La relevancia de salvar a los descendientes de Moab (Parte 2)

Sería mejor que aprendieras a conocerte un poco a ti mismo. No te tengas en tan alta estima y no sueñes con ir al cielo: simplemente busca con diligencia ser conquistado en la tierra. ¡No pienses en esos sueños irreales que no existen! Si alguien dice algo como lo siguiente, estas son las palabras de una persona con determinación y agallas: “Aunque soy un descendiente de Moab, estoy dispuesto a esforzarme por Dios ¡Daré la espalda a mi viejo antepasado! Él me dio a luz y me pisoteó, y he estado viviendo en oscuridad hasta ahora. Dios me ha liberado, y he visto finalmente el sol-cielo. A través de ser expuesto por Dios he visto finalmente que soy un descendiente de Moab. Antes tenía anteojeras, y no sabía que Dios ha hecho tanta obra, pues he estado cegado por aquel viejo Satanás. ¡Le daré la espalda y lo humillaré por completo!”. Así pues, ¿tenéis tal determinación? A pesar de que parece que cada uno de vosotros tiene la apariencia de un ser humano, os derrumbáis con mayor rapidez que cualquiera y sois muy sensibles a este asunto. Tan pronto como se menciona que sois los descendientes de Moab, vuestra boca se tuerce en una mueca. ¿No es este el carácter de un cerdo? Sois despreciables. ¡Sacrificaríais vuestra vida en aras de la fama y la fortuna! Tal vez desees no ser un descendiente de Moab, pero ¿no es eso lo que eres? Estoy diciendo hoy que lo eres, y debes reconocerlo. No voy en contra de los hechos. Algunas personas son negativas debido a esto, pero ¿acerca de qué hay que ser negativo? ¿No eres también un hijo del gran dragón rojo? ¿Es injusto decir que eres un descendiente de Moab? Echa un vistazo a lo que estás viviendo, dentro y fuera. De los pies a la cabeza, no hay nada encomiable. Libertinaje, inmundicia, ceguera, resistencia, rebeldía, ¿no forma todo esto parte de tu carácter? Siempre vives en una tierra de libertinaje, y no dejas mal sin hacer. Piensas que eres maravillosamente santo. Mira las cosas que has hecho y, aun así, estás muy complacido contigo mismo. ¿Qué habéis hecho que sea digno de alabanza? Sois como bestias. ¡No tenéis humanidad! Os asociáis con los animales y vivís entre ideas malas, licenciosas. ¿De cuánto carecéis? Estáis de acuerdo con que sois los hijos del gran dragón rojo, y estáis dispuestos a hacer servicio, pero más adelante, cuando se dice que sois los descendientes de Moab, os volvéis negativos. ¿No es esta la verdad? Igual que naciste de tu padre y tu madre: por muy terribles que sean, igualmente naciste de ellos. Aunque encontraras una madre adoptiva y dejaras tu hogar, ¿no sigues siendo hijo de tus padres originales? ¿Puede cambiarse ese hecho? ¿Te he etiquetado como descendiente de Moab sin razón? Algunas personas dicen: “¿No podrías simplemente darme otro nombre?”. Yo digo: “¿Qué tal si te doy el nombre de contraste?”. Tampoco están dispuestas a ser contrastes. Entonces, ¿qué estás dispuesto a ser? Contrastes, hacedores de servicio: ¿no es esto lo que sois? ¿Qué otra cosa elegirías? ¿No eres una persona nacida en el país del gran dragón rojo? Por mucho que digas que eres un hijo de David, esto no concuerda con los hechos. ¿Es esto algo que tú mismo elegiste? ¿Puedes escoger cualquier nombre bonito que elijas tú mismo? ¿Acaso no sois vosotros, personas corrompidas, los hijos del gran dragón rojo que se mencionaron? En cuanto a los hacedores de servicio, ¿no sois también vosotros, personas corruptas? Los especímenes y los modelos de quienes han sido conquistados que se mencionaron, ¿no sois vosotros también? ¿Acaso la senda de ser perfeccionado no es algo que se habla para vosotros? Los que son castigados y juzgados sois vosotros; aquellos que son perfeccionados posteriormente ¿no son algunos de entre vosotros? ¿Sigue siendo importante este título? Sois muy insensatos; ¿ni siquiera podéis ver claramente algo tan trivial? No sabes quién desciende de quién, pero Yo lo tengo claro y os lo estoy diciendo. Si puedes reconocerlo hoy, está bien. No siempre te sientas tan inferior. Cuanto más negativo seas y retrocedas, más se demuestra que eres la progenie de Satanás. Hay algunos que dicen, cuando se les pide que escuchen himnos: ¿Pueden escuchar himnos los descendientes de Moab? Yo no puedo; ¡no estoy calificado!”. Si los haces que canten, dicen: “Si los descendientes de Moab cantan, ¿está Dios dispuesto a escuchar? Dios me detesta. Estoy demasiado avergonzado para ir delante de Dios y no puedo dar testimonio de Él. Simplemente no cantaré, no sea que Dios se irrite cuando lo oiga”. ¿No es esta la forma negativa de ocuparse de ello? Como ser creado, naciste en una tierra de libertinaje, y eres un hijo del gran dragón rojo, un descendiente de Moab; deberías dar la espalda a tu viejo antepasado y al viejo Satanás. Solo quien lo haga es alguien que quiere verdaderamente a Dios.

En el principio, cuando os di la posición de pueblo de Dios, saltabais una y otra vez, con más alegría que nadie. Pero ¿qué os pasó tan pronto os dije que sois los descendientes de Moab? ¡Todos os vinisteis abajo! ¿Dónde está vuestra estatura? ¡Vuestro concepto de posición es demasiado intenso! La mayoría de las personas no pueden levantarse. Algunos van y hacen negocios, y otros van a trabajar. Tan pronto como digo que sois los descendientes de Moab, todos queréis salir corriendo. ¿Es este el testimonio que dais para Dios, que proclamáis a gritos todo el día? ¿Se convencerá así Satanás? ¿No es esto una marca de vergüenza? ¿De qué sirve teneros? ¡Sois, todos, basura! ¿Qué clase de sufrimiento habéis soportado para que os sintáis tan ofendidos? Pensáis que, una vez que Dios os haya torturado hasta un determinado punto, Él estará feliz, como si viniera con la intención de condenaros, y después de condenaros y destruiros, Su obra estará hecha. ¿Es eso lo que Yo he dicho? ¿No pensáis eso debido a vuestra ceguera? ¿Es que no os esforzáis para hacerlo bien o Yo os estoy condenando a propósito? Yo nunca he hecho eso; eso es algo que vosotros habéis pensado. Jamás he obrado así y tampoco tengo esa intención. Si Yo en verdad quisiera destruiros, ¿necesitaría pasar por tales dificultades? Si Yo en verdad quisiera destruiros, ¿necesitaría hablar con vosotros con tanta seriedad? Mi voluntad es esta: cuando Yo os haya salvado, entonces podré descansar. Cuanto más bajo es el nivel de una persona, más es objeto de Mi salvación. Cuanto más proactivamente seáis capaces de entrar, más feliz seré Yo. Cuanto más os derrumbáis, más inquieto estoy. Siempre queréis pavonearos y asumir el trono: yo os digo que esa no es la senda de salvaros de la inmundicia. La fantasía de sentaros en el trono no puede perfeccionaros; eso no es realista. Yo digo que eres descendiente de Moab, y te pones triste. Dices: “Si me haces ir al abismo sin fondo, no daré testimonio de Ti ni sufriré por Ti”. Que hagas esto, ¿no es oponerte a Mí? ¿Te beneficiaría hacer esto? ¡Yo te he dado tanta gracia! ¿Lo has olvidado? Habéis despreciado y humillado el corazón de Dios, que es como el de una madre amorosa, ¿cuáles serán las consecuencias para vosotros? Si no das testimonio de Mí, Yo no te obligare, pero deberías saber que al final serás un objetivo de destrucción. Si no puedo ganar testimonio en ti, lo conseguiré en otras personas. Eso no me importa, pero, al final, lo lamentarás, y, en ese momento, habrá pasado mucho tiempo desde que caíste en las tinieblas. ¿Quién será capaz de salvarte entonces? No pienses que la obra no puede llevarse a cabo sin ti: tenerte no es tener mucho y carecer de ti no es carecer de mucho. No habría demasiados contigo ni demasiado pocos sin ti. No te consideres demasiado honorable. Si no estás dispuesto a seguirme, esto muestra que eres rebelde y no hay nada deseable en ti. Si eres un buen orador, ¿no es eso simplemente porque te has equipado con palabras que Yo he traído a través de Mi obra? ¿Qué hay en ti que sea digno de alabanza? ¡No des rienda suelta a tu imaginación! Si Yo no puedo obtener gloria de vosotros, descendientes de Moab, seleccionaré a un segundo y a un tercer grupo de los descendientes de Moab para Mi obra hasta que Yo obtenga la gloria. Si no estás dispuesto a dar testimonio de Mí, ¡entonces vete! ¡Yo no te obligaré! No pienses que seré incapaz de dar un paso sin vosotros. Encontrar objetos adecuados para Mi obra en esta tierra de China es fácil. No puede encontrarse nada más en esta tierra; las personas inmundas, corruptas están absolutamente en todas partes, y Mi obra puede hacerse en cualquier lugar. ¡No seas tan soberbio! Por muy soberbio que seas, ¿no sigues siendo un hijo nacido de la fornicación? Observa tu valía: ¿qué otra opción tienes? Simplemente permitirte vivir es una inmensa elevación; así pues, ¿sobre qué podrías ser arrogante? Si no fuera por Mi obra para terminar la era, ¿no habrías caído hace mucho tiempo en medio de desastres naturales y provocados por el hombre? ¿Puedes seguir viviendo tan cómodamente? Sigues discutiendo constantemente sobre este asunto. Desde que te dije que eras descendiente de Moab has estado poniendo mala cara todo el tiempo. No te educas a ti mismo, no lees la palabra de Dios, y no soportas ver a esta o aquella persona. Cuando ves a otras personas educándose, las interrumpes y dices cosas desalentadoras. ¡Eres un atrevido! Declaras: “¿Qué educación iban a tener los descendientes de Moab? Yo no me molestaré”. ¿No es lo que diría una bestia? ¿Cuentas siquiera como un ser humano? He dicho mucho, pero eso no ha logrado nada en ti. ¿He hecho Yo toda esta obra en vano? ¿He dicho todas estas palabras en vano? Hasta un perro menearía el rabo; ¡una persona así ni siquiera está a la altura de un perro! ¿Mereces que se te llame humano? Cuando hablo de los descendientes de Moab, algunas personas se autodegradan deliberadamente. No se visten como antes y están tan desaliñadas que no parecen humanos, y murmuran: “Soy un descendiente de Moab. No soy bueno. Pensar que vas a obtener alguna bendición es soñar despierto. ¿Pueden ser perfeccionados los descendientes de Moab?”. Tan pronto como hablo de los descendientes de Moab, la mayoría de las personas se quedan sin esperanza; argumentan: “Dios dice que somos los descendientes de Moab; ¿qué significa esto? Observa el tono que ha adoptado, ¡es irrevocable! No hay amor en Sus palabras. ¿No somos objetivos de la destrucción?”. ¿Has olvidado lo que se dijo antes? ¿El término “descendientes de Moab” es lo único que recuerdas ahora? En realidad, muchas palabras tienen como propósito lograr un efecto, pero también revelan la verdad de los hechos. La mayoría de las personas no lo creen. Tú no estás dispuesto a sufrir así por Mí. Tienes miedo a la muerte y siempre quieres escapar. Si quieres irte Yo no te obligaré a quedarte, pero debo decirte esto claramente: no vivas toda una vida en vano ni olvides las cosas que te he dicho en el pasado. Como un ser creado, deberías realizar el deber de un ser creado. No actúes en sentido contrario a tu conciencia; lo que deberías hacer es consagrarte al Señor de la creación. Los descendientes de Moab son también seres creados, lo que sucede es que simplemente son contrastes y están maldecidos. Pase lo que pase, sigues siendo un ser creado. No estás lejos si dices: “Aunque soy un descendiente de Moab, he disfrutado mucho de la gracia de Dios, de lo cual debo tener conciencia. Simplemente lo reconoceré, pero no pensaré demasiado en ello. Aunque sufra dentro de esta corriente, sufriré hasta el final, y si soy un descendiente de Moab, que así sea. ¡Seguiré hasta el final!”. Debes seguir hasta el final. Si huyes, en verdad no tendrás perspectivas futuras: habrás entrado en el camino de la destrucción.

Es bueno hacer que entendáis vuestro origen, y que entendáis que la verdad objetiva beneficia a la obra. Si no se hace de esta manera, no se produciría el resultado deseado. Esto es una parte de la obra de conquista y un paso necesario en la obra. Es una realidad. Esta obra tiene como propósito despertar el espíritu de las personas, su sentido de conciencia y permitirles obtener esta gran salvación. Si uno tiene conciencia, debe agradecer todavía más a Dios cuando se dé cuenta de que tiene una posición baja. Debe tomar en sus manos Sus palabras, aferrarse con firmeza a la gracia que Él le ha dado e, incluso, llorar con amargura y reconocer: “Nuestra posición es inferior, y no hemos ganado nada en el mundo. A las personas inferiores, nadie nos respeta. Se nos persigue en nuestro entorno del hogar, nuestros maridos nos rechazan, nuestras mujeres nos vilipendian, nuestros hijos nos miran con desprecio y, cuando somos viejos, nuestras nueras también nos maltratan. Es cierto que no hemos sufrido poco; ¡y que ahora disfrutemos del gran amor de Dios es una gran fortuna! Si Dios no nos hubiera salvado, ¿cómo podríamos ver con claridad el sufrimiento humano? ¿No seguiríamos degenerándonos en este pecado? ¿Acaso no es esta la elevación de Dios para nosotros? ¡Yo soy una de las personas más inferiores, y Dios me ha levantado tan alto! Aunque yo sea destruido debo seguir retribuyendo Su amor. Dios piensa de una forma elevada respecto a nosotros, personas tan inferiores, y nos habla cara a cara. Me toma de la mano para enseñarme. Con Su boca me alimenta. Vive conmigo y sufre conmigo. Aunque me castigue, ¿qué puedo decir? ¿Acaso ser castigado no es también ser elevado por Dios? Soy castigado y sin embargo puedo ver Su justicia. No puedo carecer de conciencia; debo retribuir el amor de Dios. No puedo rebelarme más contra Él”. La posición de Dios y Su estatus no son iguales a los de las personas, pero Su sufrimiento es el mismo, Su comida y vestimenta son los mismos; sin embargo, toda la gente le respeta, y esa es la única diferencia. ¿Acaso no disfruta de todo lo demás igual que el hombre? Entonces, ¿qué te da derecho a pedirle a Dios que te trate de cierta manera? Dios ha soportado un enorme sufrimiento y ha hecho una obra muy grande, y vosotros —que sois inferiores a las hormigas, inferiores a los insectos— habéis sido elevados muy alto el día de hoy. Si no puedes corresponder al amor de Dios, ¿dónde está tu conciencia? Algunas personas dicen desde su corazón: “Cada vez que pienso en abandonar a Dios mis ojos se llenan de lágrimas y siento que aguijonean mi conciencia. Estoy en deuda con Dios. No puedo hacer esto. No puedo tratarlo de esta manera. Si yo muriera y, al morir, le diera gloria a Su obra, yo estaría más que satisfecho. De lo contrario, aunque yo viva, no sentiré paz”. Escuchad estas palabras: describen el deber que un ser creado debería cumplir. Si una persona siempre tiene esta visión en su interior, tendrá claridad y tranquilidad por dentro; estará seguras de estas cosas. Tú dirás: “Dios no me está haciendo daño ni se burla deliberadamente de mí, ni me humilla. Aunque Él pronuncie algo con dureza y golpee el corazón, es por mi propio bien. Aunque Él hable tan duramente, sigue salvándome y siendo considerado con mis debilidades. Él no está utilizando los hechos para castigarme. Yo creo que Dios es salvación”. Si de verdad tienes esta visión, es improbable que huyas. Tu conciencia no te dejará ir y su condenación te dirá que no deberías tratar a Dios de esa forma. Piensa en toda la gracia que has obtenido. Has escuchado muchas de Mis palabras; ¿podrías haberlas escuchado en vano? No importa quién huya, tú no puedes. Otras personas no creen, pero tú debes hacerlo. Otras personas abandonan a Dios, pero tú debes defenderlo y dar testimonio de Él. Otros difaman a Dios, pero tú no puedes. Por muy severo que Dios sea contigo, debes seguir haciendo lo correcto para Él. Debes corresponder a Su amor y tener conciencia, porque Dios es inocente. Él ya ha sufrido una gran humillación al venir a la tierra desde el cielo para obrar entre la humanidad. Él es santo, sin la más mínima inmundicia. ¿Cuánta humillación ha soportado al venir a la tierra de la inmundicia? Él obra en vosotros para vuestro beneficio. Si lo tratas sin conciencia, ¡sería mejor que murieras de una muerte temprana!

En estos momentos, la mayoría de las personas carecen de este aspecto de la visión; no pueden comprender en absoluto esta obra ni saben lo que Dios quiere lograr finalmente con ella. Especialmente los que están confundidos: es como si hubieran entrado en un laberinto y hubieran perdido el camino después de algunas vueltas. Si les explicas exhaustivamente el objetivo del plan de gestión de Dios para ellos, no se sentirán confundidos. Muchas personas no pueden comprenderlo, y creen que la obra de Dios consiste en torturar a las personas. No entienden la sabiduría y la maravilla de Su obra ni que esta es para revelar Su gran poder y, además, para salvar a la humanidad. No ven todo esto; sólo ven si tienen perspectivas y si serán capaces de entrar en el cielo. Dicen: “La obra de Dios es siempre tan indirecta; funcionaría que nos permitieras ver directamente Tu sabiduría. No deberías torturarnos de esta forma. Tenemos gran carencia de calibre, y no entendemos Tu voluntad. Sería grandioso si hablaras y actuaras directamente. Quieres que adivinemos, pero no podemos. Sería grandioso si te apresuraras y nos permitieras ver Tu gloria. ¿Qué necesidad hay de hacer las cosas de una forma tan indirecta?”. Lo que más os falta ahora es conciencia. Tened más conciencia. Abrid bien los ojos para ver quién está llevando a cabo realmente los pasos de esta obra. No saquéis conclusiones precipitadas. Ahora, en el mejor de los casos, has comprendido una parte del aspecto superficial del camino de vida que debes experimentar. Todavía hay mucha verdad para que la experimentes, y cuando llegue el día en que puedas entenderlo plenamente, ya no hablarás de esa manera ni te quejarás. Tampoco te apresurarás a definir las cosas. Dirás: “¡Dios es tan sabio, Dios es tan santo, Dios es tan poderoso!”.

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