134 Soy tan feliz viviendo ante Dios

Hermanos, hermanas,

disfrutad de las palabras de Dios y vivid felices ante Dios.

I

Al compartir y enseñar las palabras de Dios,

nuestro conocimiento de la verdad se hace realidad.

Eliminamos los conceptos religiosos

y vemos que las palabras de Dios son la verdad.

Asistimos al banquete de bodas del Cordero;

nuestros corazones sienten felicidad sin comparación.

Al recibir el juicio de Dios,

somos purificados y conocemos al Dios práctico.

Sólo seguíamos rituales y nuestra fe era tan difusa.

Ahora Cristo de los últimos días nos dice Sus palabras;

eso nos abastece, nos guía y es real.

Al conocer la verdad, somos liberados y vivimos ante Dios.

Hermanos, hermanas,

disfrutad de las palabras de Dios y vivid felices ante Dios.

II

Al compartir la verdad,

llegamos a entender nuestra arrogancia,

engaño y falta de humanidad.

Nos odiamos a nosotros mismos y abandonamos la carne.

Nos decidimos a complacer a Dios y a practicar la verdad.

Somos honestos y nuestras palabras

corresponden a nuestros actos;

¡qué dulzura sentimos con todo el corazón!

No seguimos a Satanás ni somos falsos.

Obedecemos la verdad y entramos en

las palabras de Dios como si fuéramos uno.

Nos amamos y ayudamos entre nosotros,

actuamos con la verdad, practicamos amar a Dios

y cumplimos bien con nuestro deber.

Vivimos a semejanza humana

para dar gloria y testimonio de Él.

Hermanos, hermanas,

disfrutad de las palabras de Dios y vivid felices ante Dios.

III

Las palabras de Dios nos guían

durante el tormento y los momentos difíciles.

El cruel, gran dragón rojo es el contraste de Dios.

Al ver la omnipotencia y la sabiduría de Dios,

seguiremos siempre a Dios con fe total.

Tras haber pasado por todo tipo

de pruebas y adversidades,

ahora conocemos a Dios y Él nos salva.

Es por la bondad de Dios que podemos compartir

el sufrimiento de Cristo, Su reino y Su paciencia.

Cuanto más madura el pueblo de Dios,

más es abatido el gran dragón rojo.

Todas las palabras de Dios se han hecho realidad.

El reino de Cristo está en la tierra,

alabaremos a Dios siempre.

Hermanos, hermanas,

disfrutad de las palabras de Dios y vivid felices ante Dios.

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