Las responsabilidades de los líderes y obreros (8) Parte 2

¿Cuál es la característica principal de los falsos líderes que se hacen pasar por personas espirituales? Que son buenos dando sermones. Estos “sermones” no son auténticos. No son sermones que hablen sobre la verdad ni que posean la realidad-verdad. En cambio, son sermones de palabras y doctrinas; son sermones seudoespirituales, sermones de los fariseos. A los falsos líderes se les da muy bien trabajar con afán en las palabras y las frases de las palabras de Dios, prestan especial atención a predicar palabras y doctrinas y, sin embargo, nunca buscan la verdad en las palabras de Dios ni jamás contemplan cómo deberían entrar en la realidad-verdad. Se conforman con poder predicar meramente palabras y doctrinas; una vez que han predicado la doctrina con claridad y lógica, piensan que con eso es suficiente y que poseen la realidad-verdad, que pueden ponerse delante de otros e imponerse a ellos, así como sermonear a las personas desde su elevada posición. Desde fuera, lo que dicen y hacen parece relacionado con la verdad, no parece que causen trastornos o perturbaciones, ni tampoco parecen defender los dichos erróneos ni incitar a prácticas equivocadas. Y, sin embargo, hay un problema, el de que no pueden asumir ningún trabajo real ni cumplir la menor pizca de su responsabilidad, lo que al final lleva a que sean incapaces de descubrir ningún problema en el trabajo. Su forma de trabajar es como la de un ciego que va a tientas; siempre se rigen por sus sentimientos y figuraciones para aplicar preceptos a los asuntos a ciegas, del todo incapaces de ver con claridad la esencia de los problemas, y sin embargo siguen soltando tonterías sobre ellos; no pueden resolver problemas reales en absoluto. Si un falso líder ha entendido realmente la verdad, sería naturalmente capaz de descubrir problemas y buscar la verdad para resolverlos. Sin embargo, está claro que los falsos líderes no entienden la verdad, y aun así fingen ser espirituales, se creen capaces de hacer el trabajo de la iglesia, se atreven sin escrúpulos a disfrutar de los beneficios de su estatus. ¿Acaso no es repulsivo? Creen que tienen habilidades reales, que pueden predicar. Sin embargo, simplemente no pueden hacer trabajo real. Las palabras y doctrinas que los falsos líderes conocen y predican no los ayudan a hacer bien su trabajo ni a descubrir problemas en el mismo, y mucho menos pueden ayudarlos a resolver todos los problemas a los que se enfrentan. Después de trabajar durante algún tiempo, son incapaces de hablar de ningún testimonio vivencial. ¿Cumplen con el estándar semejantes líderes u obreros? Es bastante evidente que no. ¿Y cómo se debería manejar a los falsos líderes que no son acordes al estándar? No solo hay que destituirlos y descartarlos, sino que, si no se arrepienten, no se les puede elegir de nuevo para servir como líder u obrero cuando se celebre una elección. Si alguien elige a un falso líder u obrero al que se ha descartado, está perturbando y dañando el trabajo de la iglesia a sabiendas y demuestra que el votante adora a ese falso líder y es un seguidor suyo, y no alguien que de veras crea en Dios. ¿Habéis elegido alguna vez a un falso líder seudoespiritual? (Sí). Supongo que habéis elegido a bastantes. Os parece que quienquiera que haya creído en Dios durante cierto número de años, que haya leído mucho de Su palabra y oído muchos sermones, que tenga experiencia de sobra en la predicación y el trabajo, que pueda predicar durante horas, desde luego es capaz de hacer trabajo. Más adelante, después de haberlo elegido líder, descubres un problema grave: los hermanos y hermanas nunca pueden ver a este líder ni dar con él cuando hay un problema. Nadie sabe dónde se esconde, se oculta en alguna parte y no deja que nadie lo perturbe. Eso es un problema. Siempre juegan al escondite en momentos críticos en el trabajo y los hermanos y hermanas nunca los encuentran cuando hace falta que resuelvan un problema; ¿acaso no son negligentes en los deberes que les corresponden? ¿Por qué algunas personas no se atreven a enfrentarse a los hermanos y hermanas una vez que se convierten en líderes? ¿Por qué no se les encuentra en ninguna parte? ¿Qué es exactamente lo que los mantiene ocupados? ¿Por qué no resuelven problemas reales? Sea lo que sea lo que los tenga ocupados, de algo podéis estar seguros: si pasan un tiempo sin hacer trabajo real, son falsos líderes y habría que despedirlos enseguida y elegir a otro. ¿Elegiríais a esta clase de falso líder en el futuro? (No). ¿Por qué no? ¿Cuál pensáis que es la consecuencia de elegir a una persona ciega como vuestro guía? Esa persona es ciega ella misma, ¿puede entonces guiar a otros por la senda correcta? Es como dicen las palabras de Dios en la Biblia: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14). Una persona ciega camina sin rumbo ni objetivo; ¿cómo va a guiar a otros? Si alguien escoge a una persona ciega como su guía, entonces está incluso más ciego. Hay un dicho entre los no creyentes: “preguntar a un ciego el camino”. Elegir a un falso líder para servir como líder de la iglesia es preguntar a un ciego el camino. Es absurdo, ¿no? Todos los que votan por un falso líder son ciegos que eligen al ciego, y ninguno de ellos entiende la verdad.

Cuando algunos eligen a una persona seudoespiritual para ser líder, se sienten felices y piensan: “Ahora tenemos a un gran líder. Nuestro líder es realmente bueno dando sermones. Predica de una manera muy lógica y estructurada y sus sermones tienen mucho sentido”. Algunas personas que carecen de discernimiento se conmueven hasta llorar, sienten un gran apego hacia este líder y no quieren siquiera ir a hacer sus deberes. Entienden las cosas con bastante claridad cuando escuchan la enseñanza, pero, cuando descubren problemas mientras desempeñan su deber, no saben cómo resolverlos y se sienten desconcertados, pensando: “Parece que lo entiendo todo cuando escucho al líder compartir, así que ¿cómo es que entonces no puedo resolver las dificultades con las que me encuentro en mi trabajo?”. ¿Qué problema se da aquí? Todo lo que predica este tipo de falso líder son palabras y doctrinas, frases vacías, consignas y sinsentidos. Lo que predica no resuelve los problemas reales de estas personas; las tiene engañadas. Las alimenta con ilusiones, dice unas cuantas consignas para hacerlas creer equivocadamente que se han resuelto los problemas, cuando en realidad no está hablando sobre los principios-verdad relativos a sus problemas. ¿Cómo se pueden resolver los problemas al compartir de esta manera? Las doctrinas que predica no tienen nada que ver con problemas reales; solo evita la esencia de todos los asuntos y habla sobre teorías de manera vacía. Solo predica palabras y doctrinas y teorías espirituales. No tiene ni idea de qué es la realidad-verdad y, cuando surgen problemas, se queda desconcertado. Los sermones que imparte no pueden resolver problemas reales, son solo una especie de teoría, una especie de conocimiento y doctrina. Esta clase de falso líder predica las palabras de Dios y la verdad como si fueran clases de palabras y doctrinas y consignas. Evita todos los problemas reales y solo predica palabras que son vacías y nada prácticas. ¿Y qué pasará al final? Por mucho tiempo que predique, como máximo los sermones tendrán el efecto de alentar y exhortar a la gente, de volverlas un poco más entusiastas y darles un impulso de energía, pero no son capaces de resolver ningún otro problema. La verdad no está desconectada de la realidad, sino que enlaza con ella y con toda clase de problemas que de veras existen. Por tanto, ¿podréis ahora discernir a los falsos líderes seudoespirituales la próxima vez que os los encontréis? Si no es así, cuando queráis votar a alguien para ser líder, hacedle primero resolver unos cuantos problemas. Si los resuelve de acuerdo con los principios, si lo hace usando la realidad-verdad y si logra muy buenos resultados, entonces podéis votar por él; si evita la esencia de los problemas y la situación real y no habla sobre ellas, y lo único que hace es predicar doctrina de manera vacía, gritar consignas y atenerse a los preceptos, entonces no podéis votar por esa persona. ¿Por qué no podéis votar por esa persona? (Porque no es capaz de resolver problemas reales). ¿Y qué clase de persona no es capaz de resolver problemas reales? Una que solo puede predicar palabras y doctrinas; se trata de un fariseo hipócrita y seudoespiritual. No posee el calibre necesario para entender la verdad, no dispone de capacidad para resolver asuntos, no puede resolver problemas y, por tanto, si lo eliges líder, está abocado a ser un falso líder. No es capaz de hacer el trabajo de un líder ni de cumplir las responsabilidades de uno. Por tanto, ¿no le estarías haciendo daño si lo votas? Hay quien dice: “¿Cómo es que eso es hacerle daño? Nuestra intención es buena al votarlo. Tiene algo de calibre y, si lo elegimos, ¿acaso no tendremos entonces a alguien que pueda responsabilizarse del trabajo?”. Por supuesto, es algo bueno tener a alguien que se responsabilice, pero esta clase de persona no es capaz de hacerlo. Lo único que hace es hablar sobre teorías de manera vacía, no tiene en cuenta la situación real y no es de ayuda en lo que se refiere a resolver problemas, así que, al votarlo, ¿acaso no le das la oportunidad de hacer el mal? ¿Acaso no lo fuerzas a caminar por la senda de un falso líder? Por tanto, no debes elegir a tales personas como líderes.

¿Sois capaces de discernir quién entre las personas a vuestro alrededor —con las que a menudo os ponéis en contacto y estáis bastante familiarizados— solo es capaz de hablar sobre doctrinas de manera vacía y no de resolver problemas reales? ¿Quién predica siempre teorías elevadas y propone planes novedosos y únicos de los que nadie ha oído hablar nunca antes, pero se queda confuso y sin palabras cuando le piden que practique y ponga en marcha planes operativos específicos y detalles concretos? Lo que dicen es muy vacío y no es realista en absoluto, no está relacionado ni es coherente con la situación real, el entorno real, lo que la gente puede lograr en realidad, la estatura de las personas y el nivel de sus habilidades profesionales. Es más, lo que dicen no es conforme a los requerimientos de la casa de Dios; simplemente hablan sinsentidos, se recrean en fantasías y se limitan a decir con impulsividad lo que les viene a la mente. Piensan que no necesitan responsabilizarse de nada de lo que digan, ni siquiera cuando alardean y presumen. Con esta actitud, expresan sus puntos de vista y plantean sus ideas; ¿acaso no son gente seudoespiritual? (Sí). Algunas personas creen que, de todas formas, nadie se toma en serio los alardeos, las fanfarronerías y las ideas grandilocuentes, y cuentan con la oportunidad de mostrar lo capaces que son. Piensan que, si fallan en algo, no hace falta que se responsabilicen de ello y, si aciertan, entonces todo el mundo los tendrá en alta estima, así que dicen lo que les da la gana y hacen que todo parezca muy fácil. Tienen muchas ideas, pero ni una de ellas viene con un plan específico de práctica ni se puede poner en marcha adecuadamente. No se toman en serio ninguna opinión que planteen, ya sea esta pura o distorsionada. Dicen una cosa hoy y otra mañana y, aunque los puntos de vista, teorías y fundamentos de los que hablan son muy elevados, todos están vacíos y no son prácticos. En ocasiones, hablan sobre un plan que no está vacío ni distorsionado, pero, cuando les preguntan cómo se va a llevar a cabo en concreto, no lo saben. Cuando gritan consignas, cuando dicen palabras grandilocuentes y cuando expresan puntos de vista, son muy entusiastas y proactivos. Sin embargo, en lo que respecta a hacer trabajo específico y poner en marcha planes específicos, desaparecen sin rastro, se esconden y dejan de tener puntos de vista. ¿Puede la gente así ser líder? (No). Por tanto, ¿cuáles serán las consecuencias de que las personas como estas se conviertan en líderes? ¿Acaso no se perjudicarán tanto a sí mismas como a otros? Causarán demoras en el trabajo de la iglesia y, además, se causarán gran daño a sí mismas. Las doctrinas que predican solo son algunas cosas limitadas y, cuando terminan de predicarlas, no tienen nada más que decir, así que siempre tendrán que esconderse y “enclaustrarse para centrarse en su autocultivo”. ¿Acaso eso no les pondrá las cosas difíciles? En cuanto se conviertan en líderes, les parecerá como si tres grandes montañas les estuvieran aplastando la cabeza, se sentirán exhaustos a diario y muy presionados; ¿qué sentido tiene sufrir así? No tienen calibre para ser líderes y, cuando afrontan problemas, aplican preceptos al azar de acuerdo con sus figuraciones y no pueden resolver problemas reales; los que son así no pueden ser líderes. No son capaces de hacer trabajo real, así que serán falsos líderes y seguirán pensando que son geniales aun cuando causan demoras a la entrada en la vida de los hermanos y hermanas. Si pudierais descubrir y captar el calibre y la calidad humana de estas personas seudoespirituales, ¿seguiríais votándolas para ser líderes? Si eres esta clase de persona y alguien quiere votar por ti, ¿qué harías? (Tendría algo de autoconciencia y declararía que no soy apropiado para ser líder). Y si, después de haber declarado eso, todo el mundo sigue pensando que eres bueno e insiste en votarte, ¿qué deberías hacer? Diles: “No puedo hacer el trabajo de un líder, no puedo encargarme de esa labor. Por fuera parece que poseo algo de calibre y a veces tengo algunas buenas ideas y aporto un poco de luz, pero la mayoría del tiempo solo predico palabras y doctrinas. En realidad, no puedo ser líder ni obrero. No soy mejor que vosotros. Hagáis lo que hagáis, no votéis por mí, por favor. Aunque sea el que consiga más votos, sigo sin poder ser líder. ¡No puedo hacer daño a nadie! He servido antes en calidad de líder, y todas esas veces fracasé y me destituyeron. Todas las veces que me destituyeron fue porque mi calibre era escaso, porque carecía de capacidad de trabajo y no podía hacer trabajo real. Lo único que sabía hacer era predicar palabras y doctrinas y, aparte de eso, no fui capaz de desempeñar ni de cumplir siquiera una de las responsabilidades que se supone que deben cumplir los líderes. Era un falso líder”. Esto es tener autoconciencia, no solo se trata de decir unas pocas palabras sobre no ser apropiado para ser líder y dejarlo ahí. Hay quienes piensan: “He cumplido mi deber en este grupo durante muchos años y en cualquier caso me deberían considerar un miembro superior del equipo. Aunque nunca haya hecho una contribución, he trabajado duro, así que ¿cómo es que nadie ha descubierto mis puntos fuertes? También tengo madera de líder. A menudo se me ocurren pensamientos, ideas y sugerencias que son bastante valiosos y que cuentan con un uso práctico. Los adopten o no los líderes, en cualquier caso, soy alguien con actitudes, ideas y puntos de vista. ¿Por qué nadie me vota?”. Si es así como piensas, entonces puedes evaluarte a ti mismo de este modo: ¿son meras afirmaciones estos pensamientos, ideas y sugerencias que tienes o de veras cuentan con un uso práctico? ¿Eres capaz de descubrir y resolver toda clase de dificultades que se encuentran en el trabajo? ¿Son utilizables estos pensamientos e ideas? ¿Eres capaz de encargarte del trabajo? Si tus pensamientos y puntos de vista permanecen al nivel de las palabras y doctrinas, si sencillamente no tienen uso práctico y, lo que es más importante, simplemente no son conformes a los principios del trabajo de la casa de Dios, entonces, ¿cómo es tu calibre exactamente? Cuando te eligen para ser líder, ¿puedes entonces cumplir las responsabilidades de los líderes y obreros? ¿Quieres ser líder por ambición o por un sentido de la carga? Si de veras posees capacidad de trabajo y la habilidad para resolver problemas, si te provoca ansiedad cuando ves a ciertos líderes y obreros llevando a cabo trabajo con mucha mediocridad y sin ser capaces de resolver ningún problema, si les haces sugerencias pero no te escuchan ni son capaces de resolver los problemas y, sin embargo, no informan de ello a lo Alto, si te preocupa y te provoca ansiedad el trabajo de la casa de Dios, y te sientes molesto hasta límites insoportables cuando ves que los falsos líderes causan demoras al trabajo de la iglesia, esto demuestra que tienes sentido de la carga. Sin embargo, si quieres obtener la aprobación de todo el mundo, encontrar una audiencia mayor y hacer que más personas te escuchen predicar y pontificar solo porque cuentes con algunas ideas, y si quieres destacar entre la multitud, entonces esto no es sentido de la carga; se trata de ambición. Las personas ambiciosas solo pueden predicar palabras y doctrinas y cualquier idea que tengan también son palabras y doctrinas vacías. Cuando las personas así se convierten en líderes, están destinadas a ser falsos líderes y, si son personas malvadas, entonces son anticristos. Si tus ideas permanecen al nivel de las palabras vacías, entonces, una vez que te conviertas en líder, estás abocado a ser igual que cualquier falso líder seudoespiritual. Siempre “te enclaustrarás para centrarte en tu autocultivo”, de lo contrario, tendrás una sensación de crisis y nada que predicar. Si simplemente eres igual que ellos y, mientras predicas desde arriba, eres incapaz de descubrir cualquier problema presente en el trabajo, y de manera natural eres también incapaz de resolver cualquier problema, entonces estás abocado a ser un falso líder. ¿Y qué les ocurre al final a los falsos líderes? Los destituyen de sus puestos porque no son capaces de hacer trabajo real; están abocados a recorrer esta senda.

Hay muchas personas que siempre se sienten indignadas y dispuestas a mover ficha en su fuero interno y, cada vez que llega el momento de elegir a un líder o supervisor, siempre quieren ser elegidas. Hay quienes consideran que han creído en Dios más años, han sufrido más adversidades, han cumplido su deber durante más tiempo y con más lealtad que nadie, así que son los más elegibles para ser líderes y por tanto quieren que los demás los elijan. ¿Qué serán capaces de hacer si otros los eligen? ¿Podrán evitar ganarse el apelativo de falso líder? ¿Serán capaces de cumplir las responsabilidades de los líderes y obreros? Todos estos son problemas reales, sin embargo, nadie considera este tipo de cosas. Entre estas personas, algunas son de suficiente calibre. Pueden buscar la verdad cuando hay problemas en su deber y, cuando entienden la verdad y son capaces de lidiar con los asuntos conforme a los principios, pueden cumplir con el estándar. Siempre y cuando estas personas entiendan la verdad, la amen y puedan perseguirla, y además tengan una humanidad relativamente buena, entonces no tendrán ningún problema para convertirse en líderes y obreros acordes al estándar; no les resultará muy difícil. Algunas personas siempre se quejan de que el trabajo que hacen es difícil; no están dispuestas a hacer un esfuerzo ni a pagar el precio en lo que se refiere a la verdad, y refunfuñan cuando las podan. ¿Pueden ser tales personas líderes y obreros acordes al estándar? Su intención y actitud son simplemente equivocadas, no persiguen la verdad y, sea lo que sea lo que Dios requiera de ellos, mantienen una actitud negativa. Aquellos que son así no merecen ser líderes ni obreros. No tienen sentido de la carga en su corazón y, por mucha claridad o lucidez con la que se planteen los arreglos del trabajo de la casa de Dios, todavía no están dispuestos a trabajar con afán para hacer bien la labor. En realidad, no es difícil hacerlo bien. ¿Por qué no? Para empezar, la casa de Dios tiene un arreglo del trabajo específico para todo el trabajo de la iglesia y lo Alto ha hecho estipulaciones específicas para este, así que no se os requiere que seáis innovadores en ningún aspecto del trabajo ni que lo completéis de manera independiente. Lo Alto os ha dado un ámbito y un rumbo, así como principios y unos estándares mínimos; al hacer vuestro trabajo, no lo hacéis en balde ni carecéis de rumbo. En segundo lugar, en cuanto a cualquier aspecto del trabajo, sea quien sea el supervisor, y ya sea extranjero o doméstico el enfoque del trabajo, lo más primordial es que el hermano en lo Alto está haciendo seguimiento, guiando, supervisando, inspeccionando y llevando a cabo comprobaciones sobre el trabajo de manera específica, además de hacer indagaciones con frecuencia. ¿Cómo de específicas son estas acciones? El hermano en lo Alto se implica personalmente y hace seguimiento de cada guion, cada película, cada programa, cada himno y demás. Yo también me involucro en parte del trabajo, os aporto un rumbo y un marco generales. En tercer lugar, en cuanto a cualquier aspecto del trabajo que implique los principios-verdad, lo Alto habla además con vosotros a menudo sobre los principios-verdad y guía vuestro trabajo; lo Alto también os poda, lleva a cabo comprobaciones por vosotros y en cualquier momento os corregirá vuestras distorsiones. En cuarto lugar, en cuanto al trabajo importante de personal y el administrativo, lo Alto os ayuda personalmente al llevar a cabo comprobaciones y al tomar decisiones. El hecho es que, hagáis el trabajo que hagáis, no lo completáis de manera independiente; está todo organizado, orientado, dirigido y comprobado por lo Alto. Por consiguiente, ¿qué es lo que hacéis? Solo disfrutáis de cosas que ya están hechas, ¡qué bendición! No hace falta que os preocupéis por nada; solo tenéis que poneros a trabajar a mesa puesta. Este es el trabajo que recae sobre vosotros. ¿Habéis pagado alguna vez un precio adicional? (No). Lo Alto ha hecho todo este gran e importante trabajo; por tanto, todo el que hacéis vosotros es muy fácil y no hay grandes dificultades en absoluto. Bajo tales circunstancias, si la gente todavía no hace bien su trabajo, eso es inexcusable y prueba que simplemente no dedican su corazón ni su esfuerzo a su trabajo ni cumplen con sus responsabilidades. Alguna gente dice: “¿Quién no tiene algunos defectos cuando hace un trabajo? ¿No le está permitido a la gente tener algunos problemas?”. No se os requiere que logréis una puntuación perfecta en vuestro trabajo, solo un aprobado, y entonces se considerará que habéis cumplido con las responsabilidades de los líderes y obreros. ¿Es esto muy exigente? (No). Es fácil obtener un aprobado sobre la base de las indicaciones y las comprobaciones de lo Alto; solo depende de si las personas persiguen con sinceridad la verdad. Si no hacen ningún esfuerzo en lo que respecta a esta y siempre quieren ser superficiales, y si se quedan satisfechos solo con actuar por inercia en su trabajo, sin hacer nada malo, sin causar perturbaciones ni trastornos y sin tener nada que remuerda su conciencia, entonces no pueden obtener un aprobado. La mayoría de los líderes y obreros tienen esta clase de actitud al trabajar; hacen un poco de trabajo, pero no quieren agotarse, se conforman solo con ser mediocres y, en cuanto a cómo son los resultados de su trabajo, creen que eso es asunto de Dios y que no tiene nada que ver con ellos. ¿Es aceptable esta actitud? Si tienen semejante actitud, entonces el trabajo que pueden hacer es muy limitado y no se emplean a fondo en él, lo cual indica o bien que no son capaces de hacer trabajo real o que no lo hacen, y por tanto habría que definirlos como falsos líderes; esto es del todo apropiado y no es injusto. Algunas personas siempre dicen: “Tus requerimientos hacia nosotros son demasiado altos. Si no hacemos este trabajo, entonces somos falsos líderes y, si no cumplimos ese requisito, también. ¿Por quién nos tomas? No somos robots, no somos perfectos. Solo somos gente corriente, meros mortales. Nos dices que seamos gente corriente y normal, ¿por qué tienes unos requerimientos tan altos hacia nosotros como líderes?”. En realidad, Mis requerimientos hacia vosotros no son altos. Solo te pido que cumplas las responsabilidades que debería cumplir un ser humano. Esto es algo que deberías y que debes hacer y que puedes lograr como líder u obrero. Sin embargo, si no trabajas duro para esforzarte en pos de la verdad y siempre temes sufrir adversidades y codicias la comodidad, entonces, al margen de tus razones o excusas, estás destinado a ser un falso líder. Pasa lo mismo con las cosas que la gente con una humanidad normal debería lograr y de las que los adultos deberían ocuparse por su cuenta, como a qué hora se debería levantar un adulto por la mañana, cuántas comidas debería tomar, cuántas horas debería trabajar al día y cuándo debería lavar la ropa sucia; debes lidiar con estas cosas por tu cuenta, y no hay necesidad de que le preguntes a nadie por ellas. Si les preguntas todo a los demás y no entiendes nada, ¿no significa esto que tu inteligencia es inadecuada y eres un simplón? ¿Acaso no significa que eres incapaz de cuidar de ti mismo? ¿Puede la gente como esta ser líder? ¿Acaso no son falsos líderes? Habría que destituirlos. La gente como esta todavía quiere aferrarse a su posición y no renunciar, ¡y sigue queriendo ser líder! Después de que los destituyan, algunos falsos líderes se sienten agraviados y no paran de llorar al respecto. Lloran hasta que se les hinchan los ojos. ¿Por qué lloran? No saben qué clase de cosa son. Cuando digo que Mis requerimientos hacia las personas no son altos, lo que quiero decir es que lo que se te pide que hagas es aquello que puedas lograr; ya se te ha allanado el terreno y se ha establecido un ámbito; las decisiones están tomadas y solo has de pasar a la acción. Es igual que comer: se te han preparado cereales, verduras, toda clase de condimentos, ollas y hornillos, y lo único que has de hacer es aprender a cocinar; esto es lo que se supone que un adulto ha de hacer y lograr. Si no eres capaz de lograrlo, eres un simplón y no se te puede incluir en el rango de inteligencia de los adultos normales. Algunos líderes no son capaces de hacer este trabajo real, y por tanto hay que destituirlos. Así pues, ¿cómo podemos definir y determinar si alguien es capaz de hacer esta clase de trabajo? Si posee la inteligencia y calibre de un adulto, así como la meticulosidad y el sentido de la responsabilidad que se supone debe poseer uno, entonces debería ser capaz de hacer esta clase de trabajo. Si no puede o no lo hace, entonces es un falso líder. Así es como se determina esto, lo acertado es hacerlo de esta manera. No se trata de una condena ni de un juicio a una persona, así que ¿es severo? Se han expuesto todos los hechos, y esto no es severo en absoluto.