App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

Práctica y ejercicios para el comportamiento con principios

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

33. Los principios de resolver la arrogancia y la prepotencia

1. Debes aceptar el juicio y castigo de las palabras de Dios. Cuando de verdad conoces la esencia de tu propia naturaleza satánica y la verdad de tu corrupción, entonces obtienes razón;

2. Debes aceptar ser podado y tratado, y disciplinado y expuesto por Dios. Una vez que hayas experimentado fracasos y reveses, pruebas y refinamiento, entonces te conocerás al derecho y al revés;

3. Debes reconocer que Dios es supremo y que Dios encarnado es humilde y está oculto, y debes ver con claridad que la arrogancia y la prepotencia son, de hecho, la esencia de una naturaleza satánica;

4. Debes buscar conocer el carácter justo de Dios, y cuando la reverencia y el temor de Dios surjan en ti, entonces serás capaz de mantener un bajo perfil y de no desafiar ni traicionar a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

Si realmente tienes la verdad en ti, la senda por la que transitas será, de forma natural, la senda correcta. Sin la verdad es fácil hacer el mal y no serás capaz de ayudarte a ti mismo. Por ejemplo, como albergas arrogancia y engreimiento dentro de ti, no te puedes contener de resistir a Dios. No lo haces intencionalmente, sino que esto lo dirige tu naturaleza arrogante y engreída. Tu arrogancia y engreimiento hacen que desprecies a Dios, que no lo respetes, que te exaltes a ti mismo y hagas alarde ti mismo en todas las cosas, y hacen que al final te sientes en el lugar de Dios y que te testifiques, adorando tus propias ideas, pensamientos y nociones como si fueran la verdad. ¡Ve cuántas cosas malas te lleva a hacer esta naturaleza arrogante y engreída! Para resolver el problema de su maldad, el hombre primero debe resolver el problema de su naturaleza. Sin un cambio de carácter no es posible resolver fundamentalmente este problema. Cuando tienes algún entendimiento de Dios, cuando puedes ver la corrupción del hombre y reconocer la arrogancia y el engreimiento, despreciable y desagradable, te sientes indignado, asqueado y angustiado. Serás capaz de hacer conscientemente algunas cosas para satisfacer a Dios y, al hacerlo, sentirás satisfacción. Podrás testificar de Dios de forma consciente y, al hacerlo, sentirás gozo. Te desenmascararás deliberadamente y dejarás al descubierto tu fealdad; al hacerlo, te sentirás bien por dentro y tu estado mental mejorará.

de ‘Sólo puedes obtener cambios en tu carácter buscando la verdad’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

La clave para lograr un cambio de carácter es conocer la propia naturaleza, y esto debe llegar por la revelación de Dios. Sólo en la palabra de Dios se puede conocer la propia naturaleza repulsiva, reconocer en ésta los diversos venenos de Satanás, tomar consciencia de que se es necio e ignorante, y admitir los elementos débiles y negativos de la misma. […] si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, será imposible resolver problemas y el carácter de su vida no cambiará en absoluto. Es necesario conocerse a uno mismo en profundidad, y esto significa conocer la propia naturaleza y saber qué elementos están incluidos en ella, de dónde surgen éstos y cómo se producen. Es más, ¿realmente eres capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma desagradable y tu naturaleza malvada? Si una persona es capaz de ver en realidad la verdad sobre sí misma, empezará a detestarse. Cuando te aborreces y después practicas la palabra de Dios, serás capaz de renunciar a la carne y tendrás la fuerza de llevar a cabo la verdad sin dificultad. ¿Por qué eran las personas capaces de seguir la carne en otros tiempos? Porque consideraban que eran bastante buenas. Se sentían justas y justificadas, sin defectos; de hecho, totalmente correctas. Por tanto, podían actuar con la suposición de que la justicia estaba de su parte. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, lo desagradable, despreciable y lastimosa que es, no se sentirá demasiado orgulloso de sí mismo, no será tan extremadamente arrogante ni estará tan contento de sí mismo como antes. Siente: “Tengo que ser serio y tener los pies sobre la tierra, y practicar algo de la palabra de Dios. De no ser así, no estaré a la altura de las exigencias del ser humano, y me avergonzará vivir en la presencia de Dios”. Se ve realmente miserable, insignificante. Esta vez le resulta fácil llevar a cabo la verdad y parece más un ser humano. Sólo cuando la persona se detesta de verdad a sí misma es capaz de renunciar a la carne. Si uno no se detesta, será incapaz de renunciar a la carne. Odiarse a uno mismo conlleva unas cuantas cosas: primero, conocer la naturaleza propia; segundo, verse necesitado y lastimoso, tan pequeño e insignificante y ver la propia alma lastimosa y sucia. Cuando uno ve plenamente lo que es de verdad y se logra este resultado, entonces se conoce realmente, y podemos decir que ha llegado a conocerse por completo. Sólo entonces puede de verdad odiarse a sí mismo, llegar tan lejos como para maldecirse, y sentir de verdad que ha sido corrompido demasiado profundamente por Satanás, de tal manera que ya no parece un ser humano. Entonces, un día, cuando aparece la amenaza de la muerte inminente, siente: “¡Oh! Es el justo castigo de Dios. Dios es realmente justo. ¡De verdad merezco morir!”. Llegados a este punto, no presentará quejas y menos aún culpará a Dios; sintiendo sencillamente que es demasiado lastimoso, demasiado sucio y corrupto, que debería ser barrido por Dios y que un alma así no es adecuada para vivir en la tierra. Por tanto, no se resistirá y mucho menos traicionará a Dios ni se quejará de Él.

de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Tus naturalezas son tales que sin castigo y maldición no estaríais dispuestos a inclinar vuestras cabezas ni a someteros. Sin los hechos ante vuestros ojos, no habría efecto. ¡Sois demasiado inferiores e inútiles en personalidad! Sin castigo y juicio, sería difícil que se os conquistara, y sería duro suprimir vuestra injusticia y desobediencia. Vuestra vieja naturaleza está arraigada muy profundamente. Si se os colocara sobre el trono, no tendríais idea de la altura del cielo y la profundidad de la tierra, y menos aún de adónde os dirigiríais. Ni siquiera sabéis de dónde vinisteis, ¿cómo podríais conocer al Creador? Sin el oportuno castigo y la maldición de hoy, vuestros últimos días habrían llegado hace mucho. Eso es no decir nada de vuestro destino; ¿no corre esto mayor peligro aún? Sin este castigo y juicio oportunos, quién sabe lo arrogantes y lo depravados que os volveríais. Este castigo y juicio os han traído hasta hoy, y han preservado vuestra existencia. Si se os siguiera enseñando con estos mismos métodos que los de vuestro “padre”, ¡quién sabe a qué mundo entraríais! No tenéis ninguna capacidad de controlaros y de reflexionar sobre vosotros mismos. Para personas como vosotros, basta con seguir sencillamente, obedecer, no interferir ni interrumpir para que Mis objetivos se logren. ¿No haríais mejor en aceptar el castigo y el juicio de hoy? ¿Qué otras elecciones tenéis?

de ‘Práctica (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas no pueden cambiar por ellas mismas su carácter; deben padecer el juicio y el castigo y el doloroso refinamiento de las palabras de Dios o ser tratadas con, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Sólo después de eso pueden ellos lograr la obediencia y devoción a Dios y no tratar de engañarlo y tratar con Él descuidadamente. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que las personas tienen un cambio de carácter. Sólo los que experimentan la revelación, juicio, disciplina y trato de Sus palabras ya no se atreverán a hacer cosas de manera descuidada y se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan obedecer las palabras actuales de Dios y obedecer la obra de Dios, e incluso si no es de acuerdo con las nociones humanas, las pueden hacer a un lado y obedecer intencionadamente.

de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios puede perfeccionar al hombre tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Depende de si puedes experimentar y de si buscas que Dios te perfeccione. Si verdaderamente buscas que Dios te perfeccione, entonces lo negativo no te puede quitar nada, sino que te puede traer cosas que son más reales y te puede hacer más capaz para saber qué es lo que falta dentro de ti y más capaz para comprender tus estados reales y ver que el hombre no tiene nada y no es nada; si no experimentas pruebas, no sabes esto, y siempre vas a sentir que estás por encima de los demás y que eres mejor que todos los demás. A través de todo esto vas a ver que todo lo que pasó antes, Dios lo hizo y Dios lo protegió. La entrada a las pruebas te deja sin amor ni fe, te falta la oración y no puedes cantar himnos; y, sin darte cuenta, en medio de esto llegas a conocerte. Dios tiene muchos medios para perfeccionar al hombre. Emplea toda clase de ambientes para tratar con el carácter corrupto del hombre y usa varias cosas para poner al hombre al descubierto; en un sentido trata con el hombre, en otro pone al hombre al descubierto y en otro revela al hombre, escarbando y revelando los “misterios” en las profundidades del corazón del hombre, y mostrándole al hombre su naturaleza revelando muchos de sus estados.

de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios se ha humillado hasta cierto nivel, para hacer Su obra en estas personas inmundas y corruptas, y perfeccionar a este grupo de personas. Dios no sólo se hizo carne para vivir y comer entre las personas, pastorearlas, proveer lo que estas necesitan. Lo más importante es que Él realiza Su inmensa obra de salvación y conquista en estas personas insoportablemente corruptas. Él vino al corazón del gran dragón rojo para obrar en estas las más corruptas de las personas, de forma que todas las personas puedan ser cambiadas y hechas nuevas. La inmensa dificultad que Dios soporta no es sólo la del Dios encarnado, sino principalmente que el Espíritu de Dios sufre una humillación extrema; Él se humilla y oculta tanto que se convierte en una persona corriente. Dios se encarnó, y tomó la forma de carne para que las personas vean que Él tiene una vida y unas necesidades humanas normales. Con esto basta para demostrar que Dios se ha humillado hasta cierto nivel. El Espíritu de Dios se materializa en la carne. Su Espíritu es muy elevado y grande, pero Él toma la forma de un ser humano común e insignificante, para hacer la obra de Su Espíritu. El calibre, el conocimiento, el sentido, la humanidad y la vida de cada uno de vosotros muestran que sois realmente indignos de aceptar esta clase de obra de Dios. Sois realmente indignos para permitir que Él soporte semejante sufrimiento por vuestra causa. ¡Dios es tan grande! ¡Él es tan supremo, y las personas tan malas y bajas! Pero Él sigue obrando en ellas. Él no sólo se encarnó con el fin de proveer para las personas, para hablarles, sino que incluso vive con ellas. Dios es tan humilde, tan adorable.

de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Después de que Dios conquiste a los seres humanos, el atributo básico que éstos deberían exhibir es una ausencia de arrogancia en su discurso. Lo mejor que deberían hacer es adoptar un estatus humilde, “como el estiércol sobre el suelo”, y hablar de forma práctica. […] Cuando Dios conquiste todas las naciones y regiones en el futuro, si en una inmensa reunión de alabanza a Dios empiezas a actuar de nuevo con arrogancia, serás desechado y eliminado. En el futuro, debes comportarte siempre de manera apropiada, reconocer tu estatus y posición, y no recaer en tus viejas formas. La imagen de Satanás se manifiesta del modo más clásico en la arrogancia humana. Sin un cambio en este aspecto tuyo, nunca parecerás humano y siempre poseerás el semblante de Satanás. Tener conocimiento en este ámbito no será suficiente para obtener el cambio completo. Deberás soportar múltiples refinamientos. Si no pasas por el tratamiento y la poda, a la larga seguirás sometido al peligro.

Para evitar que resbaléis en vuestros antiguos caminos, debéis reconocer primero que vuestro carácter no ha cambiado, que vuestra naturaleza que traiciona a Dios está profundamente arraigada y todavía debe ser eliminada; seguís en peligro de traicionar a Dios. Estáis frente a la posibilidad continua de la perdición. Existen otros tres puntos principales: primero, no habéis conocido a Dios. Segundo, vuestro carácter no ha cambiado. Tercero, aún tenéis que alcanzar una imagen humana, sois los más inferiores entre las personas buenas; todos deberían entender claramente este punto. Todos deberían estar preparados, tener un lema, grabado o escrito: “Yo soy el diablo”, o “Caigo a menudo en mis antiguos caminos”. O “Siempre estoy en peligro”, o “Soy estiércol sobre el suelo” Quizás advertiros con estas palabras todo el tiempo tenga algún efecto, pero lo más importante es que debéis leer más sobre las palabras de Dios y entender vuestra naturaleza. Sólo estaréis a salvo si lográis un cambio real.

de ‘El sentido básico que el hombre debería poseer’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Vosotros debéis saber que sois arrogantes y altivos por naturaleza, y que no estáis dispuestos a someteros a ese hecho. Por lo tanto, voy a explicaros poco a poco después de que hayáis reflexionado sobre vosotros mismos. Os exhorto a comprender mejor el contenido de los decretos administrativos y conocer el carácter de Dios. De lo contrario vais a tener dificultades en mantener vuestros labios sellados y vuestras lenguas de agitarse con demasiada libertad en habladurías altisonantes. Sin saberlo, podéis ofender el carácter de Dios y caer en las tinieblas, perdiendo la presencia del Espíritu Santo y de la luz. Ya que vosotros no tenéis principios cuando actuáis. Si dices o haces lo que no se debe, entonces recibirás un castigo apropiado. Debes saber que aun cuando careces de principios en tus palabras y acciones, Dios posee altos principios en ambos.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si no comprendes el carácter de Dios, te será imposible hacer el trabajo que deberías hacer para Él. Si desconoces la esencia de Dios, te será imposible mostrarle reverencia y temor a Él, sino que en vez de ello, sólo mostrarás una descuidada superficialidad y falsedad y, además, una incorregible blasfemia. […] Si vosotros no entendéis el carácter de Dios, entonces ofenderéis fácilmente Su carácter. Semejante ofensa equivale a enfurecer a Dios mismo y el fruto final de tu acción se convierte en una transgresión contra los decretos administrativos. Ahora deberías darte cuenta de que entender el carácter de Dios viene acompañado de conocer Su esencia y que conjuntamente con entender el carácter de Dios viene el entender los decretos administrativos. Ciertamente, muchos de estos decretos administrativos aluden brevemente al carácter de Dios, pero Su carácter no ha sido expresado en ellos en totalidad. Por ende, necesitáis ir un paso más allá al desarrollar vuestro entendimiento del carácter de Dios.

[…]

Llegar a conocer la esencia de Dios no es un asunto trivial. Debes entender Su carácter. De esta forma, irás conociendo la esencia de Dios gradualmente y sin saberlo. Cuando hayas entrado en este conocimiento, te encontrarás dando un paso al frente hacia un estado más elevado y hermoso. Al final, llegarás a sentir tanta vergüenza de tu horrorosa alma, tanto así que sentirás que no hay lugar donde puedas esconderte. En ese momento, estará cada vez menos presente en tu conducta el ofender el carácter de Dios; tu corazón estará cada vez más cercano al de Dios y, gradualmente, en tu corazón crecerá el amor por Él. Esta es la señal de que la humanidad va entrando en un estado hermoso

de ‘Es muy importante entender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Independientemente de tu intención, de que lo hagas con deliberación o no, si no entiendes el carácter de Dios o no comprendes Su voluntad, ofenderás con facilidad a Dios y Sus decretos administrativos: esto es algo contra lo que todos deberían estar en guardia. Una vez que ofendes gravemente los decretos administrativos o el carácter de Dios, Él no considerará si lo has hecho adrede o sin querer; es algo que debes ver con claridad. Si no puedes entender esta cuestión, está garantizado que tienes un problema. Cuando las personas sirven a Dios quieren dar grandes pasos, hacer grandes cosas, pronunciar palabras grandilocuentes, realizar una gran obra, publicar libros enormes, celebrar grandes reuniones y ser grandes líderes. Si siempre tienes grandes ambiciones, ofenderás los grandes decretos administrativos de Dios; este tipo de persona morirá rápidamente. Si no eres sincero, piadoso o prudente al servir a Dios, tarde o temprano ofenderás Sus decretos administrativos.

de ‘Sin la verdad es fácil ofender a Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Comunión del hombre:

¿Cuáles son los resultados de ver realmente que tú mismo eres igual que Satanás? Te sentirás como si estuvieras viviendo en vergüenza. Te sentirás inferior. Pasarás desapercibido y te esconderás sin atreverte a ser visto por otras personas. Actuarás como si hubieras hecho algo sumamente vergonzoso. Estarás avergonzado y renuente a ver a las personas cara a cara. Si hay una ratonera no podrás esperar para entrar en ella y esconderte. Ese es el resultado de saber realmente cómo eres tú mismo. Si no te atreves a mostrar tu rostro o a jactarte, ¿cómo entonces podrías seguir siendo arrogante? Por lo tanto, sólo aquellos que aceptan el juicio y castigo de Dios se están volviendo cada vez menos arrogantes y su sentido de su propia inferioridad se está volviendo cada vez más pesado. Una persona arrogante debe tener algo por lo que ser arrogante. Toma a alguien que tenga alto calibre, algunos dones y algunos puntos fuertes y pensará: “Soy mejor que otras personas”. Así que su carácter arrogante se revela y ve a las personas como insignificantes. Esto es normal porque tiene algo de lo que estar orgulloso. Tiene grandes habilidades. Si realmente se entendiera a sí mismo y sintiera que no vale ni siquiera un centavo, ¿cómo podría seguir siendo arrogante? Sentiría que no vale la pena ser arrogante. Ya no habría ninguna fuente para su arrogancia. Ya no sería capaz de reunir la voluntad para ser arrogante. ¿No es esta la verdad? Hay algunas personas que piensan que son mejores que todos los demás, que pueden percatarse de todo. Entonces llega un día y ¿qué pasa? Reciben un gran revés y experimentan un fracaso vergonzoso. ¿Seguirán siendo capaces de ser arrogantes entonces? En ese momento sentirán que ni siquiera serán capaces de levantar la cabeza. No se atreverán a encontrarse con nadie cara a cara. Así que cuando esas personas con caracteres arrogantes experimentan el fracaso y se encuentran con la vergüenza varias veces, reciben varias veces gran poda y trato de parte de Dios, entonces su carácter arrogante se resolverá de manera natural. Eso es lo que todas las personas experimentan. Experimentan el juicio, castigo, poda y trato de parte de Dios, la disciplina del Espíritu Santo y también reciben algunos fracasos y reveses. Entonces se vuelven más honestas y menos arrogantes. También se vuelven menos santurronas. Aunque puedan percatarse de las cosas siguen queriendo buscar ayuda. Buscan las opiniones de los demás. Se cuidan de no cometer errores. Estos son los resultados obtenidos del juicio y castigo de Dios. Por tanto, no importa cuán arrogante y santurrón seas. No tengas miedo. No te preocupes. Todo lo que tienes que hacer es enfocarte en experimentar el juicio y castigo de Dios, en aceptar más poda y trato de Dios, especialmente la disciplina del Espíritu Santo y luego cambiarás lentamente. Nadie te puede ayudar con esto. Sólo necesitas orar a Dios, buscar la verdad y obtener la obra del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obre, todos los problemas se resolverán. […]

de La comunión de los de arriba

Cuando no cometemos transgresiones, no nos sometemos. Pensamos que lo estamos haciendo bien y no nos sometemos a nadie. Sólo después de transgredir y de experimentar la poda y el trato de Dios podemos reflexionar sinceramente. En tales momentos, usamos nuestro corazón para contemplar la poda y el trato de Dios y aplicarlos a nosotros mismos. Cuando contemplamos, el conocimiento crece en nosotros: “Soy realmente esta clase de persona”. Una vez no es suficiente para que lo asimilemos. Necesitamos experimentarlo varias veces para asimilarlo verdaderamente y ser obedientes. Entonces practicaremos en la dirección de la verdad: “¿Cómo puedo entrar en esta realidad? ¿Cómo puedo ser considerado de la voluntad de Dios? ¿Cómo puedo practicar la verdad?”. Sólo cuando entendemos estas cosas podemos lograr el cambio.

de ‘Una persona debe tener principios al servir a Dios’ en “Provisión para la vida: Recopilación de sermones”

Anterior:Los principios de protegerse contra lo absurdo

Siguiente:Los principios de tratarse a sí mismo correctamente

También podría gustarte