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43. Los principios de compartir desde el corazón

1. Con las buenas personas que buscan la verdad, les debes compartir desde tu corazón y decir lo que está en tu corazón, abrirles tus verdaderos estados y dificultades y obtener su ayuda;

2. Tratar a los demás con sinceridad y llevarte bien con ellos con un corazón amoroso, hablarles de acuerdo con la verdad y con los hechos, y ser útil y edificante para los demás. Nunca albergues sospechas acerca de los demás ni los ataques;

3. Entender las debilidades y dificultades de otras personas, ser capaz de mantenerte en una posición de neutralidad y usar tus propias experiencias prácticas para ayudar a otros, para que ellos no puedan ser restringidos;

4. Hablar y comunicar de una manera que permita que otros entiendan la verdad y que los beneficie y edifique, y que les permita sentir el amor y la salvación de Dios para que puedan hacer un progreso positivo.

Las palabras relevantes de Dios:

En “compartir y hablar en comunión de nuestras experiencias”, compartir significa hablar de cada pensamiento que hay en tu corazón, de tu estado, de tus experiencias y conocimiento de las palabras de Dios, así como del carácter corrupto que hay en ti. Después de esto, los demás diferencian y aceptan lo positivo y reconocen lo que es negativo. Sólo esto es compartir, y sólo esto es tener verdadera comunión. No significa sencillamente comprender las palabras de Dios o parte de un himno, ni hablar en comunión como te plazca sin decir nada relacionado con tu propia vida actual. Todo el mundo habla de conocimiento doctrinal y teórico, y nadie dice nada del conocimiento que se saca de las verdaderas experiencias. Evitan hablar sobre estas cosas, sobre su vida personal, sobre su vida en la iglesia con sus hermanos y hermanas, y sobre su propio mundo interior. De este modo, ¿cómo puede haber una verdadera comunicación entre las personas? ¿Cómo puede haber una confianza real? ¡No puede haberlas! […] Si los hermanos y las hermanas han de ser capaces de confiar unos en otros, de echarse una mano y de proveer unos para otros cuando están juntos, entonces cada persona debe hablar de sus propias experiencias verdaderas. […] Si las personas no tienen comunicación verbal ni espiritual, no hay posibilidad de intimidad entre ellas, y no pueden proveerse ni ayudarse el uno al otro. ¿Tenéis este tipo de sentimiento? Si tus amigos te lo dicen todo, comparten contigo todo lo que piensan en su corazón, cuál es su sufrimiento o su felicidad, ¿no sentirás una intimidad particular con ellos? Que estén dispuestos a contarte esas cosas es porque tú también habrás compartido con ellos lo que hay en tu corazón; estás especialmente cerca de ellos y esto se debe a que eres capaz de llevarte bien con ellos y os echáis una mano unos a otros. Si no existe esto entre los hermanos y las hermanas de la iglesia, nunca habría armonía entre ellos, y este es uno de los requisitos de ser honestos. Algunas personas se quejan: “Uff, cuesta mucho ser honesto, ¿tengo que decirles a los demás todo lo que pienso en mi corazón? ¿Acaso no basta con comunicar las cosas positivas? No les hablaré a los demás de mi lado oscuro o corrupto, ¿vale?”. Si no hablas de estas cosas ni te examinas meticulosamente a ti mismo, jamás te conocerás, jamás sabrás qué tipo de cosa eres, y no habrá oportunidad de que otros confíen en ti. Esto es un hecho. Si deseas que otros confíen en ti, primero debes ser honesto. Para ello, primero debes desnudar tu corazón para que todos puedan verlo, y ver todo lo que estás pensando y poder ver tu verdadera cara; no debes fingir ni camuflarte. Sólo entonces confiarán las personas en ti y te considerarán honesto. Esta es la práctica más fundamental de ser honesto, y es un requisito previo. Siempre estás fingiendo, aparentando santidad, virtud, grandeza y nobleza, y no permites que nadie vea tu corrupción y tus fallos. Presentas una falsa imagen de ti a las personas, para que crean que eres recto, poderoso, abnegado, imparcial y desinteresado. No finjas, no te camufles, sino ponte al descubierto, desnuda tu corazón para que los demás vean. Si puedes abrir tu corazón para que otros vean, y exponer todo lo que piensas y planeas hacer en tu corazón —sea positivo o negativo—, ¿no estarás siendo honesto?

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones que se basen en la carne, pero en el espíritu hay comunión así como amor, consuelo y provisión de los unos para los otros. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía de vida humana, sino que se forman de una manera muy natural por medio de la carga de Dios. No requieren del esfuerzo humano; se practican a través de los principios de la palabra de Dios.

de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Esta persona irracional de la que Dios habla parece como si no tuviera relaciones normales con los demás y como si no tuviera un amor exterior ni prácticas superficiales, pero cuando está comunicando cosas espirituales puede abrir su corazón y desinteresadamente darles a los demás la iluminación y el esclarecimiento que ha adquirido de su experiencia presente ante Dios. Así es como ellas expresan su amor por Dios y satisfacen la voluntad de Dios.

de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comportarte como un ser humano normal es hablar con coherencia. Sí significa sí, no significa no. Sé fiel a los hechos y habla apropiadamente. No hagas trampa, no mientas.

de ‘Mejorar el calibre para recibir la salvación de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aprecio mucho a quienes no albergan sospechas respecto a los demás y me gustan mucho los que aceptan de inmediato la verdad; Yo me preocupo mucho por estos dos tipos de personas, porque a Mis ojos ellos son los honestos. Si eres muy astuto, tendrás un corazón precavido y pensamientos de sospecha sobre todos los asuntos y todos los hombres. Por esta razón, tu fe en Mí se construye sobre un fundamento de desconfianza. Nunca reconoceré esa forma de fe.

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

[…] si verdaderamente has renunciado a la carne, depende de si tienes prejuicios hacia tus hermanos y hermanas y de si, los tienes, puedes hacer a un lado tales prejuicios? Es decir, cuando tu relación con tus hermanos y hermanas es normal, entonces tus condiciones delante de Dios también son normales. Cuando algunos de tus hermanos y hermanas son débiles, no los vas a aborrecer o despreciar, no te vas a burlar de ellos ni los vas a tratar con frialdad. Si puedes servirlos, vas a tener comunión con ellos y vas a decir, “Yo solía ser pasivo y débil. Realmente no quería asistir a una congregación pero algo pasó por medio de lo cual Dios me iluminó en el interior y me disciplinó; fui reconvenido en el interior, fui tan avergonzado y siempre sentí pesar para con Dios. Después, me dediqué a la vida de la iglesia y, entre más me comprometí con mis hermanos y hermanas, más sentí que no podía prescindir de Dios. Cuando estaba con ellos no me sentía solo; cuando me encerraba yo solo en un cuarto me sentía solo y sin amigos, sentía que mi vida estaba vacía y mis pensamientos se dirigían a la muerte. Ahora que estaba con mis hermanos y hermanas, Satanás no se atrevió a hacer su obra y no me sentí solo. Cuando vi qué fuerte era el amor que mis hermanos y hermanas le tenían a Dios, me inspiré y por eso siempre estaba con mis hermanos y hermanas y mi estado pasivo desapareció de manera natural”. Al escuchar esto, ellos sienten que es inútil orar en casa, siguen sintiendo que no hay amor entre sus hermanos y hermanas, que su vida está vacía, que no tienen en quién confiar y que no es suficiente solamente orar. Si te comunicas de esta manera con ellos, entonces tendrán un camino en el que pueden practicar.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Un día, cuando estés fuera para difundir el evangelio y alguien te pregunte: “¿Cómo es tu fe en Dios?”, podrás responder: “¡Las acciones de Dios son tan maravillosas!”. Tan pronto como te vea que dices esto, sentirá que hay algo dentro de ti y que las acciones de Dios son verdaderamente insondables. Esto es dar testimonio de verdad. Dirás que la obra de Dios está llena de sabiduría, Su obra en ti te ha convencido realmente y ha conquistado tu corazón. ¡Tú siempre lo amarás, porque Él es más que digno del amor de la humanidad! Si puedes decir estas cosas, puedes conmover los corazones de las personas. Todo esto es dar testimonio. Si eres capaz de ser un testimonio grandísono, de conmover a las personas hasta las lágrimas, eso muestra que eres verdaderamente alguien que ama a Dios. Esto se debe a que eres capaz de dar un testimonio del amor hacia Dios y Sus acciones pueden expresarse a través de ti. A través de tu expresión, otras personas pueden buscar las acciones de Dios, experimentarle a Él, y serán capaces de estar firmes en cualquier entorno en el que se encuentren. Dar testimonio de esta forma es dar un testimonio genuino, y esto es exactamente lo que se te exige ahora.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Aquellos que sirven a Dios deben poder conectarse de una manera franca con los hermanos y hermanas. Deben ser capaces de ser uno con los hermanos y hermanas y de no hacer ninguna distinción en términos de estatus. Deben ser capaces de vivir en armonía con los hermanos y hermanas. Este es el tipo de persona que el pueblo escogido de Dios respalda y apoya. Si siempre permaneces apartado y eres distante, o si te consideras mejor que los demás, el pueblo escogido de Dios poco a poco se distanciará de ti. No te abrirá sus corazones. Si no le revelas tu corazón al pueblo escogido de Dios y si eres incapaz de vivir en armonía con él basado en una relación de igualdad, ¿cómo podrías ayudarlo entonces? ¿Cómo lo guiarías? Desde que Dios se encarnó, Él es humilde y está oculto y nunca se jacta de sí mismo. Cuando está con las personas nunca les dice que Él es Dios, y no se asocia con ellas ni les habla como Dios. Él es como una persona común. Nadie sentiría que Él es Dios pero las cosas que dice son muy beneficiosas y contribuyen mucho para las personas.

de ‘Las cosas que los que sirven a Dios deben tener’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (III)”

¿Todos vosotros tenéis actualmente la capacidad de decir algunas palabras dentro de vuestro corazón cuando tenéis una participación franca? ¿Sabe una persona que es buena para compartir de corazón qué palabras pueden ayudar a la otra persona a sentir consuelo y obtener un beneficio? Una persona que ha sufrido muchas adversidades, que ha experimentado muchas pruebas, que ha sido podada y tratada mucho, que ha sufrido muchas injusticias, que ha sufrido mucha intimidación y que ha sido engañada mucho tiene la comprensión personal más profunda en este aspecto. Cada vez que suceden estos tipos de cosas, existe una necesidad del consuelo de los demás y una necesidad de compartir de corazón con otras personas. La persona que necesita compartir de manera franca es alguien que sabe qué decir para que la otra persona sea consolada. Sabe cómo decirlo de manera que la persona se sienta mejor. Este tipo de persona es alguien que tiene experiencia en sufrir adversidades. ¿Qué hay de esas personas que nunca tienen estas conversaciones francas y que no han aprendido la manera de hablar con la gente? ¿Qué problema es este? No tienen un sentimiento de conciencia ni tienen humanidad. Son iguales que los animales. La expresión más fundamental de humanidad es un sentimiento de conciencia. ¿En qué aspectos se hace evidente el sentimiento de conciencia? En la habilidad de mostrar buen sentido y en la capacidad de tener una conversación franca. Se muestra en la capacidad de consolar y ayudar a las personas. Sabe especialmente lo que le falta a la otra persona. Si es una persona que entiende la verdad, en particular sabe qué aspecto de la verdad necesita oír la otra persona para recibir beneficio. Sólo la verdad puede consolar a las personas. Sólo la verdad puede avivar la conciencia y el espíritu de una persona. La habilidad de decir sólo algunas palabras de consuelo, sin la provisión de la verdad, es mucho menos consuelo. La habilidad de consolar a las personas con la verdad, ayudándolas a saber cómo ponerla en práctica después de que la entienden y saber cómo resolver el problema, es el mayor consuelo y la mayor ganancia. La mayor ganancia de sufrir las adversidades es la conquista de la verdad y la capacidad de resolver un problema desde su origen. Por estas razones, una persona que es más capaz de decir palabras de consuelo es también una persona que puede enseñar la verdad. Sabe cómo elegir fragmentos de la palabra de Dios para resolver la dificultad de una persona y, cuando lee las palabras de Dios, la persona se puede sentir conmovida y puede derramar lágrimas. La persona puede entonces entender la voluntad de Dios y ver Su amor. El tipo de persona que puede consolar a las personas con la palabra de Dios es una persona que tiene la máxima humanidad. Este tipo de persona es más capaz de hacer trabajo.

de ‘Las expresiones de los líderes verdaderos y falsos’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (VII)”

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