Palabras diarias de Dios | Fragmento 148 | "Deberías saber cómo la humanidad completa se ha desarrollado hasta el día de hoy"

La obra del Espíritu Santo se realiza siempre de forma espontánea; cada vez que Él planea Su obra, el Espíritu Santo la realiza. ¿Por qué siempre digo que la obra del Espíritu Santo es realista? ¿Que siempre es nueva y nunca vieja y siempre es la más fresca? La obra de Dios no estaba ya prevista cuando el mundo fue creado; ¡esto no fue en absoluto lo que pasó! Cada paso de trabajo alcanza su efecto adecuado para su momento respectivo, y estos no interfieren los unos con los otros. Hay muchas ocasiones en las que los planes en tu mente sencillamente no pueden competir con la obra más reciente del Espíritu Santo. Su trabajo no es tan simple como la gente lo piensa, ni es tan compleja como la imaginación de la gente; consiste en proveer a las personas en cualquier momento y en cualquier lugar de acuerdo a sus necesidades actuales. Nadie está más claro que Él en cuanto a la esencia de la gente, y es precisamente por esta razón que nada es capaz de adaptarse a las necesidades reales de las personas de la misma manera como lo hace Su obra. Por lo tanto, desde un punto de vista humano, Su obra fue planeada con varios milenios de antelación. Mientras Él trabaja entre vosotros en estos momentos, de acuerdo con vuestra condición, Él está también haciendo un trabajo y hablando en cualquier momento y en cualquier lugar. Cuando la gente está en una cierta condición, Él pronuncia esas palabras que son precisamente lo que ellos necesitan internamente. Es como el primer paso de Su obra de los tiempos de castigo. Después de los tiempos de castigo, las personas exhibieron ciertos comportamientos, actuaron con rebeldía en ciertas formas, ciertas condiciones positivas surgieron, ciertas condiciones negativas también surgieron, y los límites superiores de esta negatividad llegaron a un cierto nivel. Dios llevó a cabo Su obra con base en todas estas cosas, y por lo tanto se apoderó de ellas para lograr un efecto mucho mayor para Su obra. Él simplemente está llevando a cabo Su trabajo de aprovisionamiento entre las personas de acuerdo con sus condiciones actuales. Él lleva a cabo cada paso de Su obra de acuerdo a las condiciones reales de la gente. Toda la creación está en Sus manos; ¿podría Él no conocerlos? A la luz de las condiciones de la gente, Dios lleva a cabo la siguiente etapa de Su obra que debe ser realizada, en cualquier momento y lugar. De ninguna manera este trabajo fue planificado con miles de años de antelación; ¡esta es una noción humana! Él trabaja a medida que observa los efectos de Su obra, y Su obra continuamente se profundiza y desarrolla; al ir observando los resultados de Su trabajo, Él entonces lleva a cabo la siguiente etapa de Su obra. Él usa muchas cosas para hacer la transición gradual, y para hacer visible Su nueva obra a las personas a medida que transcurre el tiempo. Este tipo de trabajo puede proveer según las necesidades de la gente, porque Dios conoce demasiado bien a la gente. Esta es la forma en que desempeña Su trabajo desde el cielo. También así Dios encarnado lleva a cabo Su obra de la misma manera, planificando de acuerdo a la actualidad y trabajando entre la humanidad. Ninguna parte de Su obra fue planeada antes de la creación del mundo, ni fue meticulosamente planeada de antemano. Dos mil años después de la creación del mundo, Jehová vio que la humanidad había llegado a ser tan corrupta que Él usó la boca del profeta Isaías para profetizar que después de que la Era de la Ley terminara, Él llevaría a cabo Su obra de redimir a la humanidad en la Era de la Gracia. Este era el plan de Jehová, por supuesto, pero este plan también se hizo de acuerdo a las circunstancias que Él observó en esos tiempos; Él definitivamente no pensó en ello inmediatamente después de la creación de Adán. Isaías simplemente profetizó, pero Jehová no hizo inmediatamente los preparativos para esto durante la Era de la Ley; más bien, Él le dio forma a esta obra al inicio de la Era de la Gracia, cuando el mensajero apareció a José en el sueño y lo iluminó, diciéndole que Dios se haría carne, y así comenzó Su obra de la encarnación. Dios no se preparó para Su obra de la encarnación después de la creación del mundo, como la gente se imagina; esto sólo fue decidido en función del grado de desarrollo de la humanidad y del estado de Su guerra con Satanás.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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