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310 Anhelo de Dios

I

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Te extrañamos!

Contigo, qué dulce es nuestro día a día.

Caminas en las iglesias,

y escuchamos Tu voz y Tu palabra.

Es una dicha que nos riegues, sostengas y guíes

para poder ver la verdad

y crecer en nuestras vidas, crecemos,

para poder vivir una apariencia humana.

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! No podemos olvidar Tu amor,

Tu profundo amor por nosotros.

II

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Te extrañamos!

Tu palabra es la verdad y está enraizada en nosotros.

Nos juzgas y purificas,

y hemos escapado de la influencia de Satanás.

Es una dicha ante Ti vivir y tener Tu salvación.

Por Tus palabras vivimos,

la vida es dulce y muy llena de alegría, muy dulce.

Gracias por Tu juicio y purificación.

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! Siempre pensaremos en Ti,

pensaremos en Ti.

III

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Te extrañamos!

Nos mantienes en pie cuando Satanás nos persigue.

Aun con tribulaciones y pruebas,

logramos crecer.

Es una dicha ver lo maravillosa y sabia que es Tu obra,

ver cómo Tu obra es

inescrutable y práctica, ¡tan práctica!

Usas las fuerzas de Satanás para perfeccionar a Tu pueblo.

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! Tu justicia es tan encantadora,

tan digna de alabar.

IV

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Te extrañamos!

Tu palabra nos lleva a la senda recta de vida.

Tú nos juzgas y castigas.

Estamos salvados, y vivimos en la luz.

Es una dicha recibir Tu amor que no será olvidado.

Lo hacemos todo para seguir

Tus enseñanzas en nuestras vidas, en nuestras vidas.

Apoyaremos la senda correcta para siempre.

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios!

Daremos siempre testimonio de Ti.

¡Te estamos tan agradecidos!

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