Cómo perseguir la verdad (9) Parte 4

Ser propenso a la sospecha

A continuación, vamos a debatir sobre ser propenso a la sospecha. ¿Qué manifestación de las que acabamos de discutir se asemeja un poco a ser propenso a la sospecha? (La sensibilidad). ¿Qué clase de problema es la sensibilidad? (Un defecto de humanidad). Ser propenso a la sospecha está un nivel por encima de la sensibilidad; el problema es más serio. La sensibilidad solo indica una humanidad un poco inmadura, como la de un niño, mientras que ser propenso a la sospecha implica algunos pensamientos y puntos de vista específicos; es lo que se conoce normalmente como pensar de más, lo que indica una calidad humana pobre. Por ejemplo, alguien le pide a una persona propensa a la sospecha que le ayude en la compra de un artículo que cuesta diez yuanes y pone especial énfasis: “De ninguna manera te puedes pasar de diez yuanes. Si es demasiado caro, no lo compres”. Después de oír esto, esa persona reflexiona: “¿Solo estás siendo educado? En realidad, quieres un artículo que cuesta cien yuanes, pero te da demasiada vergüenza decirlo. Te lo voy a comprar, pues, así te haré feliz y tendrás sentimientos positivos respecto a mí”. Entonces, cuando trae lo que ha comprado, resulta que la otra persona dice: “Es demasiado caro. Solo tengo diez yuanes; no tengo tanto dinero”. Por tanto, al comprarle a esa persona un artículo que cuesta cien yuanes, ¿acaso no le ha acabado provocando una pérdida? Sin embargo, no logra entender a esa otra persona y, en su lugar, alberga dudas respecto a si esta no quiere gastar más dinero y está intentando aprovecharse de ella. Decidme, ¿acaso esas personas propensas a la duda no son muy problemáticas? (Sí). ¿De qué manera son problemáticas? (Sus pensamientos son demasiado complicados). Es difícil asociarse con las personas que tienen pensamientos demasiado complicados. Decidme, ¿están dispuestas a asociarse con tales personas aquellas que poseen una personalidad directa? (No). No sabes lo que están pensando en su interior ni en qué dirección van sus pensamientos, así como tampoco puedes desentrañar sus intenciones ni las dudas que puedan tener hacia ti. Por tanto, cuando les confías que lidien con algo, aunque está claro que es un asunto muy sencillo y pequeño, ellas lo hacen muy complicado y engorroso. Debido a que complican las cosas de más durante el proceso, hasta tú mismo te sientes exhausto y piensas que hubiera sido mejor hacerlo tú mismo. No quieres asociarte con tales personas y solo quieres evitarlas. Por ejemplo, digamos que tienes algo que ya no necesitas y dejarlo allí sin más sería un desperdicio, sería una pena tirarlo, así que se lo das a una persona de este tipo. No solo no lo aprecia, sino que además duda de ello en su corazón: “¿Por qué me estás dando esto? Tiene que haber un motivo oculto. ¿Intentas que piense que eres una buena persona, que te deba un favor o que haga algo por ti?”. Nunca hubieras imaginado que pensara tanto respecto a una cuestión tan trivial, que darle una cosa sin importancia pudiera conllevar tantas dudas. Tienes que decir muchas cosas para disipar sus dudas. ¿No es esto muy problemático? Empiezas a sentir repulsión por esta persona y, después de eso, si tienes algo que te sobra, prefieres tirarlo que dárselo a ella. ¿Por qué no se lo das? No es porque seas implacable, sino porque no quieres crear problemas. En una ocasión, alguien acababa de alquilar una vivienda y en ella no había productos de limpieza. Así que le llevé algunos de Mi casa; varias botellas de producto estaban llenas, mientras que otras estaban a la mitad. La persona que estaba de alquiler los miró y dijo: “Aunque me hayas traído estas cosas gratis, no te lo voy a agradecer porque están usadas. Si hubieran sido nuevas, ¿me las hubieras dado?”. ¿Acaso no son hirientes estas palabras? (Sí). ¿Por qué? (De esta forma, distorsionó una muestra de buena voluntad). Consideró que Mi buena voluntad era mala. No te he pedido que me des las gracias ni que me pagues estos artículos. Es simplemente que estás de alquiler y no tienes productos de limpieza aquí y te supone una molestia salir a comprarlos. Solo te he traído un poco de lo que Yo tengo para facilitarte las cosas. No estaba intentando hacerte la pelota al dejarte usar estas cosas; no te debo nada y tampoco te he pedido que me debas ningún favor. Se puso suspicaz por un asunto tan simple: “¡Uf! ¿Qué hay de genial en esto? ¡Me has traído unas cuantas cosas y ahora crees que te debo un favor! Lo que me has traído ni siquiera es bueno, ¿cómo va a serlo si lo estás regalando sin más?”. Es muy difícil lidiar con esta persona. Nunca afirmé que fueran una especie de exóticos elixires, no son más que productos de limpieza corrientes. Si no quieres usarlos, no tienes que hacerlo. ¿Por qué complicar tanto las cosas? Me di cuenta de que era difícil llevarse bien con esta persona y lidiar con ella. ¿No habría supuesto menos problema no haber traído nada en absoluto? No necesariamente. Seguro que no traer nada también hubiera conllevado problemas. Podría haber pensado, aun así: “Estoy de alquiler y no me has traído siquiera ningún producto de limpieza. Se supone que somos hermanos y hermanas, ¡pero no me has mostrado ningún amor en absoluto!”. Hubiera tenido algo que decir igualmente. La calidad humana de tales personas es muy escasa. Siempre usan sus propias preferencias y estándares para medir si los demás son buenos o malos. Escrutan y miden constantemente a los demás con dureza, se creen superiores moralmente mientras que todos los demás tienen un lado oscuro; para ellas, el resto siempre tiene sus propias motivaciones, con independencia de cómo actúen, mientras que ellas son las únicas que no son corruptas y que son perfectas.

Las personas que son propensas a la sospecha tienen una calidad humana escasa. Siendo así, será inevitable que actúen bajo el dominio de esta calidad humana. Lo que revelen serán actitudes corruptas, desde luego no será humanidad normal. Si no es humanidad normal, entonces, ¿qué es exactamente? Esto guarda relación con las actitudes corruptas. En lo que respecta a ser propenso a la sospecha, las actitudes corruptas representativas que revelan tales personas en sus acciones e interacciones con otros son, sin duda, la perversidad y la falsedad. Simplemente, sus pensamientos son así de complicados, así de perversos e insidiosos. Dado que no van a mover un dedo a menos que vayan a sacar algo a cambio, asumen que todo el mundo es igual. Aunque no seas esa clase de persona, no se lo van a creer y, aunque trates de explicárselo, no va a servir de ayuda; así es como te contemplan. Se sirven de un método y un carácter perversos para contemplar todas las cosas, todos los asuntos y a todas las personas. Aunque lo que hagas sea adecuado, se conforme a las necesidades de la humanidad, a la racionalidad de la humanidad o a los principios-verdad, colocarán una serie de interrogaciones detrás de ello y te preguntarán: “¿Por qué estás haciendo esto? ¿Cuál es tu motivación?”. Dices: “No tengo ninguna motivación”, pero no se lo creen, simplemente; insisten en atribuirte una motivación y en obligarte a admitirlo. ¿Acaso tales personas no son problemáticas? (Sí). A las personas propensas a la sospecha les resulta difícil llevarse bien con los demás. No cabe duda de que tales personas no son sencillas y abiertas y, por supuesto, no son personas honestas. En su calidad humana, elementos como la honestidad, la amabilidad y la racionalidad están básicamente ausentes por completo. Por tanto, ¿cuáles son los componentes principales de su calidad humana? La paranoia, la falsedad, la perversidad, la falta de sencillez y la deshonestidad. Contemplan a todas las personas y todos los problemas como si fueran muy complicados. Aunque les hables con honestidad, analizarán esto y reflexionarán respecto a por qué lo has dicho. Pese a que hayan interactuado contigo durante mucho tiempo y sepan cómo es tu calidad humana, seguirán adoptando a menudo una actitud de sospecha hacia ti cuando conversen, lidien con los asuntos o se asocien contigo. Por tanto, tales personas son muy problemáticas. Interactuar con ellas añade muchas cargas y formalidades y, además, tienes que investigar mucho y conocerlas; has de descubrir qué cosas no les gustan y qué no les gusta hacer o de qué no les gusta hablar. De lo contrario, si no tienes cuidado, podrías ofenderlas o, en su opinión, hacerles daño. Así tratan a la gente, ¿cómo tratan a Dios entonces? (Tratan a Dios de la misma manera). ¿Tratarían a Dios con sinceridad? (No). Por ejemplo, cuando la iglesia dispone que hagan un deber, empiezan a reflexionar: “¿Sabe Dios que estoy haciendo este deber? ¿Lo recordará? ¿Cuánto esfuerzo debería dedicar para salir adelante y que Dios recuerde mi esfuerzo?”. Después de hacer su deber durante un periodo de tiempo, también sondean cómo las contemplan los líderes y obreros y si tienen alguna evaluación negativa sobre ellas. ¿Qué clase de humanidad es esta? A juzgar por la humanidad manifestada mediante la actitud con la que lidian con los asuntos, tales personas son muy problemáticas y no es fácil para ellas aceptar la verdad. ¿Eso por qué? Porque les resulta difícil ser personas honestas; su conciencia carece de sentido de la rectitud, no están en su sano juicio y su manera de juzgar las cosas es irracional. ¿Por qué digo que es irracional? Porque es relativamente extrema, propensa a obcecarse con las cosas y vil; no contemplan las cosas desde la manera de pensar de la humanidad normal. No son abiertas ni sinceras, sino que, en su lugar, viven de una manera especialmente oscura. Sin embargo, nunca sienten que vivan de manera oscura e incluso les parece que son más listas que los demás y que viven con más refinamiento y atención al detalle. Admiran particularmente su propia inteligencia. Esto es considerarse a uno mismo listo. Los que se creen listos tienen muchas carencias en cuanto a la razón de su humanidad y en cuanto al sentido de la rectitud dentro de su conciencia. Por tanto, la humanidad de tales personas es mala y los demás no están dispuestos a entablar contacto con ellas. Sea quien sea el que diga algo, tales personas lo convertirán en un problema. Todas las cosas que interpretan son extremas y distorsionadas, son impetuosas, propias de Satanás y surgidas de sus emociones; todas ellas son cosas que son oscuras y negativas, que son contrarias a la verdad y se resisten a esta. Estas cosas no pueden en absoluto guiar a nadie por la senda correcta. Por tanto, las personas de esta clase son muy repulsivas y repugnantes. Viven en rincones oscuros y en su propio pequeño mundo. Son especialmente narcisistas y se admiran a sí mismas, piensan que viven una vida más exquisita, noble, honorable y digna que los demás; nadie puede tocarlas. De hecho, la calidad humana de tales personas es muy baja y no tienen dignidad real. Con falta de dignidad real se quiere decir que su calidad humana es especialmente escasa, porque lo que surge de su humanidad son todas cosas oscuras que no pueden sacarse a la luz, no son honradas ni directas. Por tanto, tales personas no tienen dignidad alguna. ¿Qué consecuencias puede acarrear el hecho de que las personas sean propensas a la sospecha? En términos sencillos, tales personas están llenas de artimañas siniestras. Ser propenso a la sospecha significa que estas personas albergan muchas intrigas siniestras. Fijaos en cómo los reyes diablos reprimen y arrestan al pueblo escogido de Dios; albergan muchas intrigas siniestras, acaban por perjudicar a la gente hasta el punto de que sus familias se rompen, algunos de sus miembros mueren y se separan unos de otros. Esto lo causan los demonios y los reyes diablos. Por tanto, ninguna entre aquellas propensas a la sospecha es buena. Los creyentes en Dios deberían contemplar a las personas y las cosas en función de los principios-verdad, no deben caer en sospechas al azar y debe haber pruebas detrás de lo que digan. Los pensamientos que desarrollas cuando contemplas a una persona o un asunto deberían al menos ser positivos y agradables para los demás. Mejor aún, deberían conformarse a los principios-verdad, resultarles de utilidad a los demás y tener una influencia positiva en ellos. Sin embargo, ninguno de los pensamientos y puntos de vista generados por las personas que son propensas a la sospecha está de acuerdo con la verdad; como mínimo, no son cosas positivas. Es decir, la perspectiva desde la que esas personas consideran los problemas o los pensamientos e ideas que tienen simplemente no se conforman a la verdad. Por tanto, las personas de esta clase viven en rincones oscuros y no tienen integridad ni dignidad de las que hablar. Las cosas que surgen de sus pensamientos son todas oscuras y perversas; tales cosas no se conforman a los principios-verdad y no tendrán una influencia positiva en las personas ni en su vida. Si aceptas los diversos pensamientos y puntos de vista que surgen de la sospecha de tales personas, te envenenas y estas te arrastran; esto equivale a ser corrompido por Satanás. Sin embargo, si tienes discernimiento de tales personas y las tratas como un ejemplo negativo, puedes lograr algo de progreso y obtener algo de discernimiento para entender las cosas negativas. Con esto concluye nuestra discusión sobre ser propenso a la sospecha.

Ineptitud

A continuación, hablemos sobre la ineptitud. Todo el mundo entiende lo que significa la ineptitud; se refiere a ser incapaz de lidiar bien con algo, parecer impotente, igual que cuando las personas dicen a menudo: “¿Por qué eres tan inepto? ¡En realidad no tienes futuro!”. ¿Es buena la ineptitud? (No). Vamos a categorizarla entonces, ¿qué es? (Es un defecto de humanidad). La ineptitud es claramente un defecto de humanidad. La ineptitud significa que una persona tiene muy poca inteligencia a la hora de lidiar con los asuntos y poca capacidad de supervivencia; a esto se lo conoce como ineptitud. Algunas personas hablan de forma torpe, no son capaces de expresarse; algunas incluso tienen una personalidad vergonzosa e introvertida; cuando tienen que hablar delante de mucha gente o estar en el foco, sufren de miedo escénico, se sienten cohibidas, no se atreven a hablar y es frecuente que los demás las acosen. Ciertas personas malvadas creen que acosar a las que son así está justificado y que es muy divertido y disfrutable; se burlan y se mofan a diario de las de este tipo. Las ineptas tienen escasa capacidad para ocuparse de los asuntos. Puede que algunas de ellas tengan además poca capacidad de supervivencia, sean incapaces de ganar dinero y siempre sean muy timoratas y demasiado cautelosas en torno a los demás. Cuando ven a personas formidables, las evitan y no se atreven a hablar. Incluso cuando se las acosa, no se atreven a resistirse, por temor a ofender a otros. A juzgar por las manifestaciones de ineptitud en la humanidad de las personas de esta clase, esto es meramente una especie de defecto de humanidad. Nunca desarrollaron pensamientos y puntos de vista erróneos por culpa de su propia ineptitud ni esta provocó un impacto adverso en ellas mismas ni en otros; por tanto, la ineptitud es solo un defecto de humanidad. ¿Hay alguien que quiera ser una persona inepta? (No). Nadie quiere serlo, ¿por qué? A las ineptas se las acosa y todo el mundo las menosprecia, ¿verdad? (Así es). Si te dieran a elegir entre ser malvado e inepto, no cabe duda de que elegirías ser malvado. Pensarías: “¡Nunca voy a ser una persona inepta! En esta sociedad, a las personas ineptas se las maltrata y acosa, son impopulares; vayan donde vayan, los demás las menosprecian y las pisotean. No solo no tienen sentido de la presencia, sino que incluso se les puede arrebatar su derecho a la supervivencia. Pero ser una persona malvada es diferente; otros las temen y las tratan con gran respeto allá donde van. Nadie se atreve a provocarlas. Dondequiera que van, disfrutan de privilegios y pueden incluso pisotear a los demás. Las personas malvadas prosperan estén donde estén en el mundo”. Si ahora os pidieran elegir, ninguno de vosotros elegiría ser una persona inepta; todos elegiríais ser malvados. ¿Es correcto este punto de vista? (No). ¿Por qué no es correcto? ¿Qué principio-verdad contradice esto? La ineptitud es un defecto de humanidad. Las manifestaciones más comunes son ser incapaz de manejar nada bien, que te discriminen y excluyan. Como a las ineptas se las acosa y se las pisotea en la sociedad, nadie está dispuesto a ser inepto. Todo el mundo envidia a aquellos que son capaces y hábiles e incluso desean destacar entre el resto, obtener poder e influencia y pisotear a los demás, tener privilegios y prestigio en cualquier grupo, no solo para así evitar que otros los acosen, sino también para acosar a los demás a voluntad. ¿Este tipo de pensamiento y punto de vista es correcto? ¿Está de acuerdo con la verdad? (No). Habéis escuchado muchas verdades, pero incluso ahora seguís aprobando a las personas malvadas; esto significa que vuestro carácter también es bastante perverso. A cualquier malvado que veis, lo envidiáis y admiráis. Sabéis muy bien en vuestro corazón que las personas malvadas son malas, pero no podéis evitar seguirlas, sentís que, al hacerlo, conseguís una vía de apoyo y eso impide que os acosen. Cuando veis a personas ineptas, sentís repulsión hacia ellas y las menospreciáis, incluso queréis pisotearlas. Pero ¿has considerado alguna vez cuánta maldad cometerías y cuánta retribución recibirías si siguieras a las personas malvadas? ¿Cuáles serían las posibilidades de recibir la salvación si siguieras a las personas malvadas? ¿Serías capaz de evitar cometer maldad si siguieras a personas malvadas? Digamos que sigues a personas malvadas, las sirves con fidelidad y actúas como su subordinado. Puede que compartan una pieza del pastel contigo y puede que seas capaz de seguirlas para pisotear a los demás y disfrutar de la mejor comida y bebida, experimentar gran disfrute, evitar que te acosen y obtener estatus entre los demás en esta vida. Sin embargo, ¡debes cometer mucha maldad para disfrutar de estas cosas! ¿Sabes cuánta retribución y cómo de severo es el castigo que recibirás? ¿Es esta la senda correcta? (No). Por tanto, ¿todavía estáis dispuestos a hacer el sacrificio de elegir cometer maldad y recibir castigo, todo en aras de no ser una persona inepta y evitar recibir acoso; sacrificar vuestro destino y vuestro porvenir a cambio del placer en esta vida? ¿Es este vuestro pensamiento y punto de vista? En realidad, algunas personas mantienen este tipo de punto de vista; preferirían elegir ser personas malvadas a ser ineptas y acosadas. ¿No es esto desear caminar por la senda de las personas malvadas? La ineptitud es meramente un defecto de humanidad, ¿qué tiene de malo? ¿De veras es mejor opción acosar a los demás y cometer maldad? Si Dios no permite que te mueras de hambre y te proporciona comida para alimentarte, ¿podrías morir de hambre en realidad? Si Dios permite que vivas con alegría, libertad, felicidad, deleite y paz, no carecerás de ninguna de estas cosas. Así pues, ¿qué más da que otros te acosen? Nadie puede arrebatarte esas cosas; nadie puede arrebatarte lo que Él te concede. Si sigues a las personas malvadas y caminas por la senda de estas, todos los placeres que disfrutes serán pecaminosos. Asimismo, cualquier dinero o disfrute material que obtengas por medio de cometer maldad se obtendrá mediante la incautación forzosa, el disfrute que experimentas en esta vida excederá lo que Dios te ha dado, así que tendrás que retribuirlo con múltiples vidas en el futuro. ¿Acaso obtener los placeres de la carne en esta vida a costa de recibir castigo no implica no caminar por la senda correcta? Preferiríais elegir ser personas malvadas a que os acosen; esto refleja vuestra percepción de la maldad y el atesoramiento que hacéis de ella en lo más profundo de vuestra alma. Por tanto, ¿qué tiene de malo ser inepto? Visto desde la perspectiva de la humanidad, es un tipo de defecto, pero es además una condición innata, algo que la gente no puede cambiar. Las personas ineptas no se volvieron ineptas por elección propia. Aunque es un defecto, no es un carácter corrupto, no es un problema de la propia calidad humana. Entonces, ¿qué tiene de malo? Si debido a tu ineptitud y bajo estatus, se te acosa a menudo y puedes entender hondamente la injusticia y la maldad de este mundo y la oscuridad de esta sociedad y, por consiguiente, acudes con sinceridad ante Dios para aceptar Su soberanía y te sometes voluntariamente a Su dominio e instrumentaciones, con lo que permites que Dios se haga cargo de tu porvenir; entonces, ¿acaso no es esta ineptitud una forma de protección para ti? La ineptitud no es una cosa negativa, no es más que un tipo de defecto de humanidad. ¿A qué se refiere este defecto? Significa una deficiencia, un problema menor, una mancha; es meramente algo imperfecto, un poco insuficiente, que no te gusta del todo ni es ideal, pero eso no indica una calidad humana pobre ni vil. Por tanto, ¿por qué no podéis tolerar este pequeño defecto? Es más, este pequeño defecto puede causar grandes beneficios a tu entrada en la vida. O se podría decir que algunas personas, al tener este defecto de humanidad, esta condición innata, son más capaces de seguir a Dios de todo corazón hasta el final. En última instancia, como pueden aceptar la verdad, someterse a Dios y poseen un corazón temeroso de Él, pueden desechar sus actitudes corruptas y recibir la salvación. Desde esta perspectiva, es una bendición; la gente no debería negarse a ser inepta. ¿Qué tiene de malo ser inepta? El carácter corrupto de una persona no empeorará debido a la ineptitud. Dios no menospreciará a alguien ni se negará a salvarlo porque este sea inepto, así como tampoco su ineptitud afectará a su aceptación de la verdad ni a su salvación. Por tanto, vuestro pensamiento y punto de vista tienen que cambiar; todavía quedan bastante lejos. Algunas personas dicen: “Preferiría ser una persona malvada que una inepta. Las ineptas no tienen futuro, las menosprecia todo el mundo, incluso se menosprecian a sí mismas. Ser una persona inepta no tiene sentido; ser una persona malvada es fantástico; puedes hacer lo que quieras, acosar a cualquiera al que parezca fácil acosar; nadie se atreve a resistirse. ¡Qué glamuroso es vivir así!”. ¿Qué beneficio hay en el glamur? Si prosperas y vives glamurosamente en el mundo, tu futuro y tu destino se verán arruinados. Ya no serás capaz de acudir ante Dios ni te sentirás apegado a Él; ya no te resultarán atrayentes ni Dios ni el entorno de vida y el entorno de trabajo de Su casa. Dejarás a Dios y buscarás un entorno de vida en el que puedas dar rienda suelta a tus puntos fuertes y reflejar tu valor. La casa de Dios restringe las fechorías de la gente y ninguna persona malvada puede llegar a ninguna parte ni mantenerse firme en la casa de Dios. Si te gustan las personas malvadas y quieres convertirte en una, ¿puedes todavía permanecer en la casa de Dios? Tarde o temprano, se te depurará. No solo no lograrás obtener un buen destino, sino que después de la muerte, recibirás además el castigo por la maldad que cometiste. Por tanto, aunque la ineptitud es un defecto de humanidad, no es un carácter corrupto ni significa que tu humanidad sea malvada. ¿Quién no tiene algunos defectos? La ineptitud es igual que cuando algunas personas nacen tartamudas u otras un poco feas; todos esos son defectos innatos. Los humanos tienen diferentes tonos de piel; algunas personas nacen blancas, otras nacen con la piel amarilla y otras con la piel negra. Esta es una condición innata. Puede que los de piel amarilla no tengan un aspecto muy saludable, que su cutis no sea demasiado bonito; este es un defecto menor. Las personas de piel negra parecen más robustas, sin embargo, nadie quiere tener la piel negra. En general, se envidia a las personas de piel blanca, pero incluso entre ellas, algunas sienten que ser demasiado pálido no es bueno, así que les gusta broncearse, creen que les hace parecer saludables y que le da brillo a su piel. Como ves, la ineptitud es lo mismo que las diversas condiciones innatas de las personas; no es más que una especie de defecto. Así pues, ¿es un problema importante? (No). Por tanto, aunque este problema sea un defecto de humanidad, no afecta a tu aceptación ni a tu entendimiento de la verdad. Entonces, ¿todavía os resistís a ser una persona inepta? (Ya no). ¿Seguiréis acosando a las personas ineptas cuando las veáis? (No). Solíais acosarlas bastante, ¿verdad? Ahora, cuando veáis a las ineptas, ¿las seguiréis menospreciando e infravalorando? (No). Si tú mismo eres una persona inepta, menos aún deberías menospreciarte a ti mismo. Si eres una persona inepta, que así sea; practica ser honesta de acuerdo con las palabras de Dios. Aunque puede que seas una persona inepta, deberías ser honesta y no ser falsa, a Dios le gusta esta clase de persona. ¿Qué le gusta a Dios? No es tu ineptitud, sino que, debido a ella, estés dispuesta a ser una persona honesta; que debido a que te menosprecian y no consigues el favor de las personas, buscas formas de ser una persona honesta para hacer feliz a Dios y satisfacerlo y haces cualquier cosa que Él diga. De esta manera, tu ineptitud se convierte en beneficio, ¿verdad? (Sí). ¿Ha cambiado ahora vuestro punto de vista? (Sí). Por supuesto, no todas las personas ineptas son necesariamente capaces de aceptar la verdad. Algunas, además de tener el defecto de la ineptitud en su humanidad, también tienen problemas de calidad humana. Esto no se puede generalizar. En sí misma, la ineptitud no es un problema importante, pero también debes fijarte en cómo es la calidad humana de alguien. Si alguien es falso o tiene una calidad humana vil —si es descaradamente indiferente a las críticas, propenso a la sospecha, sensible, obstinado o incluso tiene un carácter cruel—, entonces, esa persona no es buena en absoluto. Por tanto, una persona inepta no es necesariamente alguien de buena calidad humana. Muy bien, esto es todo en cuanto a nuestro debate sobre la ineptitud.