762 La razón por la que la naturaleza del hombre es la traición

1 La existencia de la humanidad se basa a su vez en la reencarnación del alma. En otras palabras, cada persona gana una vida humana de la carne cuando su alma se reencarna. Después de que el cuerpo de una persona nace, esa vida continúa hasta el límite más grande de la carne, es decir, el momento final cuando el alma deja su caparazón. Este proceso se repite una y otra vez con el alma de una persona yendo y viniendo, y yendo y viniendo, manteniendo así la existencia de toda la humanidad. La vida de la carne también es la vida del alma del hombre y el alma del hombre sostiene la existencia de la carne del hombre. Es decir, la vida de cada persona procede de su alma; no es su carne la que originalmente tuvo vida. Por lo tanto, la naturaleza del hombre procede de su alma, no de su carne.

2 Sólo el alma de cada persona sabe cómo ha sufrido las tentaciones, la aflicción y la corrupción de Satanás. La carne del hombre no puede saber esto. En consecuencia, sin darse cuenta, la humanidad se está volviendo más y más inmunda, malvada y sombría, mientras que la distancia entre el hombre y Yo se hace cada vez más lejana y los días de la humanidad se vuelven más y más sombríos. Las almas de la humanidad están todas en las garras de Satanás. Como tal, se sobrentiende que la carne del hombre también ha sido ocupada por Satanás. ¿Cómo podrían carne como esta y humanos como estos no resistir a Dios y ser compatibles de manera innata con Él? La razón por la que Satanás fue arrojado al aire por Mí es porque me traicionó, así que ¿cómo podrían los humanos escapar ellos mismos de las repercusiones de esto? Esta es la razón por la que la naturaleza humana es traición.

Adaptado de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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