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La Palabra manifestada en carne (Continuación)

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Dios es la fuente de vida para todas las cosas (IV)

Parte 1

Hoy estamos comunicando un tema especial. Para todos y cada uno de vosotros, sólo hay dos cosas principales que debéis conocer, experimentar y entender; ¿y cuáles son estas dos cosas? La primera es la entrada personal de los seres humanos a la vida, y la segunda está relacionada con conocer a Dios. Hoy os doy a elegir: escoged una. ¿Os gustaría escuchar hablar de un tema que tiene relación con la experiencia vital personal de los seres humanos, o de conocer a Dios mismo? ¿Y por qué os doy esa elección? Porque hoy tengo en mente comunicar algunas cosas nuevas sobre conocer a Dios. Pero, independientemente de ello, primero os dejaré escoger entre las dos cosas de las que acabo de hablar. (Elijo la de conocer a Dios.) (Pensamos que comunicar el conocimiento de Dios es mejor también.) ¿Pensáis que lo que hemos estado comunicando recientemente respecto a conocer a Dios es alcanzable? (Cuando Dios enseñó la primera vez, no sentimos que lo fuera. Después de esto, Dios enseñó varias veces más, y, cuando repasamos de nuevo la primera, en los entornos creados por Dios, los hermanos y hermanas prestaron atención a experimentar en ese ámbito.) Es justo decir que está más allá del alcance de la mayoría de las personas. Podría ser que no os convencieran estas palabras. ¿Por qué digo esto? Porque cuando estabais escuchando lo que Yo estaba diciendo antes, independientemente de cómo lo dije, o con qué palabras, cuando lo oísteis fuisteis conscientes, literal y teóricamente, de lo que Yo estaba diciendo; no obstante, una cuestión muy grave con respecto a vosotros fue que no entendíais por qué Yo decía estas cosas, por qué hablaba de estos temas. Este es el quid de la cuestión. Y así, aunque oír estas cosas aumentaba y enriquecía vuestro entendimiento de Dios y Sus hechos, ¿por qué seguís teniendo problemas para conocer a Dios? La razón es esta: después de oír lo que dije, la mayoría de vosotros no entiende por qué lo hice, y qué relación tiene con conocer a Dios. ¿No es así? ¿Con qué tiene que ver vuestra incapacidad de entender la relación que esto guarda con conocer a Dios? ¿Habéis pensado alguna vez sobre esto? Quizás no. La razón por la que no entendéis estas cosas es que vuestra experiencia vital es demasiado superficial. Si el conocimiento y la experiencia de las palabras de Dios por parte de las personas permanece en un nivel superficial, la mayor parte de su conocimiento de Dios será confuso y abstracto; será rudimentario, doctrinal y teórico. En teoría, parece o suena lógico y razonable, pero el conocimiento de Dios que sale de la boca de la mayoría de las personas está vacío. ¿Y por qué digo esto? Porque, en realidad, no tienes claro en tu corazón si las palabras sobre conocer a Dios que salen de tu boca son o no correctas, si son o no precisas. Y así, aunque la mayor parte de las personas han oído mucha información y temas respecto a conocer a Dios, su conocimiento de Él aún tiene que superar la teoría y la doctrina confusa y abstracta.

Por tanto, ¿cómo puede resolverse este problema? ¿Habéis pensado alguna vez en esto? Si alguien no busca la verdad, ¿puede poseer la realidad? (No puede.) Correcto. Sin duda no puede. Si alguien no busca la verdad, no cabe la menor duda de que no posee la realidad, y por tanto no tiene conocimiento o experiencia de las palabras de Dios. ¿Y pueden conocer a Dios aquellos que no conocen Sus palabras? ¡Absolutamente no! Las dos cosas están interrelacionadas. Así pues, la mayoría de las personas dicen: “¿Cómo podría ser tan difícil conocer a Dios? ¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué no puedo decir nada del conocimiento de Dios?”. Cuando habláis de conoceros a vosotros mismos podéis seguir durante horas, pero cuando se trata de conocer a Dios os quedáis sin palabras; hasta cuando decís poca cosa es algo obligado, y suena frío. Hasta te suena extraño a ti cuando te oyes decirlo. Esta es la fuente. Si sientes que conocer a Dios es demasiado difícil, que es muy intenso para ti, que no tienes nada de lo que hablar, nada real que comunicar y proveer a los demás ni a ti mismo, esto demuestra que no has experimentado las palabras de Dios. ¿Qué son estas? ¿No son la expresión de lo que Dios tiene y es? Si no has experimentado las palabras de Dios, ¿podrías tener algún conocimiento de lo que Él tiene y es? Por supuesto que no, ¿verdad? Estas cosas están todas interrelacionadas. Si no tienes experiencia en las palabras de Dios, no puedes comprender Su voluntad, y no sabrás cuál es Su carácter, lo que le gusta a Él, lo que aborrece, cuáles son Sus requisitos para el hombre, cuál es Su actitud hacia los que son buenos, y hacia los que son malos; todo esto será, sin duda, ambiguo y confuso para ti. Si crees en Dios en medio de tal oscuridad, cuando dices que eres uno de los que buscan la verdad y siguen a Dios, ¿son realistas estas palabras? ¡No lo son! Por tanto, ahora haced vuestra elección: ¿qué tema escogéis hoy? (La entrada en la vida y la experiencia vital personal de uno.) (Elegimos la entrada en la vida.) ¿Qué ámbito de temas os falta respecto a la entrada en la vida? ¿Os está diciendo algo vuestro corazón? Seguís sin saberlo, ¿verdad? ¿Qué tema eligen los demás hermanos y hermanas? ¿Deseáis oír acerca del conocimiento de Dios, o de la experiencia de la vida? (Deseamos oír acerca de conocer a Dios.) (Conocer a Dios.) Muy bien, la mayoría de vosotros ha elegido conocer a Dios, así que continuemos comunicando sobre el conocimiento de Dios.

Todos estáis ansiosos por escuchar el tema que comunicaremos hoy, ¿verdad? El tema que vamos a comunicar hoy también guarda relación con el de “Dios es la fuente para todas las cosas”, sobre el que hemos estado hablando recientemente. Hemos tenido varias charlas acerca de “Dios es la fuente de vida para todas las cosas”, cuyo objetivo era usar diferentes medios y perspectivas para informar a las personas sobre cómo Dios gobierna sobre todas las cosas, por qué medios domina todas las cosas y por qué principios gestiona todas las cosas, de forma que puedan existir en este planeta que Dios creó. También hablamos mucho sobre cómo Dios provee para la humanidad: por qué medios lo hace, qué clase de entorno vital provee a la humanidad y por qué medios e ímpetu proporciona un entorno de vida estable para el hombre. Aunque no hablé directamente de la relación existente entre el dominio de Dios sobre todas las cosas, Su administración de las mismas y Su gestión, si hablé indirectamente de por qué administra Él así todas las cosas, y por qué provee para la humanidad y la nutre de esta forma; todo esto tiene relación con la gestión de Dios. El contenido del que hablamos fue muy amplio: desde el macroentorno hasta cosas mucho más pequeñas como las necesidades básicas y la dieta de las personas; desde cómo gobierna Dios todas las cosas y las hace operar de una manera ordenada, hasta el entorno de vida correcto y apropiado que creó para las personas de cada color, etc. Este extenso contenido está relacionado con la forma en que el hombre vive en la carne. Es decir, con las cosas del mundo material que son visibles a simple vista, y que las personas pueden sentir, por ejemplo, las montañas, los ríos, los océanos, las llanuras… Todas estas cosas pueden verse y tocarse. Cuando hablo de aire y temperatura, podéis usar vuestro aliento para sentir directamente la existencia del aire, y vuestro cuerpo para sentir si la temperatura es alta o baja. Las personas pueden ver con sus propios ojos y oír con sus propios oídos los árboles y la hierba, así como las aves y los animales en los bosques, las cosas que vuelan en el cielo y que caminan por la tierra, y los diversos animales pequeños que emergen de madrigueras. Aunque el ámbito de tales cosas es inmenso, entre todas las cosas sólo representan al mundo material. Para las personas, ¿cuáles son las cosas que pueden ver? Son las cosas materiales. Son las que las personas pueden ver y sentir, es decir, cuando las toques, las sentirás, y cuando tus ojos las vean, tu cerebro te presentará una imagen, un cuadro. Son cosas reales y concretas; para ti no son abstractas, sino que tienen forma y contorno; pueden ser cuadradas o redondas, altas o bajas, grandes o pequeñas; y cada una de ellas os da una impresión diferente. Todas estas cosas representan esa parte de todas las cosas que componen el mundo material. Y así, ¿qué incluyen para Dios “todas las cosas” en “el dominio de Dios sobre todas las cosas”? No sólo incluyen las cosas que las personas pueden ver y tocar, sino, además, lo que es invisible e impalpable. Este es uno de los verdaderos significados del dominio de Dios sobre todas las cosas. Aunque estas cosas son invisibles e impalpables para las personas, también son realidades que existen de verdad. Para Dios, mientras Sus ojos puedan observarlas y estas estén en el ámbito de Su soberanía, existen realmente. Aunque para la humanidad son abstractas e inimaginables, y además, aunque son invisibles e impalpables, para Dios existen realmente. Así es el otro mundo, y otra parte del ámbito, de todas las cosas que Dios gobierna. Este es el tema que estamos comunicando hoy: cómo gobierna y administra Dios el mundo espiritual. Dado que este tema cubre la forma en que Dios gobierna y gestiona todas las cosas, tiene relación con el mundo fuera del mundo material —el espiritual— y, por tanto, es totalmente necesario que lo entendamos. Sólo después de haber comunicado y entendido este contenido pueden las personas comprender el verdadero significado de las palabras “Dios es la fuente de vida para todas las cosas”. Y el objetivo de este tema es completar el tema de “Dios gobierna sobre todas las cosas, y Dios gestiona todas las cosas”. Cuando oigáis este tema, tal vez os pueda parecer extraño o increíble; sin embargo, independientemente de cómo os sintáis, ya que el mundo espiritual es una parte de todas las cosas gobernadas por Dios, debéis aprender algo de este tema. Después de hacerlo, tendréis una apreciación, un entendimiento y un conocimiento más profundos de las palabras “Dios es la fuente de vida para todas las cosas”.

1. Cómo gobierna y administra Dios el mundo espiritual

Para el mundo material, si las personas no entienden ciertas cosas o fenómenos, pueden abrir un libro y buscar la información relevante, o también pueden usar diversos canales para averiguar sus orígenes y la historia detrás de ellos. Pero cuando se trata del otro mundo del que estamos hablando hoy —el mundo espiritual que existe fuera del material—, las personas no tienen en absoluto medios o canales de aprendizaje sobre su historia interior y su verdad. ¿Por qué digo esto? Porque, en el mundo de la humanidad, todo lo del mundo material es inseparable de la existencia física del hombre y, como las personas sienten que todo en el mundo material es inseparable de su sustento y vida físicos, la mayoría de las personas sólo son conscientes, o ven, las cosas materiales delante de sus ojos, las cosas que les son visibles. Pero cuando se trata del mundo espiritual, es decir, todo lo que es de ese otro mundo, es justo decir que la mayoría de las personas no creen. Eso ocurre porque es invisible para ellas, y creen que no hay necesidad de entenderlo ni de saber nada sobre el mismo, por no hablar de cómo este mundo espiritual es un mundo completamente diferente al material. Para Dios está abierto, pero para la humanidad está escondido y cerrado, y por tanto las personas tienen dificultades para encontrar un canal por medio del cual entender los diversos aspectos de este mundo. Las cosas que voy a decir sobre el mundo espiritual sólo conciernen a la administración y la soberanía de Dios. Por supuesto, también tienen relación con el desenlace y el destino del hombre; pero no voy a revelar misterios ni a contaros ninguno de los secretos que deseáis descubrir, porque esto concierne a la soberanía, la administración y la provisión de Dios y, como tal sólo puedo hablar de la parte que es necesario que conozcáis.

Primero, dejad que os haga una pregunta: en vuestra mente, ¿qué es el mundo espiritual? En un sentido general, es un mundo que está fuera del material, invisible e impalpable para las personas. Pero en vuestra imaginación, ¿qué tipo de mundo debería ser el espiritual? Quizás, como consecuencia de no ser capaz de verlo, no podéis imaginarlo. Sin embargo, cuando oigáis leyendas sobre él, seguiréis pensando, no seréis capaces de deteneros. ¿Y por qué digo esto? Hay algo que les ocurre a muchas personas cuando son jóvenes: cuando alguien les cuenta una historia aterradora, sobre fantasmas, almas, se asustan mucho. ¿Y por qué se asustan? Porque están imaginándose esas cosas; aunque no pueden verlas, sienten que están por toda su habitación, en algún lugar oculto u oscuro, y tienen tanto miedo que no se atreven a dormir. Especialmente por la noche, no se atreven a estar solos en la habitación o en el jardín. Ese es el mundo espiritual de vuestra imaginación, y es un mundo que las personas piensan que es aterrador. Todo el mundo tiene algo de imaginación, y todo el mundo puede sentir algo.

Comencemos con el mundo espiritual. ¿Qué es el mundo espiritual? Permitidme daros una explicación breve y simple: el mundo espiritual es un lugar importante, diferente del mundo material. ¿Y por qué digo que es importante? Vamos a hablar sobre esto en detalle. La existencia del mundo espiritual está inextricablemente vinculada al mundo material de la humanidad. Desempeña un papel importante en el ciclo humano de la vida y la muerte en el dominio de Dios sobre todas las cosas; este es su papel, y una de las razones por la que su existencia es importante. Como es un lugar indiscernible para los cinco sentidos, nadie puede juzgar con exactitud si existe o no. Los acontecimientos del mundo espiritual están íntimamente relacionados con la existencia de la humanidad, y su consecuencia es que la forma de vida de esta se ve también inmensamente influenciada por el mundo espiritual. ¿Tiene esto relación con la soberanía de Dios? Sí. Cuando digo esto, entendéis por qué estoy exponiendo este tema: porque concierne a la soberanía de Dios y Su administración. En un mundo como este, invisible para las personas, todos sus edictos, decretos y su sistema administrativo celestial son mucho más elevados que las leyes y los sistemas de cualquier país del mundo material, y ningún ser que vive en este mundo se atrevería a contravenirlos o arrogárselos. ¿Tiene esto relación con la soberanía y la administración de Dios? En este mundo existen decretos administrativos claros, edictos celestiales claros y estatutos claros. En diferentes niveles y ámbitos, los agentes judiciales se rigen por su obligación y observan normas y regulaciones, porque saben cuál es la consecuencia de violar un edicto celestial, son claramente conscientes de cómo Dios castiga el mal y recompensa el bien, y de cómo administra Él todas las cosas, cómo las gobierna y, además, ven claramente cómo lleva a cabo Sus edictos y estatutos celestiales. ¿Son estos diferentes del mundo material habitado por la humanidad? Son inmensamente diferentes. Es un mundo completamente diferente al material. Como hay edictos y estatutos celestiales, concierne a la soberanía y administración de Dios y, además, al carácter de Dios y a lo que Él tiene y es. Habiendo oído esto, ¿no sentís que es muy necesario que Yo hable de este tema? ¿No deseáis aprender sus secretos? Tal es el concepto del mundo espiritual. Aunque coexiste con el mundo material y está simultáneamente sujeto a la administración y la soberanía de Dios, la administración y la soberanía de este mundo por parte de Él son mucho más estrictas que las del mundo material. Cuando lleguemos a los detalles, deberíamos empezar con cómo el mundo espiritual es responsable de la obra del ciclo humano de la vida y la muerte, porque esta es una parte importante de la obra de los seres del mundo espiritual.

En la humanidad, clasifico a todas las personas en tres tipos. El primero es el de los no creyentes, los que no tienen creencias religiosas. Se les llama incrédulos. La inmensa mayoría de ellos sólo cree en el dinero, sólo busca sus propios intereses, son materialistas, y sólo creen en el mundo material, no en el ciclo de la vida y la muerte ni en ningún relato de deidades y fantasmas. Los catalogo como los incrédulos, y son el primer tipo. El segundo tipo son las diversas personas de fe aparte de los incrédulos. En la humanidad, divido a estas personas de fe en varios tipos principales: el primero son los judíos, el segundo los católicos, el tercero los cristianos, el cuarto los musulmanes y el quinto los budistas; hay cinco tipos. Estos son los diversos tipos de personas de fe. El tercer tipo son los que creen en Dios, y es el que está relacionado con vosotros. Esta clase de creyentes son aquellos que siguen a Dios hoy. Estas personas se dividen en dos tipos: las personas escogidas por Dios y los hacedores de servicio. ¡Correcto! Estos tipos principales se han diferenciado claramente. Por tanto, ahora sois capaces de diferenciar claramente en vuestras mentes los tipos y clasificaciones de humanos. Los primeros son los incrédulos; he dicho lo que son estos. Muchos incrédulos sólo creen en el Viejo Hombre en el Cielo; creen que este controla el viento, la lluvia y el trueno, y confían en él a la hora de plantar cultivos y de la cosecha; sin embargo, cuando se menciona la creencia en Dios se muestran reacios. ¿Puede llamarse esto creencia en Dios? Tales personas están incluidas entre los incrédulos. Los que no creen en Dios y sólo lo hacen en el Viejo Hombre en el Cielo son todos incrédulos; todos aquellos que no creen en Dios ni siguen a Dios, lo son. El segundo tipo son los que pertenecen a las cinco religiones principales y creen en un Dios confuso. El tercer tipo son los que creen en el Dios práctico que se ha hecho carne durante los últimos días: los que siguen a Dios hoy. ¿Y por qué he dividido a todos los humanos en estos tipos? (Porque tienen un destino y un final diferente.) Ese es un aspecto. Porque, cuando estas diferentes razas y tipos de personas vuelvan al mundo espiritual, tendrán cada una un lugar distinto al que ir, se verán sujetos a diferentes leyes del ciclo de la vida y la muerte, y esta es la razón por la que he catalogado a los seres humanos en estos tipos principales.

1) El ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos

Comencemos con el ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos. Después de morir la persona, se la lleva un alguacil del mundo espiritual. ¿Qué es lo que se lleva? No su carne, sino su alma. Cuando esto ocurre, llega a un lugar que es una agencia del mundo espiritual, que recibe especialmente las almas de las personas que acaban de morir. (Una anotación: El primer lugar al que van después de que cualquier persona muera es extraño para el alma.) Después de llevarlo a este lugar, un oficial lleva a cabo las primeras comprobaciones, confirmando su nombre, dirección, edad y lo que hicieron con su vida. Todo lo que hizo en su vida se registra en un libro y se verifica para comprobar su exactitud. Después de que todo se haya comprobado, la conducta y las acciones de la persona a lo largo de su vida se utilizan para determinar si será castigada o continuará reencarnándose como una persona, que es la primera etapa. ¿Da miedo esta primera etapa? No da demasiado miedo, porque lo único que ha ocurrido es que la persona ha llegado a un lugar sombrío y poco familiar. Eso no asusta demasiado.

En la segunda etapa, si esta persona ha hecho muchas cosas malas a lo largo de su vida, si ha cometido muchos actos malvados, la llevarán a un lugar de castigo para ser castigada. Allí es donde la llevarán, a un lugar expresamente para el castigo de las personas. Los detalles de cómo serán castigadas depende de los pecados cometidos, y de cuántas cosas malvadas hicieron antes de morir, que es la primera situación que acontece en la segunda etapa. Por las cosas que hicieron y el mal que cometieron antes de morir, cuando se reencarnan después de su castigo —cuando nacen otra vez en el mundo material—, algunas personas seguirán siendo humanas y otras pasarán a ser animales. Es decir, después de que una persona vuelva al mundo espiritual, recibe el castigo por el mal que ha cometido; además, por las cosas malvadas que ha hecho, en su siguiente reencarnación no será un ser humano, sino un animal. El abanico de animales en los que podrían convertirse incluye vacas, caballos, cerdos y perros. Algunas personas podrían pasar a ser un pájaro en el cielo, un pato o un ganso… Después de haberse reencarnado como un animal, cuando muere regresa al mundo espiritual y, como antes, según su comportamiento antes de morir, el mundo espiritual decidirá si se reencarna o no como una persona.

La mayoría de las personas comete muchas maldades, sus pecados son muy graves, y por ello al reencarnarse lo hacen en un animal de siete a doce veces. ¡De siete a doce veces! ¿No es aterrador? ¿Qué es aterrador para vosotros? Una persona que se convierte en un animal, eso es aterrador. Y para una persona, ¿qué es lo más doloroso de transformarse en un animal? No tener lenguaje, tener sólo pensamientos simples, ser capaz de hacer solamente las cosas que los animales hacen y comer lo que estos comen, tener la mentalidad simple y el lenguaje corporal de un animal, no ser capaz de caminar erguido, no ser capaz de comunicarse con los humanos, y ninguna conducta o actividad de los humanos tiene relación con los animales. Es decir, entre todas las cosas, ser un animal os convierte en los más inferiores de todas las cosas vivientes, y es mucho más doloroso que ser humano. Este es un aspecto del castigo del mundo espiritual para aquellos que han hecho mucho mal y que han cometido grandes pecados. En cuanto a la severidad del castigo, esta se decide según el tipo de animal que pasan a ser. Por ejemplo, ¿ser un cerdo es mejor que ser un perro? ¿Vive un cerdo mejor o peor que un perro? Peor, sin duda. Si las personas pasan a ser una vaca o un caballo, ¿vivirán mejor o peor que un cerdo? (Mejor.) Es como si dándote a elegir, tuvieras buen gusto. ¿Será más cómodo si alguien pasa a ser un gato? Lo será mucho más que ser un caballo o una vaca. Si pudierais elegir entre animales, escogeríais ser un gato, y eso es más cómodo, porque podríais pasar todo vuestro tiempo durmiendo. Ser una vaca o un caballo es más laborioso, y por tanto si las personas se reencarnan como una vaca o un caballo, tienen que trabajar duro; parece un duro castigo. Ser un perro es un poco mejor que ser vaca o caballo, porque un perro tiene una relación más estrecha con su amo. Aun más, hoy, ¡muchas personas tienen un perro y después de tres o cinco años este ha aprendido a entender mucho de lo que le dicen! Como un perro puede entender muchas palabras de su amo, tiene un buen entendimiento de este, y puede adaptarse a su estado de ánimo y sus exigencias, por lo que el amo trata mejor al perro, y este come y bebe mejor, y lo cuidan mejor cuando está enfermo; ¿no disfruta entonces el perro de una vida feliz? Así pues, ser un perro es mejor que ser una vaca o un caballo. Y así, la severidad del castigo de una persona determina cuántas veces se reencarna como un animal y en qué tipo de animal lo hace. Entendéis, ¿verdad?

Como cometieron tantos pecados cuando vivían, algunas personas serán castigadas reencarnándose en un animal entre siete y doce veces. Una vez castigadas un número suficiente de veces, cuando regresan al mundo espiritual son llevadas a otro lugar. Las diversas almas que hay allí ya han sido castigadas y son del tipo que se está preparando para reencarnarse como ser humano. Este lugar clasifica cada alma en un tipo según la clase de familia en la que nacerá, la clase de papel que desempeñará una vez reencarnada, etc. Por ejemplo, algunas personas serán cantantes cuando vengan a este mundo y, por tanto, se las coloca entre los cantantes; algunas serán personas de negocios cuando lo hagan, y por tanto se las coloca entre las personas de negocios; y si alguien va a ser investigador científico cuando sea humano, se le colocará entre los investigadores científicos. Después de ser clasificadas, cada una es enviada según un tiempo diferente y una fecha escogida, tal como las personas envían correos electrónicos hoy. Y así se completará un ciclo de vida y muerte, y es muy dramático. Desde el día en que una persona llega al mundo espiritual hasta que acaba su castigo, puede reencarnarse en un animal muchas veces, y seguidamente se prepara para reencarnarse en un ser humano; es un proceso completo.

¿Se enviará rápidamente al mundo material a quienes ya hayan terminado de ser castigados y no se reencarnarán más en animales, para que se conviertan en seres humanos? ¿O cuánto tiempo pasará antes de que puedan regresar entre los hombres? ¿Con qué frecuencia se reencarnan estas personas en seres humanos?[a] Existen restricciones temporales para esto. Todo lo que ocurre en el mundo espiritual está sujeto a las restricciones y reglas temporales adecuadas; si os lo explico con números, lo entenderéis. Para quienes se reencarnan en un corto período de tiempo, cuando mueren, se prepara su renacimiento como ser humano. El tiempo más corto es de tres días. Para algunas personas es de tres meses, para otras son tres años, treinta años, trescientos años, para algunas incluso tres mil años, y así sucesivamente. Por tanto, ¿qué puede decirse sobre estas reglas temporales, y cuáles son sus detalles? La llegada de un alma al mundo material, el mundo del hombre, se basa en la necesidad: se produce según el papel que esta alma debe desempeñar en este mundo. Cuando las personas se reencarnan en una persona ordinaria, la mayor parte de ellas lo hacen muy pronto, porque el mundo del hombre tiene una necesidad imperiosa de tales personas corrientes y, por ello, tres días después son enviadas a una familia completamente diferente de la que tuvieron antes de morir. Sin embargo, algunas tienen que desempeñar un papel especial en este mundo. “Especial” significa que no hay una gran demanda de estas personas en el mundo del hombre; no se necesitan muchas personas para desempeñar dicho papel y, por tanto, pueden pasar trescientos años antes de reencarnarse[b]. Es decir, esta alma sólo vendrá cada trescientos años, o incluso cada tres mil. ¿Y por qué es así? Porque durante trescientos o tres mil años, ese papel no se requiere en el mundo del hombre, y por ello se quedan en alguna parte del mundo espiritual. Por ejemplo, Confucio. Él tuvo un profundo impacto en la cultura tradicional china. Probablemente todos lo conocéis; su llegada tuvo un profundo efecto en la cultura, el conocimiento, la tradición y el pensamiento de las personas de aquella época. Pero una persona así no es necesaria en cada era, y por tanto tuvo que permanecer en el mundo espiritual y esperar allí trescientos o tres mil años antes de reencarnarse. Como el mundo del hombre no necesitaba a alguien así, tuvo que esperar ociosamente, porque había muy pocos papeles como el suyo y poco que hacer para él. Por consiguiente, tenía que permanecer en el mundo espiritual durante la mayor parte del tiempo, desocupado, hasta que lo enviaran cuando el mundo del hombre tuviera necesidad de él. Así son las normas temporales del reino espiritual para la frecuencia con la que la mayoría de las personas se reencarnan. Tanto si son personas corrientes como si son especiales, el mundo espiritual tiene reglas adecuadas y prácticas correctas para el procesamiento de la reencarnación de las personas, y estas reglas y prácticas proceden de Dios, Él las envía, y ningún alguacil o ser del mundo espiritual las decide ni controla. Ahora lo entendéis, ¿verdad?

Notas al pie:

a. El texto original omite “se reencarnan estas personas en seres humanos”.

b. El texto original omite “antes de reencarnarse”.

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