¿Cuáles son las diferencias entre la obra del Espíritu Santo y la obra de los espíritus malvados?

Las palabras relevantes de Dios:

Debes entender qué cosas surgen de Dios y cuáles surgen de Satanás. Las cosas que surgen de Dios te hacen sentir cada vez más claro acerca de las visiones, y te hacen acercarte cada vez más a Dios, compartir honestamente el amor con los hermanos y hermanas; ser capaz de mostrar consideración hacia la carga de Dios, y tu corazón amoroso de Dios no disminuye; hay un camino por delante para que camines. Las cosas que surgen de Satanás te hacen perder visiones y todo lo que tenías antes ya no está; te alejas de Dios, no tienes amor por los hermanos y hermanas y tienes un corazón lleno de odio. Te desesperas, ya no deseas vivir la vida de la iglesia, y tu corazón amante de Dios ya no existe. Ésta es la obra de Satanás y es también la consecuencia causada por la obra de los espíritus malignos.

de ‘Capítulo 22’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Dios no repite Su obra, Él no hace obras que no sean realistas, Él no hace exigencias excesivas al hombre, y Él no hace la obra que vaya más allá del sentido del hombre. Toda la obra que hace está dentro del ámbito del sentido normal del hombre, y no supera el sentido de la humanidad normal, y Su obra está de acuerdo a las necesidades normales del hombre. Si se trata de la obra del Espíritu Santo, el hombre se hace cada vez más normal, y su humanidad se vuelve cada vez más normal. El hombre tiene un conocimiento cada vez mayor de su carácter corrupto satánico y de la esencia del hombre, y él tiene un anhelo cada vez mayor de la verdad. Es decir, la vida del hombre crece y crece, y el carácter corrupto del hombre llega a ser capaz de más y más cambios, todo lo cual es el significado de que Dios se convierta en la vida del hombre. Si un camino es incapaz de revelar aquellas cosas que son la esencia del hombre, es incapaz de cambiar el carácter del hombre y, más aún, es incapaz de traerlo ante Dios o de proporcionarle una verdadera comprensión de Dios, e incluso hace que su humanidad se vuelva cada vez más humilde y su sentido cada vez más anormal, entonces este no debe ser el camino verdadero, y puede que sea obra de un espíritu maligno, o sea el camino antiguo. En pocas palabras, no puede pertenecer a la presente obra del Espíritu Santo.

de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y una iluminación positiva, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que son proactivas. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse, y aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar, sufren voluntariamente, pueden obedecer y la voluntad humana no las contamina, son sin mancha del pensamiento del hombre y ciertamente son sin mancha de los deseos y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor a Dios, el amor a sus hermanos y hermanas y se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y constantemente buscan la verdad y poseen una humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, sus condiciones se vuelven cada vez mejores y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de interrumpir y no hay malevolencia dentro de ellas. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo a las reglas de la vida normal del hombre y Él ilumina y guía a la gente de acuerdo a la búsqueda real de la gente normal. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo a las necesidades de la gente normal, provee para ellas de acuerdo a sus necesidades y las guía e ilumina de manera positiva basándose en lo que les hace falta y en sus deficiencias; cuando el Espíritu Santo obra, esta obra es de conformidad con las reglas de la vida normal del hombre y es sólo en la vida real que las personas pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe, cuando oran están inspiradas, cuando algo les pasa no están pasivas y, a medida que esto les pasa, pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan y no son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

[…]

¿Qué obra proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones que las personas tienen son vagas y abstractas y no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos siempre están interfiriendo en su interior, restringiendo el crecimiento de su vida y deteniéndolas de tener condiciones normales delante de Dios. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está presente dentro de las personas, sus corazones no pueden estar en paz delante de Dios, no saben qué hacer con ellas mismas, el ver una congregación las hace querer huir y no pueden cerrar sus ojos cuando otros oran. La obra de los malos espíritus arruina la relación normal entre el hombre y Dios y perturba las visiones anteriores de las personas o su antigua senda de entrada en la vida; en su corazón nunca se pueden acercar a Dios, siempre pasan cosas que les causan trastornos y las encadenan y su corazón no puede encontrar la paz; no hay fuerza en su amor por Dios y hacen que su espíritu se hunda. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. La obra de Satanás se manifiesta en lo que sigue: que no puedas mantenerte firme y dar testimonio y hace que te conviertes en alguien que es culpable delante de Dios y que no tiene lealtad hacia Dios. Con la interferencia de Satanás, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Dios, no buscas la verdad ni el mejoramiento de ti mismo, involucionas, te haces pasivo, te complaces a ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado; además, la interferencia de Satanás te vuelve disoluto, hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y hace que te quejes de Dios y te pongas en Su contra y te lleva a cuestionar a Dios e incluso existe el riesgo de que dejes a Dios. Todo esto es la obra de Satanás.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios obra de un modo amable, amoroso, delicado y afectuoso, una manera especialmente medida y adecuada. Su manera no te hace sentir emociones intensas como: “Dios debe dejarme hacer esto” o “Dios debe dejarme hacer aquello”. Dios nunca te da esa clase de mentalidad intensa o sentimientos intensos que hacen las cosas insoportables. ¿No es así? Incluso cuando aceptas las palabras de juicio y castigo de Dios, ¿cómo te sientes, entonces? Cuando sientes la autoridad y el poder de Dios, ¿cómo te sientes entonces? ¿Sientes que Dios es divino e inviolable? (Sí). ¿Te sientes distanciado de Dios en esos momentos? ¿Te sientes asustado de Dios? No, en su lugar, sientes temerosa reverencia de Dios. ¿No sienten las personas todas estas cosas por la obra de Dios?

[…] Cuando se trata de la obra de Satanás en el hombre, aquí tengo dos frases que pueden describir con amplitud su maliciosa y malvada naturaleza, que pueden permitiros conocer de verdad su odiosidad: en el encaramiento de Satanás al hombre, siempre quiere ocuparlo y poseerlo con fuerza a todos y cada uno, para poder llegar al punto en el que tenga por completo el control del hombre, dañándolo, para poder conseguir su objetivo y satisfacer su salvaje ambición. ¿Qué significa “ocupar con fuerza”? ¿Sucede con tu consentimiento o sin él? ¿Ocurre con tu conocimiento o sin él? ¡Pasa sin que tú lo sepas en absoluto! En situaciones en las que no te das cuenta, posiblemente cuando él no ha dicho ni hecho nada, cuando no hay premisas ni contexto, ahí está alrededor de ti, rodeándote. Busca una oportunidad que aprovechar y, después, te ocupa y posee violentamente, logrando su objetivo de tener por completo el control sobre ti y dañarte. Esta es una intención y conducta más que típica en la lucha de Satanás contra Dios por la humanidad.

de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, entonces esto no es normal. ¡Es extremadamente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene a la carne, hay momentos en los que Él debe comer y debe descansar, y ni decir nada del hombre. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener emoción ni la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra del espíritu maligno es sobrenatural y estas cosas son inalcanzables por el hombre. Aquellos a los que les falta discernimiento se sienten envidiosos cuando ven a tales personas y dicen que tienen semejante vigor en su creencia en Dios y tienen gran fe que nunca son débiles. De hecho, esta es la manifestación de la obra del espíritu maligno. Esto se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; esta es la condición normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

Las claras diferencias entre las diversas obras de los malos espíritus y la obra del Espíritu Santo se manifiestan específicamente en los siguientes aspectos. El Espíritu Santo escoge a personas honestas que buscan la verdad, que tienen conciencia. Esta es la clase de personas en las que Él obra. Los malos espíritus escogen personas que son astutas y absurdas, que no tienen amor por la verdad y que no tienen conciencia ni sentido. Esas son las personas en las que los malos espíritus obran. Cuando comparamos a los que son escogidos para la obra del Espíritu Santo con los que son escogidos para la obra de los malos espíritus, podemos ver que Dios es santo y justo, que los que Dios escoge buscan la verdad y tienen conciencia y sentido, que son comparativamente honestos y aman lo que es justo. Los que los malos espíritus escogen son astutos, son egoístas y despreciables, no tienen amor por la verdad, no tienen conciencia ni sentido, no buscan la verdad y no son la humanidad verdadera. Los malos espíritus sólo escogen cosas negativas, de lo que vemos que los malos espíritus aman la maldad y la oscuridad, que hacen lo que sea para evitar a los que buscan la verdad y son prontos para poseer a los que son astutos y retorcidos, que están enamorados de la injusticia y que son fácilmente hechizados. Aquellos en los que los malos espíritus escogen obrar no pueden ser salvados y Dios los elimina. ¿Cuándo y contra qué trasfondo obran los malos espíritus? Obran cuando las personas se han apartado de Dios y se han rebelado contra Él. La obra de los malos espíritus hechiza a las personas. Cuando las personas pecan, cuando están muy débiles, sobre todo cuando tienen un gran dolor en sus corazones, cuando se sienten turbadas y confusas, los espíritus malos aprovechan esta oportunidad para introducirse para hechizarlas y corromperlas, para sembrar discordia entre ellas y Dios. Cuando las personas claman a Dios, cuando sus corazones se vuelven a Dios, cuando necesitan a Dios, cuando se arrepienten ante Dios, o cuando buscan la verdad, entonces el Espíritu Santo comienza a obrar en ellas. Todo lo que el Espíritu Santo obra es con el fin de salvar al hombre, y Él busca oportunidades para salvar al hombre, mientras que los malos espíritus buscan oportunidades para corromper y engatusar a las personas. Dios es amor y los malos espíritus odian a las personas. Los malos espíritus son despreciables y malvados, son insidiosos y siniestros. Todo lo que los malos espíritus hacen es con el fin de devorar, corromper y hacer daño al hombre y todo lo que el Espíritu Santo hace es por el amor y la salvación del hombre. Los efectos de la obra del Espíritu Santo son para purificar a las personas, para salvarlas de su corrupción, para permitirles conocerse y conocer a Satanás, para poderse rebelar contra Satanás, para buscar la verdad y, por último, para vivir la semejanza del hombre. Los malos espíritus corrompen, contaminan y atan a las personas, las hunden cada vez más en el pecado y traen un dolor cada vez mayor a sus vidas, y por eso cuando los malos espíritus obran en las personas, están acabadas; finalmente, Satanás las devora, que es el resultado de la obra de los malos espíritus. El efecto de la obra del Espíritu Santo es finalmente salvar a las personas, hacer que vivan una vida real, que sean completamente libres y libertadas y que reciban las bendiciones de Dios. Los malos espíritus llevan al hombre a la oscuridad, lo llevan al abismo; el Espíritu Santo saca al hombre de la oscuridad a la luz y a la libertad. La obra del Espíritu Santo esclarece y guía a las personas, les da oportunidades, y cuando son débiles y tienen trasgresiones, Él les da consuelo. Él permite que las personas se conozcan, les permite buscar la verdad, no obliga a las personas a hacer cosas, sino que las deja escoger por ellas mismas su camino y, por último, las lleva a la luz. Los malos espíritus obligan a las personas a hacer cosas y se las ordenan. Todo lo que dicen es falso y hechizan a las personas, las engañan y las atan; los malos espíritus no les dan a las personas libertad, no les permiten escoger, las fuerzan en el camino a la ruina y, por último, las hunden más y más profundo en el pecado, llevándolas a la muerte.

de ‘Conocer la obra del Espíritu Santo es de suma importancia para la salvación del hombre’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (II)”

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