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176 El amor sincero de Dios

1 Tantas veces me he entristecido y he llorado porque perdí prestigio y estatus. Tantas veces las pruebas revelaron que lo único que me preocupaba eran mis expectativas de futuro, y así la pena me sobrecogía. Tantas veces fui obstinado y rebelde, intentaba librarme del juicio de Dios y mi conciencia no me lo reprochaba. Tantas veces estaba decidido a arrepentirme y sin embargo hice el mal a sabiendas y me permití pecar desenfrenadamente. Oh Dios, el juicio de Tus palabras descubre mi alma fea, veo claramente la verdad de mi corrupción y que no hay lugar donde puedo esconderme de vergüenza.

2 Yo había decidido que estaba más allá de toda salvación pero Tus palabras aclararon mi malentendido. Tantas veces caí presa de las tentaciones de Satanás pero en secreto Tú me cuidabas y me protegías. Tantas veces tuve ideas equivocadas y me opuse a Ti pero siempre me mostraste tolerancia y paciencia. Nunca tuviste en cuenta todas las veces que trasgredí y me diste la oportunidad de arrepentirme. Oh Dios, soy tan insignificante y mezquino pero Tú aún cuidas de mí todo el tiempo. ¿Cómo podría ser digno de ser llamado un ser humano si no puedo devolverte Tu amor?

3 Al pasar por Tu juicio y castigo, tus pruebas y reprimendas, finalmente sé lo que es Tu amor. Aunque sufro el profundo dolor del refinamiento, mi carácter corrupto se purifica. Al practicar la verdad, obedecerte y vivir ante Ti, me siento tranquilo y en paz. Al convertirme en una persona honesta que teme de Dios y evita el mal, me siento tan feliz. Oh Dios, Tu juicio es amor y me ha permitido obtener Tu gran salvación. He sentido Tu amor sincero y deseo amarte y obedecerte por siempre.

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