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Práctica y ejercicios para el comportamiento con principios

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41. Los principios de tratarse a sí mismo correctamente

1. Debes buscar la verdad para realmente conocerte, conocer tus auténticos defectos, poseer autoconocimiento y practicar ser una persona honesta;

2. Atreverte a enfrentar la verdad de tu propia corrupción, descubrir y analizar minuciosamente tu propia esencia corrupta y buscar la verdad. No ser hipócrita ni mentiroso;

3. Debes obligarte a cumplir estándares estrictos en cada aspecto, practicar de acuerdo con los principios de la verdad en todas las cosas, no actuar sin motivo ni seguir tu carne. Debes tener una conciencia pura;

4. Ver las cosas desde la perspectiva de las palabras de Dios, medirte con exactitud y encontrar una posición adecuada en la iglesia, nunca ser negativo, cumplir con tu deber para corresponder al amor de Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

La búsqueda de la senda de la vida para ser perfeccionado por Dios tiene por objetivo entender en mayor profundidad la propia naturaleza de uno en las palabras de Dios, y comprender las cosas que esa naturaleza encierra. Para resumirlo con palabras, entender concienzudamente la vida anterior de uno y la vida de la vieja naturaleza satánica es haber conseguido el resultado que Dios exige. Si tu conocimiento no ha llegado a este punto, pero afirmas entenderte a ti mismo y haber ganado vida, ¿no es esto una fanfarronada? No te conoces a ti mismo ni sabes lo que eres delante de Dios, si has logrado de verdad el estándar de un ser humano, o cuántos elementos de Satanás sigues teniendo en ti. No tienes claro a quién perteneces ni tampoco si tienes autoconocimiento; entonces, ¿cómo puedes tener razón frente a Dios?

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Al leer Sus palabras, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en conseguir conocimiento teológico, sino en comprender la verdad y la voluntad de Dios, y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Intentó, asimismo, comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, la corrupta naturaleza del hombre y sus verdaderas deficiencias, y alcanzar todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre, para que lo satisfaga. ¡Tuvo tantas prácticas correctas en las palabras de Dios! Es lo que más se ajusta a la voluntad de Dios, y es la mejor colaboración de la humanidad en su experiencia de la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas de Dios, se autoexaminó de un modo estricto y tomando como referencia cada palabra del juicio de Dios sobre el hombre, de Su revelación del hombre y de Sus exigencias al hombre, e intentó llegar al significado de las palabras de Dios. Intentó en serio comprender y memorizar cada palabra que Jesús le dirigió, y tuvo muy buenos resultados. Mediante este camino de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también la esencia, la naturaleza y la variedad de tipos de deficiencias del hombre; éste es un verdadero entendimiento de uno mismo.

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, lo desagradable, despreciable y lastimosa que es, no se sentirá demasiado orgulloso de sí mismo, no será tan extremadamente arrogante ni estará tan contento de sí mismo como antes. Siente: “Tengo que ser serio y tener los pies sobre la tierra, y practicar algo de la palabra de Dios. De no ser así, no estaré a la altura de las exigencias del ser humano, y me avergonzará vivir en la presencia de Dios”. Se ve realmente miserable, insignificante. Esta vez le resulta fácil llevar a cabo la verdad y parece más un ser humano. Sólo cuando la persona se detesta de verdad a sí misma es capaz de renunciar a la carne. Si uno no se detesta, será incapaz de renunciar a la carne. Odiarse a uno mismo conlleva unas cuantas cosas: primero, conocer la naturaleza propia; segundo, verse necesitado y lastimoso, tan pequeño e insignificante y ver la propia alma lastimosa y sucia. Cuando uno ve plenamente lo que es de verdad y se logra este resultado, entonces se conoce realmente, y podemos decir que ha llegado a conocerse por completo. Sólo entonces puede de verdad odiarse a sí mismo, llegar tan lejos como para maldecirse, y sentir de verdad que ha sido corrompido demasiado profundamente por Satanás, de tal manera que ya no parece un ser humano. Entonces, un día, cuando aparece la amenaza de la muerte inminente, siente: “¡Oh! Es el justo castigo de Dios. Dios es realmente justo. ¡De verdad merezco morir!”. Llegados a este punto, no presentará quejas y menos aún culpará a Dios; sintiendo sencillamente que es demasiado lastimoso, demasiado sucio y corrupto, que debería ser barrido por Dios y que un alma así no es adecuada para vivir en la tierra.Por tanto, no se resistirá y mucho menos traicionará a Dios ni se quejará de Él.

de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

¿Cómo deberíamos actuar nosotros hacia nosotros mismos? Deberíamos asumir la responsabilidad por nuestro carácter y por nuestra búsqueda, por cada uno de nuestros actos, y tomarnos en serio lo que hacemos, ser serios y no poco rigurosos en todas las cosas, ser capaces de exponerlo todo para su análisis. Cada vez que haces algo, las cosas que piensas haber hecho de la forma correcta deben ser expuestas para examen; y, más aún, las cosas que crees haber hecho mal, también deben ser expuestas para examen. Esto requiere que los hermanos y hermanas pasen más tiempo juntos, en comunión, e investiguen y se ayuden unos a otros. […] Independientemente de qué verdades y qué realidad hayas oído, mientras las apliques en ti tendrás la seguridad de crecer. Si llevas a cabo estas palabras en tu propia vida, y las incorporas a tu propia práctica, definitivamente ganarás algo y cambiarás; si embuchas estas palabras en tu vientre, y las memorizas en tu cerebro, no cambiarás nunca.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

(¿Quiere esto, pues, decir que aparte de admitir nuestros errores delante de Dios, también tenemos que desnudarnos delante de nuestros hermanos y hermanas?) Por supuesto que sí. Si no te desnudas y te examinas minuciosamente, ¿cómo podrías demostrar que reconoces de verdad tu astucia? Si no te desnudas, si yo no me desnudo, si ninguno de nosotros nos abrimos, si tenemos nuestros propios planes y consideraciones dentro de nuestro corazón, si mantenemos en él un espacio privado, podemos olvidarnos de hablar sobre experimentar de verdad. ¿Cómo podría alguno de nosotros tener experiencias verdaderas para hablar en comunión unos con otros? No podemos. En “compartir y hablar en comunión de nuestras experiencias”, compartir significa hablar de cada pensamiento que hay en tu corazón, de tu estado, de tus experiencias y conocimiento de las palabras de Dios, así como del carácter corrupto que hay en ti. Después de esto, los demás diferencian y aceptan lo positivo y reconocen lo que es negativo. Sólo esto es compartir, y sólo esto es tener verdadera comunión. No significa sencillamente comprender las palabras de Dios o parte de un himno, ni hablar en comunión como te plazca sin decir nada relacionado con tu propia vida actual. Todo el mundo habla de conocimiento doctrinal y teórico, y nadie dice nada del conocimiento que se saca de las verdaderas experiencias. Evitan hablar sobre estas cosas, sobre su vida personal, sobre su vida en la iglesia con sus hermanos y hermanas, y sobre su propio mundo interior. De este modo, ¿cómo puede haber una verdadera comunicación entre las personas? ¿Cómo puede haber una confianza real? ¡No puede haberlas! […] Para ello, primero debes desnudar tu corazón para que todos puedan verlo, y ver todo lo que estás pensando y poder ver tu verdadera cara; no debes fingir ni camuflarte. Sólo entonces confiarán las personas en ti y te considerarán honesto. Esta es la práctica más fundamental de ser honesto, y es un requisito previo. Siempre estás fingiendo, aparentando santidad, virtud, grandeza y nobleza, y no permites que nadie vea tu corrupción y tus fallos. Presentas una falsa imagen de ti a las personas, para que crean que eres recto, poderoso, abnegado, imparcial y desinteresado. No finjas, no te camufles, sino ponte al descubierto, desnuda tu corazón para que los demás vean. Si puedes abrir tu corazón para que otros vean, y exponer todo lo que piensas y planeas hacer en tu corazón —sea positivo o negativo—.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Cualquier cosa en la vida de Pedro que no satisfacía el deseo de Dios hacía que se sintiera incómodo. Si no colmaba el deseo de Dios se sentía lleno de remordimiento y buscaba una forma adecuada de esforzarse para satisfacer el corazón de Dios. Incluso en los aspectos más pequeños e irrelevantes de su vida, seguía exigiéndose satisfacer el deseo de Dios. No era menos severo cuando se trataba de su viejo carácter, siempre riguroso en sus exigencias a sí mismo para progresar más profundamente en la verdad.

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Siempre que hagas algo, debes examinar si tus motivos son correctos. Si puedes actuar conforme a los requerimientos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el criterio mínimo. Si, cuando examinas tus motivos, surgen los que son incorrectos, y si puedes darles la espalda y actuar conforme a las palabras de Dios, entonces te volverás alguien que es correcto delante de Dios, lo que mostrará que tu relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es por amor a Dios y no para ti mismo. Debes enmendar tu corazón, ser justo, y tus emociones no te deben controlar ni debes actuar de acuerdo a tu propia voluntad siempre que hagas o digas algo: estos son los principios por los cuales los que creen en Dios se conducen.

de ‘Cómo está tu relación con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si realmente estás dispuesto a que Dios te perfeccione, entonces tendrás el valor para desechar tu carne y serás capaz de llevar a cabo las palabras de Dios y no ser pasivo ni débil. Serás capaz de obedecer todo lo que venga de Dios y todas tus acciones, ya sean hechas en público o en privado, serán presentables ante Dios. Si eres una persona honesta y practicas la verdad en todas las cosas, entonces serás perfeccionado. […] hacer todas las cosas con un corazón que ama a Dios. ¿Qué significa “hacer las cosas con un corazón que ama a Dios”? Significa que todas tus acciones y tu comportamiento se pueden presentar ante Dios. Como mantienes las intenciones correctas, aunque tus acciones sean correctas o equivocadas, no tienes miedo de que estas se muestren a Dios o a tus hermanos y hermanas; te atreves a hacer un juramento ante Dios. Que cada uno de tus pensamientos, intenciones e ideas sean calificados para ser examinados en la presencia de Dios: si prácticas y entras de esta manera, entonces el progreso en tu vida será rápido.

de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón verdadero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para que la iglesia se edifique, debes seguir al Espíritu. No procedas actuando ciegamente, quédate en tu lugar, y cumple tu función. No deberías salirte de tus funciones, sino cumplir las que puedas llevar a cabo con toda tu fuerza, y entonces estaré realmente complacido. No quiero decir que todos vayáis a servir para la misma función. En su lugar, cada uno de vosotros debería desempeñar su papel, y dedicar su servicio en coordinación con los demás en la iglesia. Vuestro servicio no debería desviarse en dirección alguna.

de ‘La decimonovena declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si verdaderamente posees una conciencia, entonces debes tener una carga y un sentido de responsabilidad. Debes decir: No me importa si seré conquistado o hecho perfecto, sino que debo dar testimonio correctamente esta etapa del testimonio. Como una criatura de Dios, uno puede ser completamente conquistado por Dios y, en última instancia, uno puede satisfacer a Dios, retribuyendo al amor de Dios con el amor en su corazón y consagrándose completamente a Dios. Esta es la responsabilidad del hombre, es el deber que debe ser desempeñado por el hombre y la carga que debe ser soportada por el hombre y el hombre debe completar esta comisión. Sólo entonces verdaderamente el hombre cree en Dios.

de ‘Práctica (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Si alguien quiere lograr un trato correcto de sí mismo, primero debe entenderse a sí mismo, ser capaz de autoevaluarse y darse una evaluación correcta que ni lo subestime ni le haga verse en una luz demasiado favorable. Es similar a entender y tratar a otras personas. Sólo sobre este fundamento puede uno alcanzar el trato correcto de uno mismo. Este no es otra cosa que autoexigirse de acuerdo con la verdad y usarla para medirse y tratarse con justicia. Practicar el trato correcto de uno mismo comprende cuatro aspectos:

El primero es conocerse a uno mismo y hacer una correcta autoevaluación. Cómo evaluarse a uno mismo es lo más difícil de lograr. Si tienes un amigo íntimo, escucha atentamente su opinión y pídele que diga lo que piensa. Esta evaluación de ti por parte de un amigo es una referencia valiosa. La correcta evaluación de uno mismo requiere claridad sobre las propias circunstancias verdaderas: lo que a uno le falta y qué problemas existen, cuán pocas cosas posee, qué estándar puede alcanzar, cuáles son sus puntos fatales y qué peligro podría traer eso, qué etapa ha alcanzado, qué tipo de persona es y cuál es su condición. Todos estos son los aspectos principales de la autoevaluación. La autoevaluación correcta de una persona tiene un beneficio muy grande para la posterior entrada. Sólo una persona que ha logrado una autoevaluación correcta se puede llamar verdaderamente una persona que posee autoconciencia. La mayoría de las personas no sabe qué tipo de personas es, en qué categoría se encuentra. Sabe incluso menos sobre los detalles de quién es o qué tipo de acciones puede realizar. La autoevaluación correcta es sólo un paso y un punto de partida para el crecimiento y el progreso de una persona. Es absolutamente necesario que uno realmente se conozca a sí mismo.

El segundo es cómo tratar algunos problemas que existen en uno mismo. Esto también es en dónde encontrar la clave para tratarse a uno mismo correctamente. A la mayoría de las personas no le queda muy clara esta cuestión y no existe la más mínima transparencia al respecto. Si no está ocultando problemas, está evitando los problemas que existen. No se atreve a enfrentarse a la verdad real y no tiene el valor para aceptar la verdad. Siempre que alguien la exponga u ofenda, lo niega con objeciones o se enfurece. En este aspecto la corrupción de los humanos se revela más. Esto también es útil para examinar si el carácter de una persona ha cambiado o no. Sólo las personas que pueden aceptar la verdad con respecto a los problemas que existen en ellas, y que se pueden someter a la obra de Dios, son personas que aman la verdad.

El tercero, uno debe tener exigencias estrictas sobre sí mismo. Esto también es un principio de tratarse a uno mismo correctamente. Todas las personas que buscan la vida y la verdad tienen exigencias estrictas hacia sí mismas. Podemos decir que no hay progreso sin exigencias estrictas hacia uno mismo. No tener dichas exigencias es ser atolondrado. Sólo las personas que tienen exigencias estrictas hacia sí mismas son personas que buscan la verdad y desean fervientemente a Dios.

El cuarto, uno puede lograr el trato correcto de sí mismo sólo si se puede rebelar contra su propia carne. Una persona que no ha tenido un cambio de carácter está controlada principalmente por su propia carne corrupta. Cuando la propia naturaleza física estalla, todos los estados diabólicos se manifiestan: arrogancia y engreimiento, prepotencia y santurronería, sumisión a nadie. O bien, si uno sufre un revés o si recibe poda o trato, se vuelve holgazán en el trabajo y simplemente sale del paso. Cuando uno ve a los demás mejores que él, se vuelve envidioso y está insatisfecho, se queja y se tortura a sí mismo. Aunque conoce la verdad perfectamente bien, no la quiere practicar, llegando tan lejos como para abandonar las búsquedas propias. Al vivir en la carne, una persona es corrupta de esta manera y no puede en absoluto tratarse a sí misma correctamente. Con el fin de lograr el trato correcto de uno mismo, por lo tanto, uno debe ser capaz de rebelarse contra su propia carne. Sólo viviendo en la palabra de Dios las personas pueden alcanzar la verdad. Cuando las personas alcanzan genuinamente la verdad son capaces de tratarse a sí mismas correctamente y pueden rebelarse aún más eficazmente contra su propia carne.

El trato correcto de uno mismo comprende principalmente la práctica de estos cuatro aspectos. El más fundamental de estos es buscar siempre la verdad. Sólo de esta manera puede uno lograr el trato correcto de sí mismo. Sólo cuando uno ha alcanzado por completo la verdad, se puede tratar a sí mismo correctamente. Una persona que no tiene la verdad no se puede tratar a sí misma correctamente; sólo puede engañarse y dañarse.

de La comunión de lo de arriba

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