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Dios mismo, el único VI

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Dios mismo, el único VI

La santidad de Dios (III)

Parte 2

Acabamos de hablar sobre cómo usa Satanás el conocimiento para corromper al hombre, de modo que a continuación enseñaremos cómo usa él la ciencia para corromper al hombre. Primeramente, al usar la ciencia para corromper al hombre, Satanás usa el nombre de la ciencia para satisfacer la curiosidad humana, satisfacer su deseo[a] de explorar la ciencia y examinar los misterios. Satanás satisface, asimismo, en nombre de la ciencia, las necesidades materiales del hombre y su exigencia de elevar continuamente su calidad de vida. Por tanto, Satanás usa el camino de la ciencia, en este nombre, para corromper al hombre. ¿El pensamiento del hombre o su mente es lo único que Satanás corrompe usando el camino de la ciencia? Entre las personas, los eventos y las cosas de nuestro entorno que podemos ver y con los que entramos en contacto, ¿qué otras cosas corrompe Satanás mediante el uso de la ciencia? (El entorno natural.) Tenéis razón. Parece que se os ha dañado profundamente con esto, y que también estáis afectados por ello en lo más hondo. Aparte de usar la ciencia para engañar al hombre, usando los diversos descubrimientos y las conclusiones de esta, Satanás también se sirve de ella para llevar a cabo una destrucción y una explotación desenfrenada del entorno vital que Dios le concedió al ser humano. Lo realiza bajo el pretexto de que, si el hombre lleva a cabo una investigación científica, su entorno vital mejorará cada vez más, sus estándares de vida seguirán siendo mejores y, además, que ese desarrollo científico se realiza para atender las necesidades materiales diariamente en aumento y la necesidad continua de elevar su calidad de vida. Si no es por estas razones, entonces hay que preguntarse qué estás haciendo con desarrollar del todo la ciencia. Esta es la base teórica del desarrollo de la ciencia por parte de Satanás. ¿Qué consecuencias tiene, sin embargo, la ciencia para la humanidad? ¿En qué consiste nuestro entorno inmediato? ¿Acaso no ha sido contaminado el aire que respira la humanidad? ¿Sigue siendo verdaderamente pura el agua que bebemos? (No.) Y qué de la comida que comemos, ¿es natural en su mayoría? (No.) ¿Qué es, pues? Se cultiva con fertilizantes, modificación genética, y también se producen mutaciones mediante el uso de métodos científicos, de modo que hasta los vegetales y la fruta que consumimos ya no son naturales. No es fácil ahora que las personas encuentren productos alimenticios no modificados para comer. Ni los huevos saben ya como solían, ya que han sido procesados por la pretendida ciencia de Satanás. Contemplando la imagen panorámica, toda la atmósfera ha sido destruida y contaminada; los montes, los lagos, los bosques, los ríos, los océanos y todo, encima o debajo de la tierra, se ha estropeado con los supuestos logros científicos. En otras palabras, toda la ecología y el entorno vital concedidos por Dios a la humanidad, han sido contaminados y estropeados por la presunta ciencia. Aunque muchas personas han logrado lo que esperaban en términos de la calidad de vida que buscan, y han satisfecho sus deseos y su carne, el entorno en el que vive el hombre ha sido esencialmente destruido y arruinado por los diversos “logros” producidos por la ciencia. Ni fuera ni dentro de nuestra casa podemos ya tener derecho a respirar un soplo de aire fresco. Dime, ¿es este el pesar de la humanidad? ¿Queda para el hombre alguna alegría que mencionar para vivir en este espacio vital? El ser humano habita en él y, desde el principio mismo, fue creado por Dios para el hombre. El agua que las personas beben, el aire que respiran, la comida que comen, las plantas, los árboles y los océanos, fue todo un entorno vital concedido por Dios al hombre; es natural, opera según la ley natural establecida por Él. Si no hubiera ciencia, y las personas pudieran disfrutar de lo que le fue otorgado al hombre según el modo de Dios, habrían sido felices y habrían disfrutado de todo en su forma más original. Sin embargo, Satanás lo ha destruido y estropeado todo ahora; el espacio vital fundamental del hombre ya no está en su forma más primitiva. Pero nadie es capaz de reconocer qué causó este tipo de consecuencia o cómo se produjo esto; además, incluso más personas comprenden y abordan la ciencia usando las ideas que Satanás ha infundido en ellos, y la consideran con ojos terrenales. ¿No es esto más que odioso y lastimoso? Habiendo tomado Satanás ahora el espacio en el que existe la humanidad y su entorno vital, y habiéndolos corrompido hasta dejarlos en este estado, y con la humanidad que sigue desarrollándose de esta forma, ¿hay alguna necesidad de que la mano de Dios extinga en la tierra a esta humanidad tan profundamente corrompida y que se ha vuelto tan hostil a Él? ¿Hay alguna necesidad de que la mano de Dios destruya a la humanidad? (No.) Si la humanidad sigue desarrollándose de esta forma, ¿qué dirección tomará? (La perdición.) ¿Cómo se destruirá la humanidad? Además de la avariciosa búsqueda del hombre de la fama y la ganancia, continuamente llevan a cabo la exploración científica y la investigación en profundidad, luego satisfacen sin cesar sus propias necesidades y lujurias materiales; ¿cuáles son, pues, las consecuencias para el hombre? En primer lugar, ya no hay equilibrio ecológico y, estrechamente relacionado con esto, este tipo de entorno ha manchado y perjudicado el cuerpo humano: diversas enfermedades infecciosas, plagas y turbidez se extienden por todas partes. Es una situación sobre la que el hombre no tiene ahora control alguno, ¿no es cierto? Ahora que entendéis esto, si la humanidad no sigue a Dios, sino a Satanás, de esta forma —usando el conocimiento para enriquecerse continuamente, utilizando la ciencia para explorar sin cesar el futuro de la vida humana, sirviéndose de este tipo de método para seguir viviendo— ¿sois capaces de reconocer cuál será el final natural de la humanidad? ¿Cuál será el resultado final natural? (La perdición.) Será la perdición: el acercamiento a la perdición paso a paso. ¡Se acercará a la destrucción paso a paso! Se diría como que la ciencia es una especie de poción mágica o un veneno de acción lenta que Satanás ha preparado para el hombre, para que cuando intentéis discernir las cosas lo hagáis en medio de una neblina brumosa; no importa cuánto te empeñes en mirar, no puedes ver las cosas con claridad y, por mucho que lo intentes, no puedes entenderlo. Sin embargo, Satanás sigue usando el nombre de la ciencia para abrirte el apetito y hacer contigo lo que quiera, llevarte un paso tras otro hacia el abismo y hacia la muerte. ¿No es esto así? (Sí.) Esta es la segunda manera.

La cuestión de cómo usa Satanás la cultura tradicional para corromper al hombre también necesita explicación. Existen muchas similitudes entre esta y la superstición, sólo ella tiene ciertas historias, alusiones y fuentes. Satanás ha fabricado e inventado muchas historias populares o historias en los libros de historia, dejándoles a las personas profundas impresiones de cultura tradicional o figuras supersticiosas. Toma, por ejemplo, Los ocho inmortales cruzan el mar; Viaje a occidente; El emperador de jade; Nezha vence al rey dragón, Investiduras de los dioses, todas ellas historias chinas. ¿No se han arraigado profundamente en la mente del hombre? Aunque algunos no conozcan todos los detalles, siguen conociendo las historias generales y es este contenido general lo que se te queda en el corazón y en la mente, y no puedes olvidarlo. Son cosas que Satanás estableció para el hombre hace mucho, habiendo diseminado en distintos momentos sus diversas ideas y las filosofías de la vida. Estas cosas perjudican directamente y erosionan el alma de los seres humanos y pone a estos bajo un hechizo tras otro. Es decir, que una vez que has aceptado que estas cosas que surgen de la cultura tradicional, de las historias o de la superstición que, una vez establecidas en tu mente, y pegadas en tu corazón, son como un hechizo: quedas enredado e influenciado por esas culturas, esas ideas e historias tradicionales. Influyen en tu vida, en tu perspectiva de la vida y en tu juicio de las cosas. Aún más, influyen en tu búsqueda de la senda verdadera de la vida: ¡esto es, de hecho, un hechizo! Lo intentas, pero no puedes sacudírtelas de encima; las cortas, pero no puedes derribarlas; las golpeas, pero no puedes derruirlas. ¿No es esto así? (Sí.) Además, después de que el hombre sea puesto bajo este tipo de hechizo, sin saberlo, del mismo modo empiezan a adorar a Satanás, a promover su imagen en sus corazones. En otras palabras, le erigen como su ídolo, un objeto de adoración y veneración, hasta el punto de tratarlo del mismo modo que a Dios. Inconscientemente, estas cosas están en el corazón de las personas, controlando sus palabras y sus hechos. Sin darte cuenta, reconoces la existencia de estas historias, convirtiéndolas en figuras reales y objetos reales existentes. De forma inconsciente, recibes estas ideas y la existencia de estas cosas en tu subconsciente. De este mismo modo también recibes a los diablos, a Satanás y los ídolos en tu casa y en tu propio corazón, ¡esto es ciertamente un hechizo! ¿Sentís lo mismo? (Sí.) ¿Hay alguien entre vosotros que haya quemado incienso y adorado a Buda? (Sí.) ¿Cuál fue, pues, el propósito de esto? (Orar por la paz.) ¿Es absurdo orar a Satanás para pedir la paz? ¿Acaso trae él paz? (No.) Pensando ahora en ello, ¿eráis ignorantes en ese tiempo? (Sí.) Ese tipo de manera es absurdo, ignorante e ingenuo, ¿no es así? Satanás no puede darte paz. ¿Por qué? Satanás sólo medita en cómo corromperte y no proporcionarte paz; sólo puede darte un respiro temporal. Sin embargo, debes tomar un voto y, si rompes tu promesa o quebrantas el voto que le has hecho, verás cómo te atormenta. Al obligarte a tomar un voto, en realidad quiere controlarte, ¿no es así? Cuando orasteis pidiendo paz, ¿la obtuvisteis? (No.) Vosotros no lograsteis la paz, sino al contrario, os trajo infortunio, desastres sin fin y toda una hueste de calamidades: ciertamente un océano ilimitado de amargura. La paz no está dentro del dominio de Satanás, y esta es la verdad. Esta es la consecuencia para la humanidad de la superstición feudal y la cultura tradicional.

La cuestión de que Satanás se aproveche de las corrientes sociales para corromper al hombre también necesita una explicación específica. Estas corrientes incluyen muchas cosas. Algunos preguntan: “¿Tienen que ver con la ropa que vestimos? ¿Están relacionadas con las últimas modas, cosméticos, peinados y alimentos gourmet?”. ¿Son estas las cosas de las que trata? Estas son una parte de las tendencias, pero no deseamos hablar de esto ahora. Sólo deseamos hablar de las ideas que las corrientes sociales producen para las personas, la forma en que las hacen comportarse en el mundo, las metas y la perspectiva de la vida que ocasionan en los seres humanos. Son muy importantes; pueden controlar e influenciar el estado mental del hombre. Una tras otra, todas estas corrientes conllevan una mala influencia que degenera continuamente al hombre, que baja su moral y su calidad de integridad más y más, hasta el punto de que se puede incluso afirmar que la mayoría de las personas no tienen ahora integridad ni humanidad, ni conciencia, y mucho menos razón. ¿Cuáles son, pues, esas corrientes? No las puedes ver a simple vista. Cuando sopla el viento de una tendencia, tal vez sólo un pequeño número de personas se convertirán en iniciadoras de esta. Empiezan a hacer este tipo de cosas, aceptando este tipo de idea o este tipo de perspectiva. La mayoría de las personas, sin embargo, en medio de su inconsciencia seguirán estando continuamente infectadas, asimiladas y atraídas por esta clase de corriente, hasta que la aceptan sin darse cuenta y de forma involuntaria, y todos estén sumergidos en ella y sean controlados por ella. Y es que el hombre que no esté en plenas facultades físicas y mentales, que no sabe nunca cuál es la verdad, que no puede discernir la diferencia entre las cosas positivas y las negativas, estas clases de tendencias, una tras otra, lo hacen aceptar con facilidad dichas tendencias, el criterio y las filosofías de vida, así como los valores que proceden de Satanás. Aceptan lo que este les dice sobre cómo plantearse la vida y la forma de vivir que Satanás les “concede”. No tienen la fuerza ni la capacidad, y mucho menos la consciencia de resistirse. ¿Qué son, pues, realmente esas corrientes? He escogido un simple ejemplo para que podáis llegar a entender. Por ejemplo, en el pasado, las personas dirigían su negocio de un modo que no engañaba ni a viejos ni a jóvenes, y que vendían artículos al mismo precio, independientemente de quién comprara. ¿No se transmite aquí un indicio de conciencia y humanidad? Cuando las personas usaban esta clase de credo en la dirección de su negocio, ¿podemos afirmar que seguían teniendo alguna conciencia y humanidad en ese tiempo? (Sí.) Pero con la exigencia del hombre de niveles de dinero en aumento, sin darse cuenta, las personas llegaron a amar cada vez más el dinero, la ganancia y el placer. ¿Llegaron, pues, a considerar el dinero como lo más importante? Cuando las personas ven el dinero como más importante, inconscientemente descuidan su reputación, su renombre, su prestigio e integridad; desatienden todas estas cosas, ¿no es así? Cuando te metes en negocios, ves a otra persona que toma diferentes acercamientos y usando diversos medios para estafar a las personas y hacerse rico. Aunque el dinero ganado son ganancias deshonestas, cada vez son más y más ricos. Toda su familia se implica en el mismo negocio que tú, pero disfrutan de la vida más que tú y te sientes mal, y protestas: “¿Por qué no puedo yo hacer esto? ¿Por qué no puedo ganar tanto como ellos? Tengo que pensar en una forma de hacer más dinero, de que mi negocio prospere”. A continuación, meditas en esto. Según la forma habitual de hacer dinero, el no engañar ni al viejo ni al joven, y vender las cosas al mismo precio para todos, el dinero que consigues es en buena conciencia, pero no puede hacerte rico pronto. Sin embargo, bajo la urgencia de hacer beneficio, tu pensamiento experimenta una transformación gradual. Durante ella, tus principios de conducta también empiezan a cambiar. Cuando engañas o defraudas a alguien por primera vez, tienes tus reservas y dices: “Es la última vez que engaño a alguien y no volveré a hacerlo. No puedo engañar a las personas. ¡Sólo provocará venganza y traerá desastre sobre mí! Es la última vez que engaño a alguien y no volverá a repetirse”. Cuando engañas por primera vez a alguien, tu corazón siente algunos escrúpulos; esta es la función de la conciencia del hombre: tener escrúpulos y reprocharte, de manera que cuando obras así es algo que se siente poco natural. Sin embargo, después de haber tenido éxito engañando a alguien, ves que ahora tienes más dinero que antes y crees que este método puede resultarte muy beneficioso. A pesar del apagado dolor en tu corazón, todavía te apetece felicitarte por tu “éxito”, y te sientes un poco contento contigo mismo. Por primera vez apruebas tu propia conducta y tu propia decepción. Después, una vez que el hombre ha sido contaminado por este engaño, es lo mismo que aquel que se involucra en el juego y después se convierte en jugador. Sin darse cuenta, aprueba esta conducta engañosa y la acepta. Dentro de la inconsciencia, asume que el engaño es una conducta comercial legítima y el medio más útil para su supervivencia y su vida; piensa que actuando así puede hacerse rico enseguida. Al principio de este proceso, las personas no pueden aceptar este tipo de comportamiento, menosprecian esta conducta y esta forma de hacer las cosas, hasta que la prueban y experimentan con ella a su manera, de forma personal y de primera mano; y después, su corazón empieza a transformarse poco a poco. ¿Cuál es, pues, esta transformación? Es una aprobación y la admisión de esta corriente, una admisión y aprobación de este tipo de idea infundida en ti por la tendencia social. Sin saberlo, sientes que si no engañas en los negocios sufrirás pérdidas, habrás perdido algo. Inconscientemente, este engaño se convierte en tu alma misma, tu pilar y también en un tipo de comportamiento que es una norma indispensable para tu vida. Después de que el hombre haya aceptado esta conducta y este pensamiento, ¿pasa el corazón del hombre por un cambio? Tu corazón ha cambiado, ¿ha cambiado, pues, tu integridad también? ¿Ha cambiado tu humanidad? (Sí.) Entonces, ¿ha cambiado tu conciencia? (Sí.) La totalidad del hombre experimenta un cambio cualitativo, de su corazón a sus pensamientos, hasta tal extremo que son cambiados desde el interior. Este cambio te lleva cada vez más y más lejos de Dios y te conformas más y más a Satanás, y eres más y más similar a él.

Ahora bien, esas corrientes sociales son fáciles de entender para ti. Sólo he escogido un simple ejemplo, uno que se ve de forma común y con el que las personas estarán familiarizadas. ¿Tienen esas tendencias sociales una gran influencia en los seres humanos? (¡Sí!) ¿Tienen un efecto profundamente perjudicial en ellos? (¡Sí!) Un efecto muy profundamente dañino en las personas. Satanás usa estas corrientes sociales una tras otra; ¿pero qué es lo que quiere corromper en el hombre? (La conciencia, la razón, la humanidad, la moral.) ¿Qué más? (Su opinión sobre la vida.) ¿Causan una degeneración gradual en las personas? (Sí.) Satanás usa estas tendencias sociales para atraer a las personas, paso a paso hasta entrar en un nido de diablos, para que aquellos que se enreden en las corrientes sociales aboguen, inconscientemente, por el dinero y los deseos materiales, así como por la maldad y la violencia. Una vez que estas cosas han entrado en el corazón del hombre ¿en qué se convierte este? ¡El hombre se convierte en el diablo Satanás! ¿A qué inclinación psicológica del corazón del hombre se debe esto? ¿Qué defiende el hombre? Empieza a gustarle la maldad y la violencia. No les gusta la belleza, la bondad, y mucho menos la paz. Las personas no están dispuestas a vivir la vida sencilla de la humanidad normal, sino que en su lugar desea disfrutar de un alto estatus y de una gran riqueza, gozar de los placeres de la carne, no escatimar esfuerzo alguno para satisfacerla, sin restricciones, sin lazos que los retengan; en otras palabras, hacer cualquier cosa que deseen. Por tanto, cuando el hombre está inmerso en estas clases de corrientes, ¿puede el conocimiento que has aprendido ayudarte a liberarte? ¿Pueden la cultura tradicional y las supersticiones que conoces ayudarte a desechar este nefasto dilema? ¿Pueden la moral y la ceremonia tradicionales que el hombre entiende ayudarle a ejercer control? Toma, por ejemplo, el Clásico de tres caracteres. ¿Puede ayudar a que las personas saquen sus pies de las arenas movedizas de[b] estas corrientes? (No, no puede.) De esta forma, ¿en qué se va convirtiendo cada vez más el hombre? Más y más malo, arrogante, condescendiente, egoísta y malicioso. Ya no hay afecto entre las personas ni amor entre los miembros de la familia, ni comprensión entre parientes y amigos; las relaciones humanas están llenas de engaño, de violencia. Cada persona quiere usar medios engañosos y métodos violentos para vivir en medio de sus congéneres; mienten, engañan y se vuelven violentos con el fin de asegurar sus propios medios de supervivencia; ganan sus posiciones y obtienen sus propios beneficios usando la violencia, y hacen todo lo que quieren usando medios violentos y malvados. ¿No es terrorífica esta humanidad? (Sí.) Después de escucharme hablar sobre estas cosas ahora mismo, ¿no pensáis que sea aterrador vivir en medio de este tipo de multitud, en este mundo y en este entorno que Satanás ha corrompido? (Sí.) ¿Habéis sentido alguna vez que sois patéticos? Ahora debéis sentirlo un poco. (Sí.) Al escuchar vuestro tono, parece como si estuvierais pensando, “Satanás usa tantos modos diferentes para corromper al hombre. Aprovecha cada oportunidad y está en todos los lugares a los que acudimos. ¿Puede el hombre ser salvo aún?” ¿Queda aún esperanza para la humanidad? ¿Puede el hombre salvarse a sí mismo? (No.) ¿Puede el Emperador de jade salvar al hombre? ¿Puede Confucio salvar al hombre? ¿Puede Guanyin Bodhisattva salvar al hombre? (No.) ¿Quién puede, pues, salvar al hombre? (Dios.) Algunas personas, sin embargo, suscitarán en su corazón preguntas como: “Satanás nos perjudica de un modo tan salvaje, tan frenético que no tenemos esperanza de vivir ni confianza en vivir. Todos vivimos en medio de la corrupción y cada persona se resiste a Dios de todos modos, de manera que nuestro corazón se ha quedado ya totalmente frío. Entonces, mientras Satanás está corrompiéndonos, ¿dónde está Dios? ¿Qué está haciendo Dios? ¡Haga Dios lo que haga por nosotros, nunca lo sentimos!”. Algunos sufren inevitablemente alguna pérdida, y se sienten de algún modo desalentados. Para vosotros, esta sensación, este sentimiento es muy profundo, porque todo lo que he estado diciendo ha hecho que las personas lleguen lentamente a entender, a sentir más y más que no tienen esperanza, que han sido abandonados por Dios. Pero no os preocupéis. Nuestro tema de enseñanza para hoy, “la maldad de Satanás”, no es nuestro tema real. Para hablar de la esencia de la santidad de Dios, sin embargo, debemos hablar primero sobre cómo corrompe Satanás al hombre y su maldad para dejar más claro en qué clase de condición está ahora la humanidad y exactamente hasta qué punto ha sido el hombre corrompido. Un objetivo de hablar sobre esto es permitir a las personas que conozcan el mal de Satanás, mientras que el otro es permitirles entender con mayor profundidad qué es la verdadera santidad. Vosotros entendéis ahora, ¿verdad?

Estas cosas de las que acabo de hablar, ¿no son mucho más detalladas que la última vez? (Sí.) ¿Es, pues vuestro entendimiento un poco más profundo? (Sí.)

Notas al pie:

a. El texto original dice “satisfaciendo la exploración de la ciencia por parte del hombre y examinando los misterios”.

b. El texto original omite “las arenas movedizas de”.

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