Palabras diarias de Dios | Fragmento 94 | "Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 67"

113 |11 Sep 2020

Mis pasos cruzan el universo hasta los confines de la tierra, Mis ojos examinan constantemente a cada persona y, además, vigilo el universo al completo. Mis palabras están realmente obrando en cada rincón del universo. Quienquiera que no se atreva a prestarme servicio, cualquiera que se atreva a serme desleal, cualquiera que se atreva a juzgar Mi nombre, y cualquiera que se atreva a injuriar y calumniar a Mis hijos, los que realmente son capaces de tales cosas deben someterse a severo juicio. Mi juicio caerá en su totalidad, lo que significa que ahora es la era del juicio, y mediante cuidadosa observación se verá que Mi juicio se extiende a través del mundo-universo. Por supuesto, Mi casa no estará exenta; les llegará el juicio a aquellos cuyos pensamientos, palabras o acciones no se ajusten a Mi voluntad. ¡Entended esto! Mi juicio está dirigido a todo el mundo-universo, no sólo a un grupo de personas o cosas. ¿Te has dado cuenta de esto? Si, en lo más profundo, tus pensamientos sobre Mí son confusos, entonces serás juzgado internamente de inmediato.

Mi juicio viene en todas las maneras y formas. ¡Sabe esto! ¡Yo soy el único y sabio Dios del mundo-universo! Nada está más allá de Mi poder. Mis juicios son todos revelados a vosotros: Si tus pensamientos sobre Mí son confusos, te esclareceré, a modo de advertencia. Si no escuchas, te abandonaré de inmediato (con esto no me refiero a dudar de Mi nombre, sino a los comportamientos exteriores relacionados con los placeres carnales). Si tus pensamientos hacia Mí son desafiantes, si te quejas a Mí, si repetidas veces aceptas las ideas de Satanás y no sigues los sentimientos de la vida, entonces tu espíritu estará en tinieblas y tu carne sufrirá dolor. Debes estar más cerca de Mí. Es imposible que restaures tus condiciones normales en sólo uno o dos días, y tu vida visiblemente se quedará muy atrás. Respecto a aquellos que son disolutos en sus palabras, disciplinaré vuestras bocas y lenguas y haré que vuestras lenguas se sometan al trato. A aquellos que son desenfrenadamente disolutos en hechos, Yo les advertiré en su espíritu, y castigaré severamente a los que no escuchen. A aquellos que abiertamente me juzguen y desafíen, que son los que exhiben desobediencia en palabras o hechos, los eliminaré y los abandonaré completamente, los haré perecer y perder las más altas bendiciones; estos son los que serán eliminados después de ser escogidos. A aquellos que son ignorantes, a aquellos cuyas visiones no son claras, aún los voy a iluminar y a salvar. Sin embargo, los que entienden la verdad pero no la practican, serán tratados según las reglas mencionadas anteriormente, ya sea que sean ignorantes o no. En cuanto a aquellas personas cuyas intenciones han estado equivocadas desde el principio, las haré para siempre incapaces de palpar la realidad y acabarán siendo eliminadas poco a poco, una a una. No quedará ninguna, pero ahora permanecen por Mi arreglo (ya que Yo no hago las cosas apresuradamente, sino más bien de una manera ordenada).

Mi juicio se revela completamente, está dirigido a varias personas, que deben tomar sus lugares apropiados. Administraré y juzgaré de acuerdo con la regla que hayan roto. En cuanto a los que no están en este nombre y no aceptan a Cristo de los últimos días, sólo se aplica una regla: tomaré inmediatamente los espíritus, las almas y cuerpos de cualquiera que me desafíe y los arrojaré al Hades; respecto a los que no me desafían, esperaré que maduréis antes de llevar a cabo un segundo juicio. Mis palabras explican todo con absoluta claridad y nada está oculto. ¡Sólo deseo que vosotros podáis tenerlas en mente en todo momento!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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