5. ¿Cuáles son las principales diferencias entre la obra del Espíritu Santo y la obra de los espíritus malignos?

Las palabras relevantes de Dios:

Debes entender lo que viene de Dios y lo que viene de Satanás. Lo que viene de Dios te permite tener visiones con una mayor claridad y te acerca cada vez más a Dios; compartes un amor sincero con tus hermanos y hermanas, eres capaz de mostrar consideración hacia la carga de Dios y tu corazón que ama a Dios jamás se apaga. Tienes un camino por delante para recorrer. Lo que viene de Satanás provoca que las visiones que tienes desaparezcan y que pierdas todo lo que tenías; te alejas de Dios, no tienes amor por tus hermanos y hermanas y tienes un corazón lleno de odio. Te desesperas, ya no deseas vivir la vida de la iglesia, y tu corazón que ama a Dios ya no existe. Esta es la obra de Satanás y es también la consecuencia causada por la obra de los espíritus malignos.

Extracto de ‘Capítulo 22’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo es un progreso positivo, mientras que la obra de Satanás es de retirada, negatividad, rebeldía, de resistencia a Dios, de pérdida de fe en Él, de poca disposición incluso para cantar himnos y de ser demasiado débil para cumplir con el deber de uno. Todo lo que proviene del esclarecimiento del Espíritu Santo es bastante natural, no se fuerza en ti. Si lo sigues, entonces tendrás paz, si no, se te reprenderá después. Con el esclarecimiento del Espíritu Santo, no se interferirá con nada de lo que hagas, ni se restringirá; serás libertado, habrá un camino para practicar tus acciones y no estarás sujeto a ninguna restricción, sino que podrás actuar de acuerdo con la voluntad de Dios. La obra de Satanás te causa interferencias en muchas cosas, hace que no te den ganas de orar, que seas muy flojo para comer y beber las palabras de Dios, que no estés dispuesto a vivir la vida de la iglesia y te aleja de la vida espiritual. La obra del Espíritu Santo no interfiere con tu vida diaria y no interfiere con tu vida espiritual normal.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y un esclarecimiento positivo, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que actúan por iniciativa propia. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas, y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse. Aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar; sufren voluntariamente, pueden obedecer y la voluntad humana no las contamina, son sin mancha del pensamiento del hombre y ciertamente son sin mancha de los deseos y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor a Dios y el amor a sus hermanos y hermanas; se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y constantemente buscan la verdad y poseen una humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, su condición se vuelve cada vez mejor y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de provocar perturbaciones y no hay malevolencia en ellas. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo con las reglas de la vida normal del hombre y Él lleva a cabo el esclarecimiento y la guía dentro de las personas de acuerdo con la búsqueda real de las personas normales. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo con las necesidades de las personas normales. Él las provee de acuerdo con sus necesidades y las guía y esclarece de manera positiva según lo que carecen y según sus deficiencias. La obra del Espíritu Santo sirve para esclarecer y guiar a las personas en la vida real; solo si experimentan las palabras de Dios en sus vidas reales pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe; cuando oran, son inspiradas; cuando se topan con algo, no son pasivas, y, a medida que las cosas suceden, dentro de esas cosas pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan. No son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

[…]

¿Cuál es la obra que proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones dentro de las personas son vagas; las personas no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos provocan una interferencia constante en su interior, restringiendo el crecimiento de su vida e impidiéndoles ir delante de Dios en la condición normal. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está dentro de las personas, su corazón ya no puede estar en paz delante de Dios. Tales personas no saben qué hacer consigo mismas: cuando ven que las personas se reúnen, quieren huir y no pueden cerrar los ojos cuando otros oran. La obra de los malos espíritus arruina la relación normal entre el hombre y Dios y perturba las visiones anteriores de las personas o su antigua senda de entrada en la vida; en su corazón nunca se pueden acercar a Dios, y siempre pasan cosas que les causan trastornos y las encadenan. Su corazón no puede encontrar la paz y se quedan sin fuerza para amar a Dios y su espíritu se hunde. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. Las manifestaciones de la obra de Satanás son: que no puedas mantenerte firme y dar testimonio, lo que hace que te conviertas en alguien que está en falta delante de Dios y que no tiene lealtad hacia Él. Cuando Satanás interfiere, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Él, no buscas la verdad ni el mejoramiento de ti mismo, involucionas, te haces pasivo, te complaces a ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado; además, la interferencia de Satanás te vuelve disoluto, hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y que te quejes de Él y te pongas en Su contra, lo que te lleva a cuestionar a Dios; incluso existe el riesgo de que lo abandones. Todo esto viene de Satanás.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son esclarecidas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay momentos en los que Él debe comer y descansar, y mucho más aún los seres humanos. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, están exentos de emoción, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra de los espíritus malignos es sobrenatural, ¡ningún humano podría conseguir tales cosas! Aquellos a los que les falta discernimiento sienten envidia cuando ven a tales personas: dicen que tienen tanto vigor en su creencia en Dios, poseen una gran fe y ¡nunca muestran el menor signo de debilidad! De hecho, todas estas son manifestaciones de la obra de un espíritu maligno. Se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; este es el estado normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios obra de un modo amable, delicado, amoroso y afectuoso, de una manera extraordinariamente medida y adecuada. Sus formas no te causan intensas reacciones emocionales como: “Dios debe dejarme hacer esto” o “Dios debe dejarme hacer aquello”. Dios nunca te da esa clase de intensidad mental o emocional que vuelve las cosas insoportables. ¿No es así? Incluso cuando aceptas las palabras de juicio y castigo de Dios, ¿cómo te sientes entonces? Cuando sientes la autoridad y el poder de Dios, ¿cómo te sientes? ¿Sientes que Dios es divino e inviolable? (Sí). ¿Sientes la distancia entre Dios y tú en esos momentos? ¿Sientes el temor de Dios? No, en su lugar, sientes temerosa reverencia hacia Dios. ¿Acaso no sienten las personas todas estas cosas debido a la obra de Dios? ¿Tendrían estos sentimientos si fuera Satanás el que obrara en el hombre? (No). Dios usa Sus palabras, Su verdad y Su vida para proveer continuamente para el hombre, para sostener al hombre. Cuando el ser humano es débil, cuando se siente desanimado, ciertamente Dios no habla con aspereza, no dice: “No te sientas desanimado. ¿Qué razón hay para el desánimo? ¿Por qué eres débil? ¿Qué motivo hay para serlo? ¡Eres siempre tan débil y negativo! ¿De qué te vale vivir? ¡Muérete ya y acaba con todo!”. ¿Obra Dios de esta forma? (No). ¿Tiene Dios la autoridad de actuar de esta forma? (Sí). Pero Dios no actúa de este modo. La razón por la que Dios no actúa así es por Su esencia, la esencia de la santidad de Dios. […]

[…] Respecto a la obra de Satanás en el hombre, aquí tengo dos frases que pueden describir con amplitud su maliciosa y malvada naturaleza, que pueden permitiros conocer de verdad su odiosidad: en el abordaje de Satanás al hombre, siempre quiere ocupar y poseer con fuerza a todos y cada uno de los hombres, hasta el punto en el que pueda obtener control total del hombre y dañarlo gravemente, para poder conseguir su objetivo y satisfacer su salvaje ambición. ¿Qué significa “ocupar con fuerza”? ¿Es algo que sucede con tu consentimiento o sin él? ¿Ocurre con tu conocimiento o sin él? ¡La respuesta es que pasa sin que tú lo sepas en absoluto! Sucede en situaciones en las que no te das cuenta, posiblemente sin que Satanás te diga o te haga nada, sin premisas ni contexto; ahí está Satanás a tu alrededor, rodeándote. Busca aprovechar cualquier oportunidad y, después, te ocupa y posee violentamente, logrando su objetivo de obtener un control total sobre ti e infligirte daño. Esta es una intención y conducta muy típica de Satanás durante su lucha para apartar a la humanidad de Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

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