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174 Reconoce que Cristo es la verdad por siempre

1 En el pasado, cuando yo creía en el Señor, desconocía la realidad de la verdad. No podía distinguir entre líderes verdaderos, líderes falsos y anticristos. Veneraba, alababa y seguía a cualquiera que explicase las teorías de la Biblia. Pensaba que cualquiera que obrase y sufriese mucho por la iglesia era un buen líder. Pensaba de forma inocente que al seguirlos entraría en el reino de los cielos.

2 Sólo tras pasar por el juicio me di cuenta de qué ridícula y risible era mi forma de pensar. Nunca había juzgado a la gente de acuerdo a la verdad sino de acuerdo a conceptos y elucubraciones. Hacía lo que fuera que el líder dijese y pensaba que así yo obedecía a Dios. Admiraba el estatus y el poder. Dios no tenía el más mínimo espacio en mi corazón. Sólo hoy me doy cuenta de cuán equivocada era mi forma de creer en Dios.

3 Hoy puedo apreciar cuán difícil es obtener la verdad y la vida en la fe en Dios. Sólo al pasar por el juicio de Dios y al practicar la verdad puedo conocer de verdad a Dios. Cuando la gente no conoce a Dios, no importa cuán bien se comporte, eso aún es hipocresía. No importa cuán buenas sean las concepciones y las elucubraciones de la gente, son falaces e incompatibles con la verdad. Sólo las palabras de Dios son la verdad. Sólo Sus palabras pueden purificar y salvar a las personas.

4 Cuando creemos en Dios, debemos creer que Cristo es la verdad y no debemos seguir a la gente. Cuando entendamos la verdad y conozcamos a Dios, podremos identificar de forma natural a distintos tipos de personas. Cuando creemos en Dios, sólo debemos obedecer las verdades de las palabras de Dios y ser recelosos con la gente. Sin la verdad, sin la capacidad para diferenciar estamos condenados a ser engañados y a que nos visite el desastre. Sólo podremos seguir fielmente a Cristo hasta el mismo final cuando reconozcamos que Él es la verdad por siempre.

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