2. ¿Cómo se alcanza el arrepentimiento sincero?

Las palabras relevantes de Dios:

Durante mucho tiempo, las personas que creen en Dios han estado esperando con sinceridad un destino hermoso, y todos los creyentes en Dios esperan que la buena fortuna les llegue de repente, que antes de que se den cuenta se encontrarán apaciblemente sentados en un lugar u otro del cielo. Pero Yo digo que esas personas, con sus agradables pensamientos, nunca han sabido si están cualificadas para recibir tan buena fortuna caída del cielo o siquiera para ocupar un asiento allí. En estos momentos tenéis un buen conocimiento de vosotros mismos, pero seguís esperando escapar de los desastres de los últimos días y de la mano del Todopoderoso cuando castiga a los malvados. Se diría que tener dulces sueños y querer las cosas a su antojo es un rasgo común a todas las personas corrompidas por Satanás, y no una genial ocurrencia de algún individuo solitario. Aun así, sigo deseando poner fin a estos deseos extravagantes vuestros, así como a vuestro afán por obtener bendiciones. Dado que vuestras transgresiones y las realidades de vuestra rebeldía son numerosas y cada vez mayores, ¿cómo pueden encajar estas cosas con vuestros agradables planes para el futuro? Si quieres seguir adelante según te plazca, siguiendo equivocado, sin nada que te refrene, pero a la vez sigues queriendo que tus sueños se hagan realidad, te insto a continuar en tu estupor y a no despertar jamás, porque el tuyo es un sueño vacío, y en la presencia del Dios justo, Él no hará una excepción por ti. Si quieres simplemente que tus sueños se hagan realidad, nunca sueñes, sino haz siempre frente a la verdad y a los hechos. Esta es la única forma en la que puedes salvarte. ¿Cuáles son, en términos concretos, los pasos de este método?

Primero, examina todas tus transgresiones y analiza cualquier conducta y pensamientos que tengas que no se conformen a la verdad.

Es una cosa que puedes llevar a cabo con facilidad, y creo que todas las personas inteligentes son capaces de hacerlo. Sin embargo, esas que no saben nunca qué se pretende decir por transgresión y verdad son la excepción, porque, en lo fundamental, no son personas inteligentes. Me estoy dirigiendo a personas que Dios ha aprobado, que son sinceras, que no han infringido gravemente los decretos administrativos, y que pueden discernir fácilmente sus propias transgresiones. Aunque es una cosa que os exijo, y que os resulta fácil cumplir, no es la única cosa que os exijo. Comoquiera que sea, espero que no os burléis en privado de esta exigencia y, sobre todo, que no lo contempléis con desdén ni lo toméis a la ligera. Debéis tratarlo con seriedad, y no hacer caso omiso.

Segundo, para cada una de tus transgresiones y desobediencias debes buscar una verdad correspondiente y usar entonces estas verdades para resolver estos asuntos. Después de esto, sustituye tus actos transgresores, tus pensamientos y tus actos desobedientes por la práctica de la verdad.

Tercero, debes ser una persona sincera en vez de alguien siempre y constantemente listo y astuto. (Aquí os pido de nuevo que seáis personas sinceras).

Si puedes lograr estas tres cosas, eres uno de los afortunados, eres una persona cuyos sueños se hacen realidad y que recibe buena fortuna. Quizás tratéis seriamente estas tres exigencias poco atrayentes, o tal vez las trataréis de un modo irresponsable. Comoquiera que sea, Mi propósito consiste en cumplir vuestros sueños y en poner en práctica vuestros ideales, y no en burlarme de vosotros ni poneros en evidencia.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hoy día, la mayoría de las personas tiene un entendimiento muy superficial de sí mismas. No han llegado a distinguir en absoluto las cosas que forman parte de su naturaleza. Sólo tienen conocimiento de algunos de sus estados corruptos, de las cosas que probablemente van a hacer o de unos de sus defectos, y eso les hace creer que se conocen a sí mismos. Si, además, viven rigiéndose por unas cuantas normas, si se aseguran de no cometer equivocaciones en ciertos ámbitos y se las apañan para evitar cometer ciertas transgresiones, entonces consideran que poseen realidad en su creencia en Dios y asumen que serán salvadas. Esto es una imaginación completamente humana. Si te atienes a estas cosas, ¿de verdad llegarás a ser capaz de evitar cometer transgresión alguna? ¿Habrás logrado un verdadero cambio de carácter? ¿Estarás viviendo realmente a semejanza de un ser humano? ¿Puedes satisfacer auténticamente a Dios? ¡Desde luego que no, eso está claro! La creencia en Dios sólo funciona cuando uno tiene altos estándares y ha alcanzado la verdad y alguna transformación en el carácter de vida. Si el conocimiento que las personas tienen de sí mismas es demasiado superficial, les resultará imposible resolver los problemas y su carácter de vida simplemente no cambiará. Es necesario que alguien se conozca en un nivel profundo, lo que significa conocer la propia naturaleza: qué elementos se incluyen en esa naturaleza, cómo se originaron estas cosas y de dónde provinieron. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma fea y tu naturaleza malvada? Si eres realmente capaz de ver la verdad sobre ti mismo, entonces comenzarás a aborrecerte. Cuando te aborreces, y luego practicas la palabra de Dios, podrás abandonar la carne y tener la fuerza para cumplir con la verdad sin dificultad. ¿Por qué muchas personas siguen sus preferencias carnales? Porque se consideran bastante buenas, sienten que sus acciones son correctas y justificadas, que no tienen fallas e incluso que están completamente en lo correcto. Por lo tanto, son capaces de actuar con la suposición de que la justicia está de su lado. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, cuán fea, despreciable y detestable es, entonces no está demasiado orgulloso de sí mismo ni es tan salvajemente arrogante ni está tan complacido consigo mismo como antes. Tal persona siente: “Debo ser serio y centrado y practicar algunas de las palabras de Dios. Si no, entonces no estaré a la altura del estándar de ser humano, y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. Entonces alguien realmente se ve a sí mismo como miserable, como verdaderamente insignificante. En este momento, a alguien se le hará fácil cumplir con la verdad y parecerá ser un poco como debería ser un humano. Sólo cuando las personas realmente se aborrecen pueden abandonar la carne. Si no se desprecian a sí mismas, serán incapaces de abandonar la carne. Odiarse a uno mismo verdaderamente comprende algunas cosas: primero, conocer la propia naturaleza; y segundo, verse a uno mismo como una persona dependiente y mísera, verse extremadamente pequeño e insignificante y ver la propia alma deplorable y sucia. Cuando alguien ve completamente lo que realmente es, y se logra este resultado, entonces realmente adquiere conocimiento de sí mismo y se puede decir que se ha llegado a conocer completamente. Sólo entonces puede alguien mismo odiarse, hasta el punto de maldecirse y sentir verdaderamente que Satanás lo ha corrompido profundamente; tanto que ni siquiera se parece a un ser humano. Entonces un día, cuando aparezca la amenaza de la muerte, esa persona pensará: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es, ciertamente, justo; ¡en verdad yo debería morir!”. En este punto, él no albergará quejas y, mucho menos, culpará a Dios, simplemente, sentirá que es tan dependiente y despreciable, tan inmundo y tan corrupto, que debería ser eliminado por Dios, y que un alma así no es apta para vivir en la tierra. En este punto, esta persona no se resistirá a Dios y, mucho menos, lo traicionará.

Extracto de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunos individuos actúan según su propia voluntad. Vulneran los principios y únicamente admiten que son arrogantes, que cometieron un error solo porque no tienen la verdad. Para sus adentros, incluso se quejan: “Nadie más que yo se juega el cuello y, al final, me dejan tirado con la responsabilidad. Soy tonto. La próxima vez no haré lo mismo, jugarme el cuello. ¡Al que se juega el cuello se lo cortan!”. ¿Qué te parece esta actitud? ¿Es una actitud de arrepentimiento? (No). ¿De qué actitud se trata? Debido al error que cometen, se vuelven escurridizos y mentirosos; por así decir, de los escarmentados nacen los avisados. “Tengo suerte de que eso no acarreara un desastre. Si provocara un desastre, iría al infierno y sería aniquilado. He de tener más cuidado a partir de ahora”. No buscan la verdad, y abordan y tratan la cuestión con mezquindad y maquinaciones astutas. ¿Pueden recibir la verdad de esta manera? No, pues no saben arrepentirse. Lo primero que hay que hacer al arrepentirse es saber qué has hecho y comprender en qué has errado, la esencia del problema y el carácter que has revelado; reflexionar sobre estas cosas, aceptarlas y luego practicar de acuerdo con la verdad. Esta es la actitud del arrepentimiento. Si, por el contrario, consideras el asunto de una forma más escurridiza que antes, tus técnicas son más ingeniosas y ocultas y tienes más métodos para abordarlo, el problema no se resume en que seas mentiroso. Estás empleando medios solapados, tienes secretos que no sacarás a la luz y lo que estás haciendo es malvado. Dios te considera excesivamente difícil y malvado, una persona que admite superficialmente que ha errado y acepta el trato y la poda, pero no tiene la más mínima actitud de arrepentimiento. Esto se debe a que, tras el suceso o mientras este tiene lugar, en absoluto practicas de acuerdo con la verdad ni la buscas. Tu actitud consiste en emplear métodos, técnicas y filosofías de Satanás para resolver o soslayar el problema, para ponerle un pulcro envoltorio con el fin de que los demás no vean ni rastro del problema ni las dobleces del envoltorio; te acabas creyendo muy listo. Dios ve estas cosas, y no que realmente hayas reflexionado, te hayas arrepentido y hayas confesado tu pecado a la luz de lo que te ha sucedido, ni que después hayas buscado la verdad y hayas practicado de acuerdo con ella. Tu actitud no es de búsqueda o práctica de la verdad ni de sometimiento a la soberanía y las disposiciones de Dios, sino una actitud que emplea técnicas y métodos de Satanás para resolver tu problema. Das una falsa impresión a los demás, te resistes a que Dios te delate y te muestras desafiante y defensivo con respecto a las circunstancias que Dios ha instrumentado para ti. Esto quiere decir que tienes el corazón más cerrado que antes. Si estás más cerrado a Dios, ¿puedes seguir viviendo en la luz, con paz y gozo? Ya no: has rechazado la verdad y a Dios. ¿Es frecuente ese estado en la gente? “Me han tratado esta vez. La próxima he de tener más cuidado y ser más listo. La vida se basa en ser listo, y los que no lo son, son tontos”. Si siempre te guías y estimulas así, ¿llegarás alguna vez a algún lado? ¿Podrás recibir la verdad? Si te ocurre un problema y eres capaz de buscar la verdad, podrás comprender y aprender un aspecto de ella. ¿Qué se consigue al comprender la verdad? Cuando comprendes un aspecto de la verdad, comprendes un aspecto de la voluntad de Dios y por qué Dios te envió esta circunstancia, por qué te exigió algo semejante, por qué instrumentó unas circunstancias que te castigaron y disciplinaron, por qué te disciplinó con este asunto y por qué has caído, fracasado y quedado en evidencia en esta cuestión. Si entiendes estas cosas, serás capaz de buscar la verdad y alcanzarás la entrada en la vida. Si no las entiendes ni aceptas estos hechos, sino que te empeñas en oponerte y resistirte, en emplear tus propias técnicas de autoencubrimiento, en presentarte ante los demás y ante Dios con una falsa apariencia, nunca podrás recibir la verdad.

Extracto de ‘Solo con la búsqueda de la verdad se pueden corregir las nociones y los malentendidos propios acerca de Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En el pasado, algunas personas exhibieron ciertas actitudes propias de un anticristo. Eran licenciosas y arbitrarias, siempre era a su manera o nada. Pero al ser tratados y podados, al compartir los hermanos y hermanas comunicación con ellos, al ser reasignados o reemplazados, sufriendo algunos reveses importantes, siendo negativos por un tiempo y luego pensando: “Pase lo que pase, tengo que seguir poniendo por encima de todo cumplir mi deber correctamente. Estoy caminando por la senda del anticristo, pero no he sido clasificado como tal, así que debo ser bueno en mi creencia, debo buscar con esfuerzo. No hay nada malo en el camino de la búsqueda de la verdad”; poco a poco dan un giro y se acaban arrepintiendo. Existen buenas manifestaciones en ellos, buscan los principios-verdad cuando desempeñan su deber, y también buscan los principios-verdad cuando se relacionan con otros. En todos los aspectos, avanzan en una mejor dirección. ¿Acaso no han cambiado? Esto es pasar de caminar por la senda del anticristo a caminar por la senda de práctica y búsqueda de la verdad. Queda esperanza para ellos, tienen una oportunidad, pueden dar un giro. ¿Puedes clasificar a tales personas como anticristos porque una vez exhibieron algunas manifestaciones de anticristo o caminaron la senda de los anticristos? No. Los anticristos no se arrepienten, no tienen vergüenza y, además, su carácter es feroz y malvado, y están detestan la verdad al extremo. ¿Qué determina que detesten la verdad al extremo? Que no pueden arrepentirse nunca. Si detestan la verdad hasta tal grado, ¿pueden practicarla y arrepentirse? Imposible. Si hay algo cierto respecto las personas que pueden arrepentirse es que han cometido errores, pero son capaces de aceptar el juicio y castigo de Dios, las verdades pronunciadas por Dios, y son capaces de intentar cooperar todo lo posible, adoptando las palabras de Dios como sus propias máximas personales y convirtiéndolas en la realidad de sus vidas. Aceptan la verdad, y en el fondo no la detestan. ¿No es esa la diferencia? Los anticristos, por otro lado, no escuchan a nadie, no confían en que la verdad sea la verdad, y no reconocen que las palabras de Dios son la verdad.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (8)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Al seguir a Dios, por su necedad e ignorancia y por sus diversas actitudes corruptas, la gente a menudo se revela desobediente, y malinterpreta a Dios o incluso está resentida con Él. Se extravían, y algunos incluso se vuelven negativos y se aflojan en su obra, resentidos con Dios y perdiendo su fe. Los comportamientos desobedientes a menudo surgen en varias etapas de la vida de las personas. Tienen a Dios en su corazón y saben que Él está obrando, pero a veces no pueden entender ese hecho. Aunque son capaces de someterse de manera superficial, en el fondo simplemente no pueden aceptarlo. ¿Qué convierte en evidente que en el fondo no puedan aceptarlo? Una forma en que esto se manifiesta es que, a pesar de saberlo todo, simplemente son incapaces de dejar de lado lo que han hecho y presentarse ante Dios para admitir sus errores y decir: “Dios, me equivoqué. No actuaré más así. Buscaré Tu voluntad y haré lo que quieras que haga. No solía hacerte caso; era inmaduro, desobediente y necio. Ahora lo sé”. ¿Con qué actitud la gente admite sus errores? (Quieren dar un giro). Si la gente tiene conciencia y racionalidad, y anhela la verdad, pero nunca sabe dar un giro a sus errores, creyendo en cambio que el pasado es pasado y sintiendo la certeza de que nunca se equivocan, entonces ¿qué tipo de carácter muestra esto? ¿Qué clase de comportamiento? ¿Cuál es la esencia de tal comportamiento? Tales personas están curtidas y, pase lo que pase, ese es el camino que seguirán. A Dios no le gustan esas personas. ¿Qué dijo Jonás cuando expresó por primera vez las palabras de Dios a los ninivitas? (“Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada” (Jonás 3:4).) ¿Cómo reaccionaron los ninivitas a estas palabras? En cuanto vieron que Dios iba a destruirlos, vistieron de cilicio y cenizas y se apresuraron a confesarle sus pecados. Esto es lo que significa arrepentirse. Tal arrepentimiento le presenta al hombre una enorme oportunidad. ¿Qué oportunidad es esa? Es la oportunidad de seguir viviendo. Sin tal arrepentimiento, te sería difícil continuar adelante, ya sea en tu cumplimiento del deber o en tu búsqueda de la salvación. En cada etapa, ya sea cuando Dios te disciplina o te castiga, o cuando te recuerda y te exhorta, mientras haya un conflicto entre ti y Dios, tú sigues aferrado a tus propias ideas, puntos de vista y actitudes, entonces aunque tus pasos se encaminen hacia adelante, el conflicto entre ti y Dios, tus malentendidos y resentimiento hacia Él, y tu rebeldía no serán rectificados, y, si no das un giro, entonces Dios, por Su parte, te eliminará. Aunque no hayas abandonado el deber que te corresponde y puedas cumplirlo, y aunque hayas aceptado la comisión de Dios y le seas leal, siempre quedará en ti el nudo de la disputa que ha surgido entre ti y Dios. Si no lo desatas o lo dejas ir, y en su lugar continúas creyendo que Dios está equivocado y has sido perjudicado, entonces esto significa que no has dado un giro. ¿Por qué Dios le da tanta importancia a que la gente dé un giro? ¿Con qué actitud debería un ser creado considerar al Creador? Con la de reconocer que el Creador tiene razón, haga lo que haga. Si no reconoces esto —que el Creador es la verdad, el camino y la vida—, estas no serán más que palabras huecas para ti. Si no son más que palabras huecas para ti, ¿podrá Dios salvarte? No lo hará. No estarás cualificado; Dios no salva a gente como tú. Hay algunos que dicen: “Dios pide que las personas se arrepientan y sepan dar un giro. Bueno, en muchas cosas no he dado un giro. ¿Me queda aún tiempo para hacerlo?”. Sí, todavía hay tiempo. Además, algunos dicen: “¿En qué cosas tengo que dar un giro? Las cosas del pasado han pasado y se han olvidado”. Si tu carácter no cambia ni siquiera un solo día, y ni un solo día pasa sin que llegues a saber qué es lo que no concuerda con la verdad en tus acciones y qué es lo que no puede concordar con Dios, entonces ese nudo que existe entre ti y Dios todavía no se ha desatado; el asunto no se ha resuelto ni ha pasado. Este carácter está dentro de ti; esta idea, este punto de vista y esta actitud está dentro de ti. En cuanto las circunstancias correctas aparezcan, este punto de vista tuyo emergerá una vez más, y tu conflicto con Dios se recrudecerá. Por lo tanto, aunque no rectifiques el pasado, debes rectificar las cosas que sucederán en el futuro. ¿Cómo deben rectificarse? Dando un giro y dejando de lado tus ideas e intenciones; una vez tengas esta intención, la tuya será naturalmente también una actitud de sumisión. Sin embargo, para hablar con mayor precisión, esto se refiere en realidad a las personas que dan un giro en su actitud hacia Dios, el Creador; es un reconocimiento y afirmación del hecho de que el Creador es la verdad, el camino y la vida. Si puedes cambiar, esto demuestra que puedes dejar de lado aquellas cosas que crees que son correctas, o las que la humanidad, que es corrupta, piensa colectivamente que son correctas; y, en cambio, estás reconociendo que las palabras de Dios son la verdad y cosas positivas. Si puedes tener esta actitud, demuestras tu reconocimiento de la identidad del Creador y de Su esencia. Así es como Dios ve el asunto, y por lo tanto Él lo considera especialmente importante.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (3)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás.

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