132 Conozcamos la belleza de Dios

I

Los hermanos y hermanas de esta tierra de inmundicia

estamos perseguidos por el gran dragón rojo.

Hemos acabado odiándolo.

Impide nuestro amor por Dios

y atrae nuestra codicia para futuros planes.

Nos tienta a ser negativos, a resistirnos a Dios.

Nos ha engañado, corrompido y devastado hasta ahora,

hasta el punto de ser incapaces de devolver el amor de Dios.

Que Dios nos ilumine, para conocer Su belleza,

amar a nuestro Dios con todo el corazón,

y mostrar ese amor en diferentes aspectos.

Que Dios nos otorgue corazones firmes de amor por Él.

Es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera.

II

Tenemos el impulso en nuestros corazones,

pero muy a nuestro pesar, no podemos hacer nada.

Todos somos sus víctimas.

Por eso, odiamos al dragón rojo profundamente,

y sólo podemos esperar que Dios lo destruya.

Deberíamos dedicar nuestro corazón

a hacer la voluntad de Dios, que es amar a Dios.

Esa es la senda que deberíamos recorrer.

Así deberíamos pasar nuestra vida.

Tomando como meta hacer la voluntad de Dios,

y viviendo una vida llena de sentido.

Que Dios nos ilumine, para conocer Su belleza,

amar a nuestro Dios con todo el corazón,

y mostrar ese amor en diferentes aspectos.

Que Dios nos otorgue corazones firmes de amor por Él.

Es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera.

III

Y así podremos morir sin remordimientos,

con un corazón lleno de satisfacción y consuelo.

¿Eres alguien con ese propósito?

Que Dios nos ilumine, para conocer Su belleza,

amar a nuestro Dios con todo el corazón,

y mostrar ese amor en diferentes aspectos.

Que Dios nos otorgue corazones firmes de amor por Él.

Es lo que Dios espera.

Que Dios nos ilumine, para conocer Su belleza,

amar a nuestro Dios con todo el corazón,

y mostrar ese amor en diferentes aspectos.

Que Dios nos otorgue corazones firmes de amor por Él.

Es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera,

es lo que Dios espera.

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