Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

319 La humanidad recupera la santidad que alguna vez poseyó

1 Bajo la luz del relámpago, cada animal es revelado en su verdadera forma. Así también, iluminados por la luz de Dios, los seres humanos han recuperado la santidad que una vez poseyeron. ¡Oh, que el mundo pervertido del pasado al fin se haya volcado dentro del agua asquerosa, hundiéndose bajo la superficie, disolviéndose en el lodo! ¡Oh, que toda la humanidad que Dios ha creado al fin haya vuelto a la vida una vez más en la luz, haya encontrado el fundamento para existir y haya dejado de luchar en el lodo! ¡Oh, la infinidad de cosas de la creación que sostengo en el mano de Dios! ¿Cómo no van a ser renovados a través de Su palabra? ¿Cómo no pueden poner en juego sus funciones en la luz? La tierra ya no está quieta ni en silencio, el cielo ya no está desolado y triste. El cielo y la tierra, ya no separados por un vacío, están unidos como uno, para nunca más ser separados.

2 En esta ocasión jubilosa, en este momento de exultación, la justicia de Dios y Su santidad han viajado por todo el universo y toda la humanidad las alaba sin cesar. Las ciudades de los cielos están riendo de alegría y los reinos de la tierra bailan de contento. ¿Quién en este momento no se está regocijando? ¿Y quién en este instante no está llorando? El estado primario de la tierra pertenece al cielo y el cielo se une con la tierra. El hombre es el cordón que une el cielo y la tierra y gracias a su santidad, gracias a su renovación, el cielo ya no se encuentra oculto a la tierra y la tierra ya no está en silencio hacia el cielo. Los rostros de la humanidad están envueltos en sonrisas de complacencia, y oculta en sus corazones una dulzura que no conoce límites. El hombre no se pelea con el hombre ni los hombres se van a las manos unos contra otros. ¿Hay alguien que, en la luz de Dios, no viva en paz con los demás? ¿Hay quién, en el día de Dios, deshonre Su nombre?

3 Todos los seres humanos dirigen su mirada reverencial hacia a Dios, y en sus corazones, en secreto, claman por Él. Dios ha observado cada acción de la humanidad: entre los seres humanos quienes han sido purificados, no hay uno que sea desobediente a Él, ninguno que emita un juicio sobre Él. Toda la humanidad está impregnada con el carácter de Dios. Todo el mundo está llegando a conocerlo, se están acercando a Él y están adorándolo. Permanezca firme en el espíritu del hombre, es exaltado a la cima más alta en los ojos del hombre, y fluye en la sangre por sus venas. La exaltación de alegría en los corazones de los hombres llena cada lugar sobre la faz de la tierra, el aire es ligero y fresco, las nieblas densas ya no cubren el suelo y el sol brilla resplandeciente.

Adaptado de ‘Capítulo 18’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Anterior:Las maravillosas obras de Dios al gestionar todas las cosas

Siguiente:Distintos lugares de reposo para Dios y el hombre