324 Cuando el relámpago brilla desde el Oriente

1 Cuando todas las personas prestan atención, cuando todas las cosas son renovadas y revividas, cuando cada persona se somete a Dios sin reparos y está dispuesta a asumir la pesada responsabilidad de la carga de Dios, es cuando el relámpago oriental surge, iluminando todo desde el este hasta el oeste, aterrorizando a toda la tierra con la llegada de esta luz; y en este momento, Dios una vez más comienza Su nueva vida. Lo que quiere decir que en este momento Dios comienza la nueva obra en la tierra, proclamando a las personas de todo el universo que: “Cuando el relámpago surge desde el Este, que es también precisamente el momento en el que empiezo a hablar, en el momento en que el relámpago aparece, todo el empíreo se ilumina, y todas las estrellas empiezan a transformarse”.

2 Lo que quiere decir que en el este del mundo, desde que el testimonio de Dios mismo comienza hasta que Él comienza a obrar, hasta que la divinidad comienza a ejercer el poder soberano a través de la tierra, este es el rayo brillante del relámpago oriental, que siempre ha brillado hacia todo el universo. Cuando los países en la tierra se conviertan en el reino de Cristo es cuando todo el universo será iluminado. Ahora es el tiempo en que el relámpago oriental surge: Dios encarnado comienza a obrar y, además, habla directamente en divinidad. Se puede decir que cuando Dios comienza a hablar en la tierra es cuando el relámpago oriental aparece. Más precisamente, cuando el agua viva fluye del trono —cuando las declaraciones del trono comienzan— es precisamente cuando las declaraciones de los siete Espíritus comienzan formalmente.

3 En este momento, el relámpago oriental comienza a aparecer y, debido a la diferencia de tiempo, el grado de iluminación también varía y hay también un límite en el alcance del resplandor. Pero a medida que la obra de Dios avanza, a medida que Su plan cambia —de la manera que la obra en los hijos y el pueblo de Dios varía—, el relámpago cumple cada vez más su función inherente, tal que todo a lo largo del universo se ilumina y no quedan escorias ni porquería. Esta es la cristalización del plan de gestión de 6.000 años de Dios y el mismo fruto disfrutado por Dios.Cuando el rayo de luz de Dios ilumine toda la tierra, todas las cosas en el cielo y en la tierra cambiarán en varios grados y las estrellas en el cielo también cambiarán, el sol y la luna serán renovados y las personas en la tierra serán renovadas posteriormente, que es toda la obra hecha por Dios entre el cielo y la tierra y no es de extrañar.

Adaptado de ‘Capítulo 12’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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