Los principios al tratar las festividades y costumbres

1. Todas las costumbres tradicionales son trucos de Satanás para jugar con las personas. No han sido establecidas por Dios y Él odia las festividades y costumbres humanas;

2. Las personas que creen en Dios no deben hacer caso ni seguir las costumbres de la humanidad corrupta. Deben abogar por las cosas positivas y dejar que la verdad florezca;

3. Se permite la celebración correcta en las festividades, pero eso no puede interferir con llevar a cabo tu deber. Sólo hacer las cosas con las que Dios se complace es la verdadera felicidad;

4. Al desempeñar tu deber en diferentes lugares con diferentes costumbres, debes aprender a ir con la corriente y adaptarte al entorno, pero no puedes dejar que tu corazón se deje llevar por eso.

Las palabras relevantes de Dios:

Las actividades supersticiosas en las que se involucran las personas son lo que Dios más aborrece. Incluso ahora, muchos siguen siendo incapaces de desprenderse de ellas, y piensan que son decretos de Dios y, hasta la fecha, no han podido deshacerse de ellas. Asuntos como los arreglos de las fiestas de boda o el ajuar para las jóvenes parejas, los regalos en efectivo, los banquetes y maneras similares con las que se celebran las ocasiones felices; las viejas frases se fueron transmitiendo y todas las actividades supersticiosas sin sentido, que se realizan en nombre de los muertos y las exequias funerarias, todas estas cosas son aún más detestables para Dios. Él odia incluso el domingo (el Sabbat, que guardan los judíos); las relaciones sociales y la comunicación mundana de hombres con hombres son cosas que Él aborrece y rechaza todavía más. Hasta la Fiesta de la Primavera y el Día de Navidad, de todos conocidos, no han sido decretados por Dios, por no mencionar los juguetes y las decoraciones (copla antitética, pastel de Año Nuevo, petardos, farolillos, regalos y celebraciones navideñas, y Santa Comunión). ¿Acaso estas festividades no son ídolos en el corazón de las personas? El partimiento del pan en el Sabbat, el vino y el lino fino todavía lo son enfáticamente más. Todos los diversos días de fiestas tradicionales en China, como la festividad del día del dragón que levanta la cabeza, el festival del barco dragón, la fiesta de mitad del otoño, la de Laba y la del día de Año Nuevo, y las fiestas del mundo religioso, como la Pascua, el día del Bautismo, el día de Navidad, todas estas festividades injustificables han sido organizadas y transmitidas desde los tiempos antiguos hasta la actualidad por muchas personas y son incompatibles con la humanidad creada por Dios. La rica imaginación y la ingeniosa idea son las que han permitido su transmisión hasta hoy. Parecen estar libres de defectos, pero en realidad son trucos que Satanás le hace a la humanidad. Cuántos más Satanás vivan en una localidad, y más obsoleta y atrasada sea esta, más profundamente arraigadas son las costumbres feudales. Estas cosas atan en corto a las personas, sin permitirles movilidad alguna. Muchas de las festividades del mundo religioso parecen exhibir gran originalidad y parecen crear un puente hacia la obra de Dios, pero en realidad son los lazos invisibles de Satanás que atan a las personas para que no lleguen a conocer a Dios, las ingeniosas estratagemas suyas. De hecho, cuando una etapa de la obra de Dios ha acabado, Él ya ha destruido las herramientas y el estilo de ese tiempo, sin dejar rastro alguno. Sin embargo, los “creyentes devotos” siguen adorando a esos objetos materiales tangibles, pero relegan al fondo de su mente lo que Dios tiene sin estudiarlo más, aparentemente llenos del amor a Dios, pero habiéndole echado en realidad fuera de la casa mucho antes y habiendo sentado a Satanás en la mesa para adorarlo. Los retratos de Jesús, la Cruz, María, el Bautismo de Jesús y la última Cena, son cosas que las personas veneran como al Señor de los Cielos, mientras claman una y otra vez “Dios Padre”. ¿No es todo esto una broma? Hasta hoy, Dios odia muchos dichos y actos similares que se han transmitido entre la humanidad; le obstruyen gravemente a Dios el camino por delante y, además, causan inmensos reveses a la entrada de la humanidad. […]

La mejor manera de cambiar el carácter humano es revertir las cosas profundamente envenenadas que están en las profundidades del corazón de las personas, permitiéndoles empezar a modificar su pensamiento y su moralidad. En primer lugar, los seres humanos necesitan ver con claridad que todos estos ritos, actividades, fechas, y festividades religiosas son detestables para Dios. Deberían liberarse de estos lazos de pensamiento feudal y erradicar todos los vestigios profundos de su propensión a la superstición. Todos estos forman parte de la entrada de la humanidad. Tenéis que entender por qué Dios conduce a la humanidad a salir del mundo secular y a alejarse de las normas y las regulaciones. Esta es la puerta para vuestra entrada y, aunque no tenga nada que ver con vuestra experiencia espiritual, estas son las cosas principales que os bloquean la entrada, vuestro conocimiento de Dios. Forman una red que enreda a las personas.

de ‘Obra y entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

En vuestras vidas veo que mucho de lo que vosotros hacéis es irrelevante a la verdad, por tanto, expresamente os pido que os convirtáis en servidores de la verdad para que no seáis esclavizados por la maldad y la fealdad. No piséis la verdad ni manchéis ningún rincón de la casa de Dios.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Debes tener claridad sobre qué cosas no tienen relación con la verdad. Pienso que se refieren sobre todo a cosas que no tienen relación con tu deber, con entrar en la vida y con practicar la verdad. En una palabra, son las cosas sin sentido ni valor que no tienen relación con la creencia en Dios ni con la búsqueda de la vida de las personas, con el desempeño de su deber ni con practicar la verdad. Estos son los asuntos triviales que enredan a la humanidad y retrasan su entrada en la vida, los cuales Dios odia, y son las cargas que todas las personas deben abandonar y apartar. Si las personas se involucran demasiado en estas cosas, eso puede impactar en su progreso en la vida y alterar el desempeño de su deber. Si las personas no se deshacen de estas cosas que no tienen relación con la verdad, eso puede arruinar su vida y retrasar su senda hacia delante. Estas cosas que no tienen relación con la verdad son los enredos seculares, preferencias personales, deleites de la carne, costumbres y herencia ancestral que dañan la vida de las personas, casarse y tener hijos demasiado pronto, las filosofías mundanas y reglas religiosas de las personas así como el “a vivir que son dos días” y diversas otras cosas a las que las personas prestan demasiada atención. Aunque hay algunas cosas que son razonables, no hay necesidad de prestarles demasiada atención. Esto es porque todas ellas son cosas que no tienen nada que ver con la verdad y son dañinas para la búsqueda de la vida de las personas. Aunque estas cosas no relacionadas con la verdad no sean pecados, son enormemente peligrosas para la entrada en la vida de las personas. Caer en estas cosas es como un lento suicidio. Es buscarte tu propia ruina y que una persona insensata se vea atrapada en su propia red. Una persona que se centra en la vida y la verdad debe poder discernir. Es una persona inteligente que puede abandonar las cosas que no tienen sentido, que retrasan o impactan en su progreso en la vida y que hace más cosas beneficiosas para la vida, las cuales son llevar a cabo su deber y practicar la verdad. El mejor enfoque es soportar una ligera incomodidad temporal siempre que eso sea beneficioso para tu crecimiento en la vida y entonces puedes ser hecho completo por Dios.

de La comunión de los de arriba

Hay algunas preferencias de quienes pertenecen a Satanás que se deleitan en el pecado; están completamente desprovistas de sentido y son cosas aburridas y sin valor. ¿Te gustan estas clases de cosas? ¿Las has abandonado o sigues viviendo en ellas? Por ejemplo, la festividad secular del Día de San Valentín o Halloween, ¿qué clases de festividades son? ¿Sigues celebrándolas? ¬ Estas festividades de los incrédulos no están en absoluto en sintonía con la verdad y sólo pueden corromper cada vez más a las personas. Si una persona no puede renunciar a ellas, eso simplemente demuestra que no tienen a Dios en su corazón. ¿Cómo manejáis estas cosas? ¿Habéis renunciado a ellas o no? Las personas que tienen aversión por estas cosas en su corazón pueden abandonarlas; pueden abstenerse de seguir las tendencias del mundo y sólo buscan una vida de humanidad normal. Todas estas cosas que Satanás prefiere no nos gustan y nos distanciamos de ellas. Cuando las vemos, se nos revuelve el estómago, tenemos náuseas y nos repugnan; no tienen sentido. Pero a todos los incrédulos, especialmente a los ostentosos, les gustan esas cosas —todos ellos viven en ellas y sienten que son muy agradables, novedosas, nobles y maravillosas—. ¿Qué clase de basura hay en su alma? A tales personas “nobles”, con tal estatus y educación, ¿cómo pueden gustarles esas cosas repugnantes? ¿No significa eso que su espíritu es inmundo? En ciertas festividades, las personas del mundo envían ciertas clases de flores o hacen ciertas cosas, ¿qué utilidad tiene eso? ¿Tiene sentido? No tiene sentido en absoluto. ¿Estáis interesados en esas cosas? También os molestan, ¿verdad? Establezcamos una nueva clase de vida. Los incrédulos pueden tener su propio estilo de vida y nosotros tendremos el nuestro. Como entendemos muchas verdades y podemos hacer cosas que tienen sentido, cosas que están en sintonía con la voluntad de Dios, nuestra vida de humanidad se enriquece. Hay muchas personas que no están interesadas en la vida de los incrédulos, pero tampoco tienen una vida nueva, así que sienten que su vida es muy aburrida. Lo mejor es que entiendan algunas verdades y después sabrán cuáles son las cosas con sentido que deben hacer y qué cosas significativas deben elegir hacer. ¿Cuáles de ellas pueden traer felicidad a las personas? ¿Lo sabes? Cuando hacemos cosas que permiten a las personas experimentar variedad en su vida, vivir plena, alegre y felizmente, tal como hablar sobre la verdad, cantar alabanzas a Dios, llevar a cabo actividades que tengan sentido y tener pasatiempos apropiados, entonces podemos vivir felizmente, incluso mejor que los incrédulos. Si podemos buscar la voluntad de Dios en todas las cosas que tienen relación con la verdad y podemos lograr la obediencia a Dios, esta es la semejanza de una persona que puede ser salvada. Tener la semejanza de una persona que puede ser salvada también es poseer una vida humana apropiada, una vida de obediencia y adoración a Dios. Entonces las personas podrán tener verdadera alegría y disfrute en lo profundo de su alma. Ganamos felicidad y disfrute entendiendo la verdad y poniéndola en práctica, y confiamos en vivir delante de Dios para un verdadero disfrute en nuestro espíritu. Este disfrute es mucho más grande y satisfactorio que el de vivir en el pecado. La alegría de vivir en el pecado es superficial y es espiritualmente vacía y dolorosa. Disfrutar de las palabras de Dios, vivir en ellas, poder practicar la verdad y satisfacer a Dios son placeres que están en lo profundo del espíritu y proveen consuelo. Por eso cuanto más puede una persona practicar la verdad y vivir delante de Dios, más tiene la semejanza de un humano, más regenerada está en su aspecto espiritual, más luz tiene en su rostro y más semejanza humana llega a tener. ¿Cómo puede vivirse la semejanza de un humano? Esta se vive confiando en las palabras de Dios y viviendo delante de Dios. Si entiendes la verdad, tendrás profunda satisfacción y consuelo en tu corazón y podrás sentir que Dios está contigo. Tendrás verdadera alegría y paz en tu corazón y, si las tienes, tu rostro mostrará una imagen genuina y tu carácter en la vida también empezará a experimentar una transformación. En ese momento, otras personas pensarán que pareces muy normal, que tienes la semejanza de un humano. Pensarán que tu aspecto espiritual es maravilloso, que irradias alegría y que tus expresiones son dignas y decentes. Cuanto más vean esto las personas más pensarán que eres santificado.

de “Los cuatro estándares para la salvación y la situación real de una persona salvada” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (III)

En cuanto a cómo deben manejar los creyentes el asunto de las fiestas y festividades, no debemos centrarnos en observar estas festividades, sino que está bien con divertirnos cuando se presente la oportunidad. Cualquier oportunidad de divertirte que tengas es una cosa buena. Las fiestas son algo que no está presente en nuestro corazón, pero experimentar algo de felicidad es fantástico. Por tanto, cada vez que lleguen las fiestas, si necesitas cumplir tu deber, cumple tu deber. Si quieres comer y beber un poco y pasar un buen rato, no hay nada malo en ello siempre que no retrase lo que debas estar haciendo. Si te vuelves desmesurado y derrochador porque quieres celebrar la festividad, si comes y bebes en exceso y gastas demasiado dinero, eso no es apropiado. El dinero debe gastarse en los lugares correctos; sólo usarlo para algo que tenga sentido es correcto. Tanto si tienes dinero como si no, tener alegría es algo bueno y divertirse un poco en las fiestas es totalmente apropiado. Llegará el día en que tendremos nuestra propia festividad —el día en que al gran dragón rojo le llegue su final, el día en que Dios aparezca abiertamente—. ¡Esa celebración será finalmente la observancia de una verdadera festividad!

Esto puede enunciarse sucintamente como sigue: divertirse un poco en las festividades está bien, pero eso no debe retrasar el desempeño de tu deber, porque todo el mundo tiene una situación diferente. Para la mayoría de las personas que están en casa, divertirse un poco en festividades y fiestas es algo bueno, pero las que están fuera llevando a cabo su deber y que están ocupadas en su obra no deben permitir que eso se retrase por pensar en la festividad. Diferentes personas tienen diferentes situaciones y estas deben abordar este asunto apropiadamente.

de La comunión de los de arriba

En la frase “se debe aprender más de la sabiduría y la ética del hombre”, “ética” se refiere principalmente a algún entendimiento interpersonal, algunas costumbres humanas y diferentes creencias. Un hombre necesita saber cómo manejar estas cosas y tener algo de sabiduría. Las personas deben poseer estas cosas. Si no las tienes, entonces no puedes llevar a cabo obra dirigida a las personas. Por ejemplo, si vas a trabajar entre minorías étnicas, estas tienen algunas costumbres diferentes de las tuyas. Si las juzgas con tus propias nociones y dices: “¡Son personas corruptas! ¡Son retrógradas! ¡Todas deben ser erradicadas!”, tan pronto como intentes cambiar las cosas así, no podrás llevar a cabo tu obra —te encontrarás sin duda con la derrota—. Por eso necesitas ser tolerante y paciente, además de no juzgar. Debes respetar a los demás. Esto está incluido en la ética. Necesitas poder relajarte con sus costumbres. Si te sientes avergonzado, si sientes que algunas de sus costumbres son retrógradas, es inaceptable que no aprendas a aceptarlas. Debes hacerlo. Por ejemplo, si a esas personas les gusta bailar y tú vas a ese lugar pero no bailas, ¿cómo puedes hacer esa obra para ellas? Debes aceptarlo. Debes bailar con ellas, aprender de ellas e independientemente de cómo se expresen, también debes aprender eso. No juzgues primero. Es inútil juzgar. Primero consiéntelo y después llévalas gradualmente a la verdad. Si simplemente te entrometes en eso y las criticas impetuosamente y cuando has terminado con eso las denuncias, juzgas y reprendes, se acabó. No se puede hacer ninguna obra en ese punto. ¿No es eso cierto? Si no entendéis la ética y no tenéis sabiduría, ¿pensáis que podéis llevar a cabo esta obra? Para esto, debes aprender más sobre principios y convenciones mundanos así como sobre sabiduría humana —más sabiduría humana y ética—. Un poco de sabiduría no es adecuado. Necesitas más sabiduría y más aspectos de la misma con el fin de poder llevar a cabo obra entre las personas. Esto es bastante difícil.

de “Preguntas y respuestas” en Sermones y enseñanzas sobre la entrada en la vida (III)

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