• Hay una manera de resolver la arrogancia
  • Una juventud que no se lamenta
    Una juventud que no se lamenta

    Si bien los mejores años de mi juventud los pasé en prisión, durante esos siete años y cuatro meses sufrí mucho debido a mi creencia en Dios. Pero no tengo quejas ni lamentos, porque comprendo algo de la verdad y he experimentado el amor de Dios. Siento que hay un significado y valor en mi sufrimiento, que esta es una excepción de exaltación y gracia que Dios ha hecho por mí.

  • La verdadera razón para el trabajo ineficiente
    El verdadero motivo de la obra ineficaz

    Le doy gracias a Dios por mostrarme la verdadera razón por la cual mi trabajo había sido ineficiente. Después, conscientemente obré para estar en comunión con la voluntad y requerimientos de Dios de conformidad con las condiciones de los hermanos y hermanas.

  • Hay gran felicidad en la honestidad
    Hay gran felicidad en la honestidad

    Una vez que hube entendido los principios asociados con ser una persona honesta, comencé a tratar de poner esos principios en práctica. En mis tratos con los demás, conscientemente traté de no ser astuto ni adivinar ni ponerme en guardia. Cuando tuve éxito, me sentí particularmente libre y liberado.