7. ¿Por qué no salva Dios a las personas que tienen la obra de los espíritus malignos en ellas o que son poseídas por los demonios?

Las palabras relevantes de Dios:

Hace mucho que he visto claramente las diversas acciones de los espíritus malignos. Incluso las personas usadas por los espíritus malignos (aquellas con malas intenciones, aquellas que codician la carne o la riqueza, aquellas que se exaltan, aquellas que desestabilizan la iglesia, etc.), cada una también ha sido calada por Mí. No supongáis que todo habrá acabado una vez que los espíritus malignos hayan sido expulsados. ¡Déjame decirte! De ahora en adelante, desecharé a estas personas una por una, ¡para nunca usarlas! Es decir, cualquier persona corrompida por los espíritus malignos no será usada por Mí, ¡y será expulsada! ¡No pienses que no tengo sentimientos! ¡Sabe esto! ¡Yo soy el Dios santo y no moraré en un templo inmundo! Solo uso personas honestas y sabias que son totalmente leales a Mí y que pueden ser consideradas con Mi carga. Esto es porque tales personas fueron predestinadas por Mí y absolutamente ningún espíritu maligno está obrando en ellas en lo más mínimo. Déjame aclarar una cosa: de ahora en adelante, todas aquellas personas sin la obra del Espíritu Santo tienen la obra de los espíritus malignos. Permíteme reiterar: no quiero a una sola persona en quien los espíritus malignos obren. ¡Todas serán arrojadas al Hades junto con su carne!

Extracto de ‘Capítulo 76’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Aquellos que han sido poseídos durante un tiempo por espíritus malvados (es decir, desde el nacimiento), serán expuestos ahora. ¡Te expulsaré! ¿Todavía recuerdas lo que he dicho? Yo —el Dios santo y sin mancha— no moro en un templo repugnante e inmundo. Aquellos que están poseídos por los espíritus malvados saben esto por sí mismos, y no necesito aclarárselo. ¡No te he predestinado! ¡Tú eres el viejo Satanás, pero quieres infiltrarte en Mi reino! ¡De ninguna manera!

Extracto de ‘Capítulo 81’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas a menudo mencionan el infierno y el Hades. Pero ¿a qué se refieren estas dos palabras y cuál es la diferencia entre ellas? ¿Realmente se refieren a algún rincón frío y oscuro? Las mentes humanas siempre están interrumpiendo Mi gestión, pensando que sus propias reflexiones arbitrarias son perfectamente buenas, pero en realidad no son nada más que sus propias imaginaciones. El Hades y el infierno ambos se refieren a un templo de inmundicia que anteriormente ha sido habitado por Satanás o por los espíritus malvados. Es decir, los que hayan sido ocupados antes por Satanás o por los espíritus malvados, son los que son el Hades y los que son el infierno; ¡no hay error posible! Es por esto que he hecho hincapié repetidamente en el pasado que Yo no habito en un templo de inmundicia. ¿Puedo Yo (Dios mismo) vivir en el Hades o en el infierno? ¿No sería eso una tontería ridícula? He dicho esto varias veces, pero aun así no entendéis lo que quiero decir. Comparado con el infierno, el Hades está corrompido más severamente por Satanás. Aquellas que son para el Hades son los casos más graves y sencillamente no he predestinado a estas personas; aquellas que son para el infierno son aquellas a quienes he predestinado y luego eliminado. Dicho simplemente, no he elegido ni siquiera a una de estas personas.

Extracto de ‘Capítulo 90’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

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