Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

87 Benditos los que estiman la palabra de Dios

I

Los que aceptan la observación de Dios

son aquellos que buscan conocerlo.

Dispuestos a aceptar las palabras de Dios.

Recibirán Su herencia y Sus bendiciones.

Son los que están más bendecidos.

Dios maldice a los que no tienen lugar para Él.

Los castiga y los abandona.

Si tú estimas toda la obra de Dios y Su esclarecimiento,

si tú estimas Su presencia,

y estimas Su protección y las palabras de Dios

como tu realidad y tu provisión de vida,

eres conforme al corazón de Dios.

Si tú estimas la obra de Dios en ti,

Él te bendecirá y lo tuyo se multiplicará.

II

Dios obra en los que buscan Sus palabras

y obra en los que las aprecian.

Cuanto más las atesores, más obra Él.

Cuanto más atesores Su palabra,

más oportunidad de perfección.

Dios perfecciona a quien lo ama

y tiene el corazón en paz ante Él.

Si tú estimas toda la obra de Dios y Su esclarecimiento,

si tú estimas Su presencia,

y estimas Su protección y las palabras de Dios

como tu realidad y tu provisión de vida,

eres conforme al corazón de Dios.

Si tú estimas la obra de Dios en ti,

Él te bendecirá y lo tuyo se multiplicará.

III

Haz que Su palabra sea tu realidad,

satisfácelo, busca Su corazón.

No te limites a gozar Su gracia.

Toma Su obra y logra perfección,

sé alguien que hace Su voluntad.

Eso es lo más importante.

Si tú estimas toda la obra de Dios y Su esclarecimiento,

si tú estimas Su presencia,

y estimas Su protección y las palabras de Dios

como tu realidad y tu provisión de vida,

eres conforme al corazón de Dios.

Si tú estimas la obra de Dios en ti,

Él te bendecirá y lo tuyo se multiplicará.

Adaptado de ‘Dios perfecciona a quienes siguen Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

Anterior:Deberías abandonar todo por la verdad

Siguiente:Cómo establecer relaciones normales con Dios