3. ¿Qué relación guarda el arrepentimiento sincero con el autoconocimiento?

Las palabras relevantes de Dios:

Si el conocimiento que las personas tienen de sí mismas es demasiado superficial, les resultará imposible resolver los problemas y su carácter de vida simplemente no cambiará. Es necesario que alguien se conozca en un nivel profundo, lo que significa conocer la propia naturaleza: qué elementos se incluyen en esa naturaleza, cómo se originaron estas cosas y de dónde provinieron. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma fea y tu naturaleza malvada? Si eres realmente capaz de ver la verdad sobre ti mismo, entonces comenzarás a aborrecerte. Cuando te aborreces, y luego practicas la palabra de Dios, podrás abandonar la carne y tener la fuerza para cumplir con la verdad sin dificultad. ¿Por qué muchas personas siguen sus preferencias carnales? Porque se consideran bastante buenas, sienten que sus acciones son correctas y justificadas, que no tienen fallas e incluso que están completamente en lo correcto. Por lo tanto, son capaces de actuar con la suposición de que la justicia está de su lado. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, cuán fea, despreciable y detestable es, entonces no está demasiado orgulloso de sí mismo ni es tan salvajemente arrogante ni está tan complacido consigo mismo como antes. Tal persona siente: “Debo ser serio y centrado y practicar algunas de las palabras de Dios. Si no, entonces no estaré a la altura del estándar de ser humano, y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. Entonces alguien realmente se ve a sí mismo como miserable, como verdaderamente insignificante. En este momento, a alguien se le hará fácil cumplir con la verdad y parecerá ser un poco como debería ser un humano. Sólo cuando las personas realmente se aborrecen pueden abandonar la carne. Si no se desprecian a sí mismas, serán incapaces de abandonar la carne. Odiarse a uno mismo verdaderamente comprende algunas cosas: primero, conocer la propia naturaleza; y segundo, verse a uno mismo como una persona dependiente y mísera, verse extremadamente pequeño e insignificante y ver la propia alma deplorable y sucia. Cuando alguien ve completamente lo que realmente es, y se logra este resultado, entonces realmente adquiere conocimiento de sí mismo y se puede decir que se ha llegado a conocer completamente. Sólo entonces puede alguien mismo odiarse, hasta el punto de maldecirse y sentir verdaderamente que Satanás lo ha corrompido profundamente; tanto que ni siquiera se parece a un ser humano. Entonces un día, cuando aparezca la amenaza de la muerte, esa persona pensará: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es, ciertamente, justo; ¡en verdad yo debería morir!”. En este punto, él no albergará quejas y, mucho menos, culpará a Dios, simplemente, sentirá que es tan dependiente y despreciable, tan inmundo y tan corrupto, que debería ser eliminado por Dios, y que un alma así no es apta para vivir en la tierra. En este punto, esta persona no se resistirá a Dios y, mucho menos, lo traicionará. Si alguien no se conoce, y todavía se considera bastante bueno, entonces cuando la muerte llame, esta persona pensará: “Lo he hecho muy bien en mi fe. ¡Qué duro he buscado! He dado tanto, he sufrido tanto, pero finalmente Dios ahora me está pidiendo que muera. No sé dónde está la justicia de Dios. ¿Por qué me está pidiendo que muera? Si hasta una persona como yo tiene que morir, entonces ¿quién se salvará? ¿No llegará a su fin la raza humana?”. En primer lugar, esta persona tiene nociones acerca de Dios. En segundo lugar, esta persona se queja y no muestra ninguna sumisión en absoluto. Esto es igual que Pablo: cuando estaba a punto de morir, no se conocía, y para cuando el castigo de Dios estaba cerca, era demasiado tarde para arrepentirse.

Extracto de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Pablo no conocía su propia esencia o corrupción y, mucho menos, su propia desobediencia. Nunca mencionó su desafío despreciable hacia Cristo ni se arrepintió demasiado. Solo ofreció una breve explicación y, en lo profundo de su corazón, no se sometió totalmente a Dios. Aunque cayó en el camino de Damasco, no miró en lo profundo de su ser. Se contentó simplemente con seguir obrando y no consideró que conocerse y cambiar su viejo carácter fueran los asuntos más cruciales. Se conformaba con simplemente hablar la verdad, con proveer para otros como un bálsamo para su propia conciencia y con no perseguir más a los discípulos de Jesús para consolarse y perdonarse por sus pecados pasados. La meta que perseguía no era otra que una corona futura y una obra transitoria, la meta que perseguía era la gracia abundante. No buscaba suficiente verdad ni buscaba progresar más profundamente en la verdad, la cual no había entendido previamente. Por consiguiente, se puede decir que su conocimiento de sí mismo era falso y que no aceptaba el castigo ni el juicio. Que fuera capaz de obrar no significa que poseyera un conocimiento de su propia naturaleza o de su esencia; su atención solo se centraba en las prácticas externas. Además, no se esforzaba por el cambio, sino por el conocimiento. Su obra fue, por completo, el resultado de la aparición de Jesús en el camino a Damasco. No fue algo que él hubiera decidido hacer en un principio ni fue una obra que ocurriera después de que aceptase la poda de su viejo carácter. Independientemente de cómo obrara, su viejo carácter no cambió y, por tanto, su obra no expió sus pecados pasados, sino que únicamente desempeñó cierto papel entre las iglesias de la época. Para alguien como él, cuyo viejo carácter no cambió —es decir, que no obtuvo la salvación y que, además, no tenía la verdad— era absolutamente incapaz de llegar a ser uno de los aceptados por el Señor Jesús.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

Conocerte a ti mismo es la cuestión más crucial y fundamental de la entrada en la vida. También es la primera cuestión que ha de resolverse cuando la gente cree en Dios. Aquellos que no se conocen a sí mismos no creen verdaderamente en Dios; su fe es simplemente en aras de ser bendecidos. ¿Por qué digo esto? Hace dos mil años, el Señor Jesús dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). En la actualidad, el Señor Jesús ha regresado, y ahora es el momento de que los que realmente creen en Dios sean aceptados en el reino de los cielos. Entonces, ¿cuál es el primer problema que la gente debe abordar hoy? El verdadero arrepentimiento. Si la gente es incapaz de un verdadero arrepentimiento, no puede entrar en el reino de los cielos, punto. Para arrepentirte de verdad, primero has de conocerte a ti mismo. Cuanto más se conozcan las personas, más capacidad tendrán de arrepentirse y cambiar. Si no se conocen a sí mismas, nunca podrán lograr el verdadero arrepentimiento ni les será posible un cambio real. Por tanto, conocerse a uno mismo es la primera cuestión que se ha de resolver para llegar al verdadero arrepentimiento y para entrar en el reino de los cielos. Todos quieren entrar en el reino de los cielos, pero ¿es esto posible si su fe en Dios es como la de las personas religiosas? Las personas religiosas pasan toda su vida esforzándose por Dios, difundiendo el evangelio y dando testimonio del Señor, y a menudo le oran, confesando sus pecados y pidiendo perdón. Pero al final, ¿tienen un verdadero arrepentimiento? No. Aunque su comportamiento en su mayor parte es bueno, no conocen su propia esencia corrupta, y continúan mintiendo y pecando frecuentemente, lo que demuestra que no se han arrepentido en absoluto. La profunda corrupción de la humanidad se manifiesta principalmente en sus mentiras, sus intentos de engañar a Dios y su oposición a Él. El verdadero arrepentimiento solo se logra cuando realmente se convierte en un niño, cuando no miente ni intenta engañar a Dios y lo adora con corazón y honestidad. Entonces, ¿por qué las personas religiosas se arrepienten y confiesan sus pecados al Señor a menudo y, sin embargo, no se arrepienten de verdad y tampoco cambian? Porque no conocen su propia esencia-naturaleza. Ahí es donde está la raíz del problema. Cuando, visto que mienten, se rebelan contra Dios y no practican la verdad, la gente insiste en confesarse a Dios, esto no cuenta como conocerse a sí mismos. Esto no es más que contemplar el hecho de su pecado y admitir que son pecadores; la esencia y la raíz de su capacidad para cometer estos pecados, las cuestiones esenciales de por qué la gente miente y trata de engañar a Dios, permanecen mientras invisibles para ellos, impidiéndoles alcanzar el verdadero conocimiento de sí mismos y el verdadero arrepentimiento. Y así, independientemente de cómo las personas religiosas oran al Señor y confiesan sus pecados, nunca se conocen verdaderamente a sí mismas. El verdadero conocimiento de uno mismo no consiste solo en identificar los pecados que has cometido; lo más importante es tener clara la raíz y la esencia de tus pecados, de dónde proceden estas actitudes corruptas del hombre y cómo deben abordarse para ser purificadas. Si la gente no tiene claras tales cuestiones y se limitan a admitir que han pecado, entonces nada puede resolverse, y mucho menos pueden entrar en el reino de los cielos. Algunas personas dicen: “Creemos en Dios Todopoderoso. Comemos y bebemos las palabras de Dios y nos reunimos normalmente. Así es también cómo cumplimos con nuestro deber. ¿Cuenta esto como verdadero arrepentimiento o no? ¿Podemos entrar en el reino de los cielos?”. ¿Qué dicen las palabras de Dios? Que solo cuenta como verdadero arrepentimiento cuando la gente se conoce a sí misma y logra cambios en su carácter vital, y solo entonces pueden entrar en el reino de los cielos. Las palabras de Dios son claras acerca de cuál es la naturaleza satánica del hombre, lo que contiene tal naturaleza satánica, cuál es la actitud de las personas hacia Dios cuando poseen dicha naturaleza, si son obedientes y temen a Dios y si son compatibles con Él. Si las personas no buscan la verdad y no se centran en conocerse a sí mismas, no pueden arrepentirse realmente.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

Básicamente, hoy has visto un poco de la importancia de conocerte a ti mismo. Ves que, si las personas no se conocen a sí mismas, tenderán a creer que son maravillosas. Seguirán siendo arrogantes y engreídas, torcidas y engañosas, egoístas e innobles; seguirán buscando las cosas que les plazcan, y continuarán tomando la senda equivocada. El verdadero arrepentimiento solo se produce cuando las personas se conocen realmente a sí mismas. Hay muchas manifestaciones del verdadero arrepentimiento. Principalmente incluyen: 1) despojarse del propio carácter corrupto; 2) corregir las prácticas, puntos de vista, nociones y maneras equivocadas de hacer las cosas del pasado. Estas son las manifestaciones del verdadero arrepentimiento. El verdadero arrepentimiento es un indicador de la entrada en la realidad-verdad, así como el punto de partida para la entrada en la realidad-verdad. Solo aquellos que se arrepientan de verdad podrán pisar la senda correcta de la vida humana y adentrarse en el trayecto correcto de la fe en Dios, y solo entonces recibirán la alabanza de Dios según Su corazón. Sin un verdadero arrepentimiento, el carácter corrupto de la gente seguirá presente, se mantendrán sus métodos equivocados de fe en Dios, seguirán aferrándose a cosas pasadas, su forma de ver las cosas continuará siendo la perspectiva de Satanás y la senda que tomen será la de los fariseos; serán unos hipócritas. Tales personas no pueden ser salvadas. El Señor Jesús dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Solo los que se arrepienten de verdad pueden entrar en el reino de los cielos; aquellos que no lo hagan no pueden, son los que serán eliminados. Así pues, ¡el verdadero arrepentimiento es de suma importancia! ¿Cuáles son las principales condiciones para lograr el verdadero arrepentimiento? ¿Cuál es el fundamento? Conocerte a ti mismo. Solo conociéndote a ti mismo puedes lograr el verdadero arrepentimiento, solo conociéndote a ti mismo puedes purificar tu corrupción. Para lograr el verdadero arrepentimiento, debes enfocarte en conocerte a ti mismo. Si la gente no se conoce a sí misma —si la suya es una fe confusa en Dios— entonces ¿puede su corrupción ser purificada yendo a reuniones, leyendo las palabras de Dios, difundiendo el evangelio y cumpliendo con su deber todos los días? ¿Serán capaces de entender la verdad y obtenerla? Imposible. Y así, si la gente cree en Dios pero no se conoce a sí misma, si alguna vez se sienten confusos, no puede producirse un verdadero arrepentimiento.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

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La primera encarnación fue para redimir al hombre del pecado por medio de la carne de Jesús, esto es, Él salvó al hombre desde la cruz, pero el carácter satánico corrupto permaneció en el ser humano. La segunda encarnación ya no es para que sirva de ofrenda por el pecado, sino para salvar por completo a los que fueron redimidos del pecado.

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