2. Cuáles son las personas que pueden recibir la obra del Espíritu Santo y cuáles no pueden

Las palabras relevantes de Dios:

La obra del Espíritu Santo siempre avanza hacia adelante y todos los que están en la corriente del Espíritu Santo también deberían estar profundizando y cambiando, paso a paso. No se deben detener en una sola etapa. Solo los que no conocen la obra del Espíritu Santo permanecerían entre Su obra original y no aceptarían la nueva obra del Espíritu Santo. Solo los desobedientes serían incapaces de obtener la obra del Espíritu Santo. Si la práctica del hombre no mantiene el paso con la nueva obra del Espíritu Santo, entonces la práctica del hombre con toda seguridad se ha separado de la obra de la actualidad y, sin duda, es incompatible con la obra de la actualidad. Personas anticuadas como estas sencillamente no pueden alcanzar la voluntad de Dios, mucho menos podrían convertirse en personas que se mantendrán firmes en el testimonio de Dios al final. Además, toda la obra de gestión no se podría concluir entre tal grupo de personas. Para los que una vez se aferraron a la ley de Jehová y para los que una vez sufrieron por la cruz, si no pueden aceptar la etapa de la obra de los últimos días, entonces todo lo que hayan hecho habrá sido en vano e inútil. La expresión más clara de la obra del Espíritu Santo es abrazar el aquí y ahora, no aferrarse al pasado. Los que no han mantenido el ritmo con la obra de la actualidad y se han separado de la práctica de la actualidad, son los que se oponen y no aceptan la obra del Espíritu Santo. Tales personas desafían la obra presente de Dios. Aunque se aferran a la luz del pasado, no se puede negar que no conocen la obra del Espíritu Santo. ¿Por qué ha habido toda esta plática sobre los cambios en la práctica del hombre, sobre las diferencias en la práctica entre el pasado y el presente, sobre cómo se llevaba a cabo la práctica durante la era anterior y sobre cómo se hace en la actualidad? Siempre se habla de estas divisiones en la práctica del hombre porque la obra del Espíritu Santo avanza constantemente y por eso a la práctica del hombre se le exige que cambie constantemente. Si el hombre se queda atorado en una etapa, entonces esto prueba que es incapaz de seguirle el paso a la nueva obra de Dios y a la nueva luz; no prueba que el plan de la gestión de Dios no haya cambiado. Los que están fuera de la corriente del Espíritu Santo siempre piensan que están bien pero, de hecho, la obra de Dios en ellos cesó hace mucho tiempo y la obra del Espíritu Santo está completamente ausente en ellos. La obra de Dios hace mucho que se transfirió a otro grupo de personas, un grupo en quien Él pretende completar Su nueva obra. Ya que los que están en la religión no pueden aceptar la nueva obra de Dios y solo se aferran a la antigua obra del pasado, Dios ha abandonado a estas personas y hace Su nueva obra en las personas que aceptan esta nueva obra. Estas son personas que cooperan en Su nueva obra y solo de esta manera se puede lograr Su gestión. La gestión de Dios siempre está avanzando y la práctica del hombre siempre está elevándose. Dios siempre está obrando y el hombre siempre tiene necesidad, de tal manera que ambos alcanzan su cenit y Dios y el hombre logran una completa unión. Esta es la expresión de la consecución de la obra de Dios y es el resultado final de toda la gestión de Dios.

En cada etapa de la obra de Dios existen también las correspondientes exigencias para el hombre. Todos los que están dentro de la corriente del Espíritu Santo poseen la presencia y disciplina del Espíritu Santo, y los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo están bajo el mando de Satanás y carecen de la obra del Espíritu Santo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra de Dios y cooperan en la nueva obra de Dios. Si las que están dentro de esta corriente no pueden cooperar ni poner en práctica la verdad que Dios exige durante este tiempo, serán disciplinadas y, en el peor de los casos, el Espíritu Santo las abandonará. Las que aceptan la nueva obra del Espíritu Santo vivirán dentro de la corriente del Espíritu Santo, y recibirán el cuidado y la protección del Espíritu Santo. Las que están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las esclarece, y las que no están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las disciplina y hasta pueden ser castigadas. Independientemente de qué clase de persona sean, siempre que estén dentro de la corriente del Espíritu Santo, Dios asumirá la responsabilidad de todas las que aceptan Su nueva obra por el bien de Su nombre. Los que glorifican Su nombre y están dispuestos a poner en práctica Sus palabras, recibirán Sus bendiciones; los que lo desobedecen y no ponen en práctica Sus palabras recibirán Su castigo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra y, como han aceptado la nueva obra, deben cooperar de manera adecuada con Dios y no deben actuar como rebeldes que no llevan a cabo su deber. Esta es la única exigencia que Dios le hace al hombre. No así a las personas que no aceptan la nueva obra: ellas están fuera de la corriente del Espíritu Santo y la disciplina y la amonestación del Espíritu Santo no se les aplican. Estas personas viven todo el día dentro de la carne, viven dentro de sus mentes y todo lo que hacen es según la doctrina que se produce fruto del análisis y la investigación de sus propios cerebros. Esto no es lo que requiere la nueva obra del Espíritu Santo, mucho menos es la cooperación con Dios. Los que no aceptan la nueva obra de Dios son despojados de la presencia de Dios y, además, están desprovistos de las bendiciones y de la protección de Dios. La mayoría de sus palabras y acciones se aferran a las exigencias del pasado de la obra del Espíritu Santo; son doctrina, no la verdad. Tal doctrina y reglas son suficientes para probar que la reunión de estas personas no es más que religión; no son los elegidos ni los objetos de la obra de Dios. La asamblea de todos los que están entre ellos solo se puede llamar un gran congreso de religión y no se puede llamar iglesia. Este es un hecho inalterable. No tienen la nueva obra del Espíritu Santo; lo que hacen parece oler a religión, lo que viven parece estar repleto de religión; no poseen la presencia y la obra del Espíritu Santo, mucho menos son elegibles para recibir la disciplina o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Todas estas personas son cadáveres inertes y gusanos desprovistos de espiritualidad. No tienen conocimiento de la rebelión y oposición del hombre, no tienen conocimiento de toda la maldad del hombre, mucho menos conocen toda la obra de Dios y la actual voluntad de Dios. ¡Todas son ignorantes, personas viles, son escoria, no aptas para ser llamadas creyentes! Nada de lo que hacen tiene relación con la gestión de Dios, mucho menos puede perjudicar los planes de Dios. Sus palabras y acciones son demasiado repugnantes, patéticas y simplemente indignas de mención. Nada de lo que hagan los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo tiene algo que ver con la nueva obra del Espíritu Santo. Por esto, no importa qué hagan, carecen de la disciplina del Espíritu Santo y, además, del esclarecimiento del Espíritu Santo. Porque todas ellas son personas que no tienen amor por la verdad y el Espíritu Santo las ha rechazado y aborrecido.

Extracto de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios obra en aquellos que buscan y atesoran Sus palabras. Cuanto más atesores las palabras de Dios, más obrará Su Espíritu en ti. Cuanto más atesore una persona las palabras de Dios, mayor es su oportunidad de ser perfeccionada por Él. Dios perfecciona a aquellos que verdaderamente lo aman y a aquellos cuyo corazón está en paz delante de Él. Atesorar toda la obra de Dios, Su esclarecimiento, Su presencia, Su cuidado y protección, la forma como Sus palabras se convierten en tu realidad y proveen para tu vida; todo esto es más acorde con el corazón de Dios. Si atesoras la obra de Dios —es decir, si atesoras toda la obra que Él ha hecho en ti— Dios te bendecirá y hará que todo lo que es tuyo se multiplique. Si no atesoras las palabras de Dios, Él no obrará en ti, sino que solo te otorgará una gracia insignificante para tu fe o te bendecirá con escasa riqueza y, a tu familia, con escasa seguridad. Debes esforzarte por hacer que las palabras de Dios sean tu realidad, y poder satisfacerlo y ser una persona conforme a Su corazón; no debes esforzarte simplemente por disfrutar de Su gracia. Nada es más importante para los creyentes que recibir la obra de Dios, alcanzar la perfección y convertirse en quienes hacen la voluntad de Dios. Esta es la meta que debes perseguir.

Extracto de ‘Dios perfecciona a quienes son conforme a Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como Dios ha hablado mucho, debes hacer tu máximo esfuerzo por comer y beber Sus palabras y, luego, sin que te des cuenta, llegarás a entender, y, sin que lo notes, el Espíritu Santo te esclarecerá. Cuando el Espíritu Santo esclarece al hombre, a menudo sucede sin que el hombre se dé cuenta de ello. Él te esclarece y te guía cuando tienes sed y buscas. El principio por el cual obra el Espíritu Santo se centra en las palabras de Dios que comes y bebes. Todos aquellos que no dan ninguna importancia a las palabras de Dios y siempre tienen una actitud diferente hacia ellas —pensando, en su aturdimiento, que es cuestión de indiferencia si leen o no Sus palabras— son los que no poseen la realidad. Ni la obra del Espíritu Santo ni Su esclarecimiento pueden ser percibidos en ellos. Tales personas simplemente van por la vida sin hacer esfuerzo, y son impostores sin verdaderas aptitudes, como el señor Nanguo, de la parábola[a].

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿A qué clase de persona da esclarecimiento el Espíritu Santo? A aquellas de intelecto agudo y sutil. Cuando les da un presentimiento o esclarecimiento, perciben que se trata de la obra del Espíritu Santo y que es Dios quien lo está haciendo. Algunas veces lo pueden determinar en el momento en que el Espíritu Santo las increpa, por lo que se contienen. Estas son las personas a las que el Espíritu Santo da esclarecimiento. Si una persona es despreocupada y no entiende las cosas espirituales, no se dará cuenta cuando se le esté dando un presentimiento. Es indiferente a la obra del Espíritu Santo, así que el Espíritu Santo no volverá a intentar darle esclarecimiento. Si sigue siendo poco receptiva incluso al tercer o cuarto intento, el Espíritu Santo no obrará más en ella. ¿Por qué algunos se sienten interiormente más sombríos, deprimidos, abatidos, carentes de esclarecimiento del Espíritu Santo cuanto más avanzan? En su interior no hay más que cosas sin vida, doctrinas sin vida, por lo que ¿cómo van a poder sentirse revitalizados? La gente no resiste mucho tiempo únicamente con su entusiasmo. Debes entender la verdad para tener fortaleza. Por consiguiente, en tu fe en Dios has de tener un intelecto sutil, tomarte en serio las palabras de Dios y centrarte en el autoconocimiento. Debes comprender la voluntad de Dios por medio de la comprensión de la verdad, por medio del conocimiento y la experiencia; será entonces cuando recibas la obra del Espíritu Santo. La obra del Espíritu Santo es extraordinariamente práctica. Algunos tienen la capacidad de entender la verdad, pero no han experimentado personalmente la obra del Espíritu Santo. De ahora en adelante debéis centraros en el presentimiento y la luz más sutiles. Cada vez que te suceda algo, debes observarlo y abordarlo desde la perspectiva de la verdad; así, poco a poco irás adentrándote en el buen camino.

Extracto de ‘Mira todas las cosas a través de los ojos de la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si al creer en Dios la gente no le entrega su corazón y lo tiene puesto en Él, si no consideran la carga de Dios como propia, entonces lo único que hacen es un acto de engaño a Dios, un acto común en las personas religiosas, y no pueden recibir la alabanza de Dios. Él no puede obtener nada de este tipo de personas; sólo sirven como contraste de la obra de Dios, como un adorno en la casa de Dios, algo superfluo e inútil. Él no hace uso de este tipo de personas. No es sólo que en ellas no haya oportunidad para la obra del Espíritu Santo, sino que ni siquiera aporta ningún valor que sean perfeccionadas. Este tipo de persona es, en verdad, un “muerto viviente”. Tales personas no poseen nada que pueda ser usado por el Espíritu Santo, sino que, al contrario, Satanás se ha apropiado de todas ellas y las ha corrompido profundamente. Dios se deshará de tales personas. En la actualidad, al usar a las personas, el Espíritu Santo no sólo aprovecha sus virtudes para hacer las cosas, sino que también perfecciona y cambia sus defectos. Si tu corazón se puede derramar en Dios, y mantenerse tranquilo delante de Él, tendrás la oportunidad y las cualificaciones para que el Espíritu Santo te use, para recibir Su esclarecimiento e iluminación y, es más, tendrás la oportunidad de que el Espíritu Santo compense tus deficiencias. Cuando entregas tu corazón a Dios, el aspecto positivo es que puedes lograr una entrada más profunda y alcanzar un plano más alto de entendimiento; el aspecto negativo es que tendrás más entendimiento de tus propias faltas y deficiencias, estarás más dispuesto a buscar satisfacer la voluntad de Dios y, no serás pasivo, sino que entrarás activamente. Así, te convertirás en una persona adecuada. Si tu corazón permanece tranquilo delante de Dios, la clave para saber si recibes o no la alabanza del Espíritu Santo y si agradas o no a Dios es si puedes entrar activamente. Cuando el Espíritu Santo esclarece y usa a una persona, nunca la vuelve negativa, sino que siempre la hace progresar de forma activa. Aunque esta persona tenga debilidades, es capaz de evitar basar su vida en ellas. Son capaces de evitar el retraso de su crecimiento vital, y de seguir buscando satisfacer la voluntad de Dios. Este es un estándar. Si puedes lograr esto, es prueba suficiente de que has obtenido la presencia del Espíritu Santo. Si una persona siempre es negativa, e incluso después de haber sido esclarecida y conocerse a sí misma sigue siendo negativa y pasiva, e incapaz de levantarse y actuar de común acuerdo con Dios, este tipo de persona simplemente recibe la gracia de Dios, pero el Espíritu Santo no está con ella. Cuando una persona es negativa, significa que su corazón no se ha vuelto hacia Dios y el Espíritu de Dios no ha tocado su espíritu. Todo el mundo debería comprender esto.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo tiene sus principios y es condicional. ¿En qué clase de persona obra típicamente el Espíritu Santo? ¿Qué debe tener una persona para obtener la obra del Espíritu Santo? En la fe propia, uno debe entender claramente que, para obtener la obra del Espíritu Santo, como mínimo hay que tener conciencia y un corazón honesto, y la conciencia propia debe tener elementos de honestidad. Solo cuando tienes un corazón honesto, así como la conciencia y la razón que la humanidad propia debe poseer, el Espíritu Santo puede obrar en ti. Las personas siempre dicen que Dios mira profundamente el corazón y lo observa todo. Sin embargo, las personas nunca saben por qué algunas personas nunca obtienen iluminación del Espíritu Santo, por qué nunca pueden obtener gracia, por qué nunca tienen gozo, por qué siempre son negativas y están deprimidas y por qué son incapaces de ser positivas. Echa un vistazo a su estado. Te garantizo que todas y cada una de estas personas no tienen una conciencia en funcionamiento o un corazón honesto. Aquellos que tienen paz y gozo, que siempre están activos y mejorando su desempeño del deber, que siempre ganan algo, que siempre tienen entendimiento y con el tiempo siempre obtienen algo por sus esfuerzos, ¿lo consiguen con su imaginación? ¿Se aprenden esas cosas estudiando libros? ¿Cómo se consiguen? ¿Es posible deshacerse de la obra del Espíritu Santo? (No). Lo principal es la obra del Espíritu Santo. Cuando tengas un corazón honesto, la conciencia y la razón que son requisito indispensable para tener humanidad, Dios te observará. ¿Habéis descifrado un patrón de cómo el Espíritu Santo obra? Normalmente obra en aquellos que tienen un corazón honesto y obra cuando la gente se mete en problemas y busca la verdad. Dios no prestará atención a los que no tienen ni una pizca de razón humana o conciencia. Si alguien es muy honesto, pero por algún periodo de tiempo su corazón se aparta de Dios y no desea mejorar y cae en una condición negativa y no sale de ella, cuando no ora ni busca la verdad para resolver su estado y no coopera, entonces el Espíritu Santo no obra en él durante el oscurecimiento esporádico de su condición o su degeneración temporal; entonces, ¿cómo puede el Espíritu Santo obrar en alguien sin una consciencia de humanidad? Todavía es más imposible. ¿Y qué han de hacer esas personas? ¿Hay algún camino que puedan seguir? Deben arrepentirse sinceramente y ser honestas. ¿Cómo se puede ser honesto? Primero, tu corazón se debe abrir a Dios y debes buscar la verdad de Dios; después de entender la verdad, debes practicarla. Entonces debes someterte a los arreglos de Dios y permitirle que se haga cargo de ti. Solo de esta manera podrás recibir el elogio de Dios. Primero tienes que dejar a un lado tu propio prestigio y vanidad y tus propios intereses. Primero trata de dejar eso a un lado y después de que los hayas dejado a un lado, invierte todo tu cuerpo y alma en el desempeño de tu deber y en la obra de dar testimonio de Dios. Después, ve cómo Dios te guía, ve si hay paz dentro de ti, si hay gozo, si tienes esta confirmación. Primero te debes arrepentir genuinamente, te debes rendir, abrirle el corazón a Dios y dejar a un lado las cosas que atesoras. Si te sigues aferrando a ellas mientras haces peticiones a Dios, ¿podrás obtener la obra del Espíritu Santo? La obra del Espíritu Santo es condicional y Dios es un Dios que odia el mal y que es santo. Si las personas siempre se aferran a estas cosas y se cierran a Dios, rechazan Su obra y guía, entonces Dios dejará de obrar en ellas. Dios no está obligado a obrar dentro de cada persona y no te forzará a hacer esto o aquello. Él no te obliga. La obra de los espíritus malos es obligar al hombre a hacer esto y aquello, e incluso a poseer y controlar a la gente. El Espíritu Santo obra de una manera especialmente amable. Él te mueve y no lo sientes, sintiendo solo como si tú mismo inconscientemente hubieras llegado a entender o darte cuenta de algo. Así mueve el Espíritu Santo a las personas y, si se someten, se verán capaces de arrepentirse sinceramente.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

En el fondo, la gente alberga algunos estados adversos: negatividad, debilidad, depresión o fragilidad, una intención básica persistente o la constante esclavitud de preocuparse por el prestigio, por los deseos egoístas y por su propio beneficio; o bien se cree de bajo calibre y tiene ciertos estados negativos. Cuando vives continuamente en estos estados, es muy difícil que recibas la obra del Espíritu Santo. Si te resulta difícil recibir la obra del Espíritu Santo, tendrás muy pocas cosas positivas dentro de ti y te costará recibir la verdad. La gente siempre recurre a la fuerza de voluntad para contenerse, aguantando de una u otra forma, pese a lo cual no puede liberarse de esos estados negativos o adversos. Parte de esto se debe a razones humanas; la gente no puede encontrar una senda de práctica que le convenga. Otra razón, y esta es también una importante, es que las personas siempre caen en estos estados negativos, zozobrantes, degenerados y el Espíritu Santo no obra. Incluso si Él ocasionalmente les da esclarecimiento, no hace una obra importante en ellos. Por lo tanto, a la gente le cuesta mucho actuar y le resulta difícil ver y entender algo. A ti te cuesta recibir esclarecimiento e iluminación, y más tener luz, pues demasiadas cosas negativas y adversas han ocupado todo tu espacio interior. Si uno no puede recibir el esclarecimiento del Espíritu Santo ni Su obra, no puede salir de estos estados negativos ni transformarlos; el Espíritu Santo no obra ni puedes encontrar una senda hacia adelante. Por ambos motivos, es difícil que alcances un estado positivo y normal. Aunque podáis soportar mucho y trabajar arduamente para cumplir con el deber, y aunque hayáis dedicado un gran esfuerzo y seáis capaces de abandonar vuestro hogar y vuestra ocupación y de renunciar completamente a todo, vuestro estado interno aún no se ha transformado realmente. Todavía hay demasiadas complicaciones que impiden practicar la verdad y entrar en la realidad-verdad. Varias cosas llenan tu espacio interior: nociones personales, fantasías, el conocimiento y algunas filosofías de vida, así como cosas negativas, deseos e intereses propios egoístas, preocupaciones por el prestigio y disputas con otros. La gente no tiene nada positivo en su interior. Tiene la cabeza llena de pensamientos negativos y adversos; este es un hecho que no se puede negar. Tiene el corazón lleno y ocupado por cosas satánicas. Si no erradicas estas cosas, si no puedes liberarte de estos estados, si no puedes transformarte a semejanza genuina de un niño —inocente, vivaz, confiado, auténtico y puro—, venir en presencia de Dios y presentarte ante Él, será muy difícil que recibas la verdad.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “de la parábola”.

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