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116 El amor de Dios despierta mi corazón

I

Satanás ha corrompido mi alma,

soy tan orgulloso y vanidoso.

Satanás ha envenenado mi mente.

Anhelo amar a Dios, pero me quedo corto.

El juicio de las palabras de Dios consiguen que me conozca.

Estoy tan corrompido que no hay nada bueno en mí.

Sin conciencia, sin sentido, sin dignidad.

Sin salvación, viviría como alguien que está muerto.

Dios se enfrenta al peligro de obrar y salvarnos.

Él nos juzga con palabras,

renueva nuestras almas corruptas,

y nuestras vidas cobran valor.

Padeceré todo lo que haya que sufrir,

daré mi devoción final.

Seré un hombre honesto y no haré demandas.

II

Estoy bendecido, Dios me exalta para cumplir con mi deber.

Pero le desobedezco y del paso salgo, oh, del paso salgo.

Sus palabras me exponen y veo mi naturaleza satánica.

Me odio más por mi profunda corrupción.

No tengo conciencia ni sentido,

no puedo consolar el corazón de Dios.

Pero me muestra misericordia y me salva una y otra vez.

Dios se enfrenta al peligro de obrar y salvarnos.

Él nos juzga con palabras,

renueva nuestras almas corruptas,

y nuestras vidas cobran valor.

Padeceré todo lo que haya que sufrir,

daré mi devoción final.

Seré un hombre honesto y no haré demandas.

III

He pasado por el juicio y el refinamiento de Dios.

Soy limpiado al final.

¡He visto cuán grande y cuán real es la salvación de Dios!

Gracias a Su gran paciencia, puedo recompensar Su amor.

Pero aprendo muy tarde. Mi deuda es muy grande.

Dios se enfrenta al peligro de obrar y salvarnos.

Él nos juzga con palabras,

renueva nuestras almas corruptas,

y nuestras vidas cobran valor.

Padeceré todo lo que haya que sufrir,

daré mi devoción final.

Seré un hombre honesto y no haré demandas.

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