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42. Los principios de tratar a las personas de manera justa

1. Debes tratar a todas las personas, asuntos y cosas de acuerdo a las palabras de Dios y a la verdad. Sólo tratar a las personas de acuerdo con los principios de la verdad se conforma a la voluntad de Dios;

2. Tratar las fortalezas y los defectos de los demás correctamente, no hacer demandas excesivas a los demás ni obligar a las personas a hacer lo que está más allá de sus capacidades. No pensar demasiado bien de otros ni denigrar a otros;

3. Tener un corazón amoroso por el pueblo escogido de Dios, no ser dominado por las emociones hacia los demás y no albergar prejuicios; y no delimitar a otros según tu propia voluntad, sino ver a los demás con la perspectiva de desarrollarlos;

4. Debes tratar a los demás y manejar los problemas de acuerdo con la esencia de las diferentes clases de personas. Tratar a las buenas personas que transgreden con un corazón amoroso, y odiar y abandonar a las personas malvadas.

Las palabras relevantes de Dios:

¿Qué exige la palabra de Dios como principio para tratar a los demás? Ama lo que Dios ama, odia lo que Dios odia. Es decir, las personas amadas por Dios que buscan realmente la verdad y que llevan a cabo la voluntad de Dios, son las personas a las que deberías amar. Aquellos que no llevan a cabo la voluntad de Dios, lo odian, le desobedecen, y son despreciadas por Él, son las personas a las que deberíamos despreciar y rechazar. Eso es lo que la palabra de Dios exige. Si nuestros padres no creen en Dios, entonces lo odian. Si odian a Dios, es evidente que Él los despreciará. Si se nos pide que los despreciemos, ¿podemos hacerlo? Si ellos pueden resistirse a Dios y maldecirlo, Él los aborrece y los maldice sin duda. Bajo estas circunstancias, si tus padres no te impiden creer en Dios, o si llegan al punto de impediros creer en Dios, ¿cómo los tratarás? Deberías actuar conforme a la exigencia de la palabra de Dios: “Ama lo que Dios ama, odia lo que Dios odia”.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Seáis hermanos o hermanas más jóvenes o más viejos, sabéis la función que deberíais llevar a cabo. Quienes están en su juventud no son arrogantes; quienes son más viejos no son pasivos ni retroceden. Y ellos son capaces de usar las fuerzas de los demás para compensar sus puntos débiles, y de servirse entre sí sin prejuicio alguno. Se construye un puente de amistad entre los hermanos y hermanas más jóvenes y los más viejos. Gracias al amor de Dios sois capaces de entenderos mejor unos a otros. Los hermanos y hermanas más jóvenes no miran con desprecio a los más viejos ni estos son santurrones. ¿No es esto un armonioso compañerismo? Si todos tenéis esta determinación, entonces la voluntad de Dios se cumplirá sin duda en vuestra generación.

de ‘Acerca de que todos cumplan su función’ en “La Palabra manifestada en carne”

De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones que se basen en la carne, pero en el espíritu hay comunión así como amor, consuelo y provisión de los unos para los otros. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía de vida humana, sino que se forman de una manera muy natural por medio de la carga de Dios. No requieren del esfuerzo humano; se practican a través de los principios de la palabra de Dios. […] Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de darle el corazón a Dios; no se alcanza por medio del esfuerzo humano. Sin Dios, las relaciones entre las personas son solamente relaciones de la carne. No son normales, sino que son indulgentes con los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que Él abomina. Si tú dices que tu espíritu ha sido tocado, pero siempre quieres tener comunión con las personas que te atraen, con quienes estimas, y si hay otro buscador que no te atrae, contra quien estás predispuesto y con quien no participarías, esto prueba más que eres una persona emocional y que no tienes una relación para nada normal con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, pero tus intenciones son erróneas, todo lo que haces es bueno sólo según los estándares humanos. Dios no te alabará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones normales con todos los que aman a Dios, sólo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo a una filosofía de vida sino que será viviendo delante de Dios, estando atento a Su carga.

de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que buscan y los que no buscan son ahora dos clases diferentes de personas y son dos clases de personas con dos destinos diferentes. Los que buscan el conocimiento de la verdad y practican la verdad son las personas a quienes Dios va a salvar. Los que no conocen el camino verdadero son demonios y enemigos; son los descendientes del arcángel y van a ser destruidos. […] Los que creen, pero no practican la verdad, los que no creen en el Dios encarnado, y los que de ningún modo creen en la existencia de Dios, van a ser destruidos. Cualquiera que sea capaz de permanecer es una persona que ha pasado por la amargura del refinamiento y ha permanecido firme; esta es una persona que verdaderamente ha padecido pruebas. Cualquiera que no reconozca a Dios es un enemigo; es decir, ¡cualquiera dentro o fuera de esta corriente que no reconoce a Dios encarnado es un anticristo! ¿Quién es Satanás, quiénes son los demonios y quiénes son los enemigos de Dios sino los detractores que no creen en Dios? ¿No son esas las personas que son desobedientes a Dios? ¿No son esas las personas que verbalmente afirman creer, sin embargo tienen falta de la verdad? ¿No son esas las personas que sólo buscan el obtener las bendiciones, pero no pueden dar testimonio de Dios? […] El estándar por el que el hombre juzga al hombre se basa en su comportamiento; uno cuya conducta es buena es una persona justa y uno cuya conducta es abominable es malvado. El estándar por el que Dios juzga al hombre se basa en si la esencia de alguien lo obedece; uno que obedece a Dios es una persona justa y uno que no obedece a Dios es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si el discurso de esta persona es correcto o incorrecto.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Respecto a las condiciones de las personas, unas se resistieron, algunas se rebelaron y otras se quejaron, incurrieron en una mala conducta, cometieron actos contra la iglesia o hicieron cosas que perjudicaron a la familia de Dios. Su final será determinado con respecto a su naturaleza y a toda la amplitud de su conducta. Algunas personas son malvadas, algunas son necias, algunas son bobas y otras son animales. Todas las personas son distintas. Algunas personas malvadas están poseídas por espíritus malignos, mientras que otras son mensajeras de Satanás, el diablo. Respecto a su naturaleza, algunas son particularmente siniestras, algunas son particularmente astutas, algunas son especialmente avariciosas de dinero, mientras que otras son sexualmente promiscuas. La conducta difiere de una persona a otra, de modo que cada cual debería considerarse de una forma exhaustiva según su naturaleza y su conducta personales. […] cuando oigo cosas como que las personas se resisten o se rebelan, parece que me enfado mucho, pero entonces considero los instintos de los hombres y trato con ello de una forma distinta. Por tanto, cualquier obra realizada por Dios está bien medida. Él sabe qué hacer y cómo llevarlo a cabo. Sin lugar a dudas Él no les exige que hagan aquellas cosas que no pueden hacer por instinto. Dios trata con cada persona según el ambiente del momento, la situación real, las acciones de las personas, su actuación y sus expresiones, así como el entorno y el contexto en el que éstas se hallan. Dios no agraviará nunca a nadie. Ésta es la justicia de Dios.

de ‘Qué tipo de personas serán castigadas’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Comunión del hombre:

Deberíamos tratar a los hermanos y hermanas como miembros de la casa de Dios. Deberíamos demostrar aceptación, paciencia y amor. No deberíamos engañar ni ser prejuiciosos, sino tratar a todos de una manera equitativa y justa. Si hay un hermano o hermana que te dice algunas palabras deshonestas e intenta engañarte, puedes comenzar a odiar a esa persona. En este caso, ¿cómo debes tratar a semejante persona? Lleva este asunto ante Dios y ora a Él por eso. ¿Cómo puedes tratar a la persona de una manera que se conforme a la voluntad de Dios? ¿Qué tipo de trato se corresponde con la verdad? Entonces tratas a la persona de esta manera. Si no quieres hacerlo de corazón, si albergas odio y consideras a la persona como un enemigo, acude otra vez ante Dios y ora de todo corazón preguntando: ¿Por qué no puedo tratar a esta persona con la verdad y por qué no puedo poner la verdad en práctica? Trata con tu propia corrupción ante Dios y tal vez el Espíritu Santo te esclarezca y te ayude a entender una verdad. Finalmente te desprenderás de los prejuicios y dejarás de guardar rencor. ¿Acaso no es esta la forma correcta de tratar con esto? Esta es exactamente la manera de practicar tu propia entrada personal en la vida.

de ‘Cualidades que deberían poseer todos aquellos que sirven a Dios y cómo servir a Dios de acuerdo con Su intención’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (II)”

La habilidad para tratar correctamente a otras personas no está en sobreestimarlas ni en subestimarlas. Ya sea que otras personas sean estúpidas o inteligentes, ya sean de buena calidad o de mala calidad, ya sean ricas o sin dinero, en todos los casos no debes tener prejuicios ni confiar en los sentimientos. No impongas tus propias preferencias en los demás. Aún más, no impongas en alguien más lo que no te gusta. Esto no es tratar de hacer que alguien haga lo que no está dispuesto a hacer. Al hacer cosas, no te preocupes sólo por ti mismo. También debes tomar en consideración a otras personas. Debes aprender de qué manera ayudar mejor a otras personas y ayudar a otros a obtener beneficios. […] No exijas demasiado de los demás. No mires a los demás como personas de las que podrías recibir alguna ventaja. […] Cuando otras personas nos muestran bondad, debemos buscar corresponder a esta bondad. Cuando otras sean amorosas con nosotros, debemos ser aún más amorosos en nuestro trato con ellas. En áreas de razón debemos aprender a respetar a otros. Aunque una persona pueda tener un defecto o una debilidad, de ninguna manera te burles de ella ni la menosprecies. Además, no abrigues intenciones inapropiadas en otras personas. Aprende a respetar a los demás y absolutamente evita sacar la más mínima ventaja de otra persona.

de La comunión de lo de arriba

¿Existe este tipo de pensamiento en vuestros corazones? Cuando piensas en alguien, primero piensas en sus debilidades y en las formas en que es corrupto. ¿Es eso correcto? Si sigues pensando de esta manera, nunca serás capaz de llevarte bien con los demás normalmente. Cuando pienses en alguien, primero debes considerar si realmente cree en Dios o no y qué fortalezas tiene. Si esta persona puede aceptar la verdad, y si le hablas en serio con la verdad, la aceptará sin el más mínimo resentimiento. Este es un punto fuerte. Esta es una persona que es magnánima. Puede ser tolerante. Si dices la verdad, puede tratar con ella correctamente. Esta es una persona que busca la verdad. Es una persona honesta. Si de verdad detectas un defecto en esta persona y no se lo señalas, ya que es algo que de otra manera no sería capaz de ver, te culparía después. Si se lo señalas, no sólo no te odiará, sino que incluso te lo agradecerá. Esta es una persona que genuinamente busca la verdad. Es una persona que real y verdaderamente busca la salvación en su creencia en Dios. Es una persona que está dispuesta a ser una buena persona, que camina la senda de la auténtica vida humana. Este tipo de persona, por lo tanto, tiene una fuerza particular. Aunque pueda tener un prejuicio contra alguien por un período de tiempo, o si alguien lo perjudica, puede sentir odio y envidia hacia esa persona por un corto tiempo, sin embargo, sólo será temporal. Después de que pase un tiempo, hace un examen de conciencia y se ve a sí misma con claridad e incluso se odia y se maldice. Hasta es capaz de disculparse formalmente con la otra persona. Por tanto, no hay nada malo con este tipo de persona. No es otra cosa que la verdadera creencia en Dios. Ella es capaz de perdonarnos, así que también debemos poder perdonarla. Aunque a lo mejor no nos perdone debido a una debilidad efímera, e incluso nos pueda odiar, también debemos perdonar a esta persona en nuestros corazones. Si eres incapaz de perdonar a las personas, no podrás llevarte bien con otros. Además, si alguien te hace algo malo o dice algunas palabras críticas acerca de ti, les debes dar a las personas la oportunidad de arrepentirse y cambiar. ¿Te atreverías a decir que la persona siempre actuará de esta manera? ¿Seguiría actuando corruptamente de esta manera para siempre? Si afirmaras tal cosa con carácter definitivo, tú también estarías juzgando a alguien. Aunque te juzgue, te odie y no esté satisfecho contigo hoy, sin embargo, cree genuinamente en Dios y desea buscar la verdad. Por lo tanto, no pasará mucho tiempo antes de que este aspecto corrupto de ella comience a cambiar y desaparezca. Esta es la manera en que debemos ver el problema, debemos ver los problemas con una visión para el crecimiento. No debemos ver la debilidad de una persona y luego condenarla para siempre, diciendo que la persona será así toda la vida, que ella es este tipo de persona. Hacer esto sería juzgar a las personas. ¡Esa acción tuya sería definir a otras personas! Al salvar a las personas, Dios no ha hablado de esta manera diciendo que, evidentemente, los humanos están corrompidos hasta tal punto, ¿qué hay que salvar? Ese sería el fin de la raza humana. Incluso Dios no lo ve de esta manera. Así que ahora todos estamos buscando la verdad. Todos deseamos buscar la verdad y creemos que, como mínimo, si seguimos con nuestra búsqueda, en unos pocos años definitivamente podremos cambiar un poco y al final seremos completamente capaces de lograr el cambio de carácter y ser perfeccionados por Dios. Todos vosotros tenéis este tipo de fe, ¿no es cierto? Dado que tenéis este tipo de fe, por lo tanto, debéis creer que otras personas también lo tienen.

de ‘Cómo establecer relaciones interpersonales normales’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (I)”

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