1. Qué es la vida espiritual normal y qué es involucrarse en la ceremonia religiosa

Las palabras relevantes de Dios:

La fe en Dios requiere de una vida espiritual normal, que es la base para experimentar las palabras de Dios y entrar en la realidad. ¿Equivale a una “vida espiritual normal” toda vuestra práctica actual de oraciones, acercarse a Dios, cantar himnos, alabanzas, meditación, y de reflexionar sobre las palabras de Dios? Ninguno de vosotros parece saberlo. Una vida espiritual normal no se limita a prácticas como orar, cantar himnos, participar en la vida de la iglesia y comer y beber de las palabras de Dios. Más bien, implica vivir una nueva y dinámica vida espiritual. Lo que importa no es cómo se practica, sino qué fruto da la práctica. La mayoría de la gente cree que una vida espiritual normal implica necesariamente orar, cantar himnos, comer y beber de las palabras de Dios o reflexionar sobre ellas, sin que importe que tales prácticas tengan algún efecto o conduzcan a un verdadero entendimiento. Estas personas se centran en seguir procedimientos superficiales sin preocuparse por los resultados; viven en los rituales religiosos, no dentro de la iglesia, y ni mucho menos son personas del reino. Al orar, cantar himnos, y comer y beber de las palabras de Dios solo siguen reglas, lo hacen por obligación y para estar al día con las tendencias, no por voluntad propia ni de corazón. Por mucho que estas personas oren o canten, sus esfuerzos no darán ningún fruto, ya que solo practican las reglas y los rituales de la religión, no las palabras de Dios. Se centran solo en darle importancia a cómo practican, y tratan las palabras de Dios como reglas a seguir. Estas personas no están poniendo en práctica las palabras de Dios, solo están satisfaciendo la carne y actuando para que otras personas las vean. Todas estas reglas y rituales religiosos tienen un origen humano; no provienen de Dios. Dios no sigue reglas ni está sujeto a ninguna ley. En su lugar, Él hace cosas nuevas cada día, y así logra una obra práctica. Lo mismo sucede con la gente de la Iglesia de las Tres Autonomías, que se limitan a prácticas como asistir a diario a los servicios matutinos, ofrecer oraciones por la tarde y oraciones de gratitud antes de las comidas, y a dar gracias por todo; hagan lo que hagan y por mucho tiempo que lo hagan, no tendrán la obra del Espíritu Santo. Cuando las personas viven entre reglas y anclan su corazón a métodos de práctica, el Espíritu Santo no puede obrar, ya que su corazón está ocupado por reglas y nociones humanas. Por lo tanto, Dios es incapaz de intervenir y obrar en ellas, y solo pueden seguir viviendo bajo el control de las leyes. Tales personas nunca podrán recibir el elogio de Dios.

Extracto de ‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué clase de vida es la vida espiritual? La vida espiritual es una en la que tu corazón se ha vuelto por completo a Dios y puede ser consciente del amor de Dios. Es una en la que vives en las palabras de Dios y nada más ocupa tu corazón, y puedes comprender la voluntad actual de Dios y la luz del Espíritu Santo te guía con el fin de que cumplas con tu deber. Tal vida entre el hombre y Dios es la vida espiritual. Si no puedes seguir la luz de la actualidad, entonces se ha creado un distanciamiento en tu relación con Dios, incluso la relación se pudo haber roto, y no tienes una vida espiritual normal. Una relación normal con Dios se construye sobre el fundamento de aceptar Sus palabras actuales. ¿Tienes una vida espiritual normal? ¿Tienes una relación normal con Dios? ¿Eres alguien que sigue la obra del Espíritu Santo? Si puedes seguir la luz del Espíritu Santo hoy y puedes comprender la voluntad de Dios dentro de Sus palabras y puedes entrar en ellas, entonces eres alguien que sigue la corriente del Espíritu Santo. Si no sigues la corriente del Espíritu Santo, entonces, sin duda, eres alguien que no busca la verdad. El Espíritu Santo no tiene oportunidad de obrar en aquellos que no tienen el deseo de ser mejores y, como resultado, tales personas nunca son capaces de hacer acopio de su fuerza y son siempre pasivas. En la actualidad, ¿sigues la corriente del Espíritu Santo? ¿Estás en la corriente del Espíritu Santo? ¿Has salido de un estado pasivo? Todos los que creen en las palabras de Dios, que toman la obra de Dios como fundamento y siguen la luz del Espíritu Santo hoy, todos están en la corriente del Espíritu Santo. Si tú crees de manera inequívoca que las palabras de Dios son verdaderas y correctas y crees en las palabras de Dios sin importar lo que Él diga, entonces eres alguien que busca la entrada a la obra de Dios y, de esta manera, cumples Su voluntad.

Extracto de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue Sus huellas’ en “La Palabra manifestada en carne”

Una vida espiritual normal es una vida vivida ante Dios. Al orar, uno puede aquietar su corazón ante Dios y, a través de la oración, puede buscar el esclarecimiento del Espíritu Santo, conocer las palabras de Dios, y entender Su voluntad. Al comer y beber de Sus palabras, la gente puede obtener una comprensión más clara y completa de la obra actual de Dios. También pueden obtener una nueva senda de práctica, y no se aferrarán a lo viejo; lo que practican tendrá como objetivo lograr el crecimiento en la vida. En cuanto a la oración, no se trata de decir unas pocas palabras bonitas o echarse a llorar ante Dios para mostrar la deuda que tienes con Él. Más bien, su propósito es entrenarse en el uso del espíritu, permitiéndole a uno aquietar su corazón ante Dios, entrenarse para buscar la guía de las palabras de Dios en todos los asuntos, para que el corazón pueda ser atraído cada día a una nueva luz y para que uno no sea pasivo o perezoso y pueda tomar el camino correcto de poner en práctica las palabras de Dios. Hoy en día la mayoría de la gente se centra en los métodos de práctica, pero no lo hacen para buscar la verdad y lograr el crecimiento vital. Aquí es donde se han desviado. También hay algunos que son capaces de recibir nueva luz, pero sus métodos de práctica no cambian. Traen sus viejas nociones religiosas con ellos mientras buscan recibir las palabras actuales de Dios, así que lo que reciben sigue siendo doctrina pintada con nociones religiosas; no están recibiendo la luz actual simplemente. Como resultado, sus prácticas están contaminadas, son las mismas viejas prácticas en un nuevo envase. Por muy bien que practiquen, son hipócritas. Cada día, Dios guía a la gente a hacer cosas nuevas, les exige que obtengan una nueva comprensión y entendimiento, que no sean anticuados y repetitivos. Si has creído en Dios durante muchos años, pero tus métodos de práctica no han cambiado en absoluto, y si todavía sientes fervor y te entretienes con asuntos externos pero no tienes un corazón tranquilo que puedas llevar ante Dios para disfrutar de Sus palabras, entonces no obtendrás nada. Cuando se trata de aceptar la nueva obra de Dios, si no haces planes diferentes, no prácticas de una manera nueva y no buscas nuevos entendimientos, sino que te aferras a lo antiguo y solo recibes cierta luz limitada, al no cambiar la manera en la que practicas, entonces las personas como tú estáis en esta corriente solo de manera nominal. En realidad, son fariseos religiosos ajenos a la corriente del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdadera vida espiritual es una vida de oración; es una vida que el Espíritu Santo conmueve. El proceso de ser conmovido por el Espíritu Santo es el proceso de cambiar el carácter del hombre. Una vida que no es conmovida por el Espíritu Santo no es una vida espiritual, sino solamente una vida de ritual religioso. Solo aquellos a quienes el Espíritu Santo conmueve con frecuencia, y a los que el Espíritu Santo ha esclarecido e iluminado, han entrado en la vida espiritual. El carácter del hombre cambia constantemente cuando ora. Cuanto más lo conmueve el Espíritu de Dios, más proactivo y obediente es. Así, también, su corazón será purificado poco a poco y su carácter cambiará gradualmente. Ese es el efecto de la verdadera oración.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cuántas prácticas religiosas cumples? ¿Cuántas veces te has rebelado contra la palabra de Dios y has tomado tu propio camino? ¿Cuántas veces has puesto en práctica la palabra de Dios porque eres verdaderamente considerado con Sus cargas y buscas satisfacer Su voluntad? Debes entender la palabra de Dios y ponerla en práctica como corresponde. Sé una persona de principios en todas tus acciones y hechos, aunque eso no significa acatar reglas o hacer algo de mala gana sólo para alardear. En cambio, significa practicar la verdad y vivir por la palabra de Dios. Solo una práctica como esta satisface a Dios. Cualquier modo de actuar que agrade a Dios no es una regla, sino la práctica de la verdad. Algunas personas tienen inclinación por atraer la atención hacia sí mismas. Puede que digan en presencia de los hermanos y hermanas que están en deuda con Dios, pero a espaldas de ellos no practican la verdad y actúan de manera totalmente diferente. ¿Acaso no son estos los fariseos de la religión? Una persona que verdaderamente ama a Dios y posee la verdad es una que es leal a Dios, pero no alardea públicamente de ello. Una persona así está dispuesta a practicar la verdad cuando surgen problemas y no habla o actúa de una forma que vaya en contra de su conciencia. Esta clase de persona demuestra sabiduría cuando surgen problemas y es una persona de principios en sus acciones, sin importar las circunstancias. Una persona de esta clase puede ofrecer un verdadero servicio. Hay algunos que a menudo hablan de boquilla sobre su deuda con Dios, pasan sus días con el ceño fruncido por la preocupación, tienen un aire afectado y aparentan ser dignos de lástima. ¡Qué despreciables! Si le preguntaras: “¿Puedes decirme de qué manera estás en deuda con Dios?”, se quedarían sin palabras. Si eres leal a Dios, no hables de esto públicamente, sino que mejor demuestra tu amor por Dios por medio de la práctica real y órale con un corazón sincero. ¡Todos aquellos que tratan con Dios de manera verbal y mecánicamente son unos hipócritas! Algunos, cada vez que oran, hablan de su deuda con Dios y comienzan a llorar aunque no les conmueva el Espíritu Santo. Las personas como estas están poseídas por rituales y nociones religiosos; viven por esos rituales y nociones, siempre creyendo que esas acciones agradan a Dios y que Él se inclina a favor de la piedad superficial o las lágrimas de tristeza. ¿Qué bien puede venir de los que son así de absurdos? Con el fin de demostrar humildad, algunos fingen gentileza cuando hablan en presencia de los demás. Algunos son deliberadamente serviles en la presencia de otras personas, actúan como corderos sin una pizca de fuerza. ¿Es esta una forma de actuar propia del pueblo del reino? El pueblo del reino debe ser alegre y libre, inocente y abierto, honesto y adorable, y vivir en un estado de libertad. Debe tener integridad y dignidad, y ser capaz de dar testimonio dondequiera que vaya; tales personas son amadas tanto por Dios como por el hombre. Los novatos en la fe tienen demasiadas prácticas externas; primero deben someterse a un período de ser tratados y rotos. Las personas que tienen una honda fe en Dios no son distinguibles externamente de los demás, pero sus acciones y hechos son encomiables. Solo de tales personas se puede considerar que están viviendo la palabra de Dios. Si predicas el evangelio todos los días a varias personas con el fin de llevarlas a la salvación, pero al final sigues viviendo conforme a reglas y doctrinas, no puedes traerle gloria a Dios. Tales personas son figuras religiosas, además de unos hipócritas.

Extracto de ‘En la fe, uno debe centrarse en la realidad; participar en rituales religiosos no es fe’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si, en su fe en Dios, la gente trata la verdad como un conjunto de normas a las que se debe ceñir, ¿no será entonces su fe susceptible de reducirse a un montón de ceremonias religiosas? ¿Y cuáles son las diferencias entre tales ceremonias religiosas y el cristianismo? Estas personas puede que sean más profundas y progresivas en la forma de decir las cosas, pero si su fe se ha reducido a un conjunto de normas y un tipo de ceremonia, entonces, ¿no significa que se ha convertido en cristianismo? (Sí, así es). Hay diferencias entre las viejas enseñanzas y las nuevas, pero si las enseñanzas no son más que una especie de teoría y se han convertido meramente en una forma de ceremonia o norma para las personas y, de igual modo, si no pueden obtener la verdad de ella ni usarla para entrar en la realidad-verdad, entonces, ¿acaso no se ha convertido su fe en lo mismo que el cristianismo? En esencia, ¿no es eso cristianismo? (Sí, lo es). Entonces, en vuestro comportamiento y en el cumplimiento de los deberes, ¿en qué cosas tienes puntos de vista y condiciones que son iguales o similares a los de los creyentes en el cristianismo? (En lo que respecta a adherirse a las normas, y a dotarnos de letras y doctrinas). (A enfocarse en la apariencia de ser espiritual y exhibir buen comportamiento, y a ser devoto y humilde). Buscas mostrar un buen comportamiento exterior, hacer todo lo posible por envolverte en una especie de apariencia espiritual, y haces algunas cosas que son relativamente aprobadas en las nociones e imaginaciones humanas, y finges ser virtuoso. Desde lo alto del púlpito predicas letras y doctrinas, enseñando a hacer el bien, a ser virtuoso y a comprender la verdad; predicas doctrina espiritual, diciendo las cosas espirituales correctas; te das aires de ser espiritual y destilas una espiritualidad superficial en todo lo que dices y haces, pero en la práctica y en el desempeño del deber no buscas nunca la verdad. En cuanto te topas con un problema, actúas enteramente según la voluntad humana, dejando de lado a Dios. Nunca has actuado según el principio-verdad, ni tienes ni idea de qué es la verdad, cuáles son las intenciones de Dios o cuáles son los estándares que Él requiere del hombre; nunca te has tomado estos asuntos en serio y ni siquiera te has preocupado por ellos. ¿Acaso tales acciones externas y estados internos de la gente, es decir, este tipo de fe, abarca el temor a Dios y el rechazo del mal? Si no hay conexión entre la fe de la gente y la búsqueda de la verdad, entonces ¿creen o no creen en Dios? No importa cuántos años lleven las personas que no tienen conexión con la búsqueda de la verdad creyendo en Él, ¿pueden o no pueden temer de verdad a Dios y rehuir el mal? (No pueden). Entonces, ¿cuál es el comportamiento externo de tales personas? ¿Qué tipo de senda pueden seguir? (La senda de los fariseos). ¿Con qué pasan sus días equipándose? ¿Acaso no es con letras y doctrinas? ¿Acaso no pasan sus días armándose, revistiéndose con letras y doctrinas para parecerse más a los fariseos, más espirituales, y más parecidos a personas que supuestamente sirven a Dios? ¿Cuál es la naturaleza de todas estas obras? ¿Es adorar a Dios? ¿Es esa la auténtica fe en Él? (No, no lo es). Entonces, ¿qué están haciendo? Están engañando a Dios; sólo están siguiendo los pasos de un proceso y participando en ceremonias religiosas. Están agitando la bandera de la fe y realizando ritos religiosos, tratando de engañar a Dios para lograr su objetivo de ser bendecidos. Estas personas no adoran a Dios en absoluto. Al final, ¿acaso ese grupo de personas no terminará precisamente como quienes están dentro de la iglesia, que supuestamente sirven a Dios y que supuestamente creen en Dios y lo siguen?

Extracto de ‘Solo si se vive constantemente ante Dios se puede caminar por la senda hacia la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Durante el curso de la entrada del hombre, la vida siempre es aburrida, está llena de los elementos monótonos de la vida espiritual, como orar, comer y beber las palabras de Dios, o reunirse, y así las personas sientan siempre que creer en Dios no produce un gran disfrute. Tales actividades espirituales siempre se llevan a cabo sobre la base del carácter original de la humanidad, que Satanás ha corrompido. Aunque las personas pueden recibir en ocasiones el esclarecimiento del Espíritu Santo, su pensamiento, su carácter, su estilo de vida y sus hábitos originales siguen enraizados en su interior y, por tanto, su naturaleza sigue sin cambiar. Las actividades supersticiosas en las que se involucran las personas son lo que Dios más aborrece. Incluso ahora, muchos siguen siendo incapaces de desprenderse de ellas, y piensan que son decretos de Dios y, hasta la fecha, no han podido deshacerse de ellas. Asuntos como los arreglos de las fiestas de boda o el ajuar para las jóvenes parejas, los regalos en efectivo, los banquetes y maneras similares con las que se celebran las ocasiones felices; las viejas frases se fueron transmitiendo y todas las actividades supersticiosas sin sentido, que se realizan por los muertos y las exequias funerarias, todas estas cosas son aún más detestables para Dios. Él odia incluso el día de adoración (incluyendo el Sabbat, que guarda el mundo religioso), y las relaciones sociales y la comunicación mundana entre los hombres son cosas que Él aborrece y rechaza todavía más. Ni siquiera la Fiesta de la Primavera y el Día de Navidad, de todos conocidos, han sido decretados por Dios, por no mencionar los juguetes y las decoraciones para todas estas festividades sagradas (copla antitética, petardos, farolillos, la Santa Comunión, regalos y celebraciones navideñas). ¿Acaso estas festividades no son ídolos en la mente de las personas? El partimiento del pan en el Sabbat, el vino y el lino fino todavía lo son enfáticamente más. Todos los diversos días de fiestas tradicionales en China, como la festividad del día del dragón que levanta la cabeza, el festival del barco dragón, la fiesta de mitad del otoño, la de Laba y la del día de Año Nuevo, y las fiestas del mundo religioso, como la Pascua, el día del Bautismo, el día de Navidad, todas estas festividades injustificables han sido organizadas y transmitidas desde los tiempos antiguos hasta la actualidad por muchas personas. La rica imaginación y la ingeniosa idea de la humanidad son las que han permitido su transmisión hasta hoy. Parecen estar libres de defectos, pero en realidad son trucos que Satanás le hace a la humanidad. Cuántos más Satanás vivan en una localidad, y más obsoleta y atrasada sea esta, más profundamente arraigadas están las costumbres feudales. Estas cosas atan en corto a las personas, sin permitirles movilidad alguna. Muchas de las festividades del mundo religioso parecen exhibir gran originalidad y parecen crear un puente hacia la obra de Dios, pero en realidad son los lazos invisibles de Satanás que atan a las personas para evitar que lleguen a conocer a Dios, las ingeniosas estratagemas suyas. De hecho, cuando una etapa de la obra de Dios ha acabado, Él ya ha destruido las herramientas y el estilo de ese tiempo, sin dejar rastro alguno. Sin embargo, los “creyentes devotos” siguen adorando a esos objetos materiales tangibles, pero relegan al fondo de su mente lo que Dios tiene sin estudiarlo más, aparentemente llenos del amor a Dios, pero habiéndole echado en realidad fuera de la casa mucho antes y habiendo sentado a Satanás en la mesa para adorarlo. Los retratos de Jesús, la Cruz, María, el Bautismo de Jesús y la Última Cena, son cosas que las personas veneran como al Señor de los Cielos, mientras claman una y otra vez “Señor, Padre celestial”. ¿No es todo esto una broma? Hasta hoy, Dios odia muchos dichos y actos similares que se han transmitido entre la humanidad; le obstruyen gravemente a Dios el camino por delante y, además, causan inmensos reveses a la entrada de la humanidad. Dejando a un lado la extensión hasta la que Satanás ha corrompido a la humanidad, la ley de Witness Lee, las experiencias de Lawrence, los estudios por Watchman Nee y la obra de Pablo han ocupado por completo el interior de las personas. Dios sencillamente no tiene forma de trabajar en los seres humanos, porque en ellos hay demasiado individualismo, leyes, normas, regulaciones, sistemas, y cosas como esas; tales cosas, además de las tendencias supersticiosas feudales de las personas, han capturado y devorado a la humanidad. Es como si los pensamientos de las personas fueran una estupenda película de cuento de hadas en color, con seres fantásticos cabalgando sobre las nubes, tan imaginativa que asombra a la gente, dejándola deslumbrada y enmudecida. A decir verdad, la obra que Dios viene a hacer hoy consiste, principalmente, en ocuparse de los atributos supersticiosos de los seres humanos, y disiparlos, así como de transformar por completo su perspectiva mental. La obra de Dios no ha durado hasta la actualidad debido a la herencia que se ha transmitido durante generaciones por la humanidad; es la obra iniciada y completada por Él personalmente, sin necesidad alguna de suceder al legado de determinado gran hombre espiritual ni de heredar obra alguna de naturaleza representativa realizada por Dios en alguna otra era. Los seres humanos no deben preocuparse por ninguna de estas cosas. Hoy, Dios tiene otro estilo de hablar y obrar; ¿por qué deberían crearse problemas los propios seres humanos? Si los seres humanos recorren la senda de hoy en la corriente actual, mientras continúan el legado de sus “ancestros”, no alcanzarán su destino. Dios siente una profunda repugnancia por este modo particular de conducta humana, del mismo modo que abomina los años, meses y días del mundo humano.

La mejor manera de cambiar el carácter humano es corregir las cosas profundamente envenenadas que están en las profundidades del corazón de las personas, permitiéndoles empezar a modificar su pensamiento y su moralidad. En primer lugar, los seres humanos necesitan ver con claridad que todos estos ritos, actividades, fechas, y festividades religiosas son detestables para Dios. Deberían liberarse de estos lazos de pensamiento feudal y erradicar todos los vestigios profundos de su propensión a la superstición. Todos estos forman parte de la entrada de la humanidad. Tenéis que entender por qué Dios conduce a la humanidad a salir del mundo secular y a alejarse de las normas y las regulaciones. Esta es la puerta para vuestra entrada y, aunque estas cosas no tengan nada que ver con vuestra experiencia espiritual, son las cosas principales que os bloquean la entrada, vuestro conocimiento de Dios. Forman una red que enreda a las personas.

Extracto de ‘La obra y la entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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