220 El juicio de Dios me salva del pecado

1 Muchas veces juré renunciar a todo y seguir al Señor, pero no podía liberarme de las tentaciones de la riqueza y la fama. De verdad sentía que era un honor sufrir por difundir el evangelio y dar testimonio del Señor, pero me sentía agraviado y avergonzado cuando enfrentaba la opresión y las adversidades. A menudo decidía seguir los mandamientos del Señor sobre amar a los demás como a mí mismo, pero tramaba y competía por posición con mis compañeros, viviendo en el pecado. Muchas veces ayuné y oré ante el Señor, diciendo con insistencia: “Oh, Señor, ¿cuándo volverás y me salvarás del abismo del pecado? ¿Cuándo podré ser purificado y entrar contigo al reino de los cielos?

2 En mi aturdimiento, escuché la voz de Dios Todopoderoso llamando a la puerta de mi corazón. Todas Sus palabras penetraron mi corazón como una espada afilada, revelando la verdad de mi corrupción. Creía en el Señor sólo para obtener bendiciones y entrar al reino de los cielos, sólo estaba negociando con Él. Yo disfrutaba de Su gracia, pero no pensaba en retribuir Su amor. ¿Dónde está mi consciencia o razón? Hablaba sobre dar testimonio al Señor, pero en vez de hacerlo, trabajaba por tener mejor posición; engañé al Señor. Pensaba que de verdad había cambiado porque realicé buenas acciones. Al encontrarme con pruebas, me quejaba en mi corazón mientras creía que estaba manteniéndome firme en el testimonio. Vivía en pecado; pecaba y me confesaba todos los días, pero aún anhelaba entrar al reino de los cielos. Al ver la justicia y santidad de Dios, ya no tengo dónde ocultar mi vergüenza y me postro ante Él.

3 Someterse al juicio y castigo es como someterse al refinamiento en el lago de fuego. He sido arrogante y rebelde demasiadas veces, Dios me ha castigado y disciplinado duramente. Cuando insisto en seguir mi propio camino, el Espíritu Santo se aleja de mí, y vivo en la oscuridad. He sido testarudo y desobediente muchísimas veces, siempre queriendo escapar del juicio de Dios. Las palabras de Dios me esclarecen y guían para entender Su obra. Todo lo que el juicio de Dios revela al hombre, es la verdad y justicia. Si creo en Dios pero no obedezco Su juicio, ¿cómo podría conocerlo u obtener la verdad? Sin buscar la verdad, ¿cómo podría yo escapar de la influencia de Satanás? A través de las pruebas, he visto que el juicio y castigo es realmente el amor de Dios. El juicio de Dios me ha salvado y vivo una verdadera semejanza humana.

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