Qué significa perseguir la verdad (16) Parte 2

Ahora compartiremos otro problema práctico relativo a diversos dichos sobre la conducta moral. Hasta ahora, hemos hablado de algunos de ellos y los hemos expuesto, básicamente, usando la cultura china tradicional como una forma de demostración que pone en evidencia que esta serie de dichos satánicos se encuentran arraigados en lo más íntimo del corazón de la humanidad corrupta. Algunos dicen: “Dado que se utiliza la cultura china tradicional para demostrar estos dichos sobre la conducta moral, y que nosotros no somos chinos, ¿podemos simplemente no aceptar estas palabras que compartes? ¿Necesitamos realmente conocer estos diversos dichos sobre la conducta moral que provienen de la corrupción de Satanás que afecta a la humanidad?”. ¿Es correcto decir esto? (No). Esto es erróneo, de una manera muy clara. La corrupción que Satanás causó en la humanidad no distingue entre razas ni tiempo, sino que más bien corrompe a la humanidad sin diferenciar razas, tiempo o contextos religiosos. Por tanto, si formas parte de la etnia china, tanto si eres han, o miembro de un grupo étnico minoritario, como el mongol, el hui, el miao, el yi, etcétera, has estado sujeto, sin excepción, al adoctrinamiento y a la inculcación de todo tipo de dichos sobre la conducta moral que han surgido de Satanás. Es decir, asimismo, has estado sujeto, sin excepción, a la corrupción de la humanidad por parte de Satanás en lo que respecta a tu pensamiento. Para decirlo de una manera precisa, Satanás también ha corrompido y procesado profundamente tu pensamiento, así como lo más íntimo de tu alma y corazón. Aunque no seas chino, tanto si eres japonés, coreano, alemán, o de cualquier nacionalidad, asiático, europeo, africano o americano, tanto si tienes la piel amarilla, negra, morena o blanca, independientemente de tu etnicidad y la raza a la que pertenezcas, mientras seas un ser creado, Satanás te ha corrompido profundamente sin excepción. Además de poseer actitudes corruptas satánicas, Satanás te ha inyectado, sin falta, pensamientos y puntos de vista satánicos, y también te ha corrompido profundamente el corazón, por supuesto. Es solo que, Satanás utiliza distintos métodos para inculcarles las mismas cosas a personas de países distintos o de razas diferentes, que pueden diferir a la hora de decirlas, ahí puede haber cierta diferencia, pero el resultado final de corromper a las personas siempre es el mismo y, en gran medida, idéntico con solo pequeñas disparidades. Todas estas cosas hacen que la gente camufle su aspecto a través de su conducta y, por medio de una serie de dichos engañosos, impracticables, o incluso inmorales que se oponen a la esencia humana, pretenden que, en lo que respecta a su condición moral, las personas actúen y se comporten de un modo determinado y establecen cómo se debería comportar la gente y hacer ciertas cosas. Aunque existan diferencias entre estos dichos, surjan en momentos distintos y provengan de zonas, regiones y áreas diferentes, y se originen de personas dispares, la consecuencia final siempre es que controlan y confinan los pensamientos y los corazones de la gente, y que inyectan en su manera de pensar puntos de vista y nociones que portan las ponzoñas y la esencia-naturaleza de Satanás. Hacen que lo más íntimo del corazón de las personas se llene de los puntos de vista de Satanás y de su esencia y sus nociones malvadas. Por último, independientemente de la etnicidad, la raza, el grupo étnico o la época, Satanás siempre ha desorientado al hombre, lo ha pisoteado y ha corrompido sus pensamientos y lo más íntimo de su corazón en diversos grados. Al final, independientemente de la parte del mundo en la que se encuentre la gente en quien Satanás realiza su trabajo de corrupción, de su raza o del momento en el que haya vivido, la consecuencia siempre es que la humanidad se convierte en la progenie absoluta, la portavoz y la personificación de Satanás, y el hombre se transforme en una completa réplica viviente de Satanás, tanto grande como pequeña, tanto visible como tangible. Por supuesto, una humanidad como esta también se convierte totalmente en el enemigo de Dios y su opositor. Así pues, no importa el tipo de personas que esté escuchando sermones en este momento, ni cuántas haya; un hecho es innegable: toda la humanidad se encuentra en las garras del maligno, esto es una realidad. Podemos expresarlo de otra manera y decir que, si bien Satanás corrompe profundamente a toda la humanidad, también controla y confina por completo su pensamiento y su corazón, esto es innegable. Por tanto, Satanás ha corrompido y manipula, controla y confina profundamente a cualquier raza noble y a cualquier persona nacida en un país poderoso, sin excepción. Mientras pertenezcas a la raza humana, vivas bajo el sol y seas un humano que respira aire, bebe agua y come granos, has sido inevitablemente corrompido por Satanás, en tus pensamientos, en tu corazón, en tus actitudes y en tu esencia sin excepción. Para decirlo de una manera más precisa, en tanto seas un ser humano creado y Satanás te haya corrompido, eres el enemigo de Dios. Si Satanás te ha corrompido y te ha controlado y confinado, ya sea en el pasado o en la actualidad, estás, sin lugar a duda, sujeto a la salvación de Dios. Mientras seas un ser humano a quien Satanás ha corrompido, posees, sin excepción, su carácter y su pensamiento, y sus ponzoñas han llenado y ocupado tu corazón. Por tanto, reconocer y discernir los diversos pensamientos, puntos de vista y los variados dichos sobre la conducta moral que vienen de Satanás no es solo una tarea para los chinos, o algo de lo que ellos tengan el monopolio. Por el contrario, es una lección que cada miembro del pueblo elegido de Dios a quien Él ha seleccionado debe aprender y una realidad en la que debería entrar. Cada uno de ellos, sin excepción, debe reconocer y discernir los infinitos pensamientos y puntos de vista falaces y malvados que vienen de Satanás. No pienses que, por el mero hecho de haber nacido en una familia pudiente, con una posición prominente, puedes tener un sentido de superioridad y creer que Satanás no te ha corrompido, y que solo porque tengas una identidad honorable, tu alma también debe ser noble; es un entendimiento distorsionado. O quizá crees que tienes un linaje noble y que el color de tu piel demuestra que tienes una identidad, una posición y un valor honorables, y, por tanto, consideras equivocadamente que tu esencia, pensamiento y corazón son más nobles y elevados que los de otros. Si es así, te digo que este entendimiento que tienes es ridículo y poco realista, porque la humanidad de la que habla Dios no se divide por nacionalidad, raza ni religión. Independientemente de la clase de circunstancias sociales o de la situación religiosa en las que vivas, de la raza con la que naciste, de si tu posición en la sociedad es modesta o noble, o de si tienes un gran prestigio entre otras personas o no, etcétera, no puedes utilizar nada de todo esto como excusas para no aceptar estas palabras de Dios ni el hecho de que Satanás corrompe a la humanidad. Mientras seas un ser humano, el adjetivo “corrupto” debería calificar las palabras “ser humano”. Para decirlo de una manera precisa, si eres un ser humano, eres necesariamente un ser humano corrupto, y esto está más allá de toda duda. Además, podemos decir que, siempre que seas un ser humano corrupto, aquello en lo que piensas de manera espontánea y que reside en lo más íntimo de tu corazón proviene de Satanás, quien lo ha procesado y corrompido profundamente; deberías aceptar este hecho. De manera inherente, no tienes nada relacionado con la verdad, nada que tenga algo que ver con las palabras o la vida de Dios, sino que, más bien al contrario, Satanás te desorienta, corrompe y controla. Tienes la mente llena de los pensamientos, las filosofías, la lógica y las reglas para vivir de Satanás, y todo lo que hay en ella proviene de Satanás. ¿Qué es lo que la gente puede inferir de este hecho? Nadie debería aducir ninguna excusa para rechazar la salvación de Dios ni aceptar selectivamente Sus palabras. Como ser humano corrupto, deberías aceptarlas sin alternativa alguna. Es tu responsabilidad y también lo que necesitas. Si alguien ha nacido en una nación rica y poderosa, y vive en circunstancias sociales de alto rango, o si ha nacido en una familia prestigiosa y ha recibido educación superior, y, por tanto, se cree diferente de los demás y más noble que otros miembros del pueblo elegido de Dios, y desea situarse por encima de todos ellos, este pensamiento es absurdo y ridículo, e incluso se puede decir que es estúpido en grado sumo. Por muy especial que sea tu identidad, tu posición o tu valor, o por más elevada que sea tu identidad, tu posición o tus circunstancias sociales con respecto a las de la gente corriente, siempre serás un ser creado ante Dios. Él no se fija en tu lugar de procedencia, tus circunstancias al nacer, tu nacionalidad o raza, ni en tu valor o prestigio o tus logros en la sociedad o en el mundo. Él solo se fija en si aceptas Sus palabras, las adoptas como la verdad y puedes contemplar a las personas y las cosas, comportarte y actuar de acuerdo con Sus palabras. Si te consideras verdaderamente como uno entre seres creados corrientes bajo el dominio de Dios, deberías desprenderte de tus circunstancias sociales y de tus contextos racial, nacional y religioso, comparecer ante Dios como un ser creado corriente y aceptar Sus palabras sin etiquetas ni contextos; al hacer esto, tu identidad y tu estatus ocuparán el lugar que les corresponde. Si deseas aceptar las palabras de Dios con esta identidad y este estatus adecuados, lo primero que deberías entender es la esencia del hombre, y lo primero que deberías aceptar es que Satanás la ha corrompido profundamente y que todas las cosas que llenan y ocupan los pensamientos y lo más íntimo del corazón del hombre provienen de Satanás. Puesto que la gente desea aceptar las palabras de Dios y la verdad como vida, primero debería descubrir todo lo que hay en su pensamiento y en lo más íntimo de su corazón que no se corresponda con la verdad y que le sea hostil, reflexionar sobre ello y llegar a conocerlo. Las personas solo podrán renunciar a estas cosas en el momento y el entorno adecuados si las reconocen de una manera clara, y las entienden y diseccionan plenamente, y, por tanto, posibilitarán que lo más íntimo de su corazón experimente un cambio total. Una vez que hayan expulsado todas las cosas de Satanás y aceptado las palabras de Dios y la verdad, se convertirán en personas nuevas. Solo podrán contemplar a la gente y las cosas según las palabras de Dios de una forma verdadera y precisa cuando la perspectiva, los puntos de vista y la posición bajo los cuales ven a otros y las cosas cambien por completo. En ese momento se convertirán en personas relativamente puras, inmaculadas. En la actualidad, la gente todavía no puede lograr esto. A pesar de que puede comprender un poco la verdad en el corazón, hay todo tipo de puntos de vista absurdos y de cosas erróneas e ilógicas que aún la denigran. Acepta la mitad de las palabras de Dios y de la verdad, y repudia la otra mitad; acepta selectivamente una parte en diversos grados, pero siempre dejan un lugar en su corazón para los pensamientos y la lógica de Satanás, y para las cosas engañosas que él le inculca, y las conservan ahí. Todo esto que las personas tienen en el interior afecta a su mente, a su criterio y a la perspectiva y los puntos de vista bajo los cuales contemplan a la gente y las cosas, y esto influye tremendamente en el grado en el que aceptan la verdad.

La corrupción y la desorientación de la humanidad que causan los diversos dichos sobre la conducta moral que Satanás inculca en la gente a través de la cultura tradicional son considerables. Esto no es algo que se limite simplemente al pueblo chino, sino que alcanza a toda la humanidad, en todas partes y en cada período temporal. Afecta y controla a generación tras generación de personas de distintas razas, nacionalidades y religiones. Cuando la gente ha entendido esto, el adjetivo que califica a las palabras “cultura tradicional” no es solo “china”; puede decirse que la cultura tradicional de cualquier nación o raza proviene de Satanás y surge de la corrupción de este. Por ejemplo, existen las culturas tradicionales japonesa, coreana, india, filipina, vietnamita, africana, la cultura tradicional de la gente blanca, las culturas tradicionales del judaísmo, del cristianismo y del catolicismo, y otras culturas tradicionales que han surgido de las religiones. Todas ellas son contrarias a la verdad y afectan profundamente a los puntos de vista, las posiciones y las perspectivas de las personas en relación con su manera de contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar. Son como hierros de marcar ardientes que dejan una huella profunda en lo más íntimo de su pensamiento y su corazón. Dominan la vida y las reglas para vivir de las personas, las sendas que siguen en la vida y la dirección y las metas de su conducta; dominan incluso los objetivos que la gente busca. Todo esto perturba e influye gravemente en la actitud con que la gente contempla las cosas positivas, las palabras de Dios, la verdad y a Dios. Por supuesto, también perturba e influye gravemente en las posiciones y los puntos de vista de las personas en relación con su manera de contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar, lo que quiere decir que tiene una gran influencia en las personas a la hora de aceptar y practicar la verdad. ¿Y cuál es la consecuencia al final? (La gente pierde su oportunidad de alcanzar la salvación). Ciertamente, en última instancia, todo esto afecta al asunto crucial de que las personas alcancen la salvación. ¿Acaso no es esta una consecuencia seria? (Sí). ¡Es una consecuencia muy grave! La manera en que alguien ve las cosas, el tipo de perspectiva que toma, los puntos de vista que adopta y las nociones que alberga para verlas, todo se decide en función de sus actitudes corruptas y de las cosas presentes en su pensamiento. Si estas últimas son positivas, ese alguien contemplará a las personas y las cosas desde la perspectiva correcta; si son negativas y pasivas, y han venido de Satanás, las contemplará necesariamente desde perspectivas, posiciones y puntos de vista incorrectos y absurdos, y, en definitiva, esto influirá en la senda que siga. Si las posiciones, las perspectivas y los puntos de vista bajo los cuales ves a las personas y las cosas son erróneos, los objetivos y la dirección de tu búsqueda también serán incorrectos, como lo será la senda que sigas en tu conducta. Si continúas con estas cosas erróneas, no tendrás absolutamente ninguna oportunidad de alcanzar la salvación, ya que la senda que sigues es incorrecta. Si las perspectivas, las posiciones, los pensamientos y los puntos de vista bajo los cuales contemplas a las personas y las cosas son correctos, los resultados que se obtendrán también serán adecuados, corresponderán a cosas positivas y no serán contrarios a la verdad. Cuando alguien contempla a las personas y las cosas desde perspectivas que son conformes a la verdad, la senda que elija también será correcta, al igual que sus objetivos y su dirección, y tendrá la esperanza de alcanzar la salvación al final. No obstante, debido a que en la actualidad Satanás habita en las personas y las controla, las perspectivas, las posiciones y los puntos de vista bajo los cuales contemplan a la gente y las cosas son erróneos, lo que hace que su búsqueda y la senda que siguen también sean incorrectas. Por ejemplo, cuando las personas trabajan y pagan el precio de tener fama, ganancias, reputación y estatus, ¿es errónea esta senda? (Sí). ¿Cómo es que la gente toma una senda tan equivocada? ¿Acaso no es porque las perspectivas, la situación de partida y los puntos de vista desde los cuales contempla estas cosas son erróneos? (Sí). Esto hace que las personas tomen la senda incorrecta. Y si siguen en una senda tan equivocada, ¿serán capaces de alcanzar la salvación al final? No. Si contemplas a las personas y las cosas, y te comportas y actúas, según cierto pensamiento o punto de vista que Satanás te haya inculcado, la senda que recorras será necesariamente la de la ruina. No será en absoluto la de la salvación, porque precisamente se opone y es contraria a la senda de la salvación. Si las personas siguen esta senda errónea, arruinarán su oportunidad de alcanzar la salvación, habrá desaparecido por completo, y nunca podrán ir por la senda de la salvación. Sin embargo, si buscas con el punto de vista correcto, y contemplas a las personas y las cosas, y te comportas y actúas, según las palabras de Dios, los principios de práctica que surjan y tu senda serán positivos, y debido a que partes del lugar adecuado, la senda que sigas finalmente también será correcta. Si sigues una senda como esta, ciertamente serás capaz de alcanzar la salvación. Este aspecto de la verdad es un poco profundo, y la mayoría de vosotros probablemente no lo comprende. No llegáis a apreciarlo y, por ahora, no poseéis este aspecto de la realidad-verdad. No sabéis si contempláis a las personas y las cosas, y os comportáis y actuáis, según puntos de vista correctos o erróneos; todavía no tenéis esta experiencia. Ahora mismo, solo sabéis actuar, ejercer la fuerza, hacer un esfuerzo y pagar un precio, mientras que ni siquiera habéis comenzado a examinar qué afecta a vuestros puntos de vista y pensamientos en lo más íntimo del corazón, y qué los controla. Así pues, este tema os queda un poco lejos, y vamos a dejarlo aquí.

Acabamos de hablar sobre la esencia de los dichos sobre la conducta moral, y su alcance no se limita solo a China continental, sino que se extiende a toda la humanidad. Esto se debe a que la humanidad entera se encuentra en las garras del maligno, y Satanás ha corrompido profundamente y controla a cada ser humano. Hay una base fáctica para afirmar esto. Satanás no solo ha corrompido al pueblo de China continental, sino a toda la humanidad, y todos los seres humanos se encuentran en las garras del maligno. Todos podemos ver en cierta medida que Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. Llevamos un tiempo hablando sobre el hecho de que Satanás inculca los diversos dichos sobre la conducta moral en los pensamientos de las personas, utiliza este método para desorientarlas, controlarlas y confinarlas, y, por tanto, logra su objetivo de corromperlas. Este hecho no se limita al pueblo chino, sino que está presente en todos los individuos de distintas razas, nacionalidades y etnias. Satanás ha corrompido profundamente a todos los seres humanos, incluidas todas las razas y etnias; las múltiples cosas engañosas y difíciles de discernir que Satanás inculca en la gente a través de la cultura tradicional, e incluso los dichos que les parecen a las personas relativamente positivos y acordes con su moral, su pensamiento y sus gustos; en realidad todo forma parte de la corrupción de la humanidad por parte de Satanás. Es decir, Satanás ha corrompido a todos los seres humanos de esta manera, y ha desorientado, controlado y corrompido profundamente, tanto en la mente como en el corazón, a todos los seres humanos de cualquier etnia, raza o nacionalidad, nacidos en cualquier lugar, o de cualquier región o territorio del planeta Tierra. Independientemente de dónde o cuándo naciste, o de la etnia o la nación en la que lo hicieras, sin excepción, los dichos de la cultura tradicional que Satanás te ha inculcado te han desorientado y corrompido. Por tanto, no deberías pensar que, debido a que solo diseccionamos la cultura tradicional china, tu propia nación o etnia está libre de un entorno cultural satánico, o que eres mejor que el pueblo chino, ni deberías tener sentimientos de superioridad que te lleven a sentirte más honorable y noble que el pueblo chino. Este sentimiento de superioridad es una idea equivocada, errónea, absurda, e incluso podemos aventurarnos a decir que es ridícula. Mientras se haga mención de la humanidad corrupta, no debes excluirte de ella, ya que formas parte de ese conjunto. Por supuesto, mientras se diga que eres un ser humano corrupto, lo más íntimo de tu corazón está lleno de pensamientos dominados por la cultura tradicional que Satanás te inculca, y este hecho es indiscutible y eternamente inmutable. Debéis entenderlo de manera clara; es incuestionable y no se debe dudar. Acabaremos aquí nuestra charla sobre este tema.

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