176 El amor sincero de Dios

Tantas veces me entristecí y lloré porque perdí prestigio.

Las pruebas revelaron que sólo me importaban mis expectativas de futuro,

y así la pena me sobrecogía.

Tantas veces fui obstinado y rebelde,

intentaba librarme del juicio de Dios y mi conciencia lo ignoraba.

Tantas veces me decidí a arrepentirme,

pero hice el mal a sabiendas y acepté el pecado.

Oh Dios, el juicio de Tus palabras descubre mi alma fea,

veo mi corrupción claramente

y no puedo esconder mi vergüenza.

Creí que ya no podía ser salvado,

pero Tus palabras despejaron mis dudas.

Tantas veces caí tentado por Satanás,

pero, en secreto, Tú me cuidabas y me protegías.

Tantas veces me opuse a Ti, equivocado,

pero siempre fuiste tolerante y paciente.

Nunca pensaste en cuántas veces transgredí

y me diste la oportunidad de arrepentirme.

Oh Dios, soy tan insignificante y mezquino,

pero siempre cuidas de mí.

¿Cómo podría ser digno de ser un humano

si no puedo devolverte Tu amor?

Al pasar por Tu juicio, pruebas y castigo,

finalmente sé lo que es Tu amor.

Aunque sufro el dolor del refinamiento,

se purifica mi corrupción.

Al practicar la verdad y obedecerte,

me siento tranquilo y en paz.

Temiéndote, rechazando el mal,

vivir según Tus palabras es la felicidad.

Oh Dios, Tu juicio es amor

y me ha permitido obtener Tu gran salvación.

He sentido Tu sincero amor y deseo amarte

y obedecerte por siempre.

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