Palabras diarias de Dios: Conocer a Dios | Fragmento 9
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Cada frase que pronuncio conlleva autoridad y juicio, y nadie puede cambiar Mis palabras. Una vez que Mis palabras se publiquen, las cosas se lograrán sin duda de acuerdo con Mis palabras; este es Mi carácter. Mis palabras son autoridad y cualquiera que las cambie ofende Mi castigo, y lo debo fulminar. En casos graves acarrean ruina sobre sus propias vidas y van al Hades o al pozo sin fondo. Esta es la única manera en la que trato con la humanidad, y el hombre no tiene manera de cambiarla; este es Mi decreto administrativo. ¡Recuerda esto! A nadie se le permite ofender Mi decreto; ¡las cosas deben hacerse de acuerdo a Mi voluntad! En el pasado, fui demasiado paciente con vosotros y sólo os encontrasteis con Mis palabras. Las palabras que Yo hablé sobre derribar a las personas aún no han sucedido. Pero a partir de hoy, todos los desastres (los relacionados con Mis decretos administrativos) sobrevendrán uno tras otro para castigar a todos los que no se conformen a Mi voluntad. Tiene que producirse la llegada de los hechos o, de lo contrario, las personas no podrían ver Mi ira, sino que serían disolutas una y otra vez. Este es un paso de Mi plan de gestión, y la forma en la cual llevo a cabo el siguiente paso de Mi obra. Yo os digo esto de antemano para que podáis evitar cometer ofensas y sufrir la perdición para siempre. Es decir, a de ahora en adelante haré que todas las personas, a excepción de Mis hijos primogénitos, tomen su lugar apropiado de acuerdo con Mi voluntad y las castigaré una por una. Yo no dejaré que ninguna de ellas se salga con la suya. ¡Solo atreveos a ser disolutos de nuevo! ¡Solo atreveos a ser rebeldes de nuevo! Yo he dicho anteriormente que soy justo con todos, que no tengo ni una pizca de sentimiento, y esto sirve para mostrar que Mi carácter no debe ser ofendido. Esta es Mi persona. Nadie puede cambiar esto. Todas las personas oyen Mis palabras y ven Mi glorioso semblante. Todas las personas deben obedecerme completa y absolutamente; este es Mi decreto administrativo. Todas las personas del universo y en los confines de la tierra deben alabarme y glorificarme, porque Yo soy el único Dios mismo, porque soy la persona de Dios. Nadie puede cambiar Mis palabras y declaraciones, Mi discurso y comportamiento, ya que estos asuntos son solo míos, y son las cosas que Yo he poseído desde los tiempos más remotos y que existirán para siempre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo en el principio, Capítulo 100
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