Pregunta 24: Dais testimonio de que Dios Todopoderoso es Dios encarnado quien actualmente está llevando a cabo Su obra de juicio en los últimos días, pero los pastores y ancianos religiosos dicen que la obra de Dios Todopoderoso es en realidad la obra del ser humano y, además de eso, muchas personas que no creen en el Señor Jesús también dicen que el cristianismo en sí es solamente una creencia en un hombre. Todavía no podemos discernir cuál exactamente es la diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre, así que por favor habladnos esto.

Respuesta:

La obra de Dios y la obra del hombre son sin duda diferentes. Si investigamos minuciosamente, seremos capaces de verlo. Por ejemplo, si estudiamos las declaraciones y obra del Señor Jesús y luego le echamos un vistazo a las declaraciones y obra de los apóstoles, podemos decir que la diferencia es obvia. Cada palabra declarada por el Señor Jesús es la verdad y reviste autoridad, y puede revelar muchos misterios. Esto es algo que el hombre no puede hacer de ningún modo. Por eso hay mucha gente que sigue al Señor Jesús, mientras la obra de los apóstoles sólo puede difundir el evangelio, dar testimonio de Dios y proveer la iglesia. Los resultados son muy limitados. La diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre es muy obvia. Entonces, ¿por qué la gente no lo entiende? ¿Cuál es la razón? Es porque la humanidad corrupta no conoce a Dios y no posee la verdad en absoluto. Por tanto, el resultado es que el hombre no conoce la diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre, y facilita que la obra de Dios encarnado se considere como la obra del hombre y que la obra del hombre que admiramos se considere la obra de los espíritus malignos, la obra de falsos Cristos y profetas como la obra de Dios que aceptar y seguir. Eso es desviarse del camino verdadero y resistirse a Dios, y se considera adorar al hombre, seguir a Satanás y alabar a Satanás. Es una ofensa grave contra el carácter de Dios y será maldecido por Dios. La gente así perderá la oportunidad de salvarse. Por eso tu pregunta es tan importante para que la gente investigue el camino verdadero y conozca la obra de Dios de los últimos días. En apariencia, la obra de Dios encarnado y la obra de los hombres utilizados por Dios son como si el hombre estuviera obrando y hablando. Pero hay una diferencia abismal entre su esencia y la naturaleza de sus obras. Hoy, Dios Todopoderoso ha venido y ha revelado todas las verdades y misterios y ha mostrado las diferencias entre la obra de Dios y la obra del hombre. Sólo ahora tenemos conocimiento y criterio sobre la obra de Dios y la obra del hombre. Echemos un vistazo a las palabras de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “La obra de Dios mismo involucra la obra de toda la humanidad y también representa la obra de toda la era. Es decir, la propia obra de Dios representa el movimiento y la tendencia de toda la obra del Espíritu Santo, mientras que la obra de los apóstoles sigue la propia obra de Dios y no lidera la era y tampoco representa la tendencia de la obra del Espíritu Santo en toda la era. Ellos sólo hacen la obra que el hombre debe hacer, que en nada involucra la obra de gestión. La propia obra de Dios es el proyecto dentro de la obra de gestión. La obra del hombre es sólo el deber de los hombres que están siendo usados y no tiene nada que ver con la obra de gestión” (‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra de Dios encarnado da inicio a una nueva era y los que continúan Su obra son los hombres que Él usa. Toda la obra hecha por el hombre está dentro del ministerio de Dios en la carne y no puede ir más allá de esta esfera. Si Dios encarnado no viene a hacer Su obra, el hombre no es capaz de dar fin a la era antigua y no es capaz de dar inicio a la nueva era. La obra que el hombre hace es solamente dentro del rango de su deber que es humanamente posible y no representa la obra de Dios. Sólo el Dios encarnado puede venir y completar la obra que Él debe hacer y, excepto por Él, nadie puede hacer esta obra en Su nombre. Por supuesto, de lo que hablo es en relación con la obra de encarnación” (‘La humanidad corrupta necesita más que nadie la salvación del Dios encarnado’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su esencia, y Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su expresión. Haciéndose carne, Dios traerá la obra que debe hacer, y haciéndose carne expresará lo que Él es; será, asimismo, capaz de traer la verdad al hombre, de concederle la vida, y de mostrarle el camino. La carne que no contiene la esencia de Dios seguramente no es el Dios encarnado; de esto no hay duda. […]

[…] Las palabras del Dios encarnado inician una nueva era, guían a toda la humanidad, revelan misterios y le muestran al ser humano la dirección de avance en una nueva era. La iluminación obtenida por el hombre no es sino simple práctica o conocimiento. No puede guiar a toda la humanidad a una nueva era ni revelar el misterio de Dios mismo. Después de todo, Dios es Dios, y el hombre es hombre. Dios tiene la esencia de Dios, y el hombre la del hombre” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El Dios encarnado es sustancialmente diferente de las personas usadas por Dios. El Dios encarnado puede hacer la obra de la divinidad, mientras que las personas usadas por Dios no pueden hacerlo. Al principio de cada era, el Espíritu de Dios habla personalmente para dar inicio a la nueva era y llevar al hombre a un nuevo comienzo. Cuando Él ha terminado de hablar, esto significa que la obra de Dios dentro de Su divinidad está completa. A partir de entonces, todas las personas siguen la guía de aquellos usados por Dios para entrar en su experiencia de vida” (‘La diferencia esencial entre el Dios encarnado y las personas usadas por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Lo que Dios expresa es lo que Dios mismo es, y esto está fuera del alcance del hombre; es decir, está fuera del alcance de su pensamiento. Él expresa Su obra de liderar a toda la humanidad, y esto no es relevante para los detalles de la experiencia humana, pero sí tiene que ver con Su propia gestión. El hombre expresa su experiencia mientras que Dios expresa Su ser: este ser es Su carácter inherente y está fuera del alcance del hombre. La experiencia del hombre es la visión y el conocimiento que adquiere basándose en la expresión que Dios hace de Su ser. Tal visión y conocimiento se llaman el ser del hombre. Se expresan sobre la base del carácter inherente del hombre y su calibre actual; por lo tanto, también se les llama el ser del hombre. […] Las palabras que habló Dios encarnado son la expresión directa del Espíritu, y expresan la obra que ha hecho el Espíritu. La carne no lo ha experimentado ni lo ha visto, pero aun así expresa Su ser porque la esencia de la carne es el Espíritu, y Él expresa la obra del Espíritu” (‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Toda la obra que Dios hace no representa la experiencia de Su carne; la obra que el hombre hace representa la experiencia del hombre. Todos hablan de su experiencia personal. Dios puede expresar directamente la verdad mientras que el hombre sólo puede expresar la correspondiente experiencia después de experimentar la verdad. La obra de Dios no tiene reglas y no está limitada por el tiempo o los límites geográficos. Puede expresar lo que Él es en cualquier momento, en cualquier lugar. Obra como le place. La obra del hombre tiene condiciones y contexto; de otro modo, no es capaz de obrar y es incapaz de expresar su conocimiento de Dios o su experiencia de la verdad. Sólo tienes que comparar las diferencias que hay entre ellas para decir si es la propia obra de Dios o la obra del hombre” (‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Si el hombre tuviera que llevar a cabo esta obra, esta sería demasiado limitada: podría llevar al hombre a un cierto punto, pero no sería capaz de conducirlo a su destino eterno. El hombre no es capaz de decidir el sino del ser humano y, además, tampoco es capaz de asegurar la perspectiva de este ni su destino futuro. Sin embargo, la obra realizada por Dios es diferente. Como creó al hombre, lo guía; como lo salva, lo hará de manera concienzuda y lo ganará por completo; como dirige al hombre, lo llevará al destino adecuado; y como creó al hombre y lo gestiona, debe asumir la responsabilidad por el sino y la perspectiva del ser humano. Esta es, precisamente, la obra realizada por el Creador” (‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso han dejado muy claro la diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre. Al igual que la esencia de Dios encarnado y de los hombres utilizados por Dios son diferentes, la obra que hacen también es muy diferente. En apariencia, Dios encarnado parece una persona normal y corriente, pero Él es el Espíritu de Dios realizado en la carne. Por tanto, Su materia es divina y está poseído por la autoridad, el poder, la omnipotencia y la sabiduría de Dios. Y así, Dios encarnado puede expresar directamente verdades en Su obra y el carácter justo de Dios y todo lo que Él tiene y es, y puede comenzar una nueva era y finalizar la era antigua, y puede revelar todos los misterios del plan de gestión de Dios al expresar la intenciones de Dios y lo que le requiere al hombre. Todas las palabras expresadas por Dios encarnado son la verdad y pueden ser la vida del hombre y cambiar su carácter de vida. La obra de Dios encarnado puede conquistar y limpiar al hombre y salvarlo de la influencia de Satanás, y llevar a la humanidad a un destino maravilloso. El efecto de dicha obra es algo que ninguna persona podría conseguir. La obra de Dios encarnado es la obra de Dios Mismo y nadie la puede reemplazar. Por otra parte, la esencia de un hombre utilizado por Dios es el hombre. Sólo tiene humanidad y no posee la esencia divina de Cristo, por lo que no puede expresar verdades ni el carácter de Dios ni todo lo que Él tiene y es. Sólo puede comunicar su conocimiento personal de las palabras de Dios en base a las declaraciones y obra de Dios, o hablar de sus propias experiencias y testimonios. Sus conocimientos y testimonios representan su comprensión y punto de vista personales de las palabras de Dios. No importa su nivel de comprensión ni lo acertado de sus palabras, lo que dicen no se puede considerar la verdad ni tampoco que sean las palabras de Dios, por lo que no pueden ser vida del hombre y sólo pueden ayudar, proveer, apoyar e instruir al hombre, no pueden lograr los resultadas de limpiar, salvar y perfeccionar al hombre. Por tanto, el hombre utilizado por Dios no puede realizar la obra de Dios Mismo y sólo puede coordinarse con Dios para cumplir el deber del hombre.

Respecto a la diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre, podemos poner un ejemplo real para dejarlo mucho más claro. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús predicó el camino del arrepentimiento: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”, revelando así los misterios del reino de los cielos. Y Él fue crucificado como una ofrenda de pecado para el hombre, haciendo que el hombre se confesara y se arrepintiera y perdonando sus pecados, absolviéndolo de la condena y maldición de la ley para que pudiera estar cualificado para ir ante Dios para rezar y estar en comunión con Él y gozar de las grandes verdades y gracia de Dios, y dejar que viera el carácter misericordioso y piadoso de Dios. La obra del Señor Jesús comenzó la Era de la Gracia y finalizó la Era de la Ley. Esta es la parte de la obra de Dios para la Era de la Gracia. Después de que el Señor Jesús completara Su obra, Sus apóstoles guiaron al pueblo escogido de Dios para que experimentara y practicara las palabras del Señor Jesús en base a Sus declaraciones y obra, difundiendo el testimonio de Su salvación y Su evangelio de redención de la humanidad por todo la tierra. Esta es la obra de los apóstoles en la Era de la Gracia y también de los hombres que fueron utilizados por Dios. Esto nos permite ver que hay una diferencia en esencia entre la obra del Señor Jesús y la obra de los apóstoles. Dios Todopoderoso encarnado de los últimos días expresó todas las verdades para limpiar y salvar a la humanidad, revelando todos los misterios del plan de gestión de 6 000 años de Dios, realizando la obra de juicio comenzando por la casa de Dios, mediante la salvación de la humanidad de la corrupción e influencia de Satanás, haciendo que el hombre viera el carácter justo, majestuoso, furioso e inofendible de Dios, para que la humanidad corrupta pudiera liberarse del pecado, alcanzar la santidad y ser obtenida por Dios. La obra de Dios Todopoderoso comenzó la Era del Reino y finalizó la Era de la Gracia. Esta es la obra de Dios para la Era del Reino. La obra del hombre utilizado por Dios, en base a la obra y palabra de Dios Todopoderoso, riega y pastorea al pueblo escogido por Dios, lo guía para entrar en la realidad de las palabras de Dios y en el camino correcto para creer en Dios y difunde y da testimonio del evangelio del descenso del reino de Dios Todopoderoso. Esta es la obra del hombre utilizado por Dios en la Era del Reino. Esto nos permite ver que la obra de Dios en ambas ocasiones en que Él se hizo carne fue la obra de comenzar una era y finalizar otra. Esto va dirigido a toda la humanidad y todo es una etapa de la obra para completar el plan de gestión de Dios. Es precisamente la obra de redención y salvación del hombre. La obra de Dios en ambas ocasiones en que Él se hace carne verifica completamente que sólo Dios puede expresar la verdad en Su obra para limpiar y salvar a la humanidad. Ningún hombre puede realizar la obra de Dios. Sólo Dios encarnado puede realizar la obra de Dios. Por tanto, en ambas ocasiones en que Dios se hace carne, Él da testimonio de que sólo Cristo es la verdad, el camino y la vida. Aparte de Dios en la carne, nadie más puede hacer la obra de Dios Mismo. Nadie puede comenzar nuevas eras y finalizar las antiguas ni tampoco salvar a la humanidad. La obra de los hombres utilizados por Dios sólo puede coordinarse con la obra de Dios para guiar y pastorear al pueblo escogido por Dios y cumplir el deber del hombre. No importa cuántos años haya obrado el hombre ni cuántas palabras se hayan pronunciado ni lo grandiosa que parezca su obra en apariencia, su esencia es toda la obra del hombre. Esto es una realidad. Esa es la diferencia principal entre la obra de Dios en la carne y la obra de los hombres utilizados por Dios.

Las palabras de Dios Todopoderoso han conseguido que nos demos cuenta de la diferencia fundamental entre la obra de Dios y la obra del hombre. Sólo ahora sabemos que cuando Dios encarnado obra, puede expresar verdades, el carácter de Dios y todo lo que Él tiene y es. Si aceptamos y experimentamos la obra de Dios, podremos comprender la verdad y el carácter santo y justo de dios, Su esencia y Sus intenciones de salvar a la humanidad, los métodos de Dios para salvar a la humanidad y Su amor por ella más y más. Al mismo tiempo, también obtendremos una compresión de la esencia, naturaleza y verdad de nuestro ser corrompido por Satanás. De ese modo, nuestro carácter corrupto puede lograr la purificación y el cambio, y podemos generar verdadera obediencia y temor a Dios y lograr la salvación de Dios. No obstante, la obra del hombre y la obra de Dios son totalmente diferentes, porque el hombre no puede expresar la verdad y sólo es capaz de discutir sus experiencias y conocimiento de Dios personales, aunque se ajuste a la verdad, sólo puede guiar, pastorear, apoyar y ayudar al pueblo escogido por Dios. Esto demuestra que si es una persona aprobada por Dios, la obra que haga simplemente se coordina con la obra de Dios y cumple el deber del hombre. Si no es una persona utilizada por Dios, una persona sin la obra del Espíritu Santo, entonces es una persona que ensalza los dones, el talento y la fama. Incluso cuando explican la Biblia, están exaltando las palabras del hombre en la Biblia, haciendo las palabras de Dios irrelevantes y reemplazándolas. La obra de esas personas es la obra de los fariseos y la obra de resistencia a Dios. La obra del hombre principalmente incluye estas dos situaciones. En cualquier caso, la mayor diferencia entre la obra del hombre y la obra de Dios es esta: Si sólo es la obra del hombre, no puede lograr los resultados de limpieza y salvación del hombre. Mientras que la obra de Dios puede expresar la verdad y purificar y salvar al hombre. Esto es una realidad. Lo principal de lo que estamos hablando es la diferencia entre la obra de Dios y la obra de las personas utilizadas por Dios. La obra de los líderes religiosos no utilizados por Dios es otro asunto.

La obra de Dios y la obra del hombre tienen diferencias obvias. Entonces, ¿por qué podemos continuar alabando y siguiendo al hombre al mismo tiempo que creemos en Dios? ¿Por qué todavía hay tanta gente que considera la obra de aquellos a quienes alaban, como líderes religiosos y figuras espirituales importantes, como la obra de Dios? ¿Por qué hay gente que incluso considera el engaño de falsos Cristos y espíritus malignos como la obra de Dios? Es porque no poseemos la verdad y no podemos distinguir entre la obra de Dios y la obra del hombre. No conocemos la esencia de Dios encarnado y la esencia del hombre, y no sabemos cómo diferenciar lo que es la verdad y lo que se ajusta a la verdad. No podemos distinguir entre la voz de Dios y las declaraciones del hombre, y además, hemos sido corrompidos por Satanás y todos alabamos el conocimiento y los dones, por lo que resulta muy fácil considerar el conocimiento bíblico, las doctrinas religiosas y las teoría teológicas que provienen del hombre como la verdad. Aceptar esas cosas que no pertenecen a la verdad y provienen del hombre podría servirnos para aumentar nuestro conocimiento, pero no proporciona sustento alguno a nuestras vidas y además, no puede lograr los resultados de conocimiento y temor a Dios. Esto es un hecho innegable. Por tanto, no importa cuánto obre el hombre, cuántas palabras pronuncie, durante cuánto tiempo obre ni lo grandiosa que sea la obra, no puede alcanzar el resultado de limpieza y salvación del hombre. La vida del hombre no cambiará. Esto revela que la obra del hombre nunca puede reemplazar la obra de Dios. Sólo la obra de Dios puede salvar al hombre. No importa lo corto que sea el periodo de la obra de Dios ni lo limitadas que sean las palabras que declare, seguirá pudiendo empezar una era y finalizar otra y podrá lograr los resultados de redención y salvación de la humanidad. Esta es la diferencia obvia entre la obra de Dios y la obra del hombre. Sólo al comprender la diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre no alabaremos y seguiremos al hombre a ciegas y podremos discernir y rechazar el engaño y control de falsos Cristos y anticristos. De este modo, seremos capaces de aceptar y obedecer la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y obtener el juicio y purificación de Dios para lograr la salvación de Dios. Si el hombre no puede distinguir entre la obra de Dios y la obra del hombre, no podremos liberarnos del engaño y control de los falsos Cristos y anticristos. De este modo, creemos en Dios sólo por el nombre, pero, de hecho, estamos creyendo en el hombre, siguiéndolo y alabándolo; estamos alabando ídolos. Eso es resistirse y traicionar a Dios. Si seguimos negándonos a ver nuestro error, Dios acabará maldiciéndonos y eliminándonos por ofender su carácter.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Si no conocemos la diferencia entre la obra de Dios y el trabajo de los hombres, o si no podemos darnos cuenta de la diferencia entre los hombres utilizados por Dios y los hipócritas fariseos, probablemente seguiremos y idolatraremos al hombre y nos extraviaremos, al igual que cuando el Señor Jesús vino a hacer Su obra y todos los judíos siguieron a los fariseos hipócritas y abandonaron a Jesús. Sabemos que Dios Todopoderoso hace la obra del juicio. Muchas personas religiosas son engañadas por los líderes de su iglesia; como hicieron los fariseos, les mienten y limitan. abandonan a Cristo en los últimos días. Vosotros realmente no deseáis que eso suceda. Con el fin de seguir a Dios, nosotros debemos conocer la esencia hipócrita de los líderes religiosos, que es como la de los fariseos. Ellos trabajan y sirven a Dios con sus dones y talentos. Consideran la Biblia como un libro de texto y la descifran con la lógica y razonamiento. Lo que ellos predican es teología y conocimiento bíblico. Y lo que ellos predican y en lo que se centran es en la palabra del hombre en la Biblia. ¿No deberían, en cambio, exaltar la palabra de Dios? ¿No es eso en lo que ellos deberían centrarse? Ellos utilizan la palabra del hombre para sustituir a la palabra del Señor Jesús, haciendo que Su palabra suene hueca. Este tipo de trabajo va en contra del propósito de Dios. Este es el núcleo de la resistencia de los fariseos hacia Dios. Las personas religiosas siempre han aceptado el liderazgo de los fariseos. Durante muchos años creen en Dios y no obtienen ni la verdad ni la vida. Todo lo que ellos reciben son algunos conocimientos bíblicos y de teología. Entonces se vuelven arrogantes, vanidosos, más desdeñosos, irreverentes hacia Dios. Poco a poco Dios pierde Su lugar en el corazón del hombre. y, sin darse cuenta, el hombre se encuentra en el camino de la resistencia hacia Dios. Hay muchos líderes de la iglesia y figuras religiosas que realmente están malinterpretando la Biblia. intentan difundir falacias absurdas que se ajustan a las ideas ya erróneas de la gente, y consiguen controlarla y engañarla. como resultado, la gente empieza a aceptar sus falacias como aceptan la palabra y la verdad de Dios, y, entonces, las cosas comienzan a desmoronarse. Estos líderes religiosos y estas figuras eclesiásticas son los verdaderos anticristos a los que Dios revela en el juicio del final de los tiempos. Esta es una prueba bastante sólida de que el trabajo de estos supuestos líderes y de las “grandes” figuras religiosas no proviene del Espíritu Santo, sino que es el engaño y la aflicción de los fariseos de hoy. Ellos son los que se resisten y traicionan a Dios. Ellos son los que Lo crucifican de nuevo y que terminarán siendo maldecidos por Él.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Existen tres diferencias principales entre la obra de Dios y la obra del hombre. La primera diferencia es que la obra de Dios implica iniciar y finalizar eras. Así que Su obra está dirigida a toda la raza humana. No se dirige simplemente a un país, a una sola raza de personas o a un cierto grupo de personas. Es para toda la raza humana. La totalidad de la obra de Dios afecta, inevitablemente, a toda la raza humana. Aquí es donde yace la más gran diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre. Durante la Era de la Gracia, Dios se encarnó como el Señor Jesús y llevó a cabo una etapa de la obra de redención de la humanidad. Después de que el Señor Jesús fue clavado en la cruz, cumpliendo la obra de la redención, el Espíritu Santo comenzó a guiar al pueblo escogido de Dios para que diera testimonio del Señor Jesús y, finalmente, difundió Su obra por toda la raza humana. De esta manera, el evangelio de la redención del Señor Jesús se difundió a los confines de la tierra; esto prueba que esto fue la obra de Dios. Si hubiera sido la obra del hombre, definitivamente no se habría difundido a los confines de la tierra. Dos mil años separaron la Era de la Gracia y la Era del Reino. A lo largo de esos dos mil años, no se vio a nadie que fuera capaz de llevar a cabo la obra de comenzar una nueva era. Además, no había nadie que pudiera realizar ningún tipo de obra especial que se extendiera por todas las naciones del mundo. No había ejemplos de esto, hasta que Dios se hizo carne en los últimos días para llevar a cabo la obra de juicio y el castigo. La etapa piloto de la obra de Dios ya ha sido un éxito en China; el gran proyecto de Dios ya se ha completado y Su obra ha comenzado a expandirse a todos los rincones del planeta. De esta manera, podemos afirmar aún más que la totalidad de la obra de Dios está dirigida a toda la humanidad. Dios inicia Su obra de prueba en un país y, después de que se ha llevado a cabo exitosamente, la obra de Dios comienza a extenderse y a llegar a toda la humanidad. Esta es la mayor diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre. […]

La segunda diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre es que la obra de Dios expresa lo que Dios es. Representa completamente el carácter de Dios. Todo lo que Dios expresa es completamente la verdad, el camino y la vida. Todos los que experimentan la obra de Dios reconocen la justicia, la santidad, la omnipotencia, la sabiduría, la magnificencia y la inconmensurabilidad de Dios. Lo que la obra del hombre expresa es la experiencia y entendimiento del hombre: representa la humanidad del hombre. Independientemente de cuánta obra haga el hombre o de cuán grande sea, nada de ello puede ser verdad en lo absoluto. Sólo puede ser un entendimiento humano o una experiencia humana de la verdad; definitivamente, no puede decirse que sea completamente la verdad o que represente la verdad. […]

El tercer aspecto de las diferencias entre la obra de Dios y la obra del hombre es que la obra de Dios tiene el poder de conquistar a las personas, de cambiar a las personas, de transformar su carácter y de liberarlas de la influencia de Satanás. Independientemente de cuánta experiencia y entendimiento tenga un hombre sobre la palabra de Dios, su obra no puede salvar a las personas. Además, es incapaz de cambiar el carácter de otra persona. Esto se debe a que la palabra de Dios es la verdad y sólo la verdad puede ser la vida de una persona. En el mejor de los casos, la palabra del hombre es un entendimiento que va acorde con la verdad. Sólo puede ayudar y edificar temporalmente a otros, pero no puede ser la vida de alguien. Es por eso que la obra de Dios puede salvar al hombre y la obra del hombre es incapaz de dar salvación a alguien más. La obra de Dios puede transformar el carácter de las personas, mientras que la obra del hombre es incapaz de cambiar el carácter de nadie. Todos aquellos con experiencia pueden ver esto claramente. Básicamente, independientemente de cuánta obra del Espíritu Santo tenga alguien, aun si ha estado trabajando entre las personas durante varios años, su obra no puede lograr una transformación en el carácter de estas. Es incapaz de ayudarlas a lograr una salvación completa y auténtica. Esto es definitivo. Sólo la obra de Dios puede hacer esto. Si el hombre tiene éxito en su experiencia y búsqueda de la verdad, podrá recibir la obra del Espíritu Santo y logrará una transformación en su carácter de vida. Alcanzará un auténtico entendimiento de su propia esencia corrupta. Al final, podrá liberarse de la influencia de Satanás y obtener la salvación de Dios. Esta es la mayor diferencia entre la obra del hombre y la obra de Dios.

de ‘La diferencia entre la obra de Dios y del hombre’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (II)”

La mayor diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre yace en el hecho de que Dios puede comenzar y terminar eras. Sólo Dios mismo puede llevar a cabo esa obra; los humanos no pueden. ¿Por qué? Porque los humanos no tienen la verdad y no son la verdad; sólo Dios lo es. No importa lo cerca que las palabras de las personas sean conformes con la verdad, cuán elevada sea su predicación o cuánto la entiendan, eso no es más que una pequeña experiencia y conocimiento de las palabras de Dios y de la verdad, y sólo es algo limitado que han alcanzado por medio de experimentar la obra de Dios. No es la verdad exacta. Por lo tanto, no importa cuánto de la verdad una persona comprenda, no puede llevar a cabo la obra de comenzar y terminar eras. Esto está determinado por la esencia de los seres humanos. […]

Todo lo que el hombre tiene y es y su humanidad, no importa cuán elevado o bueno sea, son cosas limitadas que deben estar contenidas dentro de la humanidad normal; esto sencillamente no se puede comparar con lo que Dios tiene y es, como tampoco con la realidad de la verdad que Dios expresa. Es la diferencia entre el cielo y la tierra; el hombre, por lo tanto, no puede realizar la obra de Dios. […] Independientemente de qué tan grande sea la obra que tú realices, por cuántos años obres, cuántos años más obres de lo que Dios encarnado lo haya hecho o cuántas palabras más hayas declarado de las que Él lo haya hecho, lo que tú expresas no es nada más de lo que el hombre tiene y es. Es apenas un pedacito de la experiencia y conocimiento del hombre sobre las palabras de Dios y la verdad. No puede ser la vida misma de una persona. Así que independientemente cuántos sermones alguien dé ni cuán profundo les parezcan a otros sus sermones, ni cuánto trabajo les haya tomado, nada de lo que expresan posee la verdad ni es la expresión más exacta de la verdad, ni mucho menos pueden ellos hacer avanzar a toda la humanidad. Aunque las palabras de una persona contengan el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo, estas sólo pueden brindar a las personas un poco de edificación y sustento. Todo lo que pueden hacer es brindar alguna ayuda a las personas de cierto periodo de tiempo y no más. Esto es lo que se puede alcanzar por medio de la obra del hombre. ¿Por qué, entonces, es que la obra del hombre no puede alcanzar el mismo resultado que la obra de Dios? Eso se debe a que la esencia del hombre no es la verdad; la esencia del hombre posee meramente algunas cosas que la humanidad normal tiene y es, está tan lejos de lo que Dios tiene y es, tan lejos de la verdad que Dios expresa. En otras palabras, si el hombre se aparta de la obra de Dios y el Espíritu Santo deja de obrar, la obra del hombre tendría cada vez menos beneficio para la gente y esta poco a poco dejaría de tener una senda. Hay unos cuantos resultados obvios que sólo la obra de Dios puede lograr y que la obra del hombre nunca podrá: Lo que sea que el hombre haga, esto no puede transformar el carácter de vida de las personas; lo que sea que el hombre haga, no puede permitir a las personas conocer a Dios verdaderamente o ser purificadas. Esto es absoluto. Algunos dicen: “Eso es porque su obra no tiene mucho tiempo”. Esto simplemente no es verdad. Ni un largo tiempo servirá. ¿Permitirá la obra del hombre que las personas alcancen el conocimiento de Dios? No importa cuántos años guíes a otros, no puedes guiarlos al conocimiento de Dios. Consideremos un ejemplo. ¿Puede la obra de Pablo permitir que las personas conozcan a Dios? ¿Pueden todas esas epístolas de los apóstoles en el Nuevo Testamento permitir que las personas conozcan a Dios? ¿Puede la obra de tantos profetas y siervos de Dios del Antiguo Testamento permitir que las personas conozcan a Dios? Ninguno de ellos puede. Los resultados que la obra del hombre puede alcanzar son extremadamente limitados. No pueden hacer más que mantener un periodo de la obra de Dios. […] La obra del hombre no puede ayudar a las personas a conocer a Dios, la obra del hombre no puede cambiar el carácter de la gente y la obra del hombre no puede ayudar a las personas a alcanzar la purificación. Esta es la prueba. ¿Y qué hay de la obra de Dios durante los últimos días? Cada vez hay más testimonios del pueblo escogido de Dios que experimenta la obra de Dios. Muchas personas han sido conquistadas y han echado a un lado todo para seguir a Dios, muchas han dado sus testimonios resonantes y muchas otras han escrito artículos dando su testimonio de sus propias experiencias personales; existen testimonios de todo tipo. Algunas personas que han experimentado la obra de Dios por ocho o diez años tienen testimonios maravillosos; otras tienen testimonios maravillosos después de sólo tres a cinco años. Si estas personas que han obtenido algunos testimonios llegaran a tener diez o veinte años más de experiencia, ¿qué clase de testimonio sería ese? ¿Sería uno aún más resonante y más glorioso? ¿Es esto lo que se logra a través de la obra de Dios? Es el resultado de una sola década de la obra de Dios el que supera los resultados de un siglo o de un milenio de la obra del hombre. ¿Qué ilustra esto? Que sólo la obra de Dios puede lograr la salvación, transformación y perfeccionamiento del hombre, mientras que ninguna cantidad de tiempo que la obra del hombre se lleve, puede lograr tales resultados.. ¿En qué puede resultar ultimadamente la obra de una persona? Sólo puede lograr que otros la admiren, la respalden y la emulen. A lo sumo, puede que las personas se comporten un poco mejor y nada más; un cambio de carácter de vida no se puede alcanzar, la sumisión a Dios y el conocimiento de Dios no se pueden alcanzar, el temor de Dios y el abandono del mal no se pueden alcanzar, y ver a Dios mediante la verdadera purificación no se puede alcanzar. Los resultados no se pueden alcanzar en estos aspectos importantes.

Otro aspecto de la obra de Dios es que mediante ella podemos descubrir lo que Dios tiene y es, ver el carácter de Dios y conocer Su sabiduría y omnipotencia. Esto es algo que se puede alcanzar directamente por medio de las palabras de Dios. Otro aspecto es que la palabra de Dios puede ser la vida del hombre. Cuando tenemos verdadera experiencia y entendimiento de la palabra de Dios, crecerá dentro de nosotros un corazón de reverencia a Dios y podremos entonces absorber incesantemente el agua viva y el sustento de Su palabra y, a medida que se arraiga dentro de nosotros, llegamos a ser capaces de vivir el testimonio que Dios requiere de nosotros en todo momento. Es decir, Su palabra se convertirá en nuestra vida misma. La palabra de Dios es nuestra fuente de vida inagotable e ilimitada. ¿Y qué de la obra del hombre? No importa cuán correctas sean las palabras de una persona o cuán alineadas estén con la verdad, ellas no pueden servir como la vida misma para otros; sólo pueden proveer ayuda y edificación temporal. Ahora lo puedes ver, ¿verdad? ¿Acaso no es esta la distinción entre la obra del hombre y la obra de Dios? Es decir, lo que el hombre expresa es sólo lo que él es, pero lo que Dios expresa es todo lo que Él es. Todo lo que el hombre puede hacer es traer un poco de beneficio y edificación a otros, mientras que lo que Dios trae al hombre es provisión eterna de por vida; las diferencias son abismales. Si nos alejáramos del hombre, todavía podríamos seguir adelante; sin la palabra de Dios, perderíamos el manantial de la vida. Dios por lo tanto dijo: “Cristo es la verdad, el camino y la vida”. Las palabras de Dios son nuestro tesoro, nuestra fuerza de vida y son indispensables para todos. Con las palabras de Dios, tenemos dirección en nuestras vidas, tenemos una meta en nuestras vidas así como el sustento de la vida y principios para vivir.

de La comunión de los de arriba

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No hay camino de vida eterna dentro de la Biblia; si el hombre es fiel a la Biblia y la adora, entonces no obtendrá la vida eterna

Muchas personas creen que entender y ser capaz de interpretar la Biblia es lo mismo que encontrar el camino verdadero; pero en realidad, ¿son las cosas tan simples? Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testamento de las dos etapas anteriores de la misma, y no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios.

¿La relación entre cada etapa de la obra de Dios y Su nombre?

Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador porque me amaban y respetaban. Pero hoy no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados, soy el Dios que ha vuelto en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que se levanta en los extremos de la tierra, repleto con todo Mi carácter, y lleno de autoridad, honor y gloria.

¿Cuál es la naturaleza del problema de que el hombre no conozca el significado del nombre de Dios o acepte Su nuevo nombre?

Estas son personas que no pueden aceptar la nueva obra del Espíritu Santo; son demasiado conservadoras e incapaces de aceptar cosas nuevas. Esas personas son las que creen en Dios pero que también lo rechazan. El hombre cree que los israelitas estaban equivocados por “solo creer en Jehová pero no creer en Jesús”, pero la mayoría de las personas desempeñan un papel en el que “solo creen en Jehová y rechazan a Jesús”, y “anhelan el regreso del Mesías pero se oponen al Mesías que se llama Jesús”.

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