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209 La autorreflexión me da un camino a seguir

1 Habiendo seguido a Dios hasta ahora, veo que Dios es amor. Entre muchos fracasos y mucho dolor, siempre recibo consuelo de Sus palabras. Sólo al verme a mí mismo a través de Sus palabras descubro cuán profunda es mi corrupción. Mi naturaleza satánica está muy arraigada y me hace vivir en pecado. Arrogante y engreído, mentiroso y embaucador, no tengo ninguna semejanza humana. Actúo según mi propia voluntad y rara vez pongo en práctica la verdad. Actúo sin principios, pero sigo creyendo que poseo la realidad de la verdad. No soy más que un hipócrita; no obedezco a Dios. Me concentro en buscar el estatus y la fama; mi entrada en la vida es superficial. Observo con detenimiento el espíritu de Pedro y sé que estoy muy lejos de lograrlo, soy una vergüenza indescriptible.

2 Las tribulaciones y las pruebas exponen mi falta de devoción y amor a Dios. Nunca olvido mis perspectivas carnales y no muestro consideración por el corazón de Dios. Temo que pueda arrestarme el PCCh y me acabe convirtiendo en un Judas por no poder resistir la tortura. Veo que temo a la muerte y he arrastrado una existencia innoble hasta hoy. Expuesto por los hechos, veo mi verdadera estatura. Sin la realidad de la verdad, inevitablemente traicionaré a Dios. Sin amor a Dios en mi corazón, ¿cómo podría tener verdadera obediencia y devoción? Me arrepiento de haber pasado años creyendo en Dios pero sin buscar la verdad. Estar expuesto a la persecución, las pruebas y las tribulaciones me permite ver mi precaria situación. ¿Cómo puedo dar un testimonio contundente sin la realidad de la verdad?

3 Las pruebas, el refinamiento, la poda y el trato me han expuesto. Siempre explico doctrinas y uso multitud de excusas para defenderme. Con tantas mentiras y tanto engaño en mi corazón, ¿cómo podría ser una persona honesta? Reflexiono y me doy cuenta de que mi carácter no ha cambiado en todos estos años de fe. No busco la verdad, sino que quiero ser bendecido y entrar en el reino de los cielos, ¡qué necio soy! El carácter de Dios es fiel y justo; sin la verdad, debo ser abandonado por Dios. Veo que tengo demasiadas deficiencias y mi carácter corrupto no ha sido purificado. Soy tan miserable porque no busqué la verdad durante mis años de fe en Dios. Sin autorreflexión, ¿cómo podría haber sabido que estaba caminando por la senda de Pablo? He tomado la decisión de buscar amar a Dios y satisfacer la voluntad de Dios como hizo Pedro.

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