303 Le entrego mi corazón sincero a Dios

1 Para ser bendecido y entrar en el reino de los cielos, moré en la casa de Dios. Aunque estaba cumpliendo con mi deber, fue adulterado por tratarlo como una transacción. Solo a través del juicio y las revelaciones de las palabras de Dios pude ver claramente la verdad de mi corrupción. Soy arrogante, egoísta y engañoso; hace mucho tiempo que perdí la conciencia y la razón. Dios me instruye incansablemente con Sus palabras, con la única esperanza de que pronto cambie mi carácter corrupto. Dios espera, esperanzado, como una madre espera el retorno de su hijo. Al recordar la gracia de Dios, mi corazón se llena de arrepentimiento. En verdad no debería ser tan rebelde y engañoso con Dios. Detesto profundamente mi enorme corrupción; al no buscar la verdad, he herido gravemente el corazón de Dios. Lágrimas amargas brotan de mi corazón; he perdido muchos días buenos en vano. ¿Cómo puedo seguir rebelándome e hiriendo a Dios? Estoy dispuesto a buscar la verdad y vivir la semejanza de un ser humano.

2 Me esfuerzo mucho por practicar las palabras de Dios y poder así alcanzar la verdad. A menudo mi corrupción surge y, después, las palabras de Dios me juzgan y me castigan. Aunque hay sufrimiento y tormento, he visto que el amor de Dios siempre está conmigo. Tengo un cierto conocimiento de la santidad de Dios y Su justicia; en mi corazón ha crecido la reverencia por Él. Dios me ha guiado a cada paso; tengo este día sólo gracias a Su gran misericordia. Al pensar en el pasado y recordar la gracia de Dios, veo que sólo Dios es amor. No he retribuido la inmensa gracia de Dios; estoy repleto de culpa y soy indigno de ver Su rostro. Abandoné la carne y practiqué la verdad para satisfacer a Dios; finalmente, ha cambiado mi carácter satánico. Al obtener la gracia de Dios, me siento agradecido en mi corazón. Atesoraré el resto de mis días mucho más. Buscaré la verdad y me someteré a Dios; seré una persona honesta para glorificarlo y dar testimonio de Él. Le ofrezco mi corazón sincero a Dios; cumpliré con mi deber para retribuir el amor de Dios.

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