621 Creer en Dios pero no aceptar la verdad es ser incrédulo

1 Algunas personas no se regocijan en la verdad, mucho menos en el juicio. Más bien, se regocijan en el poder y las riquezas; tales personas se llaman buscadores de poder. Ellas buscan exclusivamente aquellas denominaciones en el mundo que tienen influencia y a los pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, se mantienen escépticos y son incapaces de dedicarse a plenitud. Hablan de sacrificarse por Dios, pero sus ojos se mantienen enfocados en los grandes pastores y maestros, y Cristo es dejado de lado. Sus corazones están llenos de fama, fortuna y gloria. Ellos no creen en absoluto que un hombre tan exiguo sea capaz de conquistar a tantos, que uno tan corriente sea capaz de perfeccionar a la gente. Ellos no creen en absoluto que estos don nadie entre el polvo y el estiércol sean la gente elegida por Dios.

2 Ellos creen que si tales personas fueran los objetos de la salvación de Dios, entonces el cielo y la tierra estarían volteados al revés y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que si Dios ha elegido a tales don nadie para ser perfeccionados, entonces esos grandes hombres se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; ciertamente, más que incrédulos, son bestias absurdas. Y es que sólo valoran la posición, el prestigio y el poder; lo que tienen en alta estima son los grandes grupos y denominaciones. No tienen la menor consideración hacia aquellos dirigidos por Cristo; son simplemente traidores que han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

3 En cualquier caso, Yo digo que todos los que no estiman la verdad son todos no creyentes y traidores de la verdad. Tales hombres nunca recibirán la aprobación de Cristo. ¿Has identificado ahora cuánta incredulidad hay dentro de ti? ¿Cuánta traición a Cristo? Te exhorto: puesto que has elegido el camino de la verdad, entonces debes consagrarte de todo corazón; no seas ambivalente o poco entusiasta. Debes entender que Dios no pertenece al mundo ni a ninguna persona, sino a todos aquellos que en verdad creen en Él, a todos los que lo adoran y a todos aquellos que se consagran y que son fieles a Él.

Adaptado de ‘¿Eres un verdadero creyente en Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

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