La relevancia de salvar a los descendientes de Moab (Parte 1)

En estos dos a tres años de obra, lo que debería haberse logrado en la obra de juicio en vosotros se ha conseguido en esencia. La mayoría de las personas han abandonado algunas de sus expectativas futuras y parte de su destino. Sin embargo, cuando se menciona que vosotros sois los descendientes de Moab, muchos no pueden soportarlo: vuestros rasgos se distorsionan, vuestra boca se tuerce y vuestros ojos se quedan viendo fijamente. Sencillamente no podéis creer que sois los descendientes de Moab. Moab fue desterrado a esta tierra tras ser maldecido. Su progenie ha transmitido su linaje hasta hoy, y todos vosotros sois sus descendientes. No hay nada que Yo pueda hacer. ¿Quién os dijo que nacierais en la casa de Moab? Yo tengo lástima de ti y no deseo eso para ti, pero nadie puede cambiar este hecho. Tú eres un descendiente de Moab, y no puedo decir que lo seas de David. No importa de quién seas descendiente, sigues siendo un ser creado, aunque eres un ser de posición inferior, una criatura de origen inferior; eres una criatura de nacimiento inferior. Todos los seres creados deben experimentar la totalidad de la obra de Dios; todos son objetos de Su conquista, todos deben ver Su carácter justo, y experimentar Su sabiduría y Su omnipotencia. Hoy eres un descendiente de Moab, y debes aceptar este juicio y este castigo; si no fueras un descendiente de Moab, ¿no necesitarías aceptar también este juicio y este castigo? ¡Reconoce esto! En verdad, hoy obrar sobre los descendientes de Moab es más valioso y más significativo. Como la obra se realiza en vosotros, tiene un enorme significado. Si la obra se realizara en los descendientes de Cam, no sería significativa, porque, a diferencia de Moab, ellos no son de un origen inferior. Los descendientes de Cam, el segundo hijo de Noé, solo son malditos: no proceden de la fornicación. Simplemente son de una posición inferior, porque Noé los maldijo para ser los siervos de los siervos. Tienen una posición inferior, pero su valía original no era menor. Al hablar de Moab, las personas saben que su posición era inferior porque nació de la fornicación. Aunque la posición de Lot era muy elevada, Moab descendió de Lot y de su hija. Lot era considerado justo, pero, aun así, Moab fue maldecido. Moab era de valía inferior y tenía una posición inferior, y aunque no hubiera sido maldecido, seguiría siendo inmundo y, así, era diferente a Cam. Él no reconoció a Jehová, sino que se resistió a Él y se rebeló en Su contra, por lo cual cayó en el más oscuro de los lugares. Obrar ahora en los descendientes de Moab es salvar a aquellos que han caído en la más grande oscuridad. Aunque fueron maldecidos, Dios está dispuesto a obtener la gloria a partir de ellos, pues, al principio, todos eran personas que no tenían a Dios en su corazón; solo hacer que quienes no tienen a Dios en su corazón lo obedezcan y lo amen es una verdadera conquista, y el fruto de tal obra es el más valioso y el más convincente. Sólo esto es obtener gloria; esta es la gloria que Dios quiere obtener en los últimos días. Aunque estas personas son de una posición inferior, que ahora sean capaces de obtener una salvación tan grande, es, verdaderamente, una elevación hecha por Dios. Esta obra tiene mucho sentido, y Él gana a estas personas a través del juicio. No es Su intención castigar a estas personas, sino salvarlas. Si Él siguiera haciendo la obra de conquista en Israel durante los últimos días, esto sería inútil; aunque diera fruto, no tendría valor ni gran importancia, y Él no sería capaz de obtener toda la gloria. Él está obrando en vosotros, en los que han caído en el más oscuro de los lugares, en los más retrógrados. Estas personas no reconocen que hay un Dios ni lo han sabido nunca. Satanás ha corrompido a estas criaturas hasta el punto de olvidar a Dios. Satanás las ha cegado y no saben en absoluto que hay un Dios en el cielo. En vuestro corazón, todos adoráis ídolos y adoráis a Satanás; ¿no sois las personas más inferiores, las más retrógradas? Sois lo más bajo de la carne, sin ninguna libertad personal, y también sufrís dificultades. También sois las personas con el nivel más bajo de esta sociedad, sin ninguna libertad de creencia. Aquí yace la relevancia de obrar en vosotros. Obrar hoy en vosotros, los descendientes de Moab, no es para humillaros, sino para revelar la relevancia de la obra. Es una gran elevación para vosotros. Si una persona tiene razón y percepción, declarará: “Soy un descendiente de Moab, verdaderamente indigno de recibir hoy tan grande elevación de Dios o tan grandes bendiciones. En todo lo que hago y digo, y de acuerdo con mi estatus y valía, no soy digno de bendiciones tan grandes de Dios. Los israelitas tienen un gran amor por Dios, y Él les concede la gracia que disfrutan; pero su estatus es mucho más elevado que el nuestro. Abraham estaba muy consagrado a Jehová, y Pedro estaba muy consagrado a Jesús: su devoción era cien veces mayor a la nuestra. Con base en nuestras acciones, somos absolutamente indignos de disfrutar de la gracia de Dios”. El servicio de estas personas en China simplemente no puede llevarse delante de Dios. Es un completo desastre; ¡que disfrutes ahora tanto de la gracia de Dios es puramente la elevación de Dios! ¿Cuándo habéis buscado la obra de Dios? ¿Cuándo habéis sacrificado vuestra vida por Él? ¿Cuándo habéis renunciado sin dilación a vuestra familia, a vuestros padres y a vuestros hijos? ¡Ninguno de vosotros ha pagado un gran precio! Si el Espíritu Santo no te hubiera sacado, ¿cuántos de vosotros habríais sido capaces de sacrificarlo todo? Habéis llegado hasta hoy, solo por la fuerza y bajo coacción. ¿Dónde está vuestra devoción? ¿Dónde está vuestra obediencia? Con base en vuestros actos, debisteis haber sido destruidos hace mucho: debisteis haber sido eliminados. ¿Qué os califica para disfrutar de bendiciones tan grandes? ¡No sois dignos en absoluto! ¿Quién de entre vosotros ha encontrado el camino verdadero por sí mismo? ¿Quién de entre vosotros ha encontrado el camino verdadero por sí mismo? ¡Todos sois perezosos, glotones y comodinos miserables! ¿Creéis que sois grandes? ¿De qué tenéis que jactaros? Aun si ignorarais que sois descendientes de Moab, ¿es vuestra naturaleza, vuestro lugar de nacimiento del más elevado nivel? Incluso si ignorarais que sois sus descendientes, ¿no sois todos descendientes de Moab de la cabeza a los pies? ¿Puede cambiarse la verdad de los hechos? ¿Acaso dejar al descubierto vuestra naturaleza ahora tergiversa la verdad de los hechos? Mirad vuestro servilismo, vuestra vida y vuestra personalidad; ¿no sabéis que sois los más inferiores de los inferiores entre la humanidad? ¿De qué tenéis que jactaros? Considerad vuestra posición en la sociedad. ¿No estáis en su nivel más bajo? ¿Acaso pensáis que he dicho algo equivocado? Abraham ofreció a Isaac, ¿qué habéis ofrecido vosotros? Job lo ofreció todo, ¿qué habéis ofrecido vosotros? Muchas personas han dado su vida, han entregado sus cabezas y derramado su sangre con el fin de buscar el camino verdadero. ¿Habéis pagado ese precio? En comparación, no sois en absoluto aptos para disfrutar de una gracia tan grande. ¿Os ofende decir hoy que sois descendientes de Moab? No os tengáis en tan alta estima. No tienes nada de lo que jactarte. Una salvación y una gracia tan grandes se os dan gratuitamente. No habéis sacrificado nada; sin embargo, disfrutáis de la gracia libremente. ¿No os sentís avergonzados? ¿Es este camino verdadero algo que buscasteis y encontrasteis por vosotros mismos? ¿No fue el Espíritu Santo quien os obligó a aceptarlo? Nunca habéis tenido un corazón que busca y, mucho menos, un corazón que busca y anhela la verdad. Solamente habéis estado sentados y disfrutándolo; habéis obtenido esta verdad sin hacer el menor esfuerzo. ¿Qué derecho tenéis de quejaros? ¿Piensas que eres de lo más valioso? En comparación con quienes sacrificaron su vida, y derramaron su sangre, ¿de qué os tenéis que quejar? ¡Destruiros ahora mismo sería correcto y natural! No tenéis otra opción más que obedecer y seguir. ¡Simplemente no sois dignos! La mayoría de entre vosotros fuisteis llamados, pero si el entorno no os hubiera obligado o no hubierais sido llamados, os habríais negado por completo a salir. ¿Quién está dispuesto a aceptar tal desistimiento? ¿Quién está dispuesto a abandonar los placeres de la carne? ¡Todos sois personas que se divierten avariciosamente en las comodidades, y buscan una vida de lujo! Habéis obtenido bendiciones tan grandes, ¿qué más tenéis que decir? ¿Qué quejas tenéis? Se os ha permitido disfrutar de las mayores bendiciones y la mayor gracia en el cielo, y hoy se os revela la obra que nunca se había hecho en la tierra. ¿No es esto una bendición? Sois castigados de esta manera hoy porque os habéis resistido a Dios y os habéis rebelado contra Él. Debido a este castigo, habéis visto la misericordia y el amor de Dios y, más aún, habéis visto Su justicia y Su santidad. Debido a este castigo y a la inmundicia de la humanidad, habéis visto el gran poder de Dios, Su santidad y Su grandeza. ¿No es esta la más rara de las verdades? ¿No es esta una vida con sentido? ¡La obra que Dios hace está llena de sentido! Así pues, cuanto más baja es vuestra posición, más muestra que sois elevados por Dios, y más demuestra el gran valor de Su obra en vosotros hoy. ¡Es, sencillamente, un tesoro incalculable que no puede conseguirse en ningún otro lugar! A lo largo de las eras nadie ha disfrutado de una salvación tan grande. Que vuestra posición sea inferior muestra cuán grande es la salvación de Dios, y que Él es fiel a la humanidad; Él salva, no destruye.

El pueblo chino nunca ha creído en Dios; nunca ha servido a Jehová y jamás ha servido a Jesús. Solo se postra, quema incienso, quema billetes funerarios y adora a Buda. Simplemente adoran ídolos; todos son rebeldes el extremo. Por tanto, cuanto más baja es la posición de las personas, más muestra que lo que Dios obtiene de vosotros es, incluso, más gloria. Desde su punto de vista, algunas personas pueden decir: “Dios, ¿cuál es la obra que Tú haces? Un Dios tan elevado, un Dios tan santo como Tú, ¿viene a una tierra inmunda? ¿Tan bajo concepto tienes de ti mismo? Somos tan inmundos, ¿pero Tú estás dispuesto a estar con nosotros? ¿Estás dispuesto a vivir entre nosotros? Somos de una posición tan baja, ¿pero estás dispuesto a hacernos completos? ¿Y nos usarías como modelos y muestras?”. Yo digo: Tú no entiendes Mi voluntad. Tú no entiendes la obra que Yo quiero hacer ni entiendes Mi carácter. La relevancia de la obra que Yo haré está más allá de la capacidad que podáis llegar a tener. ¿Puede conformarse Mi obra a tus nociones humanas? Según estas, Yo tendría que haber nacido en un bonito país para mostrar que soy de un estatus elevado, para mostrar que soy de gran valía, para mostrar Mi honor, santidad y grandeza. Si Yo hubiera nacido en un lugar que me reconociera, en una familia de élite, y si Yo fuera de una posición y un estatus elevados, se me trataría muy bien. Eso no beneficiaría Mi obra, y, entonces, ¿podría una salvación tan grande revelarse? Todos los que me vieran me obedecerían, y la inmundicia no los contaminaría. Yo debería haber nacido en esta clase de lugar. Eso es lo que vosotros creéis. Pero pensad en ello: ¿vino Dios a la tierra para disfrutar, o para obrar? Si Yo obrara en esa clase de lugar fácil y cómodo, ¿podría obtener Mi gloria plena? ¿Sería Yo capaz de conquistar toda Mi creación? Cuando Dios vino a la tierra, Él no era del mundo, ni se hizo carne con el fin de disfrutar del mundo. El lugar en el que obrar revelaría Su carácter y el que más sentido tendría es el lugar en el que Él nació. Sea una tierra santa o inmunda, e independientemente de dónde obre, Él es santo. Él creó todo lo que hay en el mundo, aunque todo ha sido corrompido por Satanás. Sin embargo, todas las cosas siguen perteneciéndole a Él; todas están en Sus manos. Llega a una tierra inmunda y obra ahí para revelar Su santidad; Él hace esto solamente en aras de Su obra, lo cual significa que Él soporta una gran humillación para llevar a cabo tal obra con el fin de salvar a las personas de esta tierra inmunda. Esto se hace para dar testimonio, en beneficio de toda la humanidad. Lo que tal obra muestra a las personas es la justicia de Dios y puede exhibir de mejor manera la supremacía de Dios. Su grandeza y Su rectitud se manifiestan en la salvación de un grupo de personas en situación precaria a quienes otros desprecian. Nacer en una tierra inmunda no prueba, en absoluto, que Él sea inferior; simplemente permite que toda la creación vea Su grandeza y Su amor sincero por la humanidad. Cuanto más lo hace así, más revela Su amor puro, Su amor perfecto por el hombre. Dios es santo y justo. Aunque Él nació en una tierra inmunda y aunque vive con esas personas llenas de inmundicia, del mismo modo que Jesús vivió con los pecadores en la Era de la Gracia, ¿acaso cada parte de Su obra no se hace en aras de la supervivencia de toda la humanidad? ¿No es todo estopara que la humanidad pueda obtener una gran salvación? Hace dos mil años, Él vivió con pecadores durante unos años. Eso fue en aras de la redención. Hoy, Él está viviendo con un grupo de personas inmundas, inferiores. Esto es en aras de la salvación. ¿Acaso toda Su obra no es en beneficio de vosotros, los humanos? Si no es para salvar a la humanidad, ¿por qué habría vivido y sufrido Él con pecadores durante tantos años, después de nacer en un pesebre? Y si no es para salvar a la humanidad, ¿por qué regresaría Él a la carne una segunda vez, a nacer en esta tierra en la que se congregan los demonios, y a vivir con estas personas que Satanás ha corrompido profundamente? ¿No es fiel Dios? ¿Qué parte de obra no ha sido para la humanidad? ¿Qué parte no ha sido para vuestro destino? Dios es santo, ¡esto es inmutable! Él no está contaminado por la inmundicia, aunque ha venido a una tierra inmunda; ¡todo esto solo puede significar que el amor de Dios por la humanidad es extremadamente abnegado, y que el sufrimiento y la humillación que Él soporta son extremadamente grandes! ¿No sabéis cuán grande es la humillación que Él sufre por todos vosotros, y por vuestro destino? En lugar de salvar a las grandes personas o a los hijos de familias ricas y poderosas, hace hincapié en salvar a los inferiores y a quienes otros miran con desprecio. ¿No es todo esto Su santidad? ¿No es todo esto Su justicia? En aras de la sobrevivencia de toda la humanidad, Él preferiría nacer en una tierra inmunda y sufrir cada humillación. Dios es muy real; Él no hace obra falsa. ¿Acaso cada etapa de Su obra no se realiza de esta forma tan práctica? Aunque todas las personas lo difaman y afirman que Él se sienta a la mesa con pecadores; aunque todas las personas se burlan de Él y dicen que vive con los hijos de la inmundicia, con las personas más inferiores, Él sigue entregándose abnegadamente, y, por tanto, sigue siendo rechazado de esta forma entre la humanidad. ¿Acaso el sufrimiento que él soporta no es mayor al vuestro? La obra que Él realiza ¿no es mayor que el precio que habéis pagado? Vosotros nacisteis en una tierra de inmundicia, pero habéis obtenido la santidad de Dios. Nacisteis en una tierra en la que los demonios se congregan, pero habéis recibido gran protección. ¿Qué elección tenéis? ¿Qué quejas tenéis? ¿No es el sufrimiento que Él ha soportado mayor que el que habéis aguantado vosotros? Él ha venido a la tierra y nunca ha disfrutado de los deleites del mundo humano. Él detesta esas cosas. Dios no vino a la tierra para que el hombre le invite a cosas materiales ni lo hizo para disfrutar de la comida, las prendas y los ornamentos del hombre. Él no presta atención a estas cosas. Vino a la tierra a sufrir por el hombre, no para disfrutar de una fortuna terrenal. Él vino para sufrir, para obrar y para completar Su plan de gestión. Él no seleccionó un lugar bonito, para vivir en una embajada ni en un hotel de lujo, ni tiene numerosos siervos que lo atiendan. Con base en lo que habéis visto, ¿acaso no sabéis si vino a obrar o a disfrutar? ¿Acaso no ven vuestros ojos? ¿Cuánto os ha dado Él? ¿Sería capaz de obtener gloria si hubiera nacido en un lugar cómodo? ¿Sería capaz de obrar? ¿Sus actos tendrían alguna relevancia? ¿Sería Él capaz de conquistar por completo a la humanidad? ¿Sería Él capaz de rescatar a las personas de la tierra de la inmundicia? Las personas preguntan, según sus nociones humanas: “Ya que Dios es santo, ¿por qué nació en este inmundo lugar nuestro? Tú nos odias y detestas a los humanos inmundos; Tú detestas nuestra resistencia y rebeldía; ¿por qué vives entonces con nosotros? Tú eres un Dios supremo; podrías haber nacido en cualquier otro lugar, entonces ¿por qué tuviste que nacer en esta tierra inmunda? Tú nos castigas y juzgas cada día, y sabes claramente que somos los descendientes de Moab; ¿por qué sigues viviendo, pues, entre nosotros? ¿Por qué naciste en una familia de los descendientes de Moab? ¿Por qué hiciste eso?”. ¡Esos pensamientos vuestros carecen totalmente de razón! Solo esta clase de obra permite que las personas vean Su grandeza, Su humildad y Su escondimiento. Él está dispuesto a sacrificarlo todo en aras de Su obra, y ha soportado todo el sufrimiento por ella. Él actúa para beneficio de la humanidad, y, más que eso, para conquistar a Satanás, de manera que todas las criaturas puedan someterse a Su dominio. Sólo esto tiene sentido, es una obra valiosa. Si los descendientes de Jacob hubieran nacido en China, en este trozo de tierra, y fueran todos vosotros, ¿cuál sería, entonces, la relevancia de la obra realizada en vosotros? ¿Qué diría Satanás? Satanás diría: “Ellos te temían antes, te han obedecido desde el principio y no tienen historia de traición hacia Ti. Ellos no son lo más oscuro, lo más bajo ni lo más retrógrado de la humanidad”. Si en verdad se hiciera así la obra, ¿a quién convencería?”. En todo el universo, los chinos son las personas más retrógradas. Han nacido inferiores, con una integridad inferior; son torpes e insensibles, y son vulgares y decadentes. Están empapados de caracteres satánicos, inmundos y licenciosos. Vosotros poseéis todos estos caracteres satánicos. Una vez que esta obra se complete, las personas se despojarán de estos caracteres corruptos y podrán obedecer totalmente y ser hechos completos. ¡Solo esos frutos de la obra son un testimonio dentro de la creación! ¿Entiendes qué es el testimonio? ¿Cómo debería darse el testimonio realmente? Esta clase de obra os ha convertido en contrastes, así como en objetos que rinden servicio; más aún, os ha convertido en objetos de salvación. Hoy sois el pueblo de Dios; más adelante seréis modelos y especímenes. En esta obra representáis diversos papeles, y, al final, seréis los objetos de la salvación. Muchas personas son negativas debido a esto. ¿Acaso no están totalmente ciegas? ¡No ves nada con claridad! ¿El solo hecho de llamarte así te abruma? ¿Comprendes qué es el carácter justo de Dios? ¿Entiendes qué es la salvación de Dios? ¿Entiendes qué es el amor de Dios? ¡No tienes integridad! Cuando se hace referencia a ello de manera bonita, eres feliz. Cuando se hace de una manera fea, no estás dispuesto y te retiras. ¿Qué eres tú? ¡No estás buscando el camino verdadero! Deja de buscar ahora mismo: ¡es vergonzoso! ¿Acaso no es una señal de vergüenza que algo tan trivial te abrume?

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