580 La identidad inherente al hombre y su valor

1 Vosotros fuisteis separados del barro y, al fin y al cabo, fuisteis seleccionados de la escoria, de lo inmundo y de entre los odiados por Dios. Pertenecíais a Satanás[a] y este os pisoteó y contaminó en su momento. Por esta razón se dice que fuisteis separados del barro y no sois santos, sino que sois objetos no humanos de los cuales Satanás había hecho necios, hace tiempo. Esta es la descripción más apropiada para vosotros. Debéis daros cuenta de que sois impurezas encontradas en agua estancada y barro, y no capturas deseables como el pescado y las gambas, porque ningún disfrute puede derivarse de vosotros.

2 Sois miembros de la clase social más baja, animales peores que cerdos y perros. Hablando con franqueza, dirigirme a vosotros en tales términos no es excesivo ni exagerado, sino una forma de simplificar el asunto. Dirigirme a vosotros en tales términos es, en realidad, una forma de teneros respeto. Vuestra perspectiva, vuestro discurso, vuestra conducta como “hombres”, y todas las cosas de vuestra vida —incluido vuestro estatus en el barro— son suficientes para demostrar que vuestra identidad es “extraordinaria”.

Adaptado de ‘La identidad inherente al hombre y su valor: ¿qué son?’ en “La Palabra manifestada en carne”

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