711 ¿Acaso puedes someterte de verdad a las orquestaciones de Dios?

1 ¿Estáis dispuestos a disfrutar de Mis bendiciones en la tierra, bendiciones que son parecidas a las del cielo? ¿Estáis dispuestos a tratar el entendimiento de Mí, y el disfrute de Mis palabras y el conocimiento de Mí, como las cosas más valiosas y significativas en vuestra vida? ¿Sois verdaderamente capaces de someteros totalmente a Mí, sin pensar en vuestras propias perspectivas? ¿Sois realmente capaces de permitir que Yo os dé muerte, y os guíe, como a ovejas? ¿Hay alguien entre vosotros capaz de lograr estas cosas? ¿Podría ser que todos los que Yo acepto y reciben Mis promesas son los que obtienen Mis bendiciones?

2 ¿Habéis entendido algo de estas palabras? Si os pongo a prueba, ¿podéis poneros verdaderamente a merced mía, y, en medio de estas pruebas, buscar Mis propósitos y percibir Mi corazón? No deseo que seas capaz de hablar muchas palabras conmovedoras, ni de contar muchas historias fascinantes; más bien, te pido que seas capaz de dar un buen testimonio de Mí, y que puedas entrar plena y profundamente en la realidad. Si no hablara de manera directa, ¿podrías abandonar todo lo que hay a tu alrededor y permitir que Yo te use? ¿No es esta la realidad que Yo requiero? ¿Quién es capaz de comprender el significado de Mis palabras?

3 Sin embargo, pido que las dudas no os agobien, que seáis proactivos en vuestra entrada y comprendáis la esencia de Mis palabras. Esto evitará que malinterpretéis Mis palabras, y que no tengáis clara Mi intención, violando así Mis decretos administrativos. Espero que entendáis Mis propósitos para vosotros en Mis palabras. No penséis más en vuestras propias perspectivas, y actuad tal como habéis decidido delante de Mí para someteros a las orquestaciones de Dios en todas las cosas. Todos aquellos que permanecen dentro de Mi casa deberían hacer tanto como puedan; deberías ofrecer lo mejor de ti a la última parte de Mi obra sobre la tierra.¿Estás realmente dispuesto a poner en práctica tales cosas?

Adaptado de ‘Capítulo 4’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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