Esto es bastante estúpido. Solo son capaces de diferenciar entre estas cosas y, aun así, quieren presumir de ello y demostrar que no son estúpidas. Han hecho muchísimas necedades, muchísimas cosas que demuestran falta de calibre; ¿por qué no hablan sobre ellas ni tratan de entenderlas? Precisamente porque les falta calibre, dado que este es muy escaso y no pueden identificar ni diferenciar estos aspectos, tales personas sacan a relucir una o dos cosas que los discapacitados mentales son incapaces de hacer a fin de demostrar que ellas no lo son, sino que tienen algo de ingenio y calibre. ¿No es esto una necedad? Esto es una mayor demostración de su necedad. Ahora también ha terminado nuestra enseñanza sobre las manifestaciones de las personas que no tienen calibre. ¿Cuál es el criterio principal para saber si alguien tiene capacidad para emitir juicios? El de si tiene el pensamiento de la humanidad normal. Si no tienes el pensamiento de la humanidad normal, no serás capaz de juzgar nada. Si tienes el pensamiento de la humanidad normal, puede que tus juicios sigan siendo equivocados, pero como poco, se demuestra que tienes la capacidad para emitir juicios y posees la capacidad de pensamiento de la humanidad normal. Los juicios que emites no son especulaciones, suposiciones, hipótesis ni inferencias. Más bien, son las diferentes conclusiones y opiniones a las que se llega tras considerar todos los aspectos de un asunto. A esto se le llama la capacidad para emitir juicios.