121 Recompensar el amor de Dios y ser Su testigo

I

Humilde, Dios se encarnó para salvar a la humanidad,

guiando cada paso, caminando entre las iglesias,

expresando la verdad, regando con esmero al hombre,

purificándolo y haciéndolo perfecto.

He probado la amargura de las pruebas

y me he sometido al juicio de Dios.

Lo dulce sigue a lo amargo, y es limpiada mi corrupción.

Ofrezco mi cuerpo, ofrezco mi corazón

para recompensar el amor de Dios.

II

Dios vio muchos veranos, muchas primaveras,

otoños e inviernos, tomando lo amargo junto a lo dulce.

Él sacrifica todo sin nunca arrepentirse,

Él ha dado abnegado Su amor.

He probado la amargura de las pruebas

y me he sometido al juicio de Dios.

Lo dulce sigue a lo amargo, y es limpiada mi corrupción.

Ofrezco mi cuerpo, ofrezco mi corazón

para recompensar el amor de Dios.

III

Descartado por seres amados, otros me han difamado.

Pero mi amor es inquebrantable para Dios hasta el final.

Soy totalmente devoto de seguir la voluntad de Dios.

Soporto preocupaciones y la persecución,

experimentando subidas, experimentando bajadas.

No me importa que yo soporte esto en la vida

ni que mi vida esté llena de amargura.

Debo seguir a Dios y dar testimonio de Él.

He probado la amargura de las pruebas

y me he sometido al juicio de Dios.

Lo dulce sigue a lo amargo, y es limpiada mi corrupción.

Ofrezco mi cuerpo, ofrezco mi corazón

para recompensar el amor de Dios.

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